Nódulos tiroideos

 

Los nódulos tiroideos son áreas ovaladas o redondas dentro de la tiroides que pueden ser causadas por diferentes enfermedades, la mayoría de los nódulos no son peligrosos.

La tiroides está situada en la parte delantera del cuello, debajo de la nuez de Adán.
La glándula tiene la forma de una mariposa y rodea la tráquea.
Las dos alas o lóbulos (lóbulo derecho e izquierdo) están en ambos lados de la tráquea y están conectados por un puente de tejido, llamado istmo, que cruza la parte delantera de la tráquea.

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Un nódulo tiroideo puede producirse en cualquier parte de la glándula.
La mayoría de los nódulos tiroideos no son malignos y no causan problemas. Muchas veces, no es necesario un tratamiento y los análisis son buenos (es decir los valores son normales).
A veces un nódulo puede producir demasiadas hormonas tiroideas.
Cuando un nódulo produce demasiadas hormonas, el resto de la glándula se retira y no funciona tan bien como de costumbre.

 

¿Cuáles son las causas de los nódulos tiroideos?

Son diferentes las enfermedades que pueden causar el desarrollo de uno o más nódulos en la tiroides, incluyendo la deficiencia de yodo.
La falta de yodo en la dieta puede causar nódulos tiroideos, pero este problema se produce solo en algunos países pobres del tercer mundo.

 

 

Clasificación de los nódulos

Crecimiento excesivo de tejido tiroideo normal. La razón de este crecimiento no es clara, a veces se trata de un adenoma no canceroso de la tiroides (benigno) y no se considera grave si no es molesto o causa complicaciones.
Algunos adenomas tiroideos (autónomos) producen hormonas tiroideas fuera de la influencia normal de la hipófisis, esto lleva a una producción excesiva de hormonas tiroideas (hipertiroidismo).

Los quistes de tiroides son cavidades llenas de líquido y generalmente son la consecuencia de la degeneración de los adenomas tiroideos. Generalmente, los componentes sólidos se mezclan con el fluido en quistes de tiroides.
Los quistes son usualmente benignos, pero a veces contienen componentes sólidos malignos.

Los nódulos inflamatorios se forman en caso de tiroiditis de Hashimoto, un trastorno de la tiroides que puede causar hinchazón y la inflamación de la glándula tiroides y puede reducir la actividad de la glándula (hipotiroidismo).

El bocio multinodular o adenomatoso es un agrandamiento de la glándula tiroides que puede ser causado por deficiencia de yodo o un trastorno de la tiroides. Un bocio contiene múltiples nódulos distintos dentro del bocio, pero la causa no está clara.
Estos nódulos producen hormonas tiroideas que pueden conducir al desarrollo del hipertiroidismo.

Cáncer de tiroides ¿Cuándo preocuparse?
Aunque las probabilidades de que un nódulo sea maligno son bajas, el riesgo es mayor en caso de:

  • Historia familiar de cáncer de tiroides u otros tumores endocrinos;
  • Menores de 30 años o mayor de 60;
  • Sexo masculino;
  • Exposición previa a la radiación, especialmente en la cabeza y el cuello. Un nódulo grande y duro o que causa dolor o molestias es más propenso a ser maligno.
  • Vascularización, si un nódulo no está vascularizado generalmente es benigno.

Los nódulos “calientes” o hiperfuncionantes son masas de células que producen hormonas tiroideas.
Un nódulo caliente puede causar hipertiroidismo.
Los nódulos fríos son los inactivos que contienen yodo y no absorben el contraste yodado.
Los nódulos fríos rara vez se convierten en tumores malignos.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para el desarrollo de los nódulos tiroideos?

Los que realizaron un examen de rayos X en la tiroides durante la infancia son más propensos a desarrollar nódulos tiroideos. Con la enfermedad preexistente de tiroides o una historia familiar de nódulos tiroideos, las posibilidades de tener nódulos pueden aumentar. Los nódulos tiroideos son más comunes en las mujeres, pero en los hombres y los niños los nódulos son más propensos a ser malignos.
La probabilidad de desarrollar un nódulo de tiroides aumenta con la edad. De acuerdo con la Asociación Americana de la Tiroides, aproximadamente la mitad de las personas a la edad de 60 años o más tarde desarrolla nódulos.

 

Síntomas de los nódulos tiroideos

La mayoría de los nódulos tiroideos no producen ningún síntoma. Sin embargo, los nódulos grandes o múltiples pueden ser visibles.
Aunque es raro, los nódulos pueden ejercer presión contra otras estructuras en el cuello y causar diversos síntomas como:

  • Dificultad para tragar
  • Dificultad para respirar o falta de aliento
  • Asfixia y tos
  • Ronquera o voz alterada
  • Dolor de cuello
  • Bocio (agrandamiento de la tiroides)

El agrandamiento de la glándula tiroides causado por nódulos puede causar síntomas tales como el hipertiroidismo.
La consecuencia del hipertiroidismo es una sobreproducción de hormonas tiroideas.
Esto hace que los niveles de hormonas tiroideas en la sangre se hagan demasiados altos.
Los síntomas del hipertiroidismo incluyen:

  • Nerviosismo/irritabilidad;
  • Debilidad muscular/ temblores;
  • Ausencia del ciclo menstrual o que este sea muy ligero;
  • Pérdida de peso (adelgazamiento);
  • Dificultad para dormir;
  • Hinchazón de la glándula tiroidea;
  • Problemas de visión o irritación de los ojos;
  • Sensibilidad al calor;
  • Aumento o disminución del apetito;
  • Falta de aliento,
  • Taquicardia (latido del corazón rápido);
  • Picazón en la piel/sudoración;
  • Adelgazamiento del cabello;
  • Sofocos (enrojecimiento súbito de la cara, cuello y parte superior del tórax);
  • Palpitaciones del corazón.

Los nódulos tiroideos a veces surgen de la tiroiditis de Hashimoto y pueden estar asociados a los síntomas del hipotiroidismo. El hipotiroidismo es una enfermedad que aparece como consecuencia de una actividad tiroidea insuficiente.
Esto hace que los niveles de hormonas tiroideas en la sangre sean demasiado bajos. Los síntomas de hipotiroidismo son:

  • Fatiga;
  • Ciclos menstruales abundantes y frecuentes;
  • Pérdida de memoria;
  • Aumento de peso;
  • Piel seca y áspera;
  • Pérdida del cabello;
  • Voz ronca;
  • Intolerancia al frío;
  • Debilidad/irritabilidad.

 

Diagnóstico de los nódulos tiroideos

Exámenes y pruebas

Nódulos tiroideosNormalemente los nódulos no producen ningún síntoma. Los médicos encuentran nódulos tiroideos solo durante una visita o con exámenes instrumentales que se hacen por otras razones.
Sin embargo, en algunas personas los nódulos tiroideos son suficientemente grandes para ser palpados durante un examen físico.
Si el tumor es más grande que un centímetro se siente al tacto, mientras que si es menor se nota solamente si está superficialmente.
Si el médico encuentra un bulto o hay síntomas de un nódulo, puede realizar las siguientes pruebas.

Análisis de sangre para comprobar el nivel de TSH y otras hormonas tiroideas.

Gammagrafía de  tiroides

Ultrasonido: un médico puede ordenar una ecografía de la tiroides para:

  • Detectar nódulos que no se notan fácilmente;
  • Determinar el número de nódulos y el tamaño
  • Determinar si un bulto es sólido, líquido o de tipo mixto. Por lo general son los nódulos malignos sólidos y calcificaciones con calcificaciones (hipoecogénicos)
  • Comprobar si hay ganglios linfáticos reactivos (hinchados o inflamados);
  • Ayudar a la biopsia de tejido para el diagnóstico con punción con aguja fina.

A pesar de su valor, el ultrasonido no puede determinar si un nódulo es benigno o canceroso.

Punción aspirativa con aguja fina de la glándula tiroides
En la mayoría de los casos, el nivel de TSH es normal, entonces el siguiente paso es la aspiración con aguja fina.
La biopsia con aguja se realiza con una aguja fina para extraer algunas células del nódulo tiroideo.
El material recogido se examina bajo un microscopio.
La aspiración con aguja fina se puede realizar en la consulta con un anestésico local.
Para entender dónde realizar la extracción se utiliza la ultrasonido o simplemente por palpación.
Se puede experimentar una ligera molestia cuando se inyecta el anestésico y se puede sentir una presión durante la biopsia, pero el nivel de incomodidad es similar a una visita al dentista.
Esta prueba es precisa para detectar el cáncer en un nódulo tiroideo sospechoso.
En algunos casos, la punción con aguja fina no contiene suficiente tejido para realizar un diagnóstico y es necesario repetir el procedimiento de diagnóstico.
En otros casos (10 por ciento), el resultado de la biopsia es indeterminado. La cirugía se recomienda a menudo en los casos de nódulos indeterminados para tener un diagnóstico certero.
Los marcadores moleculares son sustancias introducidas en el cuerpo para obtener información.
En algunos casos, la evaluación de los marcadores moleculares se utiliza para seleccionar los nódulos indeterminados de bajo riesgo para la observación, por lo que se evita la operación quirúrgica.

Los resultados de la punción con aguja fina pueden ser los siguientes:

  1. Benignos (no canceroso);
  2. Maligno (canceroso);
  3. Sospecha de malignidad;
  4. Neoplasia folicular (nódulos tiroideos microfoliculares, entre ellos los nódulos de células de Hurtle);
  5. Lesiones foliculares  o atipia de significado indeterminado (nódulos de células atípicas);
  6. Sin diagnóstico o insuficiente.

 

¿Qué hacer? ¿Cuáles es el tratamiento para los nódulos tiroideos?

El tratamiento depende del tipo de nódulo tiroideo.
Las opciones de tratamiento incluyen:

  1. Ningún tratamiento/ “espera vigilante”. Si los nódulos no son cancerosos, es posible decidir no tomar ninguna acción en este momento. Los nódulos serán controlados por cualquier cambio a través de exámenes físicos frecuentes.
  1. Tratamiento de supresión de las hormonas tiroideas. Algunos médicos tratan los nódulos no cancerosos con levotiroxina (Eutirox o Dexnon), una forma sintética de la hormona tiroidea tiroxina.
    La teoría médica es que este medicamento indica a la hipófisis que produzca una menor cantidad de hormona tiroidea responsable del crecimiento del tejido de la tiroides. (La hipófisis es una pequeña glándula en el cerebro que controla la tiroides). El objetivo del tratamiento con levotiroxina es compactar o reducir los nódulos de la tiroides.
    Los médicos y los investigadores siguen estudiando el efecto de este tratamiento.
    Este medicamento puede tomarse durante el embarazo y la lactancia, ya que no es tóxico para el feto, pero es recomendable hablar primero con el médico.
  1. Yodo radiactivo. El médico puede utilizar el yodo radiactivo para tratar el agrandamiento de los nódulos tiroideos y el bocio multinodular. El yodo radiactivo es absorbido por la glándula tiroides y provoca la reducción de los nódulos. Las mujeres embarazadas y las que intentan quedarse embarazadas no deben someterse a este tratamiento.
  1. Ablación con alcohol: la inyección de etanol (alcohol) es un pinchazo que se hace en los nódulos tiroideos para reducir su tamaño.
    Se realiza una ecografía para guiar al médico mientras inyecta el etanol en la tiroides.
  1. Termoablación con láser: el láser es un instrumento de precisión que es capaz de actuar solo en el nódulo, el procedimiento es mínimamente invasivo, sencillo y sin dolor.
    La operación se realiza bajo anestesia local y consiste en insertar una aguja con fibra óptica hasta el centro del nódulo.
    El procedimiento dura aproximadamente media hora.
  1. Intervención de extirpación quirúrgica
    ¿Cuándo es necesario operar?
    La intervención quirúrgica para extraer los nódulos es el mejor tratamiento para los nódulos que son cancerosos, que causan síntomas (por ejemplo, si son tan grandes que causan dificultad para respirar o deglutir), y que “son sospechosos” (por ejemplo, no puede ser diagnosticados como cancerosos o no cancerosos sin haber sido extraídos quirúrgicamente y examinados).
    Si el paciente es una mujer embarazada, generalmente se realiza la cirugía después de la operación, pero el médico debe considerar si es necesaria una intervención urgente.

No existen remedios naturales que hagan desaparecer o revertir los nódulos tiroideos, pero entre los tratamientos naturales más útiles es fundamental una alimentación saludable.

Prevención y perspectivas a largo plazo

No hay manera de prevenir el desarrollo de un nódulo tiroideo. Una vez llegados al diagnóstico, el endocrinólogo controla la enfermedad mediante ecografías anuales y frecuentes análisis de sangre.
Sin embargo, la mayoría de los nódulos no tumorales no son perjudiciales y no necesitan muchos tratamientos.