Absceso perianal – síntomas e intervención quirúrgica

¿Qué es un absceso perianal?

El absceso perianal es la infección de una glándula que secreta moco por el canal anal, alrededor del ano.
A menudo, un absceso anal termina por desarrollar la enfermedad conocida como fístula anal.
Se trata de un pequeño canal que se desarrolla entre la parte final del intestino y la piel alrededor del ano.
En los casos más graves tiene dos aberturas, una a la derecha y otra a la izquierda del ano, en cuyo caso se denomina fístula en herradura.

La tipología más común de absceso suele ocurrir a nivel perianal, apareciendo con frecuencia como un bulto hinchado y doloroso cerca del ano.
El absceso perianal puede ser rojo y caliente a la presión.
Los abscesos más profundos no son muy frecuentes y pueden ser menos evidentes.
El absceso ano-rectal ocurre cuando se acumula pus en el recto y en el ano.
El recto es la zona del intestino graso donde se encuentran las heces.
Este tipo de absceso puede originarse por:

  •  infección de transmisión sexual ;
  •  glándula obstruida;
  •  infección de una fisura anal.

Sin embargo, después de drenar un absceso, cerca del 40% de los pacientes desarrolla una complicación llamada fístula.

¿Qúe es una fístula perianal?

En la mayoría de los casos, la fístula perianal tiene su origen en un absceso anterior.
Un absceso es una cavidad llena de pus que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero lo hace con mayor frecuencia alrededor del ano.
Esto ocurre porque en la zona del ano existen millones de bacterias que, aunque no suelen ser patógenas, pueden multiplicarse de manera descontrolada y, en determinadas condiciones, provocar una infección.

Las causas del absceso anal

Un absceso anal puede tener varias causas diferentes, como por ejemplo:

  • Infección de una fisura anal, lesión superficial de la piel del canal anal;
  • Úlcera (herida dolorosa);
  • Complicaciones de operación quirúrgica;
  • Anomalía congénita (un problema de salud de nacimiento);
  • Infecciones de transmisión sexual;
  • Glándulas anales obstruidas.

Entre los factores de riesgo para el absceso anal se encuentran:

Síntomas del absceso perianal

El absceso anal superficial puede provocar los siguientes síntomas:

  • Dolor anal que suele ser constante, palpitante y que empeora al estar sentados;
  • Irritación de la piel alrededor del ano que se manifiesta con hinchazón, enrojecimiento y dolor;
  • Secreción de pus;
  • Estreñimiento o dolor al defecar.

El absceso anal más profundo también puede provocar:

1. Fiebre;
2. Escalofríos;
3. Malestar;
4. A veces, la fiebre es el único síntoma de un absceso anal profundo.

Diagnóstico diferencial

Test y exámenes para el absceso perianal

Por lo general, un examen rectal digital es suficiente para diagnosticar y planificar el tratamiento de un absceso anal.
El examen inicial depende del examen físico, pero puede incluir un control para las enfermedades de transmisión sexual, un test para las enfermedades inflamatorias intestinales, diverticulitis o tumores malignos del tracto gastrointestinal inferior.

Se puede realizar la proctosigmoidoscopia para descartar otras enfermedades.
La ecografía transcutánea perianal es otro método para diagnosticar una enfermedad perianal inflamatoria y se puede realizar mediante sondas ecográficas regulares sin ningún tipo de preparación especial del paciente;
La Resonancia magnética nuclear (RMN) permite evaluar:

1. Eventuales fístulas;
2. Posiciones de la abertura interior y exterior de la fístula;
3. Posiciones de los abscesos profundos;
4. Estado de la pared anorectal y de los espacios perirectales;
5. Daños eventuales en el esfínter anal.

¿Cuál es el tratamiento para un absceso perianal?

En algunos casos, el absceso drena de manera espontánea por el canal anal, por lo que no se requiere una intervención quirúrgica.
En otros casos, el tratamiento requiere una pequeña cirugía para drenar el pus en la cavidad infecta.
Las mujeres embarazadas que no responden al tratamiento farmacológico y no experimentan un drenaje espontáneo, deberían considerar la intervención quirúrgica.
En la mayoría de los casos, la operación quirúrgica es necesaria.
Se realiza una incisión de la piel sobre la zona del absceso cerca del ano.
Esta incisión se puede realizar en una consulta médica con anestesia local o en un quirófano con anestesia general.
La hospitalización puede ser necesaria para los pacientes predispuestos a infecciones más graves, tales como diabéticos o pacientes con un sistema inmune débil.
Los antibióticos se recetan para combatir la infección circundante (celulitis), pero es importante saber que estos medicamentos no son suficientes para sanar un absceso, ya que no pueden entrar en la cavidad.

Absceso perianal- síntomas y intervención quirúrgicaAl cabo de uno o dos años, puede reaparecer un número significativo de abscesos perianales, especialmente si existen factores de predisposición.
Varios abscesos pueden generar una fístula anal.
Un túnel (fístula) que une la glándula anal infectada a la piel externa puede persistir hasta un 50% de las veces en las que el absceso se ha drenado. Si la apertura sobre la piel se cura al haber una fístula, se puede desarrollar una recidiva del absceso.
Hasta que no se elimine la fístula, muchos pacientes tendrán ciclos recurrentes de dolores, hinchazón y drenaje, con ciertos periodos de recuperación aparente.

¿Cuánto dura la convalecencia post-operatoria?

Las molestias después de la operación quirúrgica del absceso evolucionado a fístula, pueden ser leves o moderadas durante la primera semana y se pueden controlar con analgésicos.
También se suelen recomendar laxantes para evitar el estreñimiento y las molestias post-operatorias.
Generalmente, los días laborales que se pierden son pocos.
El tratamiento de un absceso se realiza en casa.
Se recomienda poner en remojo en agua caliente la zona operada tres o cuatro veces al día.
El médico puede recetar fármacos emolientes de las heces.
Puede que sea necesario colocar un tampón de gasa para evitar que el líquido drenado ensucie la ropa.
El enfermero venda la zona en las fases iniciales.
La defecación no influye en la recuperación.

¿Cuáles son las probabilidades de una recidiva de un absceso o fístula?

Si el paciente sana correctamente, el absceso no suele reaparecer. Sin embargo, es importante seguir las indicaciones de médico colorrectal para evitar la recidiva. Incluso en manos de un excelente cirujano colorrectal siempre existen probabilidades de desarrollar otra vez la enfermedad.

¿Qué más se necesita saber sobre los días post-operatorios?

El dolor después de la intervención es normal, pero debería reducirse rápidamente a los pocos días.
Cuando el dolor empieza a reducirse, se puede utilizar Paracetamol en lugar de las pastillas recetadas (y no además de estas). Evite la aspirina durante las dos primeras semanas.
Además de los fármacos, el dolor se reduce generalmente mediante inmersiones en una bañera de agua caliente.

Es necesario sumergirse en una bañera por lo menos dos veces al día hasta que el absceso drene.
Como alternativa, se recomienda colocar una gasa seca sobre la zona que duele.
Muchas personas están preocupadas por la primera vez que acudirán al baño. La manera mejor de evitar una defecación dolorosa es evitar el estreñimiento y producir heces suaves y regulares.
Esto ocurre con mayor facilidad si se utilizan integradores en polvo a base de fibra y se bebe mucha agua (8-10 vasos al día).
Lo más importante es defecar en 1-3 días después de la operación.
Si no se acude al baño el día después de la operación quirúrgica, se recomienda ingerir 2 cucharadas (30 gramos o 30 ml) de leche magnesia antes de irse a la cama.

Prevención

Para los adultos, el uso de preservativos durante las relaciones sexuales puede ayudar a prevenir los abscesos perianales.
Para prevenir las fisuras anales y los abscesos perianales en los bebés y en los niños se deben cambiar con frecuencia los pañales, siguiendo una higiene adecuada.

Pronóstico y tiempo de recuperación

Si el absceso se trata desde su comienzo las posibilidades de éxito son mayores.
Sin embargo, cerca de dos tercios de los pacientes con abscesos rectales operados o aquellos que experimentan un drenaje espontáneo desarrollan una fístula anal crónica.
Una fistulotomía inicial puede reducir el número de recidivas necesarias para la intervención quirúrgica.
Los bebés y los lactantes suelen recuperarse muy rápidamente.
Después de la cirugía, si no se forman fístulas anales, se requieren entre 2 y 3 semanas para sanar.