Cáncer de testículo

El cáncer de testículo es el crecimiento de células tumorales en uno o ambos testículos (derecho e izquierdo).
Se desconocen las causas concretas del cáncer testicular.
La incidencia es mayor entre los 20 y 40 años.
Este tumor afecta a los testículos, que se encuentran en el interior del escroto, una bolsa de piel fina situada bajo el pene.


Los testículos producen hormonas sexuales masculinas y espermatozoides para la reproducción.
Con respecto a otros tipos de cáncer, el de testículo es raro y afecta especialmente a hombres americanos entre 15 y 34 años.

 

Causas del cáncer de testículo  doctor, testículo

En la mayoría de los casos, se desconocen las causas del cáncer de testículo. Este cáncer se produce cuando las células sanas de los testículos se alteran.
Las células sanas crecen y se dividen de manera ordenada para mantener el buen funcionamiento del cuerpo.
Algunas células pueden desarrollar anomalías multiplicándose con desmesura.
Las células tumorales siguen dividiéndose aun cuando no es necesario.
La acumulación de células forma una masa en el testículo.
Casi todos los tumores testiculares se originan en las células germinales, es decir, las células de los testículos que producen espermatozoides inmaduros.
Las causas de la alteración de las células germinales y del crecimiento tumoral se desconocen.

 

Factores de riesgo para el cáncer de testículo

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer testicular se encuentran:

  • Testículo no descendido (criptorquidia). Los testículos se forman en la zona abdominal durante el desarrollo fetal y normalmente descienden hacia el escroto antes del nacimiento. Los hombres que sufren criptorquidia tienen un mayor riesgo de padecer cáncer en ambos testículos. El riesgo permanece incluso si el testículo se baja hasta el escroto con cirugía.
    La mayoría de los hombres que padecen este trastorno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.
  • Anomalías de los testículos. Las enfermedades que provocan un desarrollo anormal de los testículos, tales como el síndrome de Klinefelter, pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer.
  • Antecedentes familiares. Si algún miembro de la familia ha sufrido cáncer testicular, el riesgo aumenta.
  • El tumor testicular afecta a adolescentes y jóvenes, especialmente a los de entre 15 y 34 años. Sin embargo, puede producirse a cualquier edad.
  • El cáncer testicular es más frecuente entre los hombres blancos.
  • Los hombres infértiles tienen un riesgo tres veces mayor de padecer cáncer testicular que las personas fértiles. Las razones no quedan claras.
  • Fumar. Algunos estudios han demostrado que los fumadores a largo plazo (aquellos que fumaron 20 cigarrillos al día durante 12 años o 10 cigarrillos al día durante 24 años) tienen el doble de riesgo de desarrollar cáncer testicular con respecto a los no fumadores.
  • VIH y SIDA. Las personas con VIH o SIDA tienen un mayor riesgo de padecer este cáncer.
  • Estadura. Un estudio de 2008 demostró que la altura en los hombres afecta el desarrollo de cáncer de testículos. Los hombres que miden entre 190 y 194 centímetros son dos veces más propensos a padecer cáncer testicular que los de altura media.
    Los hombres que miden más de 195 centímetros tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir cáncer testicular que los de altura media.
    Ser bajo (medir menos de 170 centímetros) disminuye el riesgo de padecer cáncer testicular del 20%.

 

Síntomas del cáncer testicular

Entre los signos y síntomas de cáncer testicular se encuentran:

  • Nódulo en los testículos;
  • Sensación de pesadez en el escroto;
  • Dolor sordo en el abdomen o ingle;
  • Fuerte dolor de espalda;
  • Acumulación repentina de líquido en el escroto;
  • Dolor en el testículo o escroto, especialmente al caminar o correr (debido al impacto con la pierna);
  • Dolor o ardor durante la eyaculación;
  • Aumento del tamaño del testículo;
  • Esterilidad temporal;

El tumor suele afectar a un solo testículo. Rara vez es bilateral.

 

Diagnóstico de cáncer testicular, ¿cómo reconocerlo?

Todos los hombres deberían realizar un examen de autopalpación testicular, que consiste en examinar los testículos palpando y observando toda su superficie para detectar la presencia de masas o nódulos.
El tumor se presenta como una protuberancia (crecimiento) o zona áspera e irregular.
Además del cáncer, esta protuberancia puede deberse a una infección, hidrocele o varicocele. En este caso la zona afectada se siente como si fuera una bolsa de gusanos.

Para averiguar si el nódulo testicular es maligno, el médico suele recomendar la realización de:

  • Ecografía. La ecografía testicular utiliza ondas sonoras para crear una imagen del escroto y testículos. Esta imagen ayuda al médico a determinar la natura de eventuales masas testiculares, por ejemplo, observando si los nódulos son sólidos o llenos de líquido. La ecografía indica la localización de las masas en el interior o exterior del testículo.
  • El examen de ecografía doppler puede mostrar si el tumor está vascularizado, lo que no es positivo. El médico utiliza esta información para determinar la malignidad del nódulo.
  • Análisis de sangre. El médico puede recomendar la realización de análisis de sangre para determinar los niveles de marcadores tumorales en la sangre.
    Los marcadores tumorales están presentes en la sangre de una persona sana. Los niveles de estas sustancias pueden ser elevados en ciertas situaciones, como por ejemplo en caso de cáncer testicular.
    Entre estos marcadores se encuentran la deshidrogenasa láctica (LDH), alfa-fetoproteína y beta HCG.
    Los niveles elevados de un marcador tumoral en la sangre no indican cáncer, pero pueden ayudar al médico a determinar el diagnóstico.
  • En estos casos no suele realizarse una biopsia, debido al riesgo de propagación a los ganglios linfáticos.

 

Determinación del tipo de tumor

Se analiza el testículo para determinar el tipo de tumor, tratamiento y pronóstico.

Por lo general, existen dos tipos de cáncer de testículo:

  • Seminoma. Puede producirse a cualquier edad, pero si una persona mayor padece cáncer testicular, en la mayoría de los casos se trata de seminoma.
    En general, los seminomas son menos agresivos que los no seminomas y son especialmente sensibles a la radioterapia.
  • No seminoma. Se desarrolla precozmente y se propaga rápidamente.
    Existen diferentes tipos de tumores no seminomas: el coriocarcinoma, carcinoma embrional, teratoma y tumor del saco vitelino.
    Este tipo de neoplasia es menos sensible a la radioterapia con respecto al seminoma. Con frecuencia, la quimioterapia es eficaz en el tratamiento de los no seminomas, incluso si el cáncer está difundido.

Un pequeño porcentaje de cánceres testiculares se desarrollan en el estroma.
Entre los tumores del estroma se encuentran el tumor de células de Leydig y el tumor de células de Sertoli.
Se trata de tumores malignos que tienen un comportamiento benigno, por lo que en raras ocasiones generan metástasis. Sin embargo, cuando esto ocurre, son muy agresivos y la situación es muy grave.
Los tumores de células de Leydig son más frecuentes entre los niños. Por esto, se recomienda no descuidar grumos o masas en los testículos de los niños.

 

Tratamiento del cáncer testicular  tumor de testículo, cáncer

En la primera etapa, el tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica del testículo. En caso de seminomas, el tratamiento standard consiste en la observación, quimioterapia con carboplatino o radiaciones en los ganglios linfáticos del abdomen.

En caso de no seminomas, el tratamiento consiste en la observación, quimioterapia con bleomicina, etopósido y cisplatino o intervención quirúrgica para la remoción de los ganglios linfáticos abdominales.

En la segunda etapa, los tumores seminomas se dividen en tumores grandes y no grandes. Por lo general, el tumor grande es mayor de 5 centímetros.
Las opciones de tratamiento de un seminoma no grande en la segunda etapa incluyen la extirpación quirúrgica del testículo, seguida de radioterapia en los ganglios linfáticos o de quimioterapia durante 9 semanas (tres ciclos de 21 días) con bleomicina, etopósido y cisolatino o 12 semanas (cuatro ciclos de 21 días) con etopósido y cisplatino.
De la misma manera, las opciones de tratamiento de un no seminoma en la segunda etapa se dividen en enfermedad voluminosa y no voluminosa si el tumor es inferior a 2 centímetros.

En caso de tumor no grande, el tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica del testículo y consiguiente realización de un TAC o intervención quirúrgica para la remoción de los ganglios linfáticos en la parte posterior del abdomen (retroperitoneo).
Si el tumor se encuentra en los ganglios linfáticos extirpados, se recomiendan 6 semanas de quimioterapia con cisplatino y etopósido (con o sin bleomicina).

En caso de una masa no voluminosa, el tratamiento consiste en la remoción quirúrgica del testículo y la consiguiente administración de fármacos quimioterapéuticos.
Después de la quimioterapia, se deben extirpar eventuales ganglios linfáticos engrosados en la parte posterior del abdomen.


En la tercera etapa (tumor testicular avanzado con metástasis difundidas más allá de los ganglios linfáticos) el tratamiento consiste en la remoción del testículo seguida de quimioterapia con múltiples medicamentos.
Las metástasis se forman con mayor frecuencia en los pulmones e hígado.
El tratamiento es el mismo para la tercera etapa del seminoma y no seminoma, excepto en la fase después de la quimioterapia, en la que a menudo se extirpan eventuales tumores residuales no seminomas.

En el caso de seminomas, los tumores residuales no suelen requerir tratamiento adicional.
Por lo general, la quimioterapia consiste en 9 semanas de bleomicina, etopósido y cisplatino o 12 semanas de etopósido y cisplatino para pacientes con factores de riesgo favorables.
Para pacientes con factores de riesgo desfavorables, el tratamiento consiste en 12 semanas de bleomicina, etopósido y cisplatino.
Los factores negativos son los marcadores tumorales elevados en la sangre y los tumores en órganos diferentes a los pulmones, tales como hígado, huesos o cerebro.

Si el cáncer es la recurrencia de un tumor testicular anterior, se utiliza generalmente una combinación de fármacos de quimioterapia, tales como ifosfamida, etopósido, cisplatino, vinblastina o paclitaxel.
A veces, este tratamiento va acompañado de un trasplante de médula ósea autólogo o de células madre periféricas.
Por lo general, las recaídas (recidivas) que se producen después de 2 años del tratamiento inicial se tratan de forma quirúrgica.

En la mayoría de los casos, la extirpación de un testículo no provoca problemas en las relaciones sexuales a largo plazo y no impide tener hijos.
Alrededor del 20/30% de los pacientes experimenta una disminución en la frecuencia de las relaciones sexuales o problemas de erección.
La intervención quirúrgica puede agravar estos trastornos si ya estaban presentes antes del tratamiento.
Algunos tratamientos para el cáncer pueden provocar infertilidad.

Se recomienda conservar el esperma en un banco biológico y consultar con un médico para aclarar dudas acerca de problemas sexuales o posibilidad de procrear.
Algunos hombres optan por la prótesis testicular. El cirujano coloca el testículo artificial en el escroto para mantener el aspecto natural de los genitales.

 

¿Cómo reducir el riesgo de tumor testicular?

  1. Dejar de fumar, ya que los fumadores tienen un alto riesgo de desarrollar tumores.
  2. Comer fruta y verdura cada día y evitar la comida basura o alimentos procesados.
  3. Evitar sustancias tóxicas tales como productos químicos, etc. Tomar las precauciones necesarias antes de utilizarlos.
  4. Practicar una actividad física regular y mantenerse en forma.

 

Tasa de supervivencia del cáncer testicular en el Reino Unido

 Hoy en día, la mayoría de los hombres con cáncer de testículo tienen una esperanza de vida de al menos 10 años.
En el Reino Unido, la tasa de supervivencia alcanzó el 96% en 2009, mucho mayor que los años 70, en los que solo sobrevivieron el 68% de las personas afectadas por este tipo de cáncer.
Es importante centrarse en el restante 4%, en que la muerte se produce en los primeros años después del diagnóstico.