Cólico renal

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El cólico renal está causado por una obstrucción de las vías urinarias.

El aparato urinario está formado por riñones, uréteres, vejiga y uretra.

Los uréteres transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga.

 

La uretra transporta la orina hacia el exterior del cuerpo a través de la micción.

Las causas más frecuentes del bloqueo urinario son los cálculos renales que se forman en los dos riñones y en los uréteres.

Otras posibles causas de que ocurra una obstrucción de las vías urinarias son los coágulos de sangre, los espasmos musculares de los uréteres y la presencia de tejidos muertos.

 

Los cálculos renales de calcio son más comunes en los hombres de 20 y 30 años de edad.

Las personas pueden tener más de un cálculo renal contemporáneamente y puede ser una enfermedad reiterada.

 

¿Cuáles son las causas del cólico renal?

El cólico renal puede estar causado por la acumulación de cálculos o piedras en los riñones. Cuando estas piedras interfieren con el flujo de la orina, esto puede provocar hinchazón y dolor muy fuerte en los riñones (cólico).

Los cálculos renales también pueden desarrollarse en los niños, aunque esta situación no es muy común.

 

Causas de los cálculos renales

Los cálculos que provocan el cólico renal están formados por varios productos químicos y pueden estar causados por:

 

  • Quimioterapia;
  • Cistinuria (enfermedad hereditaria que se caracteriza por un exceso de cistina en la orina);
  • Enfermedad del intestino delgado;
  • Gota (tipo de artritis causada por la acumulación de ácido úrico en las articulaciones);
  • Hipercalciuria (exceso de calcio en la orina);
  • Enfermedades inflamatorias intestinales crónicas (morbo de Crohn y colitis ulcerosa);
  • Enfermedades renales;
  • Intervenciones quirúrgicas;
  • Infecciones de las vías urinarias.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo para el cólico renal?

Existen varios factores que aumentan el riesgo de cólico renal.

Sin embargo, no todas las perosnas que presentan estos factores de riesgo, desarrollan cólico renal.

Algunos factores de riesgo son:

 

  • Deshidratación;
  • Deporte (provoca una grave pérdida de líquidos);
  • Estrés;
  • Dieta con alto contenido de vitamina D;
  • Uso excesivo de medicamentos diuréticos;
  • Haber padecido cálculos renales;
  • Intervención quirúrgica reciente;
  • Infecciones de las vías urinarias;
  • Tomar antiácidos a base de calcio;
  • Tomar ciertos medicamentos.

 

¿Cómo se puede prevenir el cólico renal?

Para disminuir el riesgo de desarrollar cálculos y de tener cólico renal, se recomienda:

 

  • Evitar los suplementos de calcio.
  • Evitar algunos alimentos con alto contenido de oxalato, como por ejemplo el ruibarbo y las espinacas.
  • Evitar el exceso de carne, pescado y aves.
  • Beber muchos líquidos, especialmente agua, para evitar la deshidratación.

 

¿Cuáles son los síntomas del cólico renal?

 

Los síntomas del cólico renal pueden aparecer diariamente o raramente.

Algunos de estos síntomas pueden llegar a ser graves:

 

  • Color anormal de la orina;
  • Fiebre con o sin escalofríos;
  • Mal olor de la orina;
  • Orina de color oscuro;
  • Náuseas con o sin vómitos;
  • Dolor en el costado derecho o izquierdo, dolor de espalda, dolor en el abdomen o en la ingle;
  • Generalmente, el cólico aparece de noche, pero también puede ocurrir en la mañana o en la tarde.

 

Intensidad del cólico renal

El cólico renal es una enfermedad grave y generalmente las personas que padecen cálculos renales sienten un dolor repentino muy fuerte sin previo aviso.

La intensidad del dolor inculso puede ser peor que el dolor que se siente durante el parto o cuando hay una fractura de los huesos o el de una intervención quirúrgica.

En muy pocos casos las personas declaran que el dolor del cólico renal es leve, en estos casos probablemente se trata solamente de arenilla (cálculos pequeños).

 

Localización y características del dolor provocado por los cálculos renales

Los cálculos renales se forman especialmente en los riñones y se desplazan hacia abajo siguiendo los uréteres. Mientras los cálculos se desplazan, pueden pasar entre los uréteres, la pelvis o la vejiga.

Si los cálculos obstruyen la unión entre el uréter y la pelvis, el paciente puede sentir un dolor muy fuerte y profundo en el costado, este dolor no llega hasta la ingle.

Cuando los cálculos quedan atrapados dentro del uréter, la persona puede sentir un dolor muy fuerte en el costado que se difunde hacia la parte baja del abdomen, hasta llegar a los testículos o a la vulva.

Este dolor puede ir acompañado de náuseas y vómito.

 

Síntomas que pueden indicar la presencia de una enfermedad grave

En algunos casos, el cólico renal es un síntoma de una enfermedad grave y por lo tanto, el médico debe efectuar inmediatamente una valoración.

Hay que acudir al médico de inmediato si se presentan los siguientes síntomas:

 

  • Fiebre alta (más de 38°C);
  • Incapacidad de orinar;
  • Dolor intenso;
  • Vómito descontrolado.

 

Cólico renal durante el embarazo

Las mujeres ebarazadas pueden padecer cólico renal debido a la hidronefrosis o a los cálculos renales.

La hidronefrosis es una enfermedad que hace que el riñón se hinche debido a que no puede eliminar la orina.

A menudo, es una enfermedad asintomática, pero en algunos casos puede provocar un dolor muy fuerte.

 

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Diagnóstico del cólico renal

 

El médico debe examinar al paciente para detectar la causa de los síntomas, además, debe descartar algunas enfermedades que presentan síntomas similares, como por ejemplo la cistitis o la apendicitis.

Para que el médico pueda observar mejor las imágenes de los riñones, al paciente se le puede suministrar un colorante de contraste antes de ciertos exámenes.

Si la persona es alérgica al colorante del medio de contraste debe comunicárselo al médico.

Para diagnosticar el cólico renal pueden efectuarse los siguientes examenes:

 

  • Exámenes de sangre para monitorear la función renal y para detectar una infección.
  • Examen de orina para monitorear la función renal.
  • Radiografía, ecografía, TAC RMN pueden mostrar el cálculo renal y otras posibles causas del dolor.

 

Los pacientes no deben entrar con objetos metálicos a la sala en la que se realizan estos exámenes debido a que pueden provocar lesiones graves. Por lo tanto, deben comunicarle al radiólogo si tienen algún objeto de metal en su cuerpo.

 

Tratamiento para el cólico renal

 

Si el paciente siente un dolor demasiado fuerte, debe acudir inmediatamente a urgencias.

Generalmente, durante la fase aguda de la enfermedad, el médico recomienda reposo, tomar mucha agua y quizá algunos medicamentos analgésicos.

El tratamiento para el cólico renal y para los cálculos renales implica la disminución del dolor y la ruptura de los cálculos. En algunos casos, los cálculos renales y los síntomas que estos conlleva, desaparecen por sí solos.

Sin embargo, las recidivas de los cálculos renales son bastante frecuentes. Puede ser beneficioso beber muchos líquidos durante el tratamiento, además, esto disminuye el dolor causado por el cólico renal.

 

Medicamentos para el cólico renal y para los cálculos renales

Generalmente, en la fase aguda de la enfermedad, el médico recomienda medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el diclofenaco (Dolotren, Voltaren®) o el ketorolaco (Toradol®).

Los antiespasmódicos como la butilescopolamina (Buscapina®) no se utilizan en esta fase debido a que la causa de los síntomas no es el espasmo muscular.

 

Después de las primeras horas de la enfermedad, el médico prescribe algunos medicamentos para romper los cálculos renales y para aliviar el dolor.

Los medicamentos para el cólico renal incluyen:

 

  • Alopurinol (para los cálculos renales formados por ácido úrico).
  • Medicamentos Alfa – bloqueantes para eliminar los cálculos.
  • Antibióticos para eliminar las infecciones.
  • Medicamentos para mantener la cistina bajo control. Estos medicamentos disminuyen los niveles de este aminoácido en la orina.
  • Diuréticos.
  • Medicamentos analgésicos y antipiréticos (para disminuir la fiebre), por ejemplo el paracetamol (Apiretal).
  • Citrato de potasio o bicarbonato de sodio para reequilibrar el pH de la orina y prevenir la formación de cálculos.
  • Sodio celulosa fosfato para unir el calcio en el intestino.

 

Otros tratamientos para el cólico renal y para los cálculos renales

Además de los medicamentos, pueden ser necesarios otros tratamientos para eliminar o para extirpar los cálculos renales.

En algunos casos se requiere una intervención quirúrgica.

Las opciones de tratamiento para los cálculos renales incluyen:

 

  • Terapia de calor (para el dolor).
  • Litotripsia (se utilizan ultrasonidos para romper los cálculos renales).
  • Intervención quirúrgica para remover las piedras más grandes.
  • Insertar un stent ureteral para mantener abiertos los ductos urinarios desde los riñones hasta la vejiga (uréteres).
  • Ureteroscopia (cirugía mínimamente invasiva).

Pasadas algunas horas, algunos pacientes que padecen cólico renal pueden sentir un alivio considerable cuando los cálculos se desplazan de la vejiga y cuando pasan a través de la uretra. Si el paciente aún se encuentra bajo tratamiento médico, puede filtrarse la orina del paciente a través de una malla para cerciorarse de que el cálculo renal salga del cuerpo.

Si la piedra se queda atascada en las vías urinarias del paciente, pueden ser necesarios otros tratamientos para triturar las piedras, como por ejemplo el ultrasonido o una intervención quirúrgica.

 

¿Cuánto tiempo dura? ¿Cuál es el tiempo de recuperación?

 

Si se realiza el tratamiento adecuado, el tratamiento dura solamente algunas horas.

 

Remedios naturales

 

En la fase aguda de la enfermedad, los remedios naturales no son eficaces, algunas personas sienten alivio con una bolsa de agua caliente.

 

¿Qué hay que comer? Dieta y alimentación

 

Cálculos renales de calcio

Hay que limitar los alimentos con alto contenido de oxalato.

Algunos alimentos tienen un alto contenido de oxalato como:

  • Las espinacas,
  • El ruibarbo,
  • Los calabacines,
  • Los espárragos,
  • Las nueces,
  • El salvado de trigo.

Consumir estos alimentos puede provocar una excreción excesiva de oxalatos en la orina que se une al calcio formando cálculos de oxalato de calcio.

Si se aumenta el consumo de calcio, esto previene la formación de cálculos de oxalato de calcio debido a que el calcio se une con el oxalato en el intestino impidiendo su eliminación a través de la orina.

Los suplementos de vitamina C y D pueden aumentar el riego de cálculos renales. La vitamina C, o ascorbato, puede convertirse en oxalato en el cuerpo.

Reducir el consumo de sodio (sal) ayuda a prevenir los cálculos de calcio. El aumento del sodio en la orina puede provocar una mayor excreción de calcio. Si el calcio aumenta, este puede unirse con los oxalatos y los fosfatos provocando la formación de cálculos.

El calcio proviene de los alimentos y de los suplementos y se une con el oxalato de los alimentos.

Este compuesto entra en la sangre y en el aparato urinario e impide la formación de cálculos de oxalato de calcio.

No hay que ingerir demasiados alimentos con alto contenido de sodio como por ejemplo:

  • Los perros calientes,
  • Las sopas y verduras en lata,
  • Los alimentos transformados y congelados,
  • Hay que evitar los almuerzos en las comidas rápidas.

Las personas deben leer las etiquetas de los alimentos para evitar los productos que contienen sodio escondido como:

  • El glutamato monosódico (GMS),
  • El fosfato disódico,
  • El bicarbonato de sodio,
  • El alginato de sodio,
  • El nitrato de sodio,
  • Nitrito de sodio y otros.

El zumo de limón o la limonada es muy beneficioso para disminuir el pH de la orina, y por lo tanto, para prevenir la formación de cálculos renales.

Se recomienda añadir un poco de jengibre en la alimentación.

Hay que limitar el consumo de proteínas animales debido a que aumentan la excreción de calcio en la orina y reducen la excreción de citratos.

 

Cálculos renales de ácido úrico

Las proteínas animales contienen purinas que se descomponen en ácido úrico y se excretan a través de la orina. Por lo tanto, hay que limitar el consumo de proteínas animales para evitar la formación de cálculos de ácido úrico.

También debe limitarse el consumo de otras proteínas que se encuentran en la leche, en los lácteos, en las aves, en los huevos, en el pescado y otros. La carne de órganos como por ejemplo el hígado tiene un alto contenido de purinas.

Para mantener un peso saludable, es necesario tener una alimentación adecuada y realizar ejercicio debido a que de esta manera se reduce la probabilidad de que se formen piedras de calcio y de ácido úrico.

 

Agua

Para prevenir la formación de los cálculos renales hay que beber mucha agua (2,5 – 3 litros al días). Se recomienda que los pacientes orinen aproximadamente 1 litro de orina al día para reducir las recidivas del cólico renal.

Varios estudios demuestran que beber café, té, cerveza y vino con moderación, ayuda a reducir el riesgo de formación de cálculos renales.

Los estudios precedentes han demostrado que dichas bebidas aumentan el riesgo de formación de las piedras, sin embargo, existen varios casos en los que beber no ha provocado ningún riesgo, por ejemplo si se trata de sodas sin cafeína o dietéticas.

Otros estudios demuestran que beber jugo de naranja y limonada puede aumentar la concentración de citrato en la orina y puede disminuir el pH de la orina. Esto, a su vez, reduce el riego de los cálculos renales.

Para prevenir esta enfermedad es preferible beber jugo de naranja en lugar de la limonada o del jugo de arándanos debido a que el jugo de naranja tiene un efecto alcalinizante mucho mayor. Además, el jugo de naranja tiene la capacidad de aumentar la excreción de citrato a través de la orina y por lo tanto esto aumenta la solubilidad de los cálculos.

 

¿Qué tipo de agua hay que beber?

Se recomienda beber un tipo de agua con un pH bajo o con un residuo fijo bastante bajo.

Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.