Prolapso de vejiga

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El prolapso de vejiga (o cistocele) es una enfermedad en la que la vejiga desciende en la vagina.

Se trata de una enfermedad en la que la pared entre la vejiga urinaria y la vagina se debilita, provocando el desplazamiento de la vejiga de su posición anatómica.

La vejiga femenina desciende gradualmente en la vagina, provocando dolor durante la micción.

Esta enfermedad también se conoce como vejiga caída o prolapso de vejiga. En algunos casos, se produce una pérdida involuntaria de orina tras toser, reír o estornudar.

El cistocele se puede clasificar en tres grados:

  • Grado 1 (la vejiga cae ligeramente en la vagina)
  • Grado 2 (la vejiga cae casi en la entrada de la vagina)
  • Grado 3 (la vejiga sobrepasa la entrada de la vagina).

 

Con frecuencia, las mujeres sufren este trastorno debido a un esfuerzo muscular intenso durante el parto, al levantamiento de objetos pesados o a problemas de evacuación intestinal.

 

Causas del prolapso vesical

En la mayoría de las mujeres, tras el parto, la pared vaginal recupera la fuerza con el tiempo.

Sin embargo, en el caso de partos numerosos, puede que la pared vaginal no recupere la fuerza.

Estas mujeres están en riesgo de prolapso.

El estrógeno es una hormona responsable de la salud de los músculos vaginales y, pues, de una pared vaginal fuerte.

Tras la menopausia, la producción de estrógeno se detiene.

El debilitamiento de los músculos del suelo pélvico puede ser el origen del problema.

Este problema puede aparecer en una persona cuyo trabajo implica el levantamiento de objetos pesados.

También puede tener origen en la presión ejercida por el esfuerzo durante la defecación.

La tensión provocada por la tos o el estreñimiento durante un largo período de tiempo puede afectar a la fuerza de los músculos pélvicos.

En algunos casos, el embarazo también puede provocar el prolapso de vejiga debido a la presión del feto sobre la vejiga.

 

Síntomas del prolapso de vejiga

  • El paciente puede experimentar una sensación de pesadez en la zona vaginal y en la pelvis.
  • Sensación de evacuación incompleta después de orinar.
  • Presencia de algo que sobresale de la vagina.
  • Incontinencia urinaria (desencadenada por toser, reír, estornudar, etc.).
  • Pérdida de orina durante las relaciones sexuales.
  • Problemas en vaciar la vejiga.
  • Abultamientos en la vagina.
  • Sensación de presión en la vagina.
  • Dolor de espalda.
  • Dolor vaginal durante las relaciones sexuales.
  • Dolor en la parte inferior del vientre.
  • Infección de la vejiga (recurrente).

 

Diagnóstico del prolapso vesical

El médico a quien acudir es el ginecólogo.

Si el medico sospecha que se trata de cistocele, examina el historial clínico completo del paciente junto con los signos físicos.

Las mujeres durante los años de la menopausia y las mujeres que han tenido muchos partos, tienen un mayor riesgo de padecer esta enfermedad que otras.

Para confirmar la presencia de anomalías en la vejiga, normalmente se realiza un cistouretrograma miccional.

 

La cistouretrografia miccional es una prueba en la que se realiza una radiografía de la vejiga durante la micción.

Esto ayuda al médico a examinar la forma de la vejiga.

Además, permite examinar los problemas vinculados con el flujo de orina.

Una vez que los médicos hayan determinado el grado de prolapso de vejiga, pueden recomendar el tratamiento más adecuado.

 

¿Qué hacer? Tratamiento para el prolapso de vejiga

El tratamiento del cistocele depende de su gravedad. Los casos leves y sin síntomas se tratan mediante los ejercicios de Kegel y la rehabilitación perineal.

En los casos moderados, se recomienda el uso de un pesario, es decir, un anillo de goma que se introduce en la vagina y mantiene la vejiga en su posición normal.

Dependiendo de la idoneidad y comodidad, el médico puede recomendar un pesario para el paciente.

A veces, como alternativa, se recomienda un tampón o un diafragma.

En la mayoría de los casos, esta es una solución temporal antes de una intervención quirúrgica.

Los médicos también recomiendan el tratamiento con estrógenos para las personas que sufren los síntomas de la menopausia.

Esto sirve para mantener los músculos pélvicos fuertes, ya que pueden haber sufrido una degeneración debido a la falta de estrógenos después de la menopausia.

A veces, los médicos también recomiendan la extirpación del útero (histerectomía) en caso de prolapso de este órgano junto con el de vejiga.

Si el cistocele reaparece, se recomienda la intervención quirúrgica.

En los casos más graves, se recomienda una intervención quirúrgica en la que el médico coloca la vejiga en su posición original.

Por lo general, es el ginecólogo o urólogo el que realiza la operación.

 

Remedios naturales para el cistocele

Entre las soluciones para el prolapso de vejiga de primer grado, se encuentra la osteopatía, que contribuye a reducir la presión sobre la vejiga.

El osteópata debe reducir la ptosis (caída) de los órganos viscerales que ejercen presión sobre la vejiga.

A continuación, debe reducir la tensión de los ligamentos que empujan la vejiga hacia abajo.

 

Intervención quirúrgica para el prolapso de vejiga

La intervención quirúrgica está indicada si el paciente tiene un prolapso visible y encuentra problemas en la realización de las actividades diarias.

No se debe confundir la intervención quirúrgica para el prolapso de útero con la cirugía para el prolapso de vejiga.

Si el paciente sufre ambas enfermedades, el médico puede realizar una intervención quirúrgica única para tratar las dos enfermedades.

Dependiendo de la preferencia y salud general del paciente, se puede realizar una intervención con el método tradicional o por laparoscopia abierta.

Ambos procedimientos duran aproximadamente 1 hora.

 

Antes de la operación, el cirujano realiza algunas pruebas para verificar los signos vitales del paciente.

 

 

¿Cómo se realiza la intervención quirúrgica para el prolapso?

Los casos más graves de prolapso solo pueden solucionarse con una intervención quirúrgica para reemplazar los órganos que han bajado y reestablecer así la estructura de soporte.

La operación se realiza bajo anestesia espinal (solo se adormece la mitad inferior del paciente) o general.

El procedimiento es bastante simple:

  • El cirujano realiza una incisión en la vagina y aplica mallas de material biocompatible y no absorbible en el tejido para soportar la vagina.

Esta red puede colocarse en la parte anterior o posterior de la pared de la vagina, o ambas, dependiendo del tipo de prolapso.

  • Una red adicional puede colocarse en la parte superior de la vagina o en el cérvix para soportar la vagina.

 

Tras la operación, se administran antibióticos para reducir la posibilidad de infección de la vejiga.

En caso de prolapso general pélvico, existe una nueva técnica quirúrgica denominada P.O.P.S. (Suspensión del prolapso de órganos pélvicos).

Esta intervención se realiza en laparoscopia y permite resolver simultáneamente el descenso del útero, vejiga y recto mediante la inserción de una prótesis.

 

Recuperación post operatoria

Para la mayoría de los pacientes que se someten a la intervención quirúrgica, la hospitalización dura 2-3 días.

Las mujeres que optaron por una cirugía a cielo abierto para el prolapso de vejiga requieren una convalecencia más larga que las que optaron por la técnica laparoscópica mínimamente invasiva.

Durante la recuperación, el médico examina la herida y los hábitos urinarios del paciente. Éste puede regresar a su casa solo cuando la micción no provoque dolor.

Durante la recuperación, se recomienda el reposo absoluto y evitar levantar objetos pesados.

Los puntos de sutura en la zona de incisión suelen desaparecer al cabo de 8-12 días, aunque la recuperación completa requiere 6 semanas.

 

Actividad física

Se aconseja dar unos paseos diarios después de la intervención quirúrgica y evitar permanecer sentados o acostados durante mucho tiempo, ya que esto puede aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos en las piernas, así como de neumonía.

Se pueden subir escaleras, aunque solo uno pocos pasos.

No se puede conducir durante al menos dos semanas después de la intervención y se debe evitar de manera absoluta el levantamiento de objetos pesados (superior a 20 kilos) y las actividades tales como correr, nadar, andar en bicicleta durante seis semanas o hasta la fecha fijada por el médico.

La mayoría de los pacientes pueden volver a sus actividades regulares aproximadamente 3 semanas después de la intervención quirúrgica.

 

Actividad sexual: Si se requiere una incisión vaginal durante la operación, el paciente puede experimentar dolor durante las relaciones sexuales.

Por lo tanto, se recomienda abstenerse de la actividad sexual durante 4-6 semanas después de la operación.

 

Dieta: No existen restricciones. Solo se recomienda beber líquidos en abundancia.

 

Al igual que con cualquier tipo de cirugía, también en este caso existen efectos secundarios y complicaciones.

Algunos de los factores de riesgo son: infección, dolor en la zona de incisión y dolor durante la actividad sexual.

Se trata de situaciones temporales que desaparecen con un tratamiento postoperatorio adecuado.

Para reducir estos factores, es importante mantener buenos hábitos para el intestino, evitar el esfuerzo físico y las relaciones sexuales durante un mes y medio.

Entre las complicaciones graves de la cirugía para el prolapso de vejiga, se encuentran:

  • Hemorragia
  • Coágulos de sangre
  • Efectos de la anestesia
  • Lesiones en la vejiga, uretra y otros órganos internos.