Ampollas en los pies

 

Las ampollas (o vesículas) en los pies son pequeñas protuberancias llenas de líquido que aparecen en las capas superiores de la piel.

Por lo general, aparecen cuando la capa externa de la piel está dañada.
El líquido se acumula debajo de la lesión cutánea y sirve como amortiguador para el tejido.
La ampolla protege el tejido de daños adicionales y permite su curación.


La mayoría de las ampollas están llenas de un líquido claro llamado suero. Se trata de la parte de sangre que queda después de la eliminación de los glóbulos rojos y de las sustancias que permiten la coagulación.
Sin embargo, si las ampollas están inflamadas o infectadas, pueden contener sangre o material purulento.
Las vesículas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en las manos y los pies.

 

¿Cuáles son las causas de las ampollas?

Cuando un paciente acude a la consulta, las dudas del médico en cuanto al diagnóstico pueden tener relación con los siguientes problemas:

  • Calzado no adecuado: Usar zapatos y calcetines muy apretados es la causa principal de la formación de ampollas.
    El calzado estrecho ejerce una presión excesiva sobre el pie y limita en gran medida la circulación de aire.
  • Pie de atleta: el pie de atleta es una enfermedad caracterizada por la formación de ampollas debido a una infección por hongos.
    Las ampollas pueden aparecer en cualquier parte del pie incluyendo las plantas, aunque suelen afectar a la región situada entre dos dedos.
    Los síntomas del pie de atleta son vesículas dolorosas, picor y ardor en la piel, especialmente después de correr.
    La piel se vuelve seca y agrietada.
  • Reacción alérgica: cualquier reacción adversa a un medicamento, por ejemplo al ibuprofeno (antiinflamatorio), puede manifestarse en forma de erupción cutánea y ampollas en los pies o las manos.
  • Sudoración excesiva: los atletas y corredores sudan mucho después de participar en un evento deportivo.
    Por lo general, el picor en las piernas tiene su origen en la excesiva sudoración.
    Esto se produce porque la sudoración excesiva sofoca los conductos sudoríparos.
    Estos conductos se obstruyen debido a la presión excesiva y liberan el sudor en las capas internas de la piel.
    El sudor irrita la piel superficial y provoca la formación de ampollas pruriginosas.
    Los deportistas más afectados son los corredores, los atletas de maratón, los jugadores de baloncesto, tenis, fútbol o fútbol sala.
  • Dishidrosis: la formación de pequeñas ampollas en la planta y entre los dedos del pie puede tener su origen en la dishidrosis, un tipo de eczema que suele provocar picor intenso.
    Los pacientes experimentan a menudo picor en la piel, que puede empeorar después del contacto con detergentes y jabones de baño.
  • El exantema vírico de manos, pies y boca es una enfermedad infecciosa frecuente en bebés y niños.
    Se caracteriza por fiebre, llagas dolorosas en la boca, erupción cutánea con ampollas en las manos, pies y nalgas.

Otras causas de las ampollas

  1. Roces sobre la piel;
  2. Contacto con sustancias químicas como detergentes;
  3. Calor, por ejemplo una quemadura solar o térmica;
  4. Enfermedades como la varicela y el impétigo.

Síntomas de las ampollas en los pies

Las ampollas llenas de líquido claro pueden aparecer en cualquier parte del pie.
El pie se hincha en la zona donde se encuentra la ampolla.
Algunas son indoloras, mientras que otras pueden provocar dolor intenso en el pie hasta dificultar la acción de correr.

¿Qué hacer con las ampollas? ¿Cómo tratarlas?

Las ampollas no suelen requerir una intervención médica, a menos que sean graves, recurrentes, producidas por una quemadura solar o sean consecuencia de una infección.

¿Cómo tratar las ampollas?

  • Lavar la zona frecuentemente con agua y sal para eliminar la suciedad y las sustancias irritantes.
  • Si la ampolla se encuentra en una zona en la que se puede romper fácilmente, cubrirla suavemente con un apósito evitando que éste se pegue a la herida.
    Se debe aplicar el apósito de manera que la cinta adhesiva solo pegue en el exterior de la ampolla, ya que al retirarlo puede rasgar la piel.
    Cambiar el apósito todos los días.
  • Si la ampolla se rompe, presionar suavemente para extraer el líquido y aplicar un antiséptico (por ejemplo, yodo) para reducir el riesgo de infección.
  • Aplicar el vendaje en los lados de la ampolla. En lugar de colocar un parche adhesivo sobre la ampolla, aplicar un vendaje adhesivo en los lados de la ampolla, con el relleno en el centro para que no se pegue en la piel.
    El vendaje protege la herida y la exposición al aire acelera su curación.
  • Utilizar un vendaje doble. Es otro tipo de vendaje que se encuentra disponible en farmacia y contiene un gel y un antiséptico para desinfectar la ampolla.
  • Dejar que la vesícula respire. Algunos médicos estiman que la ampolla requiere una mayor exposición al aire y nunca debe estar cubierta.A lo largo del tratamiento, se puede retirar el vendaje al estar sentado o acostado en casa, ya que en estos casos no se necesita protección.
  • Aplicar una pomada. Se recomienda aplicar un producto antibacteriano/antibiótico sobre la ampolla. Generalmente, los médicos recomiendan la bacitracina, que tiene menos probabilidades de provocar una reacción alérgica que otras pomadas sin receta.
    Utilizar un vendaje acolchado. Si la ampolla se encuentra en una zona especialmente problemática (por ejemplo, en la planta del pie) un vendaje acolchado proporciona mayor protección con respecto a un vendaje normal.
    Se puede utilizar una almohadilla circular hecha de espuma disponible en farmacias y tiendas de productos para el pie.
  • La mayoría de las farmacias venden almohadillas protectoras que se pueden cortar y adaptar a la ampolla.
    Cortar la almohadilla en forma de rosquilla y aplicarla sobre la piel que rodea la ampolla.
    Cubrir la ampolla suavemente con una pomada antibacteriana y colocar un vendaje sobre la ampolla y la almohadilla.
  • Mantener la pierna en alto. Uno de los tratamientos para la ampolla consiste en mantener en alto la zona en la que se encuentra la ampolla para aliviar la presión y el malestar.
  • Ser paciente. Por lo general, se requiere entre una semana y diez días para que se reabsorba el líquido en la vesícula.
  • Pinchar la ampolla. Algunos médicos estiman que no se debería pinchar nunca una ampolla, para evitar el riesgo de infección. Sin embargo, la mayoría de los médicos creen que sí es conveniente drenar el líquido de una ampolla si provoca una presión excesiva (por ejemplo, sobre un dedo de la mano, del pie o debajo de la uña).
    No se debe pinchar nunca una ampolla producida por una quemadura. Las ampollas grandes que se pueden romperse solas por actividades normales requieren la intervención de un médico.

¿Se puede pinchar una ampolla?

Si decidimos pinchar la ampolla para solucionar el problema rápidamente, primero es necesario desinfectar con alcohol la vesícula y una aguja de coser.
Algunos médicos desaconsejan esterilizar la aguja en una llama porque el hollín que se deposita sobre la punta puede irritar la ampolla.

Pinchar la ampolla una o dos veces cerca del borde; luego, lenta y suavemente extraer el líquido.
Mantener la almohadilla sobre la ampolla. Después de pinchar la ampolla y drenar el líquido, no retirar la piel que está por encima.
Esta piel protege a la ampolla de la infección y constituye un “puente” a través del cual las nuevas células pueden moverse para curar la herida.

Pediluvio (baño de pies) con agua y sal. Para drenar una ampolla en una zona de piel dura, como por ejemplo la planta del pie, se sumerge la ampolla durante quince minutos en una solución de agua y sal tres o cuatro veces al día.
Se necesitan uno o dos días para suavizar la ampolla y facilitar el drenaje.
Por esta razón, se recomienda ir a la playa cuando tenemos ampollas.

Atención a los síntomas de infección. Si se produce enrojecimiento, manchas rojas o material purulento en una ampolla intacta o perforada, se debe consultar a un médico para el tratamiento.
El médico puede aplicar un desinfectante, como por ejemplo agua oxigenada o Lysoform, y posteriormente puede recetar Celestoderm Gentamicina.

 

Remedios naturales

Ampollas en los piesGel de áloe vera pura
El áloe vera es un antihinflamatorio natural, es decir que contribuye a aliviar el enrojecimiento y la hinchazón. Además, es muy hidratante; mantener la piel húmeda favorece la curación, especialmente cuando la ampolla se abre por sí sola y se arruga.

Aceite del árbol de té
El aceite del árbol de té tiene propiedades antibacterianas y astringentes, por lo que ayuda a drenar la ampolla.
No suele tener efectos dañinos, si bien en algunas personas provoca una irritación en la piel.

Vinagre de manzana
Un remedio casero muy eficaz es sumergir el pie en el que se encuentra la ampolla en vinagre de manzana.
El vinagre de manzana tiene propiedades antibacterianas, por lo que contribuye a prevenir la infección en caso de ampolla perforada.
El vinagre puede provocar ardor, por lo que se recomienda empapar un copo de algodón en vinagre y frotarlo suavemente alrededor de la ampolla abierta.

Pasta de dientes
La gente suele emplear la pasta de dientes para “secar” los granos, ampollas y llagas. Aunque, en cualquier caso, la enfermedad real se secaría por sí sola en un par de días.
Si se utiliza la pasta de dientes, elegir un tipo que no esté aromatizado con canela, ya que puede irritar la piel.

Prevención de las ampollas

  1. Hidratar los pies. Como la piel sudada, la piel seca es aún más propensa al roce.
  2. Usar cremas y pomadas diariamente para mantener una hidratación adecuada.
  3. Elegir calcetines sin costuras.Los calcetines sintéticos bloquean la humedad en la piel. El algodón puede ser más ligero, pero retiene líquido.
    Los calcetines con acolchado bajo los talones y entre los dedos ayudan a reducir el roce.
  4. Correr con la piel lisa. Cubrir los pies con vaselina u otro lubricante antes de correr. Emplear un parche que actúe como una segunda piel (por ejemplo, COMPEED®), o un apósito acolchado que permanezca pegado a la piel incluso cuando esté mojado. Ambos métodos forman un escudo protector entre la piel y los calcetines.
  5. Calcetines dobles. Usar dos pares de calcetines, para que el roce se desarrolle entre los dos calcetines y no entre los calcetines y el pie. Si el zapato es demasiado estrecho, utilizar zapatos media talla más grandes; lo importante es evitar que el pie se deslice.
  6. Usar zapatos y calcetines que se ajusten al pie. Los zapatos demasiado pequeños (sobre todo los de tacón) provocan ampollas bajo los dedos de los pies y en los extremos de las uñas del pie.
    Debería caber un dedo entre los dedos y la punta del zapato.Sin embargo, el zapato tampoco puede ser demasiado grande ya que provocaría un roce continuo; ésta es la primera causa de la formación de ampollas en los niños.
  7. El calzado debe ajustarse perfectamente al pie. El zapato demasiado grande o estrecho aumenta el roce sobre el pie y los dedos del pie. Es aconsejable cambiar de zapatos cada 6 meses o 700 kilómetros. Si están demasiado desgastados, deberían cambiarse antes de los 6 meses.
    No dejar los zapatos cerca de estufas o radiadores, porque la piel puede restringirse y pueden formarse costuras sobresalientes.