Sida y VIH

El sida es una enfermedad de transmisión sexual, crónica y potencialmente letal provocada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El VIH interfiere en la capacidad del cuerpo para combatir los organismos que provocan la enfermedad, ya que afecta al sistema inmunitario.

El sida es la fase final de la infección por VIH, cuando el cuerpo ya no tiene la capacidad de combatir las infecciones mortales.
Aunque no existe una cura para el VIH, sí existen tratamientos gracias a los cuales la mayoría de personas con este virus pueden vivir una vida larga y saludable.

¿Cómo actúa el VIH en el cuerpo?

El virus ataca a un tipo específico de linfocitos (glóbulos blancos) llamados linfocitos T colaboradores. El virus entra en el ADN de la célula y se multiplica, destruye los linfocitos T y, por lo tanto, afecta a la capacidad del cuerpo para combatir los gérmenes y las enfermedades.
sida, VIH, parejaCuando la cantidad de linfocitos T desciende hasta un nivel muy bajo, las personas con VIH se vuelven más vulnerables a otras infecciones y pueden desarrollar algunos tipos de cáncer que, generalmente, los cuerpos sanos son capaces de combatir.

El sistema inmunitario debilitado (o inmunodeficiencia) se conoce como sida y puede provocar infecciones graves y mortales, algunas formas de cáncer y el deterioro del sistema nervioso.
Aunque el sida siempre tiene su origen en una infección por VIH, no todas las personas con VIH tienen sida. De hecho, algunas personas adultas con una infección por VIH pueden permanecer en perfecto estado de salud durante muchos años antes de desarrollar el sida.

Los dos tipos de VIH afectan al cuerpo de las personas destruyendo unas células específicas de la sangre, llamadas linfocitos T CD4+, que son fundamentales para combatir las enfermedades.

Varias semanas después de haber contraído el VIH, algunas personas manifiestan síntomas similares a los de la gripe que se prolongan durante una o dos semanas, mientras que otras personas no presentan ningún síntoma.
Las personas que tienen el VIH pueden permanecer sanos durante muchos años.
Sin embargo, aunque no haya síntomas, el VIH permanece en el cuerpo.

Síntomas de la infección por VIH

Las primeras tres o cuatro semanas constituyen el periodo de incubación y las personas afectadas no presentan síntomas.

Después comienza la fase aguda de la infección que dura entre 20 y 25 días y pueden manifestarse los síntomas típicos de la gripe:

La tercera etapa es asintomática, su duración es variable y termina con la fase en la que se desarrolla el sida, lo que conlleva la formación de infecciones y tumores.

El sida puede provocar los siguientes síntomas:

Cuando se llega a este punto, cualquier infección puede poner en riesgo la vida de la persona: infecciones oportunistas como la pulmonía, varios tipos de tumor como el sarcoma de Kaposi, tumores cerebrales y linfomas.

Síntomas en los recién nacidos

Los síntomas pueden aparecer 2 o 3 meses después del nacimiento del bebé. Los bebés que han nacido con VIH pueden desarrollar infecciones como la pulmonía por Pneumocystis carinii, debido a que el sistema inmunitario se encuentra comprometido.

Otras infecciones que pueden contraer son el virus de Epstein-Barr y la tuberculosis.

¿Cuándo se desarrolla el sida?

El sida es la última fase de la infección por VIH, una fase en la que el sistema inmunitario de las personas se ve afectado de manera grave, por lo que el cuerpo no logra combatir las enfermedades y algunos tumores.
Antes del avance de algunos medicamentos, las personas con VIH desarrollaban sida al cabo de pocos años.
Hoy en día, las personas con VIH pueden vivir durante mucho más tiempo con el virus, incluso décadas, sin desarrollar el sida.

Esta situación es posible gracias a la acción combinada de medicamentos con principios activos “altamente potentes” desarrollados a mediados de los años noventa.
Por otro lado, aunque los medicamentos de hoy en día pueden mejorar considerablemente la salud de las personas con VIH, la lenta progresión de la infección de VIH al sida requiere tratamientos diarios durante el resto de la vida.
El tratamiento debe seguir un control exhaustivo para evitar los posibles efectos secundarios. Por el momento, no existe una cura definitiva para la infección por VIH.

Complicaciones de sida y VIH

Las infecciones por VIH debilitan el sistema inmunitario, lo que hace que éste pierde la capacidad de combatir las infecciones y algunos tipos de tumores.

A continuación se mencionan algunas infecciones comunes que afectan a los pacientes con VIH/sida.

Tuberculosis
En los países más pobres, la tuberculosis es la infección oportunista más común entre las infecciones asociadas con el VIH y es una de las causas principales de muerte en las personas con sida.
Hoy en día, millones de personas son seropositivas (tienen VIH) y padecen también tuberculosis.

Salmonelosis
Esta infección bacteriana se contrae a través del agua o de alimentos contaminados.
Los síntomas son diarrea grave, fiebre, escalofríos, dolor de estómago y, en algunas ocasiones, vómito.
Aunque todas las personas expuestas a las bacterias de la salmonela pueden contraer la enfermedad, la salmonelosis es más común entre las personas seropositivas.

Citomegalovirus
Se trata del virus del herpes, que se transmite a través de líquidos corporales como la saliva, la sangre, la orina, el esperma y la leche materna.
Un sistema inmunitario sano puede inactivar el virus, pero éste permanece latente en el cuerpo. Si el sistema inmunitario se debilita, el virus se reactiva y puede afectar a los ojos, al aparato digestivo, a los pulmones y a otros órganos.

Candidiasis
La candidiasis es una infección que va a acompañada con frecuencia del VIH.
Esta infección provoca una inflamación y un estrato grueso y blanco en las mucosas de la boca, la lengua, el esófago o la vagina. Los niños pueden manifestar síntomas especialmente graves en la boca y el esófago, por lo que ingerir alimentos puede ser doloroso y difícil.

meninges-aracnoides-duramadreMeningitis criptocócica
La meningitis es una inflamación de las membranas y del líquido que rodea el cerebro y la médula espinal (meninges).
La meningitis criptocócica es una infección frecuente del sistema nervioso central asociada al VIH y provocada por un hongo presente en el suelo.
También puede estar asociada al excremento de los pájaros y de los murciélagos.

Toxoplasmosis
Esta infección es potencialmente mortal y la provoca el toxoplasma gondii, un parásito especialmente difundido entre los gatos.
Los gatos infectados liberan los parásitos en sus heces y pueden transmitirse a otros animales.

Criptosporidiosis
Esta infección tiene su origen en un parásito intestinal que generalmente se encuentra en los animales.
Las personas pueden contraer la criptosporidiosis a través del agua y de alimentos contaminados.
El parásito crece en el intestino y en los conductos biliares, provocando diarrea grave y crónica en las personas con sida.

Tumores frecuentes en personas con VIH/sida

Sarcoma de Kaposi
El sarcoma de Kaposi es un tumor de las paredes de los vasos sanguíneos.
Se trata de una neoplasia rara en las personas que no están infectadas con VIH, pero muy común entre las personas seropositivas.
Generalmente, el sarcoma de Kaposi se manifiesta a través de manchas de color rosado o rojizas–moradas en la piel y en la boca. En las personas que tienen la piel más oscura, las lesiones pueden ser de color marrón oscuro o negro.
El sarcoma de Kaposi también puede afectar a los órganos internos, incluyendo el aparato digestivo y los pulmones.

Linfomas
Este tipo de tumor se origina en las células blancas de la sangre.
Generalmente, los linfomas comienzan en los linfonodos.
El signo más común de los linfomas es la hinchazón indolora de los linfonodos del cuello, de las axilas y de la ingle.

Otras complicaciones

Síndrome de desgaste
El síndrome de desgaste por sida se refiere a la pérdida de al menos un 10 % del peso corporal. A menudo, va acompañado de diarrea, debilidad crónica y fiebre.
Los tratamientos agresivos han logrado reducir el número de casos de síndrome de desgaste, aunque sigue afectando a muchas personas con sida.

Complicaciones neurológicas
Aunque el sida no se considera infecciosa para las células nerviosas, puede provocar síntomas neurológicos tales como confusión, despistes, depresión, angustia y dificultad para caminar.
Una de las complicaciones neurológicas más frecuentes es la demencia asociada con el VIH que provoca cambios de comportamiento y una disminución de las funciones mentales.

Enfermedades renales
La nefropatía asociada al VIH es una inflamación de los filtros minúsculos de los riñones que se encargan de eliminar el exceso de líquido y los desechos del flujo sanguíneo a través de la orina.
El riesgo de desarrollar nefropatía es más alto entre las personas afroamericanas debido a su predisposición genética.
Las personas con un diagnóstico de nefropatía por VIH que aún no han iniciado el tratamiento deben someterse al tratamiento antirretroviral, independientemente de la cantidad de leucocitos T CD4.

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¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH está presente en cantidades variables en la sangre y las secreciones genitales de casi todas las personas infectadas por VIH, independientemente de que presenten o no síntomas. La difusión del VIH puede producirse cuando estas secreciones entran en contacto con las mucosas de la vagina, la zona anal, la boca, los ojos o a través de una herida en la piel, como por ejemplo un pinchazo de aguja.
Entre las formas de contagio del VIH más frecuentes en todo el mundo se encuentran las relaciones sexuales, compartir agujas infectadas, así como la trasmisión del virus de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia.

El VIH puede transmitirse a través de las relaciones sexuales de hombre a hombre, de hombre a mujer y viceversa. El VIH y el sida se trasmiten a través del contacto sexual.

Al comienzo de la epidemia de VIH, muchas personas contraían esta infección mediante transfusiones de sangre, como las que se llevan a cabo en las personas con hemofilia.
Hoy en día, se realizan varias pruebas para detectar la presencia de anticuerpos anti-VIH y para detectar el VIH antes de realizar una transfusión de sangre. Por esta razón, el riesgo de contraer VIH a través de una transfusión de sangre es muy reducido y se considera insignificante.

No existen pruebas suficientes que demuestren que el VIH se transmite a través de una exposición casual al virus, como por ejemplo en un ambiente doméstico.
Por ejemplo, un beso no se considera un factor de riesgo para transmisión del VIH, a menos de que no haya llagas abiertas o sangre en la boca.

Esto es así porque, como se ha demostrado, la saliva contiene muy poca cantidad de VIH, a diferencia de las secreciones genitales.

En teoría, existe riesgo de contraer el virus si se comparten objetos como el cepillo de dientes y la cuchilla de afeitar, ya que pueden provocar sangrado y la sangre contiene grandes cantidades de VIH.
Por esta razón, estos objetos deben ser personales y no se deben compartir con personas infectadas por VIH.

De la misma manera, si no hay contacto sexual o contacto directo con la sangre, no existe riesgo de contraer VIH en el trabajo o en la escuela.

El VIH no se contagia a través de: 

  • Contacto casual, como por ejemplo abrazos y apretón de manos
  • Vasos
  • Estornudos
  • Tos
  • Mosquitos y otros insectos
  • Toallas
  • Taza del inodoro
  • Manillas

¿Cómo prevenir el contagio del VIH?

La forma más eficaz de prevenir el contagio del VIH es evitar la transmisión por vía sexual absteniéndose de mantener relaciones sexuales hasta que los dos miembros de una pareja estén completamente seguros de no tener VIH.
Dado que la prueba de anticuerpos para el VIH puede arrojar un resultado positivo incluso varios meses después de contraer la infección, los miembros de la pareja deben comprobar si la prueba es negativa 24 semanas o 6 meses después de su última y potencial exposición al VIH.
Si las personas no desean abstenerse de mantener relaciones sexuales, el mejor método para evitar el contagio es utilizar el método de protección de barreras de látex.
Esto implica que el hombre debe colocarse el preservativo en el pene en cuanto logre la erección con objeto de no exponer a la pareja al líquido preseminal y al esperma que contienen el VIH.
En cuanto al sexo oral, también deben utilizarse preservativos en caso de felación (contacto oral con el pene).

La difusión del VIH mediante el contacto con sangre infectada puede producirse al compartir agujas, como las que se emplean para la inyección de algunas drogas (como por ejemplo heroína).
El VIH también puede difundirse por compartir agujas para las inyecciones de esteroides anabólicos que sirven para aumentar los músculos.
La trasmisión del VIH también puede producirse con la realización de tatuajes y piercings en el cuerpo.
Para prevenir la difusión del VIH, al igual que otras enfermedades como por ejemplo la hepatitis, no se deben compartir nunca las agujas.

    Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.