Enfermedad de Graves-Basedow

 

La enfermedad de Graves-Basedow es una enfermedad autoinmune que provoca una sobreproducción de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) y el descenso de los valores de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) en la sangre.

También conocida como enfermedad de Graves, afecta principalmente a mujeres (8 a 1 en comparación con los hombres) de mediana edad. Los síntomas son fatiga, pérdida de peso y frecuencia cardíaca acelerada. Como los anticuerpos que atacan a la tiroides también afectan al ojo, es posible experimentar visión borrosa e irritación ocular.

El debut suele producirse entre los 30 y los 50 años.
El exoftalmos grave, también denominada oftalmopatía de Graves-Basedow y oftalmopatía infiltrativa, solo se produce en una minoría de pacientes con la enfermedad.
La enfermedad de Graves-Basedow no da lugar a nódulos tiroideos o cáncer de tiroides, y ni siquiera es un factor de riesgo.

¿Cuáles son las causas de la enfermedad de Graves?

La enfermedad de Graves tiene su origen en una disfunción del sistema inmunitario que combate contra las células del cuerpo.
La respuesta normal del sistema inmunitario es la producción de anticuerpos diseñados para derrotar virus, bacterias u otras sustancias extrañas.
En la enfermedad de Graves, por razones todavía desconocidas, el cuerpo produce un anticuerpo que se adhiere a una proteína específica en la membrana celular de la glándula tiroides.

El tabaquismo se considera un factor de riesgo para esta enfermedad, junto con algunos medicamentos (por ejemplo, la amiodarona).

Normalmente, la función de la tiroides la regula una hormona liberada por la hipófisis, una pequeña glándula situada en la base del cerebro.
El anticuerpo asociado a la enfermedad de Graves-Basedow puede comportarse como la hormona producida por la hipófisis. De esta forma, el anticuerpo anula la regulación normal de la tiroides dando como resultado una producción excesiva de hormonas tiroideas (hipertiroidismo).

Consecuencias del hipertiroidismo

Las hormonas tiroideas pueden afectar a diversas funciones corporales, incluyendo:

  • Metabolismo, transformación de los nutrientes en energía para las células
  • Función cardíaca y del sistema nervioso
  • Temperatura del cuerpo
  • Fuerza muscular
  • Ciclo menstrual

En consecuencia, si la enfermedad de Graves-Basedow no se trata puede propagarse y provocar una disminución en la calidad de la vida.
En los casos más graves, los pacientes con hipertiroidismo pueden sufrir una crisis tirotóxica que puede ocasionar la muerte por insuficiencia cardíaca.

Síntomas de la enfermedad de Graves-Basedow

Los primeros síntomas de la enfermedad de Graves-Basedow se pueden confundir con otras enfermedades, por lo que no es fácil realizar un diagnóstico correcto.
Los síntomas más frecuentes son:

  • Pérdida de peso, a pesar del aumento del apetito. Sin embargo, existe una variante en la que el paciente engorda porque come demasiado;
  • Ansiedad, inquietud, temblores, irritabilidad, insomnio;
  • Intolerancia al calor;
  • Sudoración excesiva;
  • Pérdida del cabello, cabello frágil y seco;
  • Reducción de la fertilidad;
  • Aumento de la frecuencia de las evacuaciones (con o sin diarrea);
  • Ciclos menstruales irregulares y más ligeros;
  • Debilidad muscular;
  • Dificultad en el control de la diabetes;
  • Reducción de la fertilidad;
  • Bocio;
  • Ojos prominentes, saltones;
  • Problemas de visión (por ejemplo, visión doble que se produce cuando los ejes visuales de los ojos no están alineados). El motivo puede ser la fibrosis y retracción de un músculo ocular (en general, el recto inferior). La causa de la contractura y la fibrosis es el edema o la inflamación de estos músculos.

Signos físicos

Si la enfermedad de Graves-Basedow no se trata, se pueden desarrollar síntomas y signos físicos.

Bocio
El bocio nodular es un aumento de tamaño de la glándula tiroidea. Si está ligado a la enfermedad de Graves-Basedow se trata de bocio tóxico difuso.
Cuando la glándula tiroides se agranda, el cuello del paciente puede parecer hinchado.
En ocasiones, el bocio dificulta la deglución, provoca tos y puede perturbar el sueño.

Problemas oculares
Los problemas oculares relacionados con la enfermedad de Graves-Basedow pueden ser desde muy leves a muy graves.
Entre los síntomas oculares menos graves – aunque molestos – se incluyen el enrojecimiento de los ojos, el lagrimeo, la sensación de arena o polvo en el ojo y la sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia).

En casos más graves, pueden que uno o ambos ojos sobresalgan de las órbitas.

La enfermedad de Graves-Basedow provoca una respuesta inflamatoria de los músculos del ojo, hinchándose los músculos y tejidos.
Dado que en la parte posterior de las órbitas se encuentra el hueso, los ojos se ven empujados hacia adelante y sobresalen hacia el exterior.
El resultado son los ojos saltones y la limitación de los movimientos oculares.
El término médico para este fenómeno es exoftalmos y puede dar la impresión de que los ojos permanecen fijos.

Engrosamiento de la piel
Algunos pacientes con enfermedad de Graves-Basedow pueden desarrollar un engrosamiento de la piel sobre la parte anterior y lateral de la pierna, debajo de la rodilla. El trastorno provoca lesiones en la piel irregulares y rosas, y la piel se hincha, como en caso de celulitis.
Es muy raro que se vean afectadas otras zonas de la piel. Este problema de la piel también se conoce como mixedema pretibial.

Diagnóstico de la enfermedad de Graves-Basedow

En el examen clínico, el médico trata de detectar un bocio (agrandamiento de la tiroides), un pulso arterial (ritmo cardíaco) acelerado, temblores y otras pruebas para la enfermedad de Graves-Basedow.
Se realiza un análisis de sangre para evaluar la función tiroidea.
El médico también puede ordenar una gammagrafía de la tiroides y la prueba de absorción de yodo radiactivo.
Estas pruebas pueden ayudar a determinar si la toda la tiroides es hiperactiva o solo una parte de la glándula.

 

enfermedad de Graves-BasedowAbsorción de yodo radiactivo
El cuerpo necesita yodo para producir hormonas tiroideas. En esta prueba, el médico administra un medicamento con una pequeña cantidad de yodo radiactivo (I-131) y luego mide la cantidad introducida en la tiroides mediante una gammagrafía.
De esta manera, el médico puede determinar la velocidad a la que la glándula tiroides absorbe el yodo.
Una absorción elevada de yodo radiactivo indica que la glándula tiroides produce demasiadas hormonas.
La cámara para la gammagrafía es un aparato que permite establecer la procedencia de las radiaciones. De esta manera, se pueden identificar las zonas de la tiroides que producen y liberan más hormonas.
La hiperactividad en los pacientes con enfermedad de Graves-Basedow suele ser generalizada.

Exámenes instrumentales que generan imágenes
Si el diagnóstico de la oftalmopatía de Graves no se desprende de la evaluación clínica, el médico puede ordenar un examen instrumental como la tomografía computarizada (TC), una tecnología con rayos X que muestra imágenes de la sección transversal del cuerpo.
El médico también puede solicitar la imagen por resonancia magnética (IRM), que utiliza campos magnéticos y ondas de radio para crear imágenes tridimensionales o transversales de las órbitas con el fin de evaluar los músculos oculares y detectar una posible compresión del nervio óptico.
La ecografía se utiliza para descartar otros problemas, como por ejemplo un nódulo.

Lista de diagnósticos alternativos para la enfermedad de Graves-Basedow:
Para el diagnóstico de la enfermedad, el médico debe descartar:

  • Tiroiditis posparto – para madres que acaban de dar a luz
  • Cáncer de tiroides
  • Ansiedad
  • Ataques de pánico
  • Manías
  • Cáncer
  • Feocromocitoma
  • Exoftalmos
  • Fibrilación auricular
  • Trastornos psiquiátricos agudos
  • Valores de estrógenos elevados

Tratamiento para la enfermedad de Graves-Basedow

Es muy difícil que la enfermedad se cure por sí sola con el tiempo, por lo que casi todos los pacientes necesitan seguir un tratamiento para controlar los síntomas.

Dieta y alimentación para la enfermedad de Graves-Basedow

Existen tres tipos de alimentación recomendada:

  1. La dieta del grupo sanguíneo del doctor D’Adamo, que prevé la eliminación de los hidratos de carbono y de los azúcares.
  2. La dieta vegana, base de la medicina natural e higienismo de M. Lazaeta y de H. Shelton
  3. La alimentación tradicional, basada en la reducción del consumo de yodo, aunque difícilmente puede resolver el problema

La dieta del Dr. D’Adamo prevé la eliminación de todos los cereales (especialmente los que contienen gluten), el almidón (patatas, tupinambo, etc.), casi todas las frutas y los dulces.
Se pueden comer pseudocereales tales como quinoa y amaranto, legumbres, frutos secos, semillas, verdura, carne (excepto la de cerdo), pescado y huevos.
Entre las frutas permitidas en la dieta del grupo sanguíneo se encuentran el limón (para todos), las ciruelas, los higos y el kiwi, pero solo en pequeñas cantidades y por la mañana (se debe evitar su consumo después de las 17h). Las personas del grupo sanguíneo “0” no deberían comer esta fruta.
En invierno, no se recomienda ningún tipo de fruta.

De acuerdo con la dieta de vegana y crudista de M. Lazaeta, se puede comer sopa de verduras, frutas y verduras frescas, trigo, cebada y avena, queso, yema de huevo, nueces y almendras.
Se debe evitar el café, el té, el chocolate, el tabaco, la carne y todas las grasas animales.
Beber solo cuando se tenga sed.
Es fundamental realizar ejercicio físico al aire libre, como por ejemplo dar un paseo por las montañas.
Entre los remedios naturales según la medicina natural y el higienismo de Lazaeta se encuentran las cataplasmas de barro en el vientre y en el cuello por la noche, así como los baños genitales durante 15-30 minutos.

Según la medicina convencional, solo se necesitaría reducir la ingesta de yodo.
La tiroides necesita dos sustancias para la producción de hormonas tiroideas: yodo y tirosina. La limitación de estos elementos hace que la producción de hormonas de la tiroides sobrantes sea más difícil. El yodo también puede estimular la producción de anticuerpos, que es una causa de las enfermedades autoinmunes tiroideas. La cantidad diaria recomendada de yodo es de 150 mcg.

La fuente más evidente de alimentos ricos en yodo se encuentran en los vegetales y animales que viven en agua salada, como por ejemplo las gambas, la langosta, el salmón, el atún, las algas marinas, el nori, etc.
Otra fuente de alimentos ricos en yodo son los productos lácteos, en los que se utiliza como producto de limpieza y permanece en la leche.

La sal preferible es la marina, si bien se debe leer la cantidad de yodo contenido porque a veces ciertos tipos de sal son ricos en yodo.
Otras fuentes ocultas de yodo son las barritas energéticas y multi-vitamínicas, la carne, algunas verduras como los espárragos, ciertos medicamentos y muchas comidas que contienen colorantes rojos.
El pavo contiene una gran cantidad de yodo, así como de tirosina.

De acuerdo con los principios de la medicina natural, entre los tratamientos naturales y alternativos se encuentra la dieta. Los alimentos que ralentizan la producción de hormonas tiroideas son:

  • Coles de Bruselas
  • Coliflor
  • Mijo
  • Col
  • Guisantes
  • Soja (aunque existe controversia en caso de grandes cantidades)
  • Rábanos
  • Nabo
  • Hojas de mostaza
  • Espinacas
  • Melocotones
  • Peras
  • Almendras

Lo mejor es consumir estos alimentos crudos, ya que la cocción puede reducir las propiedades beneficiosas.

Los pacientes con hipertiroidismo deben mantenerse alejados de cualquier producto que estimule al cuerpo. Entre estos alimentos se encuentran la cafeína, los productos ricos en azúcar, los alimentos altamente procesados, tales como salchichas, embutidos, edulcorantes artificiales, aromas artificiales, condimentos mencionados como “aromas naturales”, etc.

Entre los remedios naturales para reducir los síntomas de la enfermedad de Graves-Basedow se encuentra la actividad física al aire libre, que debe realizarse de forma regular (diaria o cada dos días).

¿Es posible sanar cuidando la alimentación? Testimonio de un paciente

A continuación se adjuntan los resultados de los análisis de sangre para demostrar que he conseguido curar mi hipertiroidismo gracias a la dieta.
En 2011 me diagnosticaron la enfermedad de Graves-Basedow, que provoca hipertiroidismo.
Éstos son los exámenes efectuados en dos hospitales diferentes.

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Análisis de marzo de 2011

IMÁGENES

El endocrinólogo me recetó Eutirox, pero nunca me lo tomé.
En 2013, dejé de comer carne y en 2014 me hice completamente vegano, por lo que dejé de comer carne, pescado, huevos, leche y productos lácteos.
Desde julio de 2016 tampoco como gluten.

Mi dieta consiste en fruta y verduras de temporada, frutos secos, semillas, legumbres y cereales.
No como alimentos fritos, condimentos y no tomo café.

En noviembre de 2016, volví a realizar los análisis de la función tiroidea, que muestran unos resultados dentro de los límites normales para TSH, T3 y T4.
Adjunto el informe de la clínica.

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Tipos de tratamiento médico

Puesto que el hipertiroidismo relacionado con la enfermedad de Graves-Basedow se debe a una anomalía genética del sistema inmunitario, el problema es complejo y no existe actualmente un tratamiento específico para resolver la causa.
Dado que la consecuencia final de este problema es el estímulo de la función tiroidea, el tratamiento de los síntomas prevé el bloqueo de la producción de hormonas tiroideas mediante medicamentos antitiroideos.
El tratamiento destruye las células tiroideas con yodo radiactivo o extirpa la glándula de forma quirúrgica (tiroidectomía).

Yodo radioactivo
Aunque el tratamiento con yodo radioactivo es el más simple y conveniente, los médicos están muy preocupados por los posibles efectos nocivos de la radiación en las personas jóvenes.
El tratamiento con el yodo radiactivo se lleva empleado desde hace más de 40 años y no existe ninguna evidencia conocida de posibles efectos nocivos.
En América del Norte, la mayoría de especialistas de la tiroides recomiendan su uso en casi todos los pacientes con enfermedad de Graves-Basedow mayores de 20-25 años, pues presenta una mayor probabilidad de éxito (resolución del hipertiroidismo) a largo plazo en comparación con los fármacos antitiroideos.
El tratamiento con yodo radiactivo se está incrementando entre los adolescentes. Sin embargo, a veces empeora la visión, por lo que a menudo se efectúa un tratamiento preventivo con corticosteroides.

Por lo general, el yodo radiactivo se ingiere en forma de cápsula.
La dosis se calcula en función del tamaño del bocio y de la absorción de yodo en 24 horas, tras realizar una “prueba de absorción de la tiroides”.

El yodo entra en el flujo sanguíneo y es absorbido por la tiroides, produciendo daños en la glándula, lo que empeora su funcionalidad y reduce la producción de hormonas tiroideas.
Se requieren unos 2-3 meses para conseguir un efecto completo del tratamiento, la mejoría se produce de forma gradual, si bien al principio puede haber un empeoramiento de los síntomas.

Como el yodo radiactivo necesita varias semanas para lograr el efecto final, el médico suele administrar comprimidos antitiroideos hasta que no se confirme el efecto.
Después del tratamiento con yodo radiactivo, se espera que la parte restante de la tiroides sea suficiente para obtener una funcionalidad normal.

En muy pocas ocasiones (10-20% de los pacientes), la glándula se vuelve de nuevo hiperactiva, al producir los linfocitos el anticuerpo estimulante.
Otros pacientes tienen una fuerte tendencia a desarrollar hipotiroidismo. Aproximadamente el 80% de todos los pacientes con enfermedad de Graves-Basedow al final (1-10 años después del tratamiento con yodo radiactivo) deberá tomar para siempre hormonas tiroideas (por ejemplo, con el fármaco Eutirox).
Esto no se considera un problema, ya que el hipotiroidismo se ha reconocido y tratado. Es un problema importante para los pacientes que sufren una recaída del hipertiroidismo, debido a una extirpación insuficiente de la tiroides o si la dosis de yodo administrada es demasiado pequeña.
De hecho, algunos especialistas proponen eliminar por completo la tiroides, para evitar que se repita el hipertiroidismo, y prescribir inmediatamente hormonas tiroideas para prevenir el hipotiroidismo.

El mar no afecta a la enfermedad de Graves-Basedow.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento para niños y adultos menores de 20-25 años incluye suele incluir medicamentos antitiroideos (por ejemplo, propiltiouracilo y metimazol).
Se pueden administrar a cualquier edad con el fin de remitir la enfermedad de Graves-Basedow o antes del tratamiento de ablación.
Existen dos desventajas principales para este tipo de tratamiento:

  1. Los pacientes deben tomarse los comprimidos durante muchos meses o años, el período de tratamiento recomendado es de 12-18 meses.
  2. Cuando se detiene el tratamiento, existe un 50% de probabilidades de que la enfermedad vuelva a aparecer como antes (recaída).

Por tanto, la mayoría de pacientes requiere tratamientos adicionales.
Asimismo, un porcentaje reducido de pacientes sufre efectos secundarios que rara vez son graves, como por ejemplo problemas del hígado o recuento bajo de glóbulos blancos (una disminución de los glóbulos blancos en la sangre puede provocar fiebredolor de garganta y otras infecciones).
Debido a recientes evidencias de los efectos secundarios del propiltiouracilo sobre la función hepática, especialmente en niños, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha prohibido su uso.
El propilitiouracilo sigue siendo el tratamiento elegido durante el embarazo, ya que no existe ninguna evidencia clara sobre los efectos secundarios en el feto durante el primer trimestre. Sin embargo, el metimazol solo se prescribe en el segundo y tercer trimeste. Es preferible tratar el hipertiroidismo antes de considerar quedarse embarazada.

Otro medicamento que puede administrarse para tratar los síntomas del hipertiroidismo es el propranolol, así como otros fármacos beta-bloqueantes. Este fármaco bloquea los efectos del exceso de hormonas tiroideas en el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso, pero no tiene efecto directo sobre la glándula tiroides. Está contraindicado en pacientes con asma.

¿Cuándo operar la tiroides? Tiroidectomía

Generalmente, la cirugía se recomienda al 80% de los pacientes menores de 20 años que experimentan una recaída del hipertiroidismo tras haber tomado medicamentos antitiroideos.
La tiroidectomía también se recomienda a pacientes de cualquier edad en los que el bocio es tan grande que provoca obstrucción de la tráquea o dificultad para tragar, así como en casos en los que se requiere un control rápido del hipertiroidismo (por ejemplo, si hay dificultades para el control de la arritmia cardíaca).
En Europa, la tiroidectomía se lleva a cabo para la enfermedad de Graves-Basedow con más frecuencia que en Estados Unidos por motivos de experiencia y tradición.

La tiroidectomía requiere permanecer en el hospital durante aproximadamente 2 días para proceder a la extirpación de la glándula.
En algunas clínicas es posible realizar la cirugía de forma ambulatoria mediante técnicas mínimamente invasivas y con herramientas que permiten ver la tiroides en un monitor.
Una vez eliminada la glándula tiroides, se debe seguir el tratamiento de reemplazo con medicamentos a base de tiroxina para siempre.

Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.