Flujo y pérdidas vaginales

Las pérdidas de flujo vaginal son secreciones de la vagina y varían dependiendo de:

  • Color (claro, gris, rojo, blanco, amarillo, verde)
  • Olor (normal, inodoro, mal olor)
  • Consistencia (densas, cremosas, secas, finas)

Una cierta cantidad de flujo vaginal es algo completamente normal y fisiológico.
Las glándulas de las paredes de la vagina y del cérvix uterino producen una pequeña cantidad de líquido que permite mantener limpia la vagina.

Este flujo normal suele ser de color claro, blanco y lechoso, pero no tiene mal olor. Las pérdidas normales de flujo vaginal suelen producirse en determinados momentos del ciclo menstrual, durante la ovulación, la lactancia materna, así como por la excitación sexual.

La cantidad normal de secreción vaginal equivale a una cucharilla de café (4 ml aproximadamente) al día y debe ser fina, inodora, blanca o transparente.

Esta secreción está formada por bacterias normales y fluidos producidos por las células vaginales.
Las pérdidas pueden ser más evidentes en algunos momentos del mes dependiendo de la ovulación, del flujo menstrual, de la actividad sexual y de los anticonceptivos.

Es muy importante observar los cambios en el flujo vaginal. Las siguientes alteraciones pueden indicar la presencia de un problema:

  • Cambios en el olor (especialmente si el olor es fétido)
  • Cambios en el color (especialmente si es verdoso, amarillento o similar al pus)
  • Cambios en la consistencia (por ejemplo si es similar al requesón)
  • Si va acompañado de prurito en las partes íntimas, hinchazón y enrojecimiento
  • Si va acompañado de sangrado vaginal o de pérdidas hemáticas leves fuera de la menstruación

¿Cómo es el flujo vaginal provocado por una infección?

 Las secreciones vaginales pueden ser un signo de infección si:

  • Provocan prurito
  • Provocan hinchazón
  • Tienen mal olor
  • Son de color gris, amarillo o verde
  • Tienen una apariencia similar a la del requesón

A continuación, se presentan algunas indicaciones que pueden ayudar a identificar la causa del flujo.
No obstante, se debe acudir al médico para que realice un diagnóstico adecuado y recomiende un tratamiento.

Blanco
El flujo blanco y filamentoso es normal, especialmente al comienzo o al final de la menstruación. Sin embargo, si el flujo va acompañado de prurito o si tiene una consistencia casi sólida, como la del requesón, no es normal y es necesario empezar un tratamiento. Este tipo de flujo puede ser un signo de infección por levadura (candidiasis).

Claro y acuoso
El flujo líquido y de color claro es completamente normal y puede ocurrir en cualquier momento del mes. Puede ser especialmente abundante tras haber realizado ejercicio físico.

Claro y elástico
El flujo claro, pero también viscoso y similar al moco, indica que es el momento de la ovulación. Se trata de un tipo de flujo normal.

Flujo de color blanco o gris con olor a pescado

Si el flujo vaginal es gris o si emana un fuerte olor a pescado, sobre todo tras el acto sexual, podría tratarse de vaginosis bacteriana.
Esta enfermedad indica un desequilibrio de las bacterias que se encuentran en la vagina.
Generalmente, no provoca prurito ni irritación.
Al igual que los hongos, la vaginosis bacteriana es muy común y no se transmite sexualmente.
La vaginosis bacteriana puede tratarse con antibióticos específicos. Es necesario acudir al médico para que le recete los antibióticos adecuados.

Flujo verdoso, amarillo o gelatinoso
La tricomoniasis es una enfermedad de transmisión sexual, provocada por un parásito muy pequeño. Puede provocar flujo gelatinoso, pero también amarillo o verde.
Puede que el flujo sea abundante y que se perciba un olor muy fuerte a pescado.
Otros síntomas posibles son dolor, hinchazón y prurito alrededor de la vagina.
El dolor también se puede experimentar al orinar.
La tricomoniasis se cura fácilmente con un antibiótico llamado metronidazol, que el médico receta tras examinar a la paciente.

Flujo marrón
Puede presentarse justo después de la menstruación y tratarse únicamente de restos de la menstruación que se habían quedado dentro de la vagina. La sangre “vieja” parece de color marrón.
También pueden aparecer algunas gotas de sangre o de sangre marrón en la ropa interior, lo que puede ocurrir a mediados del ciclo, durante la ovulación.

Algunas veces se produce al inicio del embarazo y pueden aparecer gotas de sangre o flujo marrón cuando debería comenzar la menstruación.

Si durante el ciclo menstrual, en lugar del flujo de sangre normal se presentan solo algunas gotas, es necesario realizarse una prueba de embarazo.

Flujo anormal con dolor o sangrado

Si el flujo vaginal es anormal, pueden presentarse algunos síntomas asociados como por ejemplo:

  • Dolor en la pelvis
  • Molestia al orinar
  • Sangrado intermenstrual
  • Pérdidas hemáticas (sangre) después del acto sexual, cuyo origen puede ser la clamidia o la gonorrea (enfermedades de transmisión sexual)

La gonorrea puede provocar flujo de color verde, aunque lo usual es que el dolor y el sangrado sean los síntomas más relevantes.
Si se presentan estos síntomas, se debe acudir al médico de cabecera o a una clínica especializada para comenzar el tratamiento con antibióticos lo antes posible.
Si no se tratan, la gonorrea y la clamidia pueden extenderse hacia arriba y provocar la enfermedad inflamatoria pélvica, una grave infección de útero, trompas de Falopio u ovarios.

Mujeres jóvenes y mujeres posmenopáusicas

Las mujeres jóvenes que aún no han llegado a la pubertad casi nunca tienen flujo vaginal anormal.
Si se presenta, deben acudir al médico.
Puede tratarse de un cuerpo extraño dentro de la vagina, como por ejemplo un tampón.
El flujo anormal tampoco es común en las mujeres de mayor edad.
Si la paciente está a punto de entrar en menopausia y se presenta repentinamente una secreción vaginal anormal, debe acudir al médico lo antes posible para descartar el cáncer de cérvix o de endometrio.

Causas del flujo vaginal

La causa más común del flujo vaginal patológico en las mujeres en edad fértil es la vaginosis bacteriana.
El 50 % de los casos de vaginosis bacteriana son asintomáticos, por lo que es imposible conocer la difusión real de la enfermedad.
La candidiasis vulvovaginal afecta a cerca del 75 % de las mujeres durante su vida reproductiva. El 40-50 % de las mujeres experimenta dos o más episodios y el 10-20 % puede padecer candidiasis asintomática.

No infecciosas

Pérdidas vaginales fisiológicas 

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  • Los bebés pueden presentar una pequeña cantidad de flujo vaginal, a veces mezclado con un poco de sangre, debido a los altos niveles de estrógenos maternos en circulación. Generalmente, este flujo desaparece tras la primera semana de vida del bebé.
  • Durante la edad fértil, los niveles variables de estrógenos y progesterona durante la menstruación modifican la cantidad y la calidad de la producción de moco cervical. Las mujeres perciben este fenómeno como un cambio en el flujo vaginal. Al principio, cuando el nivel de estrógenos es bajo, el moco cervical es espeso y pegajoso. Cuando el nivel de estrógenos aumenta, el moco se vuelve cada vez más claro, más húmedo y más elástico. Después de la ovulación, vuelve a aumentar el espesor y la viscosidad del moco.
  • Durante la menopausia, al disminuir drásticamente los niveles de estrógenos, también disminuye la cantidad normal de flujo vaginal.
  • Pólipo cervical y ectopia.
  • Cuerpos extraños, como por ejemplo un tampón.
  • Dermatitis vulvar.
  • Liquen plano erosivo.
  • Neoplasia del aparato genital, por ejemplo el cáncer de cérvix, cáncer de útero o de ovarios.
  • Fístulas

Infecciones no transmitidas por vía sexual

  • Vaginosis bacteriana, más frecuente entre las mujeres sexualmente activas que padecen una enfermedad de transmisión sexual.
  • Infección por cándida, provocada por un aumento excesivo de Cándida albicans.

Infecciones transmitidas por vía sexual 

  • Clamidia
  • Gonorrea
  • Tricomoniasis, muy común sobre todo en mujeres jóvenes, suele presentarse junto con una infección por Neisseria gonorrhoeae

Flujo durante el embarazo

Generalmente, la calidad y la cantidad del flujo cambian durante el embarazo.
La mayoría de las mujeres produce más flujo al inicio del embarazo debido a la vaginosis bacteriana.

Por lo general, la vaginosis bacteriana está asociada con:

  • Aborto espontáneo
  • Parto prematuro
  • Ruptura prematura de las membranas amnióticas
  • Peso corporal bajo del bebé al nacer
  • Endometritis posparto

La detección rutinaria durante el embarazo no es recomendable. En la actualidad, se recomiendan los exámenes de detección solamente a las mujeres que hayan tenido anteriormente un parto prematuro (antes de la semana 28 de gestación) o un aborto espontáneo en el segundo trimestre.

Candidiasis
Es común durante el embarazo (30-35 %) y, a menudo, es asintomática.
No existe evidencia de que pueda perjudicar al feto.

Sangrado de implantación al quedarse embarazada
La fecundación del óvulo se produce en las trompas de Falopio, luego se desplaza hacia el útero y se adhiere a la mucosa en 8-12 días.
Cuando el óvulo se implanta en la pared del útero, pueden aparecer pequeñas pérdidas de sangre conocidas como “sangrado de implantación”, que pueden ser de color marrón o rosa.

Sangrado vaginal tras un aborto espontáneo, aborto o parto
Estas pacientes deben ser examinadas y sometidas a un tratamiento empírico mientras esperan los resultados del frotis vaginal.
La vaginosis bacteriana, la endometritis y la enfermedad inflamatoria pélvica pueden producirse tras un aborto.
Las pérdidas vaginales debidas al legrado uterino suelen ser escasas, pero se recomienda el uso de compresas durante algunos días.

¿Cuáles son las pruebas para las pérdidas vaginales?

En caso de alteración en las secreciones vaginales, la realización de algunas pruebas puede ser útil para identificar el problema:

  • Examen pélvico. El médico examina la vagina y el cérvix (la parte del útero situada sobre la vagina).
  • Test de pH. El médico mide el nivel de acidez de las pérdidas.
  • Análisis de las pérdidas. Se toma una muestra de las pérdidas y se observa en el microscopio para examinar mejor la infección.

Remedios caseros para las pérdidas vaginales 

Para prevenir y curar las pérdidas vaginales, se recomienda:

  • Mantener la zona genital limpia y seca.
  • No realizar lavados vaginales internos con desinfectantes.
    Aunque muchas mujeres se sienten más limpias si se duchan tras la menstruación o una relación sexual, en realidad las pérdidas vaginales pueden empeorar, ya que se eliminan las bacterias saludables que recubren la vagina y protegen a la mujer de posibles infecciones. Los lavados también pueden provocar infecciones en el útero y en las trompas de Falopio, por lo que no se recomiendan.
  • Someterse a un tratamiento con supositorios vaginales o cremas sin receta médica si el flujo se debe a la cándida.
  • Comer yogur o tomar suplementos prebióticos o probióticos, como los comprimidos de lactobacilo acidófilo, si se sigue un tratamiento a base de antibióticos para evitar una infección por levadura.
  • Utilizar preservativo para no contraer ni transmitir enfermedades de transmisión sexual.
  • No utilizar productos en espray o en polvo, ni perfumes para la higiene femenina en la zona genital.
  • No utilizar pantalones o bermudas demasiado estrechos, porque pueden provocar irritación.
  • Utilizar ropa interior de algodón. Evitar la ropa interior de seda o de tejidos sintéticos, porque estos materiales no son muy absorbentes y limitan el flujo de aire. La ropa interior sintética puede aumentar la sudoración en el área genital y aumentar la irritación.
  • Utilizar ropa interior absorbente en vez de compresas.
  • En caso de diabetes, mantener bajo control los niveles de azúcar en la sangre.

Si las pérdidas se deben a una enfermedad de transmisión sexual, la pareja también debe someterse al tratamiento, aunque no presente síntomas. En caso contrario, la infección puede volver a la paciente y provocar enfermedad de inflamación pélvica o esterilidad.

¿Deben realizarse lavados vaginales para eliminar las pérdidas?

Un no rotundo, en caso de pérdidas vaginales no se deben realizar lavados vaginales.
Este tratamiento puede arruinar el equilibrio natural de las bacterias presentes en el cuerpo. Los lavados también pueden provocar infecciones.
Las pérdidas vaginales normales no deben considerarse impuras o insalubres. Se trata de una manera normal que tiene el cuerpo para eliminar células viejas e inútiles.

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