Rotura del tendón de Aquiles

La rotura del tendón de Aquiles es una lesión que afecta a la parte posterior de la pierna bajo la pantorrilla.

Afecta especialmente a los atletas, y, entre ellos, a los jugadores de fútbol.

El tendón de Aquiles es una cuerda fibrosa muy fuerte que une los músculos de la pantorrilla con el talón.

 

 

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El excesivo estiramiento del tendón de Aquiles puede provocar su rotura, que puede ser parcial o total.

La rotura del tendón de Aquiles se caracteriza por un ruido seco o un chasquido seguido de un dolor muy fuerte en la parte posterior del tobillo y de la pierna, que reduce la capacidad de caminar correctamente.

 

 

 

¿Qué provoca la rotura del tendón de Aquiles?

 

Una lesión en el tendón de Aquiles puede tener origen en:

  • Su uso excesivo
  • Aumento repentino del nivel de actividad física
  • Falta de ejercicios de estiramiento antes del entrenamiento o competición
  • Uso excesivo de zapatos con tacón: al quitarlos, la tensión sobre el tendón aumenta
  • Músculos o tendones de las piernas muy cortos
  • La lesión puede ser degenerativa debido a la falta de tratamiento de una lesión previa
  • La rotura del tendón de Aquiles puede tener origen en el uso de ciertos medicamentos, como por ejemplo algunos antibióticos (levofloxacino).

 

 

 

En el caso de esta enfermedad, el impacto de un paso provoca el aplanamiento del arco del pie y el estiramiento de los músculos y tendones.

Las lesiones del tendón de Aquiles son muy frecuentes en las personas que practican algunos deportes, tales como:

  • Correr,
  • Practicar gimnasia,
  • Fútbol,
  • Béisbol,
  • Baloncesto,
  • Tenis,
  • Voleibol.

 

Es más fácil sufrir una rotura del tendón de Aquiles al realizar un movimiento brusco y repentino. Por ejemplo, un corredor puede sufrir una lesión al inicio de una carrera.

La brusca contracción del músculo puede ser muy estresante para el tendón. Los hombres mayores de 30 años tienen un riesgo mayor de sufrir una lesión del tendón de Aquiles.

 

Se puede prevenir la lesión llevando a cabo ejercicios de estiramiento y calentamiento antes de la actividad física.

 

 

Signos y síntomas de la rotura del tendón de Aquiles

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Se puede experimentar un dolor repentino e intenso en la parte posterior del tobillo o pantorrilla. A menudo se describe como “una persona que tira una piedra contra el tobillo”.

Esto se acompaña a un fuerte sonido similar a un chasquido o estallido.

El paciente puede notar una depresión en el tendón situada algunos centímetros sobre el talón.

 

 

Síntomas de la ruptura del tendón de Aquiles

 

Los síntomas de una ruptura total del tendón de Aquiles son dolor agudo y repentino en el tendón, descrito como el dolor que se percibe al recibir un golpe por detrás, acompañado de un sonido similar a un chasquido.

Al principio se experimenta rigidez, hinchazón y dolor, y, a continuación, aparece un hematoma y la pantorrilla se vuelve débil o completamente ineficaz.

El dolor puede reducirse rápidamente y los tendones más pequeños pueden mantener la capacidad de apuntar los dedos del pie. Sin el tendón de Aquiles es casi imposible doblar la punta del pie hacia adelante (flexión plantar).

Caminar de puntillas se hace imposible.

Es más frecuente sufrir un desgarro total que una lesión parcial.

 

 

 

 

Diagnóstico

El atleta es incapaz de caminar correctamente o ponerse de puntillas. Aparece un agujero en el punto de rotura del tendón y la zona se hincha.

Un resultado positivo en la prueba de Thompson puede ayudar a confirmar el diagnóstico.

Esta prueba se realiza mediante la compresión del músculo de la pantorrilla en ambos lados con el atleta tendido boca abajo.

Si el pie no se mueve puede que se trate de una ruptura completa.

Esta prueba permite aislar la conexión entre el músculo de la pantorrilla y el tendón y elimina otros tendones que pueden permitir un ligero movimiento.

El médico puede diagnosticar la rotura del tendón de Aquiles mediante un examen físico. La radiografía no suele realizarse ya que solo muestra los huesos.

Al contrario, la ecografía y la resonancia magnética son dos pruebas útiles para el diagnóstico.

Dependiendo del grado de la lesión, estas pruebas también pueden ayudar a determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

 

¿Qué hacer? Tratamiento y medicamentos

El mejor tratamiento en caso de una rotura del tendón de Aquiles depende de la edad, el nivel de actividad física y la gravedad de la lesión. Las personas más jóvenes y activas suelen someterse a una intervención quirúrgica para reparar una rotura completa del tendón de Aquiles, mientras que las personas mayores tienden a optar por un tratamiento no quirúrgico.

Sin embargo, algunos estudios recientes han demostrado que el tratamiento quirúrgico y el no quirúrgico tienen más o menos la misma eficacia.

El tratamiento conservador suele implicar el uso de un soporte ortopédico, como por ejemplo una tobillera o talonera para elevar el talón.

Esto favorece la curación del tendón lesionado.

Este método puede ser eficaz y evita los riesgos asociados a la cirugía, tales como las infecciones. Sin embargo, la probabilidad de experimentar recaídas suele ser mayor con un enfoque no quirúrgico y la recuperación puede ser más larga.

Si se experimenta otra rotura, la reparación quirúrgica es más difícil.

 

Aunque es muy debilitante, las lesiones menores del tendón de Aquiles deben curarse por sí solas. Es necesario darle tiempo al cuerpo para aliviar el dolor.

Al fin de acelerar la curación, se puede:

  • Mantener la pierna en reposo.
  • Evitar poner peso sobre el tobillo lesionado.
  • Utilizar muletas si necesario.
  • Aplicar compresas frías. Para reducir el dolor y la hinchazón se recomienda mantener el tobillo en agua fría durante 20 menudos, cada tres o cuatro horas durante los primeros dos días.
  • Comprimir la pierna. Usar un vendaje elástico alrededor de la pierna y del tobillo para favorecer la absorción de la hinchazón.

 

Elevar la pierna. Mantener elevada la pierna afectada colocándola sobre una almohada al estar sentados o acostados.

Tomar analgésicos o antinflamatorios.

Los fármacos antinflamatorios no esteroideos (AINEs), tales como el ibuprofeno, contribuyen a reducir el dolor y la hinchazón.

Sin embargo, estos fármacos tienen algunos efectos secundarios tales como el aumento del riesgo de sangrado y de aparición de úlcera.

Se deben utilizar solo cuando lo prescribe el médico y siempre después de comer.

Utilizar una talonera. El médico puede recomendar el uso de una talonera o una plantilla ortopédica durante la recuperación.

Este remedio sirve para proteger el tendón de Aquiles de un estiramiento excesivo.

Se recomienda llevar a cabo los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento según lo recomendado por el fisioterapeuta.

Estas terapias suelen ser suficientes. Sin embargo, en los casos más graves de rotura del tendón de Aquiles, puede que se necesite una órtesis rígida durante un periodo de seis a diez semanas, o incluso la intervención quirúrgica para reparar el tendón o eliminar el tejido en exceso.

 

 

Intervención quirúrgica

La intervención quirúrgica es una opción para el tratamiento de una rotura del tendón de Aquiles. El procedimiento se denomina reparación del tendón.

 

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Cicatriz post-quirúrgica

 

La reparación del tendón de Aquiles consiste en una incisión a lo largo de la parte posterior del tobillo.

Por lo general, esta incisión se hace en la línea media, de modo que los zapatos no frotan contra la zona de la cicatriz.

Una vez identificadas las extremidades lesionadas del tendón de Aquiles, se colocan algunos puntos de suturas muy fuertes en las dos extremidades del tendón.

Estas suturas se unen para reparar el tendón de Aquiles.

La intervención se realiza bajo anestesia local o regional y es indolora, aunque cuando termina el efecto de la anestesia el paciente puede experimentar dolor durante el movimiento.

 

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes y preocupantes tras una reparación del tendón de Aquiles conciernen los problemas relacionados con la cicatrización de la herida.

La piel sobre el tendón de Aquiles a veces no se recupera completamente.

Otros problemas potenciales son la aparición de una infección, la rigidez del tobillo y las nuevas lesiones del tendón (recaída).

 

Pronóstico de la ruptura del tendón de Aquiles

La mayoría de los pacientes regresa a sus actividades normales con el tratamiento quirúrgico o no quirúrgico.

Una gran cantidad de estudios muestran que se obtiene un resultado mejor con la intervención.

Los atletas pueden regresar de forma más rápida a la actividad y tienen una menor incidencia de nuevas lesiones.

La fisioterapia puede acelerar el tiempo de recuperación.

Por lo general, cuando la lesión desaparece, permanece un pequeño bulto en la zona cicatrizada.

La atrofia del músculo de la pantorrilla es una complicación muy frecuente.

Se puede empezar a apoyar el peso unas seis semanas después de la ruptura, utilizando un soporte bajo el talón.

Por lo general, se puede volver a correr después de cuatro a seis meses. Con mucha motivación y terapia física, los atletas de alto nivel pueden recuperarse antes y volver a correr a los tres meses de la intervención.

 

Rehabilitación

0-3 semanas: Órtesis ajustable a 30° de flexión plantar (no se usa el yeso).

No se puede cargar peso durante 3 semanas, no se puede caminar de puntillas. Control del dolor y del edema (es decir, crioterapia, medicamentos, terapia de masaje y laserterapia). Movimientos de los dedos del pie, ligero movimiento del pie en la órtesis, elevación de la pierna recta, flexión y extensión de la rodilla.

Para mantenerse en forma se recomienda hacer bicicleta fija empujando con el talón, el entrenamiento con pesas y la natación.

 

3-8 semanas: Aumentar gradualmente la carga sobre la pierna lesionada y realizar la rehabilitación al paso dependiendo de la tolerancia.

Después de 6 semanas se puede aumentar la carga hasta el máximo.

Caminar con una órtesis aumentando de 5° cada semana hasta 10° de flexión plantar.

Después de 8 semanas se pueden usar zapatos de tacón alto (es decir, botas de vaquero).

Se pueden llevar a cabo ejercicios isométricos de los músculos de la extremidad inferior, excepto los músculos de la pantorrilla, leves movimientos de flexión dorsal activa del tobillo hasta estirar suavemente el tendón de Aquiles.

Aumentar de forma gradual la intensidad y amplitud de los movimientos isométricos del tendón de Aquiles.

Aumentar de forma gradual la amplitud de movimiento pasivo y la extensión del tendón de Aquiles después de 6 semanas.

Realizar ejercicios propioceptivos y de fortalecimiento intrínseco de los músculos.

A las 6 semanas, se puede añadir el ciclismo apoyando el talón sobre el pedal. Entrenamiento en aguas profundas.

Tratamiento diario de los tejidos blandos.

 

8-12 semanas: plena carga con talonera si tolerada, entrenamiento al paso.

Usar zapatos normales. Aumentar de forma gradual los ejercicios activos y contra resistencia del tendón de Aquiles (es decir, ejercicios isométricos submaximales, isotónicos, y con bandas elásticas).

Se debe alcanzar la plena amplitud de movimiento pasivo del tendón, sin forzar. Progresar con la actividad en bicicleta y con la natación.

Se puede conducir con la órtesis.

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3-6 meses: eliminar los soportes bajo el talón.

Realizar ejercicios de cadena cinética cerrada, tales como sentadilla, zancadas, elevación de la punta de los pies, contracciones excéntricas lentas y controladas con el peso corporal.

Se pueden realizar las siguientes actividades: ciclismo, versaclimber (simulador de escalada), remo, NordicTrack, a menos que se sufra de fibrosis excesiva. Se puede realizar un programa directamente en casa.

 

6 meses: progresar en el entrenamiento jogging/correr, saltos y ejercicios excéntricos. Se puede cambiar a actividades deportivas no competitivas, ejercicios de simulación del deporte practicado.

8-9 meses: se puede volver al deporte de competición y trabajo pesado.

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