Cáncer de ovario

El cáncer de ovario es una enfermedad de las células, que se transforman en células anormales y se reproducen de manera descontrolada.

Un tumor maligno es un nódulo o un tejido formado por células tumorales que se reproducen de manera descontrolada.
Los tumores malignos invaden los tejidos cercanos a los órganos y pueden provocar daños graves.

En los últimos años, se han incrementado los casos de tumor y cáncer en la población, debido en gran parte a que el estilo de vida y el ambiente en el que vivimos favorece la formación de neoplasias.

 

¿Cuáles son los factores que favorecen la formación del cáncer?

  • El estilo de vida sedentario y el trabajo de oficina aumentan el estrés.
  • Dieta a base de comida basura, alimentos fritos, carne y azúcar refinado.
  • Medicamentos, sobre en exceso, algo que es muy frecuente.
  • Contaminación de aire y agua.

 

¿Qué son los ovarios? anatomía-de-la-pelvis-femenina

Los ovarios forman parte del sistema reproductor de la mujer. Están situados en la pelvis. Cada ovario es del tamaño de una almendra aproximadamente.
Los ovarios producen las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona). Además, los ovarios se encargan de liberar los óvulos. Un óvulo se desplaza desde el ovario hasta la trompa de Falopio, en el útero.
Cuando una mujer tiene la menopausia, sus ovarios dejan de producir óvulos y se reduce el nivel de producción de hormonas.

 

¿Qué es el cáncer de ovario?

El cáncer empieza en las células, los “ladrillos” que forman los tejidos que, a su vez, constituyen los órganos del cuerpo.
Generalmente, las células crecen y se reproducen porque el cuerpo lo necesita.
Cuando las células envejecen, mueren y son reemplazadas por células nuevas.

En ocasiones, el proceso no se desarrolla como estaba previsto y se forman células nuevas cuando el organismo no las necesita, toda vez que las células envejecidas no mueren.
Estas células adicionales pueden formar el tejido denominado neoplasia o tumor.

Cáncer de ovario
El cáncer de ovario puede invadir tejidos o trasladarse a otros órganos.
Crecimiento local: un tumor de ovario maligno puede crecer e invadir los órganos cercanos a los ovarios, como las trompas de Falopio y el útero.
Diseminación: las células tumorales se desprenden del cáncer de ovario principal. Estas células pueden extenderse al abdomen y provocar la formación de tumores en la superficie de los tejidos y de los órganos cercanos.
Diseminación linfática: las células tumorales pueden difundirse a los linfonodos de la pelvis, el abdomen y el pecho a través del sistema linfático. Las células tumorales también pueden extenderse a órganos como el hígado o los pulmones a través del flujo sanguíneo.
Cuando el cáncer se difunde desde su lugar de origen a otra parte del cuerpo, el nuevo tumor se forma por el mismo tipo de células anormales, por lo que conserva el nombre del tumor original. Por ejemplo, si el cáncer de ovario se difunde al hígado, en realidad las células tumorales en el hígado seguirán siendo células tumorales de los ovarios. Por esta razón, el tumor que se forma en el hígado se considera cáncer de ovario y no cáncer hepático.

 

Tres tipos principales de cáncer de ovario

El cáncer epitelial de ovario es, con diferencia, la forma más común de cáncer de ovario. Las células germinales y los tumores estromales de ovarios son menos comunes. El cáncer ovárico también puede derivarse de la difusión de un cáncer originado en otra parte del cuerpo:

  • Cáncer epitelial de ovario (tumor epitelial de ovario) – derivado de células en la superficie del ovario. Se manifiesta principalmente en adultos.
  • Cáncer de células germinales del ovario (tumor de células germinales de ovario) – derivado de las células que producen los óvulos dentro de los ovarios. Este tipo de cáncer es muy raro y afecta sobre todo a niñas y adolescentes.
  • Cáncer de células del estroma gonadal y de los cordones sexuales – se desarrolla en el interior de las células que sujetan los ovarios.

 

Factores de riesgo del cáncer de ovario

No se sabe con precisión cuál es la causa del cáncer epitelial de ovario. Sin embargo, algunos factores pueden aumentar el riesgo de padecerlo.

Embarazo
Las mujeres que no han tenido hijos tienen una mayor probabilidad de padecer cáncer de ovario respecto a las que sí han tenido, si bien la diferencia es mínima.

Factores hormonales
Si la menarca (primera menstruación) es precoz o si la menopausia es tardía, el riesgo de desarrollar cáncer de ovario aumenta levemente.

La terapia hormonal sustitutiva puede aumentar ligeramente el riesgo
Cuando se interrumpe la terapia hormonal sustitutiva, el riesgo de desarrollar un cáncer de ovario vuelve gradualmente al mismo nivel de las mujeres que no han realizado la terapia.

Infertilidad
Algunos estudios demuestran que la infertilidad puede incrementar levemente el riesgo de padecer cáncer de ovario.

Factores relacionados con la salud
La endometriosis es una enfermedad en la que el revestimiento del útero crece fuera del útero. Las personas que padecen esta enfermedad presentan un riesgo mayor de desarrollar cáncer de ovario.

Fumar
El análisis de los resultados de varios estudios individuales demuestra que el riesgo de desarrollar cáncer ovárico por tumores mucinosos de ovario se duplica en personas fumadoras. No obstante, el riesgo vuelve a la normalidad al dejar de fumar.
No se produce ningún cambio en cuanto al riesgo de desarrollar tumores serosos o de endometrio, toda vez que los fumadores presentan un riesgo reducido de desarrollar tumores ováricos de células claras.

Peso corporal y dieta
Tener sobrepeso puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer ovárico.
Una dieta con alto contenido en grasas animales y pocas verduras y fruta fresca puede incrementar el riesgo de padecer cáncer de ovario.

Infertilidad y tratamientos de fertilidad
Algunos estudios precedentes mostraron una relación entre la administración de medicamentos para la fertilidad y el incremento del cáncer ovárico.
Sin embargo, los estudios más recientes no confirman esta teoría.
Es muy probable que la infertilidad aumente el riesgo de desarrollar un cáncer ovárico, pero no debido al tratamiento para la fertilidad.
La investigación científica continúa trabajando para aclarar esta cuestión.

Dispositivo intrauterino como método anticonceptivo: el DIU
Un estudio de investigación muestra que las mujeres que utilizan este tipo de dispositivo anticonceptivo, también conocido como espiral, presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer ovárico, si bien el riesgo sigue siendo muy bajo, por lo que se necesitan otros estudios.

 

Factores genéticos para el cáncer de ovario

células-de-cáncer-de-ovarioCerca del 5-10% de los tumores ováricos tienen su origen en un gen defectuoso hereditario.
Las mujeres con cáncer de mama presentan un riesgo mayor de desarrollar cáncer ovárico.
Esto ocurre porque el cáncer de mama y el ovárico pueden estar provocados por los mismos genes defectuosos.

Factores de protección contra el cáncer de ovario
El riesgo de cáncer de ovario se puede reducir con:

  • Píldora anticonceptiva
  • Teniendo hijos
  • Lactancia materna
  • Intervención quirúrgica de histerectomía o de ligadura de trompas
  • Los estrógenos naturales llamados fitoestrógenos se encuentran en algunos alimentos, tales como soja, legumbres (alubias, lentejas y guisantes), diversas plantas, té, café y cereales. Algunos estudios demuestran que los fitoestrógenos pueden reducir el riesgo de desarrollar cáncer ovárico.

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de ovario?

En muchos casos, los síntomas no se manifiestan hasta mucho tiempo después de la aparición del cáncer.
Los síntomas se pueden manifestar solo cuando el tumor canceroso ha crecido lo suficiente.
Cuando el tumor crece, los primeros síntomas son uno o varios de los siguientes:

  • Dolor constante en los ovarios o sensación de presión en el bajo vientre (zona pélvica),
  • Hinchazón abdominal persistente. También puede producirse un aumento real del tamaño del abdomen,
  • Dificultad para comer y sensación de saciedad después de poco tiempo.

Otros de los síntomas que pueden manifestarse son:

  • Pérdida del apetito,
  • Pérdida de peso sin explicación aparente,
  • Dolor en el bajo vientre durante las relaciones sexuales,
  • Micción frecuente (dado que la vejiga se ve irritada por el tumor cercano),
  • Patologías intestinales como estreñimiento y diarrea,
  • Hinchazón abdominal evidente, provocada por la ascitis, es decir la retención de líquido en el abdomen.

Todos estos síntomas pueden deberse a distintas enfermedades.
Además, al inicio los síntomas son a menudo vagos, se presentan como un ligero fastidio en la parte inferior del abdomen. Estos síntomas pueden considerarse como la causa de otras enfermedades. Hasta que no empeoran los síntomas no puede considerarse la posibilidad de que sea cáncer.
En concreto, el síndrome del intestino irritable es una enfermedad que suele confundirse con el cáncer ovárico. Es frecuente que el síndrome del intestino irritable se desarrolle en las mujeres mayores de 50 años. Por lo general, comienza en la juventud, aunque puede persistir en la edad adulta.
Por esta razón, en las personas que no han manifestado síntomas del síndrome del intestino irritable anteriormente y lo desarrollan después de los 50 años, se debería excluir el cáncer ovárico de los exámenes necesarios antes de diagnosticar una enfermedad intestinal.
Si el cáncer se extiende a otras partes del cuerpo pueden desarrollarse otros tipos de síntomas.

 

¿Cómo se diagnostica el cáncer ovárico?

Si alguno de los síntomas sugiere el cáncer ovárico, el médico debe cerciorarse de que el síntoma tiene su origen en el cáncer o en otro factor.
El médico puede requerir mayor información sobre la historia clínica personal y familiar.

Puede que deba realizar uno o varios de los siguientes exámenes:

Examen físico
El médico examina los signos de la enfermedad, luego procede con la palpación del abdomen para detectar posibles tumores o una acumulación de líquidos anormal (ascitis).
Puede tomar una muestra de fluido para detectar las células tumorales ováricas.

Examen pélvico
El médico realiza la palpación de los ovarios y de los órganos cercanos para comprobar si existen grumos u otras alteraciones en la forma y el tamaño.
La citología forma parte de un examen pélvico rutinario, aunque no se emplea para obtener células ováricas.
La citología sirve para detectar el cáncer cervical y no para diagnosticar el cáncer ovárico.

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Análisis de sangre
El médico puede solicitar análisis de sangre.
El laboratorio se encarga de revisar los niveles de varias proteínas, entre los cuales se encuentran los de CA-125. El CA-125 es un marcador tumoral, es decir una sustancia que aumenta considerablemente su concentración en la sangre y en la orina en caso de neoplasia.

La CA-125 se encuentra en la superficie de las células con carcinoma ovárico y en algunos tejidos sanos.
Un nivel elevado de CA-125 puede ser signo de la presencia de cáncer o de otras enfermedades.
El examen de CA-125 no se utiliza solo para diagnosticar el cáncer ovárico. El examen está aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos para comprobar cómo responde una mujer al tratamiento de cáncer ovárico y para detectar si el cáncer se vuelve a presentar tras el tratamiento.

Ecografía
El dispositivo de ultrasonido utiliza las ondas sonoras con una frecuencia imperceptible para el oído.

El dispositivo envía las ondas sonoras a los órganos situados en el interior de la pelvis. Las ondas chocan con los órganos y el ordenador genera una imagen del eco que producen las ondas sonoras.
Para observar con mayor claridad los ovarios, el dispositivo puede introducirse en la vagina (ecografía transvaginal).

Biopsia
La biopsia consiste en la extracción de una muestra de tejido o de líquido para detectar las células tumorales.
Dependiendo de los resultados del análisis de sangre o de la ecografía, el médico puede recomendar una cirugía (laparotomía) para extraer los tejidos y los fluidos de la pelvis y del abdomen.
Por lo general, la cirugía es necesaria para diagnosticar el cáncer ovárico.

Aunque la mayoría de mujeres se somete a una laparotomía para el diagnóstico, algunas mujeres prefieren una intervención llamada laparoscopia.
El médico introduce un tubo fino dotado de una videocámara (laparoscopio) a través de una pequeña incisión en el abdomen. La laparotomía puede emplearse para eliminar un pequeño quiste benigno o un cáncer ovárico precoz.
También puede utilizarse para saber si el cáncer se ha difundido.

El patólogo utiliza un microscopio para detectar las células tumorales en el tejido o en el fluido. Si encuentra las células del carcinoma ovárico, el patólogo describe el grado de las células. Las clasificaciones 1, 2 y 3 se refieren al grado de anomalía de las células tumorales.
Las células tumorales de estadio 1 no tienen ninguna probabilidad de crecer y difundirse a diferencia de las células de grado 3.

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