Síntomas de tuberculosis

 

La tuberculosis (TBC) es una grave enfermedad infecciosa ocasionada por microbacterias pertenecientes al grupo Mycobacterium tuberculosis.

La tuberculosis pulmonar es la forma más común.
Esta enfermedad puede ocasionar la muerte si no se trata de forma precoz.
Las bacterias que provocan tuberculosis pueden expandirse de los pulmones a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del líquido linfático.

sintomas de tuberculosis
El tabaquismo no provoca tuberculosis, pero es un factor de riesgo, por lo que se aconseja dejar de fumar.
Las zonas endémicas se sitúan en Asia, América Latina (principalmente Perú, Bolivia y Brasil), África central y meridional.

 

Tuberculosis latente y tuberculosis activa

No todas las personas que inhalan las bacterias desarrollan tuberculosis. En el caso de individuos sanos, el sistema inmunitario lucha contra las bacterias e impide su multiplicación. Sin embargo, las bacterias pueden permanecer en el cuerpo en estado latente.
La prueba cutánea de la tuberculina o prueba de Mantoux muestra si una persona ha estado expuesta a las bacterias de la tuberculosis. Si la prueba es positiva y el paciente no tiene síntomas, el diagnóstico es de infección de tuberculosis latente. Las personas con tuberculosis latente no pueden contagiar a los demás.

 

Causas de la tuberculosis activa

La causa es la exposición a la bacteria.
La TBC es contagiosa y se puede contagiar al inhalar las bacterias o si el individuo utiliza objetos personales de una persona enferma.

Las personas inmunodeprimidas (por ejemplo, los enfermos de SIDA) tienen mayor probabilidad de enfermarse en relación a otras personas.

 

Tuberculosis pulmonar

La tuberculosis pulmonar tiene su origen en los pulmones y se expande a las demás partes del cuerpo.
Los síntomas característicos de tuberculosis pulmonar activa son:

  1. Tos desde al menos 3 semanas (con o sin sangre y flemas)
  2. Pérdida de peso sin motivo aparente
  3. Cansancio
  4. Fiebre
  5. Sudoración nocturna
  6. Pérdida de apetito

 

Fases significativas de la tuberculosis

Tuberculosis pulmonar primaria
Se trata de la fase inicial de la enfermedad, en la que se produce una reacción inflamatoria debajo de la pleura pulmonar y se hinchan los ganglios linfáticos.
En el caso de personas sanas, el sistema inmunitario lucha contra las bacterias e impide la progresión de la enfermedad. Sin embargo, puede que el sistema inmunitario no sea capaz de eliminar completamente las bacterias.

Tuberculosis pulmonar secundaria (reactivación)
Si el sistema inmunitario se encuentra debilitado, puede producirse la reactivación de una infección subclínica precedente.
Por lo general, suele afectar a los lóbulos superiores.

Tuberculosis pulmonar progresiva
Aunque la tuberculosis primaria y secundaria puede curarse, las personas inmunodeprimidos pueden desarrollar neumonía tuberculosa, tuberculosis miliar (tipo de tuberculosis muy común) o tuberculosis cavitaria (formación de cavernas formadas debido a la erosión de los vasos pulmonares y bronquiales).

La tisis es una variante muy grave de tuberculosis que causa focos en los pulmones derecho e izquierdo.

Neumonía tuberculosa
La neumonía tuberculosa es una complicación de la tuberculosis caracterizada por una infección pulmonar progresiva. Las personas con un sistema inmunitario débil o deprimido, así como los niños y los ancianos tienen mayor predisposición a enfermarse. Los síntomas más comunes son fiebre alta y tos persistente (con o sin sangre).

Tuberculosis miliar o difusa
El signo característico es la aparición de granulomas (reacciones inflamatorias) de tamaño pequeño en los pulmones.
Otros síntomas son:

  1. Fiebre alta
  2. Sudor
  3. Pérdida gradual de peso
  4. Empeoramiento del estado de salud

Tuberculosis cavitaria
Las microbacterias pueden ocasionar grandes daños a los lóbulos superiores de los pulmones (ápice pulmonar), formando grandes cavidades, lo que produce un ambiente bien oxigenado para las bacterias. La infección se expande al espacio pleural aumentando el riesgo de complicaciones.

Tuberculosis extrapulmonar
La TBC extrapulmonar se produce cuando la infección afecta a otros órganos, en cuyo caso la tuberculosis se define:

  1. Ósea
  2. Osteoarticular
  3. Ocular
  4. Pleural
  5. Linfática
  6. Glandular
  7. Meníngea
  8. Gastrointestinal
  9. Peritoneal
  10. Pericárdica
  11. Cutánea
  12. Hepática (puede provocar un absceso tuberculoso en el hígado)
  13. Genital
  14. Renal o en la vejiga

La TBC extrapulmonar es menos contagiosa, a excepción de la laríngea. Sin embargo, a veces las personas con TBC extrapulmonar también pueden padecer TBC pulmonar o laríngea. En estos casos, la infección puede contagiarse de una persona a otra por contacto.

 

Síntomas de la tuberculosis

Cuando el sistema inmunitario de una persona se encuentra deprimido, la exposición a la TBC provoca la infección activa.
Las bacterias empiezan a luchar contra el cuerpo y los daños pueden ser bastante preocupantes en función del nivel del sistema inmunitario de la persona y de la localización de las bacterias. El aparato respiratorio es el lugar donde más suelen crecer las bacterias.
El período de incubación oscila entre 15 días y 3 meses aproximadamente.

Entre los síntomas se encuentran:

Los riñones infectados pueden provocar dolor de barriga y/o sangre en las orina.
La infección de la columna vertebral puede ocasionar dolor lumbar o dolor de espalda.
Los niños con VIH pueden tener graves efectos secundarios.

tuberculosis, alvéolos, pulmón

¿La tuberculosis se contagia? ¿Cómo se transmite?

La transmisión de la tuberculosis se produce por contacto de una persona a otra, especialmente por la inhalación de las secreciones respiratorias de una persona enferma.

Al difundirse por el aire, las bacterias responsables se pueden transmitir cuando una persona con tuberculosis pulmonar tose o estornuda. La inhalación de estas secreciones respiratorias o el uso de objetos de un individuo enfermo pueden provocar el contagio.
El contagio puede proceder de cualquier cosa, como por ejemplo:

  1. Ropa
  2. Utensilios
  3. Comida, etc.

Es importante lavar cuidadosamente los utensilios y separar los objetos que pertenecen a las personas enfermas.
Por otra parte, el contagio de tuberculosis puede producirse tras el contacto con personas que padecen tuberculosis activa.

Un individuo con TBC en fase activa puede contagiar fácilmente a los que se encuentran cerca.
Es importante mantener una adecuada ventilación en los espacios, porque la tuberculosis se difunde en los espacios cerrados y poco ventilados.
Si el paciente está bajo tratamiento y la carga bacteriana es baja, no puede contagiar a otras personas.
La transmisión se produce si la TBC se encuentra “abierta”, es decir si la zona pulmonar afectada se extiende a los bronquios y llega al exterior.
Dado que la enfermedad es altamente contagiosa, las personas sanas deben extremar la precaución al visitar a los enfermos de TBC.

Diagnóstico y pruebas para la tuberculosis

Durante la visita, el médico controla los ganglios linfáticos y ausculta los pulmones con el estetoscopio para escuchar los ruidos pulmonares durante la respiración.

Prueba del Mantoux
El examen diagnóstico más común para la tuberculosis es una prueba cutánea, mediante la cual se inyecta una pequeña cantidad de una sustancia denominada tuberculina PPD bajo la piel del antebrazo.
Al cabo de 48-72 horas, un profesional sanitario controla el brazo del paciente para detectar la hinchazón. Una mancha roja, dura y en relieve significa que el paciente padece probablemente TBC.

Diagnóstico de laboratorio
Los análisis de sangre pueden ser útiles para confirmar o excluir la tuberculosis latente o activa.
Estos test emplean tecnologías sofisticadas para medir la reacción del sistema inmunitario ante las bacterias de la TBC. La cantidad de glóbulos blancos en la sangre es más alta de lo normal.
La prueba QuantiFERON se efectúa para medir la concentración de IFN-γ en la sangre y es una prueba más precisa que el test en el brazo.

Radiografía de tórax
Si la prueba del Mantoux es positiva, el médico solicita una radiografía de tórax (Rx torácica). La radiografía puede mostrar manchas blancas en los pulmones.

Prueba del esputo
Si la radiografía de tórax muestra los signos de la tuberculosis, el médico puede tomar una muestra de la expectoración que se produce al toser.

 

Tratamiento para la tuberculosis

La mayoría de los pacientes con TBC puede sanar. Sin embargo, no se deben interrumpir los tratamientos farmacológicos antes del tiempo prescrito, ya que puede dejar una cepa resistente a los medicamentos contra la TBC extremadamente difícil de curar.
Los medicamentos más comunes para tratar la TBC activa son:

Isoniazida (INH) es uno de los medicamentos más recetados. Se trata de un fármaco económico y eficaz que puede curar la mayoría de los casos de TBC. El tratamiento preventivo se recomienda para los individuos:

  • A contacto directo con personas enfermas.
  • Con prueba del Mantoux positiva y radiografía de tórax anómala que indica TBC latente.
  • Con prueba para la tuberculina positiva en los últimos dos años.
  • Con prueba del Mantoux positiva y otra enfermedad al mismo tiempo (por ejemplo, SIDA, diabetes) o toman cortisónicos.

Isoniazida y rifampicina (Rifinah) son los medicamentos más recetados, pero debido a la mayor resistencia de las bacterias, el médico suele añadir pirazinamida y sulfato de estreptomicina o etambutol.
Si el paciente no puede tomar pirazinamida, se recomienda un tratamiento con isoniazida y rifampicina durante nueve meses.

Aproximadamente uno de cada siete enfermos de tuberculosos dispone de bacterias resistentes a los medicamentos que antes eran eficaces contra la enfermedad. La resistencia se manifiesta cuando el paciente no consigue completar un tratamiento farmacológico que dura por lo menos seis meses.

Durante el embarazo, la tuberculosis no provoca parto prematuro o aborto espontáneo y la paciente puede tomar los antibióticos recetados por el médico.

 

¿Cuánto dura? Pronóstico

Con tratamiento, el tiempo de recuperación es de aproximadamente seis meses.

Vacuna contra la tuberculosis
La vacunación contra la tuberculosis emplea un medicamento llamado Bacillus Calmette-Guerin (BCG).
Por desgracia, no es muy eficaz (el 80% de las personas no se infecta) y, de hecho, es posible enfermar de TBC incluso después de la vacunación.
La protección disminuye con el paso del tiempo.
Las personas que deberían vacunarse son aquellas que tienen mayor riesgo, en especial los recién nacidos, los profesionales sanitarios y las personas que trabajan en cárceles donde hay enfermos de TBC.

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