Síntomas de los cálculos renales y tratamientos

Foto: cálculos renales, dolor, dolor de estómago

 

Los cálculos renales o litiasis, son pequeños depósitos duros formados por sales minerales y ácidos que se encuentran en la superficie interior de los riñones.

Generalmente, estas piedras se disuelven en los riñones.

 

Sin embargo, cuando la orina está demasiado concentrada, los minerales pueden cristalizarse y unirse los unos con los otros formando una piedra.

Los cálculos son dolorosos, sin embargo, generalmente no son peligrosos para la salud y no conllevan daños permanentes.

Los cálculos más grandes se forman en el cáliz renal, es decir, un “tubo” que transporta la orina desde el riñón hasta el uréter.

Generalmente, se forman en los adultos, pero también pueden formarse en los jóvenes de 20 años de edad, o menos, debido a una alimentación inadecuada.

 

Tipos de cálculos renales

 

Cálculos de estruvita: son los cálculos más comunes en las mujeres. Generalmente, están causados por infecciones, especialmente por las infecciones del tracto urinario femenino.

Estos cálculos pueden provocar molestias cuando su tamaño aumenta.

 

Cálculos de cistina: la causa principal de la formación de estas piedras es una enfermedad genética llamada cistinuria.

En esta enfermedad, el aminoácido cistina que se encuentra en los riñones se filtra en la orina, se cristaliza y provoca la formación de cálculos.

Las personas con familiaridad de cistinuria están predispuestas a desarrollar cálculos renales.

 

Cálculos de calcio: son los más comunes.

Dos tipos de piedras forman parte de esta categoría: los cálculos de oxalato de calcio (de color negro o amarillo claro) y los cálculos de fosfato de calcio.

Los primeros están causados por la concentración de oxalato (una sustancia que se encuentra en los alimentos) y por los altos niveles de calcio.

Los segundos, están causados por una orina demasiado alcalina (pH superior a 7,5) y con una cantidad elevada de calcio.

 

Cálculo de ácido úrico: el ácido úrico se deriva del metabolismo de las purinas, es decir, de sustancias que se encuentran en los alimentos como el pescado, la carne, los hongos, las anchoas, los crustáceos, y otros.

Los niveles demasiado altos de ácido úrico en el cuerpo pueden provocar la formación de estas piedras.

 

Causas de los cálculos renales

 

Las mujeres tienen una predisposición más baja de desarrollar cálculos renales respecto a los hombres debido a la fisiología.

Las mujeres tienen un porcentaje más alto de citratos en la orina y esto impide parcialmente la formación de cálculos renales.

La hormona masculina testosterona aumenta los niveles de ácido úrico y de oxalato en el cuerpo y por la tanto, aumenta también la probabilidad de desarrollar cálculos renales.

 

Además, los hombres son más propensos a desarrollar esta enfermedad respecto a las mujeres debido a que consumen una gran cantidad de proteínas animales (por ejemplo carne roja) y debido que tienen una mayor dimensión de masa muscular y más apetito.

Los hombres expulsan más desechos del cuerpo respecto a las mujeres debido a que el cuerpo filtra una mayor cantidad de orina a través de los riñones y producen más desechos.

Por lo tanto, es probable que el exceso de desechos del cuerpo causen la formación de los cálculos.

 

En las mujeres, algunas de las causas principales de los cálculos renales son:

 

Infecciones de las vías urinarias (UTI): las mujeres tienen una predisposición más alta de desarrollar infecciones de las vías urinarias respecto a los hombres. Además, las mujeres tienen un riesgo más alto de desarrollar cálculos de estruvita.

Estas piedras están causadas por las bacterias de una infección urinaria y por los desechos que contienen componentes proteicos en exceso, que han sido introducidos en el cuerpo a través de los alimentos.

 

Embarazo: el embarazo provoca varios cambios en el cuerpo de la mujer.

Durante esta fase aumenta la cantidad de calcio en el cuerpo.

Las dimensiones del útero son mayores y esto disminuye la capacidad de la vejiga de almacenar la orina, por lo tanto las mujeres embarazadas orinan más seguido.

El aumento de las hormonas progesterona favorece la filtración de la orina. Todos estos factores pueden provocar la formación de cálculos renales.

Sin embargo, en muy pocos embarazos (1 de cada 1500) se desarrolla esta enfermedad.

 

Obesidad y costumbres alimentarias: las mujeres (o lo hombres) que padecen obesidad tiene una predisposición mayor de desarrollar cálculos renales respecto a las personas que mantienen un peso corporal saludable.

Las costumbres alimentarias desempeñan un papel muy importante en determinar el peso corporal.

Consumir alimentos con alto contenido de sodio, de proteínas animales, de calcio, de vitamina D y de azúcar puede causar cálculos renales. De esta manera se le añade presión a los riñones para que filtren estos componentes y esto aumenta el riesgo de desarrollar cálculos renales.

 

Deshidratación: la falta de líquidos hace que la orina esté más concentrada y aumenta el riego de cristalización y de formación de los cálculos renales.

Las personas que no beben demasiada agua u otros líquidos saludables y las personas que beben vino, cerveza y bebidas superalcohólicas pueden desarrollar estas piedras.

El alcohol provoca deshidratación debido a que aumenta la necesidad de orinar. Además, las personas que consumen alimentos con alto contenido de sodio, de azúcar, de proteínas, sin mantener el cuerpo hidratado de manera adecuada, pueden desarrollar cálculos renales.

Algunas personas tienen una predisposición más alta a la deshidratación respecto a otras. Por ejemplo, las personas que viven en las zonas geográficas húmedas deben beber más líquidos de lo normal.

Además, las personas que realizan actividades intensas deben remplazar los líquidos que se pierden durante estas actividades a través de la sudoración.

 

Algunas enfermedades: existen varias enfermedades que ocurren junto con los cálculos renales.

Algunas de estas enfermedades son:

  1. Cistinuria: la presencia del aminoácido cistina en la orina.
  2. Hipercalciuria: presencia excesiva de calcio en la orina.
  3. Hiperoxaluria: presencia excesiva de oxalato en la orina
  4. Hiperparatiroidismo: secreción excesiva de la hormona de las glándulas paratiroides que se encuentran en el cuello y que libera el calcio en la sangre.
  5. Acidosis tubular renal: la presencia excesiva de ácido úrico en la sangre causada por la incapacidad de los riñones de eliminarla a través de la orina.
  6. Otras enfermedades: como la gota, la quimioterapia, las enfermedades quisticas renales, la diarrea crónica y otras. Estas pueden provocar la formación de piedras.

 

La familiaridad con los cálculos renales aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Puede haber recidivas de los cálculos, por lo tanto, la prevención es muy importante.

 

Ciertos medicamentos: algunos medicamentos como los medicamentos diuréticos, los antiácidos que contienen calcio, los inhibidores de la proteaza llamados Crixiva que se utilizan para el tratamiento del VIH, y el Topamax, que es un medicamento anti-epiléptico.

 

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Síntomas de los cálculos renales

 

No todos los casos de cálculos renales van acompañados de síntomas visibles. Generalmente, cuando las dimensiones de los cálculos son bastante pequeñas, no se manifiestan síntomas y la piedra se elimina a través de la orina.

Si las piedras son más grandes, los síntomas pueden ser evidentes y pueden provocar muchas molestias. Algunos de los síntomas más comunes que indican la presencia de cálculos renales los siguientes:

 

Dolor repentino y constante: la presencia de cálculos renales puede causar un dolor intenso en el costado derecho o izquierdo, dolor de espalda, dolor en la ingle o en los genitales (dolor en el pene o en la vagina).

A veces, las personas pueden sentir un dolor similar al de los cólicos, este dolor se conoce como cólico renal debido a que las paredes musculares del uréter se contraen para expulsar la piedra hacia la vejiga.

El cólico renal puede llagar a ser tan fuerte que puede impedir la realización de los movimientos normales como por ejemplo, permanecer sentados o de pie.

 

Presencia de sangre en la orina (hematuria): puede haber restos de sangre en la orina.

A veces, estos restos se detectan a simple vista, otras veces se detectan a través de exámenes de laboratorio.

La sangre en la orina es un indicador de que ha habido un daño en la pared tisular del uréter, cerca o dentro del riñón.

 

Micción dolorosa y frecuente: este síntoma ocurre cuando la piedra se encuentra en el uréter o cuando ha salido de la vejiga.

La infección del tracto urinario puede ir acompañada de micción dolorosa.

 

Dolores acompañados de fiebre y escalofríos: si el paciente presenta fiebre con dolor debe acudir al médico para que le prescriba los medicamentos más adecuados para esta situación (generalmente son antibióticos).

Puede ser necesario realizar exámenes de orina para detectar la presencia de glóbulos blancos. En este caso es probable que el paciente tenga una infección.

 

Dolor acompañado de vómito y náuseas: si hay náuseas y vómito, junto con dolor de estómago, dolor en los costados o dolor de espalda, puede tratarse de una situación grave.

En este caso hay que acudir al médico de inmediato.

 

Puede haber otros síntomas como por ejemplo la falta de apetito, sudoración abundante, debilidad, cambios de color en la orina (rojiza, roja u orina oscura), mal olor de la orina, burbujas en la orina, incapacidad de orinar, y otros.

 

Diagnóstico de los cálculos renales

 

Cuando el médico le realiza la consulta al paciente, en caso de cálculos renales el paciente presenta un dolor muy intenso.

Para saber si se trata de cálculos renales, el médico ordena una radiografía o una ecografía del abdomen.

Los cálculos radiopacos (de oxalato de calcio) son los más comunes y pueden detectarse a través de a radiografía, mientras que los cálculos radiotransparentes (de ácido úrico) solamente se pueden observar a través de una urografía con medio de contraste.

 

Tratamiento para los cálculos renales

 

No siempre se requiere una intervención quirúrgica para extirpar los cálculos.

Si el dolor es moderado, el médico puede considerar que la piedra puede desaparecer por sí sola y por lo tanto le recomienda al paciente que beba muchos líquidos y que orine con frecuencia.

Hay que tomar una cantidad de agua suficiente para mantener la orina de color claro.

Esto quiere decir que hay que tomar alrededor de 2 vasos de agua cada hora, mientras se está despierto.

En caso de enfermedades del hígado, del corazón, de los riñones o de limitación de líquidos hay que comunicárselo al médico.

 

Existen varios tratamientos farmacológicos eficaces para disminuir el dolor de manera temporal, por ejemplo el médico puede prescribirle al paciente los medicamentos que se mencionan a continuación:

 

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el diclofenaco (Dolotren),
  • Analgésicos, por ejemplo la butilescopolamina (Buscapina®), que favorecen la eliminación de los cálculos en la orina.

No es posible determinar con exactitud el tiempo necesario para expulsar los cálculos, a menudo, ocurre a más tardar en dos semanas.

 

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¿Cuándo es necesaria una operación?

 

Si los cálculos no desaparecen con este tipo de tratamiento, es necesario realizar una intervención quirúrgica.

Las soluciones quirúrgicas incluyen:

 

Litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEC): se utiliza frecuentemente para el tratamiento de los cálculos renales. Las ondas de choque pulverizan las piedras transformándolas en pequeños pedazos que se expulsan a través de la orina.

Durante esta intervención, el paciente se encuentra sumergido parcialmente en una bañera llena de agua o puede recostarse sobre un cojín suave.

Generalmente, antes de realizar la intervención se le suministra un sedativo o anestesia leve al paciente para que no sienta el dolor moderado provocado por las ondas de choque.

El cálculo se pulveriza y después se expulsa a través de la orina ya que se transforma en arenilla, es decir, piedras sólidas muy pequeñas, del tamaño de un granito de arena, aproximadamente.

 

Nefrolitotomía / Nefrolitotricia percutánea

Se utiliza cuando la LEC no ha tenido éxito o cuando la piedra es demasiado grande. Durante este procedimiento, el cirujano introduce un telescopio delgado en el riñón a través de una pequeña incisión realizada en la espalda.

De esta manera, el médico puede extirpar la piedra directamente o puede hacerlo después de haberla pulverizado.

 

Ureteroscopia: generalmente, se utiliza para extirpar los cálculos en el uréter. En este procedimiento, el cirujano introduce un tubo telescopio muy delgado llamado ureteroscopio en el tracto urinario hasta llegar al cálculo renal.

Después, el cirujano utiliza algunos instrumentos médicos para extirpar la piedra o puede utilizar el láser o los ultrasonidos para romper el cálculo.

 

Cirugía a cielo abierto: en esta intervención, el cirujano realiza una incisión en el lado afectado del abdomen y de esta manera llega hasta el riñón para extirpar las piedras. Hoy en día esta intervención no es muy común.

 

Remedios naturales para los cálculos renales

 

Generalmente, el paciente acude a urgencias debido al fuerte dolor.

Después de que ha sido remitido, el paciente puede seguir algunos tratamientos caseros, como por ejemplo baños con agua caliente y otros, para aliviar el dolor.

 

¿Qué hay que comer? Dieta y alimentación

Las personas deben beber mucha agua y comer alimentos con alto contenido de fibras. Una dieta con alto contenido de fibras es un remedio natural para eliminar los cálculos renales.

Hay que evitar temporalmente los alimentos con alto contenido de oxalato como por ejemplo el chocolate, las espinacas y las nueces.

Los suplementos de magnesio son eficaces para disolver el ácido úrico, el calcio y el fósforo en la orina.

Una dieta alcalina (compuesta por alimentos que reducen la acidez de la sangre) es la mejor manera de prevenir los cálculos renales.

 

Ejercicio físico

El movimiento cotidiano favorece la eliminación de los cálculos renales que se encuentran atascados.

Hay que cambiar el estilo de vida sedentario por uno que incluya el ejercicio físico ya que esto ayuda a expulsar y a prevenir los cálculos.

 

Remedios del herbolario o fitoterapia

Tomar infusiones es muy beneficioso para combatir los cálculos renales. Estas bebidas a base hierbas se utilizan desde hace siglos para eliminar los depósitos de ácido úrico. Contienen hierbas para limpiar los riñones como por ejemplo la raíz de la hortensia, el ñame silvestre, las hojas de carmel y la Viburnum opulus.

Se recomienda beber de 2 a 3 tazas de infusiones cada día para eliminar los cálculos renales.

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