Callos y callosidades en los pies

Los callos y las callosidades o durezas en los pies son formas de hiperqueratosis irritante y a veces dolorosa que se forman en la piel en las zonas de presión excesiva.

Diferencias entre callos y callosidades

Generalmente, un callo se desarrolla en la parte superior y lateral de los dedos. La parte interna puede ser suave o dura.

Los callos duros son frecuentes, pequeños y se desarrollan en zonas de piel firme y dura.
Suelen aparecer en las zonas óseas del pie.
Los callos suaves tienen un color blanquecino y una textura gomosa, suelen aparecer entre los dedos de los pies (zona interdigital), es decir en las zonas de piel húmeda y sudorosa.
Los callos son amarillos o de color pálido; al tocarlos se siente la protuberancia.
Sin embargo, la piel del callo es gruesa y puede parecer menos sensible al tacto que la piel circundante.
Las callosidades o durezas son más grandes que los callos y no tienen bordes definidos.
Generalmente, las durezas aparecen en zonas donde la piel roza con algo, por ejemplo un hueso, una parte del zapato o el suelo.
Suelen aparecer sobre la zona ósea que hay entre la planta del pie y los dedos.
Al caminar, el peso del cuerpo recae sobre estas zonas.
Los callos pueden tener una apariencia seca, cerosa o translúcida.

Otras diferencias entre callos y callosidades

  • Los callos generalmente tienen una parte central dura.
  • Los callos pueden tener un centro duro rodeado de piel inflamada.
  • Por lo general, los callos aparecen en zonas de la piel en las que no se apoya el pie (aunque no siempre).
  • Generalmente, los callos duelen cuando se ejerce presión sobre ellos.
  • Las callosidades en la planta del pie no duelen.

Las áreas más afectadas por los callos son:
1. La planta, en el área de la bola del pie (arco metatarsiano);
2. El exterior del quinto dedo (el dedo pequeño), donde la piel roza con el zapato;
3. Entre el cuarto y el quinto dedo. A diferencia de otros callos que son firmes y de color carne, los callos entre los dedos normalmente son de color blanquecino e irregulares.

 

¿Cuáles son las causas de los callos?

Los callos y las callosidades aparecen por el roce o la presión repetitiva durante un largo período de tiempo sobre una parte de la piel.
La presión causa la muerte de las células cutáneas y la formación de una superficie dura y protectora.
Un callo blando se forma de la misma manera. La diferencia reside en el bloqueo de la transpiración en la zona del callo, por lo que el núcleo duro se ablanda.
Esto suele ocurrir entre los dedos de los pies.
El callo no tiene origen vírico ni tampoco es contagioso.
Manejar repetidamente un objeto que ejerza una presión en la mano puede causar callos, por ejemplo:

  1. El bolígrafo para escribir,
  2. Algunos instrumentos y herramientas (guitarra, martillo)
  3. Material deportivo (raquetas de tenis, aparatos para bodybuilding en el gimnasio). Estos callos pueden causar dolor en las manos y en los dedos.

Los callos y las callosidades en los pies suelen aparecer por la presión de los zapatos y por otras razones:

  • Los zapatos pequeños aprietan el pie, especialmente los que se utilizan cuando hacemos actividades deportivas (por ejemplo fútbol o senderismo).
  • Los zapatos de tacón aprietan la parte anterior del pie.
  • Los zapatos con los cordones sin atar pueden causar el deslizamiento del pie y un roce constante contra el zapato.
  • Los zapatos de suela fina pueden ejercer más presión sobre la parte anterior del pie (cerca de los dedos) al caminar en relación a los de suela gruesa.
  • Usar sandalias y calzados sin calcetines puede aumentar el roce.
  • El pie puede rozar con las costuras internas del zapato.
  • Las medias y calcetines que no se adaptan perfectamente pueden ejercer una presión excesiva en los pliegues.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para callos y callosidades?

Los siguientes factores de riesgo están relacionados con una mayor incidencia de callos y callosidades:

  • Hallux valgus, dedos en martillo y otras deformidades de los pies.
  • La bursitis del dedo gordo del pie es una protuberancia anormal de consistencia ósea que se produce en la articulación en la base del dedo gordo. El dedo en martillo ocurre cuando un dedo del pie se curva hacia la planta.
  • Fricción excesiva en las manos.
  • Las personas que utilizan herramientas de mano sin usar guantes tienen un mayor riesgo de desarrollar callos.
  • Los ancianos tienen menos tejido graso bajo la planta de la piel, por lo que tienen una menor protección y un mayor riesgo de desarrollar durezas.

 

¿Cuáles son los signos y síntomas de callos y callosidades?

Con frecuencia, los pacientes describen una sensación similar a la de caminar sobre piedras.
Los siguientes síntomas pueden indicar la presencia de callos o durezas:

  1. Protuberancia endurecida
  2. Manos o pies hinchados en la zona que rodea el callo
  3. Zona áspera y engrosada de la piel
  4. Piel seca y agrietada
  5. Piel escamosa y con consistencia de cera
  6. Dolor en los dedos de las manos en caso de callos
  7. Dolor en el pie en caso de callosidades.

A veces se utilizan de forma incorrecta los términos callos y callosidades para indicar el mismo problema, pero no es lo mismo.

 

Diagnóstico de callos y callosidades

En primer lugar, el médico debe recabar información sobre el estilo de vida del paciente y comprobar el calzado.
A continuación, realiza un examen físico.
Si el médico sospecha que hay un problema en la estructura ósea subyacente puede prescribir una radiografia del pie.

Diagnóstico diferencial
El médico debe descartar otras posibles formaciones del pie, como verrugas y ampollas.

 

 

Callos y callosidades en los piesComo tratar callos y callosidades

El tratamiento para los callos y las callosidades consiste en evitar las acciones repetitivas que han originado estos problemas.
Se debe emplear el calzado adecuado de manera correcta, utilizar un relleno de protección y eventualmente una plantilla ortopédica para corregir el apoyo del pie.
Si un callo o una callosidad persiste o se vuelve doloroso, las siguientes terapias pueden ayudar:

  1. Recortar. El médico puede raspar la piel gruesa o recortar el callo con un bisturí, por lo general durante una visita médica.
  2. Ácido salicílico. El médico puede aplicar un apósito con un 40 por ciento de ácido salicílico (por ejemplo los apósitos para callos de Dr Scholl), disponibles sin receta médica.
    A falta de otras indicaciones, es necesario cambiar el apósito cuando hayan pasado algunos días.
    También se puede emplear la piedra pómez o una lima de uñas metálica para exfoliar la piel muerta antes de aplicar un nuevo apósito.
    El ácido salicílico también se encuentra disponible en forma tópica con receta médica, para tratar las áreas más grandes.
    Los pacientes con problemas de circulación (por ejemplo diabéticos) deben consultar al médico antes de tratar los callos y las callosidades.
  3. Antibióticos. El médico puede recomendar la aplicación de una pomada antibiótica para reducir el riesgo de infección.
  4. Plantillas ortopédicas. Si el paciente tiene una deformidad del pie subyacente (por ejemplo pie plano) el médico puede prescribir plantillas ortopédicas hechas a medida para prevenir la reaparición de los callos.
  5. Cirugía. Excepcionalmente, el médico puede recomendar una intervención quirúrgica para corregir la alineación del hueso que causa el roce.

 

El podólogo

El podólogo es un profesional sanitario especializado en el diagnóstico del problema y la prescripción del método adecuado de tratamiento.
El esteticista puede encargarse del tratamiento de los callos, pero no es un profesional sanitario.
Si existe una causa subyacente (por ejemplo, un problema de la estructura ósea), ésta se puede diagnosticar y tratar para evitar la reaparición de callos en los pies.
Algunas personas necesitan una intervención quirúrgica para corregir las deformidades del pie.
El podólogo puede eliminar callos y callosidades.
Las personas con diabetes o con problemas de circulación sanguínea, deberían consultar a un podólogo para la eliminación correcta de los callos.

 

Remedios naturales

Los callos en los pies pueden tratarse con métodos caseros.
Los siguientes remedios caseros pueden ser eficaces para la eliminación de los callos.

  1. Tomar varios litros de agua caliente y añadir media taza de bicarbonato de sodio. Esperar a que el bicarbonato se disuelva en el agua. Sumergir los pies durante aproximadamente media hora.
  2. Con una piedra pómez, frotar enérgicamente en los callos para eliminar la piel muerta. Continuar hasta eliminar una buena cantidad de tejido. Sin embargo, es importante no frotar demasiado, ya que puede provocar dolor e irritación.
  3. Enjuagar los pies después del tratamiento, lavar y secar bien.
  4. Utilizar una loción para pieles excesivamente secas y aplicarla en las zonas con callos o callosidades. Los productos naturales más eficaces que la pomada son la vaselina, el aceite de oliva y de coco.
  5. Para mantener los pies hidratados, se pueden emplear calcetines de algodón, preferentemente por la noche.
    Es necesario repetir este tratamiento todos los días para obtener buenos resultados.
    Además, no se deben utilizar cuchillas para eliminar los callos más rápidamente, ya que pueden provocar dolor y empeorar el problema.

 

Comprender y eliminar el origen de callos y callosidades
Los callos y las callosidades no aparecen de un día para otro.
El roce y la presión repetitiva pueden dar lugar al desarrollo de zonas de piel gruesa y muerta.
¿Cuál es la solución? Identificar y eliminar la causa del roce y tomar medidas para prevenir callos y callosidades.

Cortarse las uñas de los pies. Las uñas protegen los dedos de las lesiones.
Sin embargo, la presión repetida de los zapatos en las uñas de los pies puede causar roces en la articulación distal del dedo contra el zapato y formar un callo.
Para aliviar la presión es necesario cortarse las uñas de los pies.
Además, es recomendable limar los bordes de las uñas.

Sumergir el pie o la mano. Eliminar el origen del problema es fundamental, sin embargo el paciente puede requerir un alivio inmediato del dolor agudo causado por el callo.
Sumergir el pie afectado en una solución de agua caliente y sales de Epsom, a continuación aplicar una crema hidratante y envolver el pie en una bolsa de plástico.

No es necesario emplear fármacos, los remedios naturales son suficientes.
Mantener el pie en la bolsa durante un par de horas (por ejemplo, mientras ve la televisión o lee un libro)
A continuación, retirar la bolsa y frotar suavemente el callo realizando un movimiento lateral con una piedra pómez.
Este tratamiento proporciona un alivio temporal, pero no es una cura.

No cortar. En las farmacias se puede encontrar una gran variedad de herramientas para eliminar callos y callosidades. Sin embargo, se recomienda evitarlas para que el problema no empeore.
Cortar los callos puede causar infecciones y hemorragias graves, por lo que no merece la pena arriesgar.

No caminar sobre los callos
Las plantillas acolchadas son otro remedio para conseguir un alivio temporal del dolor de callos y durezas. Las plantillas acolchadas reducen la presión del calzado en las zonas dolorosas y la distribuyen en las no dolorosas.
Las almohadillas no medicinales para los callos rodean el callo con material en relieve con respecto a la superficie de la piel.
De esta manera se evita el contacto de los callos con el calzado.

Cortar un pedazo de fustán (disponible en farmacia) en dos formas de media luna y colocar las piezas en los lados opuestos de la zona afectada para protegerla de las irritaciones posteriores.

Separar los dedos. Para aliviar el dolor de los callos entre los dedos, es aconsejable mantener los dedos separados con un separador de plástico, algodón o lana.
También es posible utilizar un pequeño tapón de fieltro como los que se utilizan para los callos duros.

Cubrir los pies. Si se va a caminar o correr mucho, es necesario cubrir los dedos de los pies con un poco de vaselina, para reducir el rozamiento.

Elegir el calzado adecuado.
Los callos y las callosidades se forman cuando el tamaño y la forma del zapato no se adaptan al pie.
A continuación se muestra una lista de recomendaciones para evitar callos y callosidades:

  • Probar dos tallas de zapatos antes de comprarlos. No pedir al empleado una talla específica únicamente porque es la que siempre llevamos. El tamaño de los pies cambia al envejecer.
  • Probar los zapatos en ambos pies.
  • Estar de pie durante la prueba y comprobar que hay suficiente espacio entre la punta del pie y el zapato.
  • Comprobar si el zapato se adapta bien al talón.