Úlceras de decúbito

 

Las úlceras de decúbito (también conocidas como úlceras por presión o escaras) son lesiones cutáneas y de los tejidos subyacentes provocadas por la presión prolongada sobre la piel.
Las zonas con riesgo de escaras se encuentran en la piel que cubre directamente las zonas óseas del cuerpo, por ejemplo el talón, el tobillo, las caderas o los glúteos.

Una persona mayor tiene un mayor riesgo de desarrollar úlceras de decúbito, sobre todo si padece una enfermedad que limita su capacidad a cambiar de posición, obligándole a permanecer en la cama durante largos períodos de tiempo.

Del mismo modo, un niño o un bebé discapacitado también puede desarrollar úlceras de decúbito debido a su imposibilidad para moverse y estar acostado casi siempre en la misma posición.
Es muy raras ocasiones, un paciente normal puede desarrollar una úlcera por llevar escayola durante mucho tiempo tras una fractura.
Las escaras pueden desarrollarse rápidamente y suelen ser difíciles de tratar.
Existe diferentes estrategias que pueden ayudar a prevenir algunos tipos de úlcera de decúbito y favorecer su curación.

 

Estadios de las escaras

Estadio 1. Las lesiones no son heridas abiertas. La piel puede doler, pero no presenta cortes ni roturas.
La piel se muestra roja y no blanquea (es decir, su color no cambia mucho al ejercer presión sobre ella y retirar el dedo a continuación).
En las personas de piel oscura, la zona puede mostrarse de un color diferente al de la piel circundante, y no rojo.

La temperatura de la piel suele ser más caliente.
En la primera etapa, las úlceras pueden ser dolorosas y más firmes o más suaves que el área circundante.

Estadio 2. La piel se rompe, se desgasta o forma una úlcera que suele ser dolorosa. La llaga se extiende a las capas más profundas de la piel. Es similar a una abrasión, una ampolla o un cráter superficial de la piel.
A veces, el segundo estadio se caracteriza por la formación de una ampolla llena de líquido claro. Algunas partes de la piel pueden dañarse de forma irreparable y morir.

Estadio 3. La llaga empeora y se extiende al tejido bajo la piel, formando un pequeño cráter.
Puede que haya grasa en la llaga, no así en el músculo, el tendón o el hueso.

Estadio 4. La úlcera es muy profunda, llega al músculo y al hueso y provoca la necrosis (muerte celular) de una parte importante de tejido.
Se pueden producir lesiones en los tejidos más profundos, en los tendones y en las articulaciones.

En el tercero y cuarto estadio el dolor puede ser leve o ausente, a causa del grave daño en el tejido.
Si las úlceras empeoran, pueden producirse complicaciones graves, como infecciones óseas (osteomielitis) o de la sangre (septicemia).
Las llagas más graves aparecen en el hueso sacro y los talones.

A veces, las úlceras de decúbito no se corresponden con ninguno de estos estadios.
En algunos casos, se sospecha que existe una llaga profunda dolorosa, pero no se puede confirmar.
Cuando no hay herida abierta y los tejidos bajo la superficie están dañados, la llaga se llama lesión de tejido profundo. La zona de la piel puede ser de color violáceo o rojo oscuro o bien formar una ampolla llena de sangre.

También existen úlceras por presión “sin estadio”, es decir con un escenario sin definir.
En estos casos, la base de la llaga está cubierta por una capa gruesa de otros tejidos y por material purulento, que puede ser de color amarillo, gris, verde, marrón o negro.
El médico no puede ver la base de la úlcera para determinar su estadio.

 

Causas de las úlceras de decúbito

Las úlceras de decúbito aparecen si el paciente no puede moverse y por lo tanto permanece en la misma posición durante mucho tiempo (lateral, prono o ventral).
En general, las personas se mueven constantemente, incluso cuando duermen.
Esto evita el desarrollo de las llagas.
Las personas que no pueden moverse ejercen presión durante mucho tiempo sobre las mismas zonas del cuerpo. Por tanto, una persona enferma y obligada a estar permanentemente en la cama o en una silla de ruedas puede desarrollar una úlcera por presión.

Existen diferentes factores que aumentan el riesgo de desarrollar úlceras por presión, como por ejemplo:

  1. Incapacidad para moverse con facilidad debido a la vejez o a una enfermedad;
  2. Pérdida de peso – se reduce la masa grasa que protege las zonas óseas;
  3. Deslizarse hacia abajo en una cama o una silla – la presión sobre la piel bloquea el suministro de sangre, ya que la piel tira en direcciones diferentes;
  4. Fricción o roce de la piel, por ejemplo contra las sábanas;
  5. Algunos medicamentos, como la quimioterapia, la terapia biológica, los corticoides o los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs);
  6. Una dieta no saludable;
  7. La falta de líquidos (deshidratación);
  8. La piel húmeda – por ejemplo debido a la sudoración o a la incontinencia;
  9. Otras enfermedades, como la diabetes mellitus.

Síntomas de las úlceras de decúbito

Los síntomas de una úlcera de decúbito son:

  1. Enrojecimiento de la piel que empeora con el tiempo,
  2. Formación de una ampolla y luego de una herida abierta en la zona afectada,
  3. Fiebre en caso de infección de la herida.

Complicaciones de las úlceras de decúbito

Si no se trata, una úlcera de decúbito puede provocar varias enfermedades secundarias, como por ejemplo:

  1. Sepsis (entrada de bacterias en el flujo sanguíneo)
  2. Celulitis (inflamación de los tejidos que provoca hinchazón y enrojecimiento)
  3. Infecciones óseas (osteomielitis) y articulares (sinovitis)
  4. Absceso (acumulación de material purulento)
  5. Melanoma (carcinoma de células escamosas).

Valoración de una úlcera de decúbito

Para valorar la úlcera, el médico debe:

  1. Determinar el tamaño y la profundidad de la llaga;
  2. Comprobar si hay líquido o residuos en la herida que puedan indicar una infección;
  3. Comprobar si hay olores que puedan indicar una infección o tejido muerto;
  4. Observar la zona alrededor de la herida para ver si hay algún signo de daño en los tejidos;
  5. Buscar úlceras en otras partes del cuerpo.

Tratamiento y medicamentos para las úlceras de decúbito

Los estadios 1 y 2 de la úlcera suelen curarse a las pocas semanas o meses mediante el tratamiento de la herida y la eliminación de los factores de riesgo.
El tratamiento para el último estadio de las úlceras es muy complicado.
El tratamiento de las úlceras de decúbito en personas que sufren una enfermedad terminal o diversas enfermedades crónicas puede concentrarse principalmente en el alivio del dolor antes que en la curación de la herida.

Tratamiento efectuado por diferentes profesionales
Para enfrentarse a los múltiples aspectos del tratamiento de una úlcera se requiere un enfoque multidisciplinario.
Entre el personal del equipo sanitario se encuentra:

  • Un médico de base encargado de supervisar el plan de tratamiento;
  • Un médico especializado en el tratamiento de las úlceras;
  • Un asistente social que ayuda al paciente y a la familia a resolver los problemas relacionados con tratamientos a largo plazo;
  • Un fisioterapeuta que ayuda a mejorar la movilidad;
  • Un dietólogo que evalúa las necesidades nutricionales y recomienda una dieta apropiada;
  • Un neurocirujano, cirujano ortopédico o cirujano plástico, en función del tipo de intervención quirúrgica necesaria.

Aliviar la presión sobre la úlcera
El primer paso en el tratamiento de una úlcera de decúbito en cualquier de sus etapas es aliviar la presión que la origina.
Las estrategias para reducir la presión con las siguientes:

Posición. Una persona con úlceras de decúbito debe cambiar de posición regularmente y mantener siempre una posición correcta.
Las personas en una silla de ruedas deben cambiar de posición lo máximo posible y solicitar asistencia para un cambio de posición cada dos horas.
Es posible utilizar aparatos de elevación para evitar la fricción durante el cambio de posición.

Superficies de apoyo. El uso de camas, cojines, colchones y almohadas especiales puede ayudar a una persona a mantener una posición adecuada, aliviar la presión sobre una llaga ya existente y proteger la piel del daño.
El recurso a varias almohadas llenas de aire o aparatos llenos de agua es útil para los pacientes en silla de ruedas.

Úlceras de decúbito

Eliminar el tejido necrótico

Para curarse adecuadamente, las heridas no deben presentar tejido infectado o necrótico.
La eliminación de la escara (tejido necrótico) se lleva a cabo de diferentes maneras, en función de la gravedad de la herida, del estado general y de los objetivos del tratamiento.

Entre las opciones se encuentran:

1. El desbridamiento quirúrgico, que consiste en la eliminación del tejido muerto.
2. El desbridamiento mecánico, que utiliza uno método para ablandar y eliminar los residuos de la herida, como un dispositivo de irrigación presurizado, hidromasaje o apósitos específicos.
3. El desbridamiento autolítico, que es el proceso natural del cuerpo para reclutar enzimas que descompongan el tejido muerto y que puede mejorar mediante un apósito específico que mantiene la herida húmeda y limpia.
4. El desbridamiento enzimático, que conlleva el uso de enzimas químicas y apósitos adecuados para descomponer los tejidos muertos.

Tratamiento para la limpieza y cuidado de las heridas

El tratamiento que favorece la curación de la herida consiste en:

  • Limpieza. Es esencial para mantener las heridas limpias y prevenir la infección.
    Una llaga en el primer estadio se puede lavar atentamente con agua y jabón neutro, pero las úlceras abiertas se deben lavar con una solución de agua salada (solución fisiológica) cada vez que se cambie el apósito. 
    Los productos desinfectantes, como el betadine (a base de yodo), no irritan la úlcera y los médicos suelen recomendarlos.
  • Apósitos. Un vendaje favorece la curación de la herida y la mantiene húmeda, creando una barrera contra las infecciones y dejando la piel circundante seca.
    Existen diferentes tipos de apósitos, entre ellos film, gasas, geles, espumas y otros vendajes que se ajustan a la herida y no se levantan.

Otros tratamientos para las úlceras de decúbito
Los otros tratamientos que se pueden realizar son:

  • Gestión del dolor. Los tratamientos que reducen el dolor son la toma de medicamentos antiinflamatorios, como por ejemplo ibuprofeno (Ibufen, etc.) y naproxeno (Aleve, etc). En concreto, se pueden tomar antes y después de desplazar al paciente, del desbridamiento y de los cambios de apósito.
  • Los medicamentos tópicos para el dolor (por ejemplo una combinación de lidocaína y prilocaína) se pueden utilizar durante el desbridamiento y los cambios de apósito.
  • Medicamentos tópicos, como por ejemplo Fitocrem crema, que tienen un efecto desinfectante y cicatrizante.
  • Antibióticos. Las úlceras de decúbito infectadas que no responden a otros tratamientos pueden tratarse con antibióticos tópicos u orales.
  • Llevar una dieta sana. La hidratación y una alimentación adecuada favorecen la curación de las heridas. El médico puede recomendar un aumento de calorías y líquidos, una dieta hiperproteica y un aumento del consumo de alimentos ricos en vitaminas y minerales.
  • El médico también puede recetar suplementos alimenticios, como la vitamina C y el zinc.
  • Alivio de los espasmos musculares. Los relajantes musculares como diazepam, dantroleno (Dantrium) y baclofeno (Lioresal) inhiben los espasmos musculares y permiten la cicatrización de las heridas que, de lo contrario, empeorarían debido al espasmo provocado por la fricción o el corte.

Terapia VAC (Vacuum Assisted Closure)

El último descubrimiento para el tratamiento de las úlceras por presión es la terapia VAC, que ya se emplea en fisioterapia para el tratamiento de ciertas adherencias (por ejemplo la enfermedad de Dupuytren).
Se basa en la creación de una presión negativa controlada sobre la úlcera. En la práctica, se aplica una esponja de poliuretano bien adherida a la piel sana circundante.
La herramienta que aspira los fluidos de la herida está conectada a la llaga a través de un tubo.
La presión negativa favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y mejora la oxigenación de los tejidos.

Operación quirúrgica
Las úlceras de decúbito que no se curan pueden requerir una intervención quirúrgica.

Remedios naturales
Antiguamente, para eliminar el tejido necrótico se ponían larvas y gusanos sobre las llagas, ya que éstos se nutren del tejido muerto y favorecen la reproducción de las células sanas.
Otros remedios caseros empleados antiguamente incluyen el uso de miel y azúcar para curar úlceras y quemaduras.

Prevención de las úlceras de decúbito

Entre las estrategias para prevenir las úlceras de decúbito se encuentran:

  1. Controlar la piel todos los días con el fin de detectar alteraciones del color cutáneo.
  2. Mantener la piel adecuadamente hidratada. Los daños son más probables si la piel se encuentra muy seca o muy húmeda.
  3. Utilizar productos hidratantes para mantener la piel elástica y prevenir la sequedad.
  4. No masajear nunca las zonas óseas, ya que la piel es muy delicada.

Llevar una dieta y un estilo de vida que evite las úlceras de decúbito:

  1. Mantener una dieta sana y nutritiva.
  2. Tener buenos hábitos de higiene.
  3. Mantener un nivel adecuado de actividad física, si es posible.
  4. Evitar que la persona afectada fume.