Embolia pulmonar

 

¿Qué es una embolia pulmonar?
La embolia pulmonar es un trastorno que consiste en un bloqueo repentino de la arteria pulmonar.

Este bloqueo se debe a la formación de un coágulo de sangre en la vena de una pierna o de un brazo que va hacia el pulmón y obstruye la arteria pulmonar inferior. El coágulo impide que los tejidos pulmonares reciban el oxígeno necesario.

Este coágulo, que se desplaza de una parte a otra del cuerpo, se denomina émbolo y se trata de la causa más frecuente de obstrucción en la arteria pulmonar.

El coágulo puede originarse en las piernas, la pelvis, los brazos o el corazón.
La composición del coágulo puede ser sólida (grasa, masa tumoral), líquida (líquido amniótico) o gaseosa.
La embolia gaseosa se produce en personas que realizan inmersiones subacuáticas (buceadores) y suben a la superficie demasiado rápido. La consecuencia es la formación de burbujas de aire en la circulación sanguínea.

El émbolo sigue moviéndose en los vasos sanguíneos más pequeños y estrechos, hasta que llega a unas arteriolas tan estrechas que no le permiten seguir adelante.

La embolia pulmonar que afecta a dos ramas lobares (bilateral) se denomina masiva cuando y es un trastorno muy grave, sobre todo si es fulminante.

El coágulo impide que la sangre fluya hacia el otro lado del pulmón. Como consecuencia, esta parte del pulmón no recibe el oxígeno necesario.
La carencia de oxígeno provoca la muerte del tejido pulmonar.
El cuerpo descompone rápidamente los coágulos pequeños y trata reducir los daños al mínimo.
Sin embargo, los coágulos grandes o émbolos pueden provocar la necrosis de un parte extensa del pulmón, lo que puede ser mortal.

Es más probable que se produzca este trastorno en personas mayores o en aquellas que se han sometido a una operación quirúrgica, aunque sean niños o jóvenes.
Existe una variante llamada embolia pulmonar paradójica caracterizada por el paso del émbolo de una arteria a una vena.

Clasificación según la gravedad

  1. Embolia pulmonar aguda masiva, si afecta a una rama principal de la arteria pulmonar o a dos ramas lobares del pulmón.
  2. Embolia pulmonar aguda no masiva, si afecta solo a una rama lobar y cerca del 30-40% del sistema vascular del pulmón.

¿Cuáles son las causas de embolia pulmonar?

La causa más frecuente suele ser la trombosis venosa profunda (TVP).
En casos raros, el émbolo puede tener su origen en pequeñas gotas de grasa, líquido amniótico, grupos de parásitos, células cancerosas o burbujas de aire.
Los factores de riesgo para la formación de coágulos son:

  1. Tumores o lesiones (sobre todo en las piernas)
  2. Intervención quirúrgica reciente, sobre todo operaciones de tumor de pulmón maligno (carcinoma ductal)
  3. Ataque de corazón o ictus
  4. Paro cardíaco
  5. Fibrilación auricular
  6. Cáncer
  7. Terapia con estrógenos
  8. Enfermedades cardíacas
  9. Lesiones de la médula espinal
  10. Fractura de cadera o fémur
  11. Falta de algunas proteínas o enzimas
  12. Descansar tumbado durante un largo período de tiempo
  13. Largos viajes sentado en el avión (la sangre se mantiene en la misma posición durante mucho tiempo)
  14. Largos períodos de inactividad
  15. Quemaduras
  16. Embarazo y parto
  17. Píldora anticonceptiva
  18. Obesidad
  19. Tabaquismo
  20. Presión sanguínea elevada o hipertensión
  21. BPCO, bronconeumopatía crónica obstructiva
  22. Embolia pulmonar espontánea (sin motivo aparente)

Las personas con problemas de coagulación presentan un mayor riesgo de desarrollar embolia pulmonar.

Síntomas de embolia pulmonar

Los síntomas de la embolia pulmonar no están bien definidos y no siempre se verifican todos a la vez. Algunas personas puede que no manifiesten ningún síntoma.
El síntoma inicial de la trombosis profunda es el dolor muscular en el gemelo, aunque en el 25% de los casos es asintomática.
Puede que la pierna esté caliente y duela al tocarla.
El paciente también puede presentar dificultades al andar.
Sin embargo, estos síntomas pueden desaparecer a los pocos días.

Cuando el émbolo llega a los pulmones, los síntomas son diferentes y se han observado algunos signos como:

Cuando el coágulo es muy grande, los síntomas pueden ser:

  • Pérdida de consciencia
  • Sudoración fría
  • Cianosis en la cara y en los dedos
  • Edema pulmonar
  • Infarto pulmonar
  • Muerte

Diagnóstico de la embolia pulmonar

No es fácil diagnosticar una embolia pulmonar porque los síntomas son genéricos.
Lo primero que debe hacer el médico es un examen clínico objetivo y luego prescribir varias pruebas.

  1. Los análisis de sangre pueden ayudar a determinar si la persona tiene predisposición a enfermedades como la trombosis venosa profunda o la embolia pulmonar, aunque no es posible detectar coágulos. El dato de mayor importancia que indican los análisis de sangre es el Dímero D, un producto de degradación de la proteína fibrina que detecta la presencia certera de un coágulo.
  2. La gasometría arterial es un examen que permite determinar la presión parcial de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre. La medición de gases para esta enfermedad no es exacta porque existen otros trastornos que pueden alterar estos valores. En la mayoría de los casos, los pacientes con embolia pulmonar presentan una baja concentración de dióxido de carbono en la sangre (hipocapnia).
  3. La radiografía torácica no detecta el coágulo, pero permite excluir otras enfermedades, tales como: neumonía, edema pulmonar o tumor de pulmón.
  4. La tomografía axial computarizada (TAC) mediante el uso de contraste intravenoso es mejor que la radiografía porque permite ver directamente el émbolo y excluir otras patologías pulmonares, como por ejemplo el derrame pleural.
  5. La ecografía Doppler y dúplex se utiliza para controlar el flujo de la sangre en las venas de las piernas y para detectar coágulos en los pulmones.
  6. El electrocardiograma (ECG) es eficaz en caso de embolia pulmonar, ya que puede detectar una hipertrofia del ventrículo derecho.

¿Cómo se cura la embolia pulmonar?

Fármacos
Los medicamentos anticoagulantes se usan para disminuir la capacidad de la sangre para formar trombos.
Estos medicamentos no diluyen los coágulos existentes, sino que impiden que aumenten de tamaño.

Los anticoagulantes se administran en forma de píldoras, en inyección y por vía intravenosa (directamente a la vena a través de una aguja).
La heparina y la warfarina son los fármacos más comunes.
La warfarina es peligrosa durante el embarazo, por lo que las mujeres embarazadas solo pueden tomar heparina.
Este principio activo funciona muy bien y requiere una monitorización regular de los niveles del principio activo en la sangre.
Si el paciente no puede tomar heparina, se administra un fármaco sustitutivo que inhibe la enzima trombina y mantiene la sangre fluida.
Durante la fase de convalecencia tras una intervención quirúrgica, el paciente debe tomar anticoagulantes hasta que vuelva a caminar apoyando el peso sobre las dos piernas.

Los fármacos para la fibrinólisis sirven para descomponer la red de fibrina que compone el coágulo y permitir un restablecimiento completo.

Oxigenoterapia. Para la hipoventilación y la retención de dióxido de carbono se puede efectuar una terapia con oxígeno.

 

embolia pulmonar, pulmones, bronquiosTratamiento de la embolia pulmonar en urgencias

El paciente debe ser hospitalizado con carácter de urgencia.
Los médicos adoptan la terapia de trombolisis para disolver el coágulo.
El tratamiento con trombolíticos se usa solo en casos de urgencia.
Estos fármacos pueden provocar sangrado repentino en otras partes del cuerpo.
No se pueden administrar trombolíticos a las mujeres embarazas; el riesgo de sangrado es mayor con respecto a los demás pacientes.

El médico elimina el coágulo con ayuda de un catéter, que es un tubo flexible que se introduce en la parte superior del muslo (ingles) o en el brazo.
A través de una vena, se accede al torrente sanguíneo para el tratamiento del coágulo en el pulmón.
El médico puede aspirar el coágulo o inyectar el medicamento. La intervención quirúrgica se realiza en muy pocas ocasiones, dependiendo del cuadro clínico.

Embolia pulmonar durante el embarazo

La embolia pulmonar es la principal causa de muerte durante el embarazo.
El riesgo de formación de coágulos en los pulmones aumenta durante el embarazo. Esto se debe al hecho de que el flujo venoso de la pierna ralentiza y, consecuentemente, aumenta el riesgo de formación de coágulos.

El reposo, la falta de movilidad y la hipercoagulabilidad aumentan la probabilidad de formación de coágulos.
Las mujeres embarazadas con casos de trombosis venosa profunda presentan un mayor riesgo de sufrir una embolia pulmonar.

La embolia pulmonar se debe diagnosticar lo antes posible porque amenaza la vida de la madre y del feto. Los síntomas de embolia pulmonar son muy parecidos a los del embarazo:

  1. Hinchazón en las piernas
  2. Falta de aliento
  3. Palpitaciones

Es difícil diagnosticar esta enfermedad sin exámenes instrumentales.
Los especialistas están discutiendo actualmente sobre la exposición a radiaciones a mujeres embarazadas.

 

Embolia pulmonar

Formación de coágulos de sangre en el postoperatorio

La formación de coágulos de sangre es una complicación postoperatoria frecuente.

Después de cualquier operación quirúrgica existe el riesgo de sufrir complicaciones.
Las complicaciones más comunes después de operaciones como la prótesis de rodilla, la prótesis de cadera, intervención en las articulaciones o post fractura.
También las intervenciones de cirugía pélvica, como las operaciones ginecológicas y urológicas, pueden dar lugar a la formación de coágulos de sangre.
La mayoría de estas complicaciones se manifiestan en las dos primeras semanas y hasta doce semanas después de la operación.
Algunos pacientes pueden manifestar los primeros síntomas durante la intervención quirúrgica o al cabo de pocas horas.

La actividad física tras la intervención previene la formación de coágulos de sangre.
En caso de prótesis de cadera o de rodilla es difícil volver a llevar una actividad física normal en poco tiempo, lo que aumenta el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa (ETV), embolia pulmonar (EP) y trombosis venosa profunda (TVP).

Las personas mayores de 40 años presentan un alto riesgo de formación de coágulos postoperatorios.
El riesgo depende del tipo de intervención, de los medicamentos administrados y de la historia clínica del paciente.
En la TVP, los coágulos se forman en las venas de las piernas, de los muslos y de la pelvis.
Se experimenta hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor en la pierna. El trombo puede despegarse y viajar por el torrente sanguíneo. Este fenómeno se conoce como tromboembolia.
Los viajes en avión de larga duración contribuyen al desarrollo de trombosis venosa profunda; se aconseja abstenerse de viajar después de una intervención.

¿Cuánto tiempo dura y cuándo se cura? Pronóstico

Si el paciente acude al hospital, el porcentaje de supervivencia es del 95%.
En caso de embolia pulmonar masiva, el pronóstico es nefasto ya que el paciente muere al poco tiempo.
Tras su diagnóstico, se debe adoptar una terapia farmacológica durante seis meses como mínimo para evitar recidivas.

Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.