Rotura del ligamento cruzado de la rodilla

¿Qué es la rotura de los ligamentos de la rodilla?

La rodilla está compuesta por varios ligamentos que son muy importantes para la estabilidad, especialmente los ligamentos cruzados. Su nombre se debe a que se cruzan en el centro de la articulación, ya sea en el plano sagital como en el plano frontal.

La lesión del LCA (ligamento cruzado anterior) está causada por traumatismos directos o indirectos, generalmente, se trata de una lesión unilateral y la rotura puede ser completa o parcial.

Esta lesión no siempre es aislada, puede ir acompañada de una lesión del menisco o de otros ligamentos (LCP o ligamentos colaterales). Generalmente el menisco interno y el colateral están más afectados respecto a las estructuras laterales.
Existen algunos factores que favorecen la rotura, como por ejemplo: los deportes, si el terreno en el que se practica el deporte es demasiado duro, el equipo que se utiliza, los niveles hormonales, las características anatómicas de cada persona y otros.

Estadísticamente, las personas que practican deporte tienen un riesgo más alto de lesiones del ligamento cruzado anterior respecto a las personas sedentarias, sin embargo, existen varias diferencias dependiendo del deporte que practican.
Los deportistas con el mayor riesgo de sufrir una lesión del LCA son aquellos que practican los siguientes deportes: fútbol, futbito, fútbol americano, baloncesto, esquí, gimnasia y voleibol.
La mayoría de las personas afectadas son hombres.

Existen cuatro maneras diferentes en las que se puede romper el ligamento:

  • Hiperextensión violenta: a menudo, causa una lesión aislada y completa del LCA. El caso más común es cuando se da una patada al aire.
  • Rotación externa valgo: es el tipo de lesión que generalmente provoca una lesión en el ligamento cruzado anterior. Afecta sobre todo al colateral medial, pero si se trata de un traumatismo grave también puede afectar al LCA. Es muy común en los esquiadores.
  • Rotación interna varo: es un traumatismo por distorsión bastante común en los futbolistas.

El ligamento cruzado anterior puede sufrir una lesión parcial, en este caso se habla de LCA estrecho o deshilachado.
Esta lesión no es muy común en los niños menores de 13 años.

 

¿Cuáles son los signos y síntomas de la rotura de los ligamentos de la rodilla?

Los síntomas principales son el dolor y la limitación de los movimientos, los signos que se manifiestan son: el entumecimiento (edema), el hematoma, el enrojecimiento y el calor en la rodilla, típicos de las inflamaciones.

A menudo, la lesión del ligamento cruzado anterior se produce junto con la rotura del menisco medial y del colateral medial, por lo tanto, pueden presentarse otros síntomas como el bloqueo o la inestabilidad de la parte interna de la rodilla.
Las personas que sufren esta lesión, alcanzan a oír un ruido similar a un “crac” en el momento en que se lesiona el ligamento, además sienten un fuerte dolor y no logran terminar el partido o el entrenamiento.

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Dos o tres días después de la lesión, el dolor y la hinchazón se reducen y los síntomas se revierten parcialmente.

Si hay una rotura del cruzado anterior, la rodilla se queda inestable, pero si los músculos del muslo de la persona son lo suficientemente fuertes, la articulación puede permanecer estable.

La persona que sufre esta lesión percibe dolor en la parte posterior de la rodilla, el dolor depende de la cantidad de derrame (líquido) presente en la rodilla.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico de la rotura de los ligamentos de la rodilla?

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Prueba del cajón anterior o Lachman

El encargado de realizar el diagnóstico siempre es el médico especialista, quien puede ordenar algunos exámenes instrumentales para confirmar el diagnóstico.
Para comprender mejor la importancia de la extensión de la hinchazón se realiza la maniobra del peloteo rotuliano: el médico desplaza la rótula hacia un lado, hacia arriba o hacia abajo y si la rótula tiende a rebotar esto quiere decir que la prueba es positiva.
Si el cruzado anterior se encuentra lesionado completamente, el dolor es muy intenso.

El examen clínico comprende revisar la historia clínica en la que el paciente explica los traumatismos que ha tenido, las enfermedades preexistentes y los factores de riesgo, entre otros.

Después, el médico puede realizar una artrocentesis, es decir, un procedimiento que consiste en aspirar con una jeringa el líquido que provoca el entumecimiento en la rodilla y en revisar si hay sangre o si se trata únicamente de líquido inflamatorio.
El especialista también realiza algunas pruebas como: la prueba de Lachman, la prueba del cajón anterior y la prueba del pivot shift.

El examen instrumental más adecuado es la Resonancia Magnética (RM de rodilla) que muestra una imagen bastante clara de los ligamentos, no es un examen invasivo y no conlleva las contraindicaciones de la TAC.

Una ecografía o una radiografía no permiten observar la parte interna de la rodilla.
En el parte se puede notar un ligamento cruzado delgado, con una apariencia no uniforme o heterogénea y posibles fisuras del menisco.

 

¿Cuál es la terapia para la lesión del LCA?

Existen dos tratamientos posibles: el tratamiento conservador y el quirúrgico.
Optar por uno u otro depende de la persona que sufre la lesión. Generalmente, las personas jóvenes y deportistas deciden operarse, mientras que los pacientes ancianos o poco activos que presentan una lesión aislada del cruzado prefieren no someterse a una cirugía, debido a que conlleva un periodo de rehabilitación demasiado largo. De hecho, después de la intervención hay que esperar debido a que el cruzado debe estabilizarse y debido a que los tendones, de los cuales se ha tomado la muestra de tejido para realizar el implante, se vuelven más cortos y débiles.
La desventaja del tratamiento conservativo es que, si no se repara este ligamento, la rodilla no logra tener un movimiento fisiológico y por lo tanto puede provocar una artrosis precoz. Además, aumenta el riesgo de esguinces debido a que hay menos estabilidad.

 

¿Qué hay que hacer? Reparar la rotura del ligamento cruzado anterior

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  • Sin necesidad de una intervención quirúrgica, la fisioterapia consiste en un programa de ejercicios, que aumentan progresivamente y gradualmente, para eliminar la molestia y el entumecimiento y además mejora las condiciones de la articulación.
    Claramente, si además de la lesión también hay una fractura del menisco y/o del cartílago, el programa de fisioterapia es diferente.
    El protocolo admite descargar el peso corporal sobre la articulación lesionada gracias a una rodillera o a un tutor ortopédico o con la ayuda de un bastón.
    Primero, se realizan las contracciones isométricas del Cuádriceps y de los músculos flexores de la pierna. Además, es necesario comenzar la movilización pasiva lo antes posible sin sobrepasar el umbral del dolor.
    Cuando la hinchazón disminuye, hay que darle más importancia al refuerzo muscular de los músculos posteriores del muslo y de los gemelos que le dan estabilidad a la rodilla. El refuerzo comienza con ejercicios concéntricos y después se pasa a los excéntricos.
    A medida que disminuye el dolor, hay que comenzar un programa de reeducación propioceptiva que consiste en realizar ciertos ejercicios y en mantener ciertas posiciones en condiciones de equilibrio inestable, de esta manera se mejora el control postural.
    Solamente un tercio de los pacientes se recupera por completo, los demás pacientes sufren una degeneración articular precoz y/o otra lesión a lo largo de primer año desde que se produce el primer traumatismo.
  • Si el paciente decide someterse la intervención quirúrgica, la operación del cruzado se realiza en artroscopia con un trasplante autólogo de una parte de los tendones, que puede ser el cuadricipital rotuliano, el semitendinoso, el grácil o el de la fascia lata. También puede utilizarse un cruzado del banco de donantes.
    Antes de la operación se recomienda que los pacientes realicen un ciclo de fisioterapia para reducir el fuerte dolor y la hinchazón de la rodilla, debido a que no es posible operar una articulación que se encuentre demasiado inflamada.
    Los objetivos del preoperatorio son principalmente los siguientes: recuperar la amplitud de los movimientos, reforzar los músculos del muslo y conseguir una condición física satisfactoria.
    Si no se opera una rodilla con el ligamento cruzado roto, puede desarrollarse una artrosis precoz de rodilla y puede que la rodilla no tenga suficiente estabilidad.

Intervencion de ligamento cruzado anterior

¿Qué tipo de rehabilitación hay que hacer después de la cirugía de reconstrucción de ligamento cruzado anterior?

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Después de la operación del ligamento cruzado anterior es necesario un período de rehabilitación de al menos 5/6 meses, que empieza en el hospital o en una clínica de fisioterapia, y luego sigue en el gimnasio o en la piscina.

Hay que seguir las instrucciones del cirujano porque el protocolo varía según el injerto de tendón y la manera en la que se ha realizado la operación.
Al realizar los ejercicios, es esencial respetar el umbral de dolor, adelantar los tiempos para completar antes el programa de rehabilitación es contraproducente.
La plena fijación del nuevo ligamento cruzado anterior (LCA) necesita seis meses de reeducación.
Hoy en día, la rehabilitación acelerada es posible gracias a injertos particularmente robustos, especialmente si se ha utilizado el tendón rotulado. De todas formas, es el cirujano quien tiene que establecer el tiempo necesario para la rehabilitación.

Los estudios realizados han demostrado que es mejor no inmovilizar la extremidad durante 1 o 2 meses como se solía hacer en el pasado, sino que hay que iniciar la movilización el día después de la operación con los movimientos de flexión-extensión de la rodilla.
Con este fin se realiza la movilización pasiva motorizada con el aparato Kinetec: una máquina que dobla y estira la articulación de manera rítmica.
Además, se puede utilizar la electroestimulación para mantener el mejor trofismo muscular posible de los músculos del muslo, principalmente del cuádriceps.

Si el paciente hizo una buena rehabilitación antes de la cirugía, ya conoce los ejercicios que tendrá que realizar después y ya sabe cómo usar las muletas canadienses (no tienen el apoyo para las axilas, sino que con el mango para apoyar la mano).

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Los objetivos de la rehabilitación para la cirugía de ligamento cruzado anterior son:

  • La reducción del dolor;
  • La recuperación del tono y del trofismo muscular;
  • La recuperación del ROM (rango de movimiento) de la extremidad inferior;
  • El reaprendizaje del movimiento atlético.

Una de las complicaciones que pueden producirse después de la cirugía es no ser capaz de extender del todo la rodilla, por lo que se necesita un poco de ejercicio para estirar la pierna, pero teniendo cuidado en evitar el hiperextensión porque sería perjudicial.
La primera fase de la rehabilitación se lleva a cabo en el hospital o en la clínica donde se ha realizado la operación.
Los primeros días se usa un aparato ortopédico (órtesis) que bloquea la rodilla en extensión, la flexión está permitida durante el día para realizar los ejercicios. Es importante proteger los tendones de los que deriva el injerto del neo-ligamento.
Los primeros días, se aplica la crioterapia durante 15-20 minutos varias veces durante el día para reducir el dolor y la hinchazón. Hay que tener cuidado y no poner el hielo demasiado cerca de la piel para evitar complicaciones.

Protocolo con aloinjerto tomado del tendón rotuliano
Hay que hacer recaer el peso en la pierna operada lo antes posible para evitar fenómenos degenerativos que afectan a los huesos y las articulaciones.
No todo el mundo está de acuerdo, pero se puede empezar desde el tercer día del postoperatorio ya que el peso no aumenta la tensión en el ligamento cruzado anterior que puede ser perjudicial para la fijación del hueso.
En esta etapa se realizan movimientos respetando el umbral del dolor, en las dos primeras semanas hay que llegar al menos a un ángulo de 90° de flexión. Durante la segunda semana, el programa de rehabilitación también prevé la movilización de la rótula.
En los primeros días, además de utilizar el aparato Kinetec, es útil trabajar realizando movimientos de flexión y extensión de la rodilla mientras el paciente está sentado con su pie sobre una tabla de skateboard.
Cuando sea posible, el paciente puede trabajar en la bicicleta estática manteniendo el asiento lejos de los pedales para no sentir fuerte dolor.
Desde el comienzo de la rehabilitación, el paciente tiene que realizar contracciones isométricas con los músculos isquio-crurales (los músculos posteriores del muslo) con la rodilla en flexión a 60°.
Después que se quitan las suturas, si la herida está seca se comienza a masajear la cicatriz para evitar adherencias entre este tejido y aquellos con los que está en contacto.
La técnica que se utiliza principalmente es la fricción.

Para evitar que la extremidad sana se convierta en rígida e hipotónica, se tienen que realizar ejercicios isotónicos para el tobillo, la rodilla y la cadera.

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En esta etapa, para evitar el empeoramiento del proceso inflamatorio, después de hacer los ejercicios se pone hielo en rodilla operada como medida de precaución.
Después de quitar los puntos, es muy útil un ciclo de sesiones de rehabilitación en la piscina, la kinesioterapia en agua favorece la recuperación de la amplitud de movimiento y sobre todo permite una pronta recuperación del tono y del trofismo muscular y mejora la condición física.

El segundo mes se aumenta progresivamente el trabajo.

Si el paciente camina normalmente, por la noche lleva la órtesis que mantiene la rodilla en extensión y puede quitarla durante la marcha; además abandona las muletas y mantiene sólo la rodillera para caminar.

Si se continúa la actividad en la bicicleta estática, gradualmente se alcanza casi la completa flexión y extensión de la rodilla con el estiramiento de los tendones de los músculos isquio-crurales, del tríceps sural y con posiciones de extensión mantenidas por la gravedad y con el uso de tobilleras.

Para recuperar la fuerza muscular se realizan contracciones isométricas del cuádriceps con un ángulo de 30/40° de flexión y se empiezan unos ejercicios isotónicos a la prensa o en posición de sentadilla sin exceder nunca un ángulo de 30/35° de flexión de la rodilla.
Los músculos isquio-crurales funcionarán de manera isométrica y después isotónica con cargas bajas.

Durante los primeros 2 o 3 meses se tiene que alcanzar el rango de movimiento completo en flexión y extensión.

El tercero y cuarto mes
En esta etapa, el paciente ya ha alcanzado el rango completo de movimiento y, por lo tanto, tiene que trabajar principalmente en el fortalecimiento muscular y en la reeducación propioceptiva.

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El injerto todavía no sea fijado completamente, por lo que hay que tener cuidado en no forzar demasiado la rodilla.
Los ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps se realizan exclusivamente en una cadena cinética cerrada, es decir, con el pie en una posición fija y no libre de moverse.
Los ejercicios que se pueden hacer son:

  • Las extensiones con el elástico detrás de la rodilla,
  • Ejercicios a la prensa (leg-press o prensa de pierna),
  • Sentadillas, se puede llegar hasta 60° de flexión.

Por supuesto, se sigue con el fortalecimiento del tobillo y de la cadera, incluso la extremidad sana.
En esta fase tiene un papel fundamental la rehabilitación propioceptiva, es decir, un conjunto de ejercicios o posiciones mantenidas en condiciones de equilibrio inestable para mejorar la coordinación neuromotora.
Esta actividad es crucial para evitar las recurrencias futuras.

El quinto y sexto mes
Esta es la fase final de la rehabilitación, a menos que no se hayan producido complicaciones.
Cuando el médico lo permita, se puede volver a practicar la actividad deportiva gradualmente.
Continuando a trabajar en el fortalecimiento muscular y en la capacidad aeróbica, se empieza a correr, primero en una línea recta, luego cuesta arriba, a continuación, en círculos y, finalmente, haciendo cambios de dirección.
El tipo de trabajo isocinético puede ser perjudicial en los primeros cuatro meses, sólo cuando el ligamento está unido y consolidado se puede realizar la prueba para ver si se puede volver a la actividad competitiva.
El único defecto es el costo excesivo de la sesión con máquina isocinética.
Poco a poco, se puede empezar a trabajar para recuperar la fluidez del movimiento atlético, primero individualmente y luego como el equipo, en el caso de deporte de equipo.
Con el ligamento cruzado adjunto es necesario continuar con la rehabilitación propioceptiva incluso cuando se vuelva a competir.

 

¿Cuál es el tiempo de recuperación? El pronóstico para la rotura de los ligamentos de la rodilla

La hospitalización después de la operación es aproximadamente de 2-3 días.
En el caso de actividades sedentarias, se puede volver al trabajo después de 10 días de la cirugía; en el caso de trabajo pesado hay que esperar por lo menos 3 meses después de la operación quirúrgica.
Se puede comenzar a conducir después de un mes y medio de la operación.
Durante al menos 20 días no se puede mojar la cicatriz, por lo que está prohibido nadar en el mar o en la piscina.
Los atletas a partir del quinto mes pueden empezar a entrenarse, la vuelta a las competiciones se realiza alrededor de seis meses después de la reconstrucción con el tendón rotuliano, pero si ha utilizado el tendón de los músculos isquio-crurales se necesita más tiempo, aproximadamente dos meses más; de todas formas, el cirujano indica los tiempos necesarios.
Cuidado con no jugar partidos antes de que hayan pasado al menos 6 meses después de la cirugía, ya que el ligamento se podría romper otra vez.

Si no se realiza correctamente la rehabilitación, el dolor y limitación del movimiento de rodilla operada pueden permanecer.
Por ejemplo, el paciente podría no extender completamente la rodilla, por lo tanto, cojea y sobrecarga el músculo cuádriceps.

    Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.