Hepatitis A

La hepatitis A es una infección del hígado altamente contagiosa causada por el virus VHA. La hepatitis A causa inflamación del hígado.
A diferencia de la hepatitis B y C, la hepatitis A no causa enfermedad hepática crónica y rara vez es mortal, pero puede causar síntomas debilitantes y hepatitis fulminante.

 

Causas de la hepatitis A

El virus de la hepatitis A se encuentra en las heces y sangre de una persona infectada ya cerca 15-45 días antes que los síntomas se manifiestan y durante la primera semana de la enfermedad.

Se puede contraer la hepatitis A al:

  • Comer o beber alimentos que han sido contaminados por el virus;
  • Entrar en contacto con heces o sangre de una persona infectada;
  • Participar en prácticas sexuales que implican el contacto oral-anal.

Los factores de riesgo incluyen:

  • Viajes internacionales,
  • Consumo de drogas,
  • Vivir en un asilo de ancianos o en un centro de rehabilitación,
  • Trabajar en asistencia sanitaria, ayuda alimentaria o en la industria de aguas residuales.

Otras infecciones virales del hígado pueden ser la hepatitis B y la hepatitis C. La hepatitis A es la menos grave de estas enfermedades, ya que es la única que no se convierte en crónica.

 

 Riesgos para los viajeros 

La hepatitis A puede afectar fácilmente a los viajeros. El riesgo es mayor entre los que visitan las áreas geográficas donde la hepatitis A es endémica.
El riesgo de infección por hepatitis A es más alto entre los viajeros que:

  • Visitan áreas rurales,
  • Comen y beben en lugares con poca higiene,
  • Beben agua sin tratar, comen alimentos crudos (como los crustáceos) o alimentos preparados en condiciones insalubres.

Los viajeros que se alojen en las zonas donde la hepatitis A es endémica, incluso por períodos cortos, todavía están en riesgo de contaminación.

 

Síntomas de la hepatitis A

Desde el momento de contacto con el virus pasan de unos 2 a 6 semanas de incubación antes de que los síntomas iniciales aparezcan (período de incubación promedio dura cuatro semanas).
Los primeros síntomas de la hepatitis A son similares al gripe e incluyen:

  • Pérdida de apetito,
  • Sensación de mareo,
  • Cansancio,
  • Fiebre,
  • Dolores en las articulaciones,
  • Dolor de cabeza,
  • Sensación de malestar general.

Después de 10 días del inicio de los primeros síntomas, pueden aparecer los síntomas directamente relacionados con el hígado (fase de ictericia).

Los síntomas de la fase de ictericia son:

  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia),
  • Orina oscura,
  • Heces pálidas,
  • Prutito

Entre los síntomas menos comunes se encuentran:

  • Dolor abdominal,
  • Sarpullido,
  • Dolor persistente en las articulaciones,
  • Agrandamiento del hígado.

Los síntomas suelen desaparecer en un par de meses, pero un pequeño número de personas experimentan una recidiva con síntomas persistentes hasta 6 meses.
Una vez que se recupere del virus se vuelve inmune a éste.

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Contagio de la hepatitis A

Las modalidades de transmisión de la hepatitis A son :

  • Al beber agua no tratada,
  • Al comer alimentos crudos contaminados (por ejemplo, crustáceos).
  • Comer alimentos preparados en condiciones insalubres, por ejemplo, los arándanos y las frutas del bosque importadas.
  • De persona a persona cuando hay una pobre higiene fecal (por ejemplo entre los niños o durante ciertas prácticas sexuales). No es posible que una persona sea portadora sana de hepatitis A, ya que es una enfermedad aguda y no se puede llegar a ser crónica igual que la hepatitis B.

La hepatitis A está presente en todo el mundo, pero sobre todo en regiones donde no se siguen pautas apropiadas de higiene.
Las regiones donde el riesgo de contraer el virus es alto son:

  • El sub-continente indio (especialmente India, Pakistán, Bangladesh y Nepal);
  • África;
  • Oriente Próximo;
  • Algunas zonas del Extremo Oriente (excepto Japón);
  • América central y meridional;
  • México.

 


Vacunación para la hepatitis A

La vacunación contra la hepatitis A consiste en una serie de inyecciones que duran 6-12 meses. Este tratamiento puede ser una buena idea para los que planean viajar a los lugares donde hay normas sanitarias deficientes.
También se recomienda la vacuna para algunos grupos particulares de personas, incluyendo:

  • Personas que trabajan con niños;
  • Hombres con relaciones homosexuales;
  • Personas con problemas hepáticos (por ejemplo, cirrosis hepática);
  • Cocineros y restauradores;
  • Personas que manejan o trabajan con agujas.

No se puede hacer la vacuna contra la hepatitis A durante el embarazo o la lactancia.

 

Diagnóstico y exámenes  para la hepatitis A

Los análisis de sangre se realizan para detectar la presencia del virus HAV en el cuerpo. Generalmente la sangre se toma de una vena del brazo y se envía en un laboratorio para que se analice.
El médico también puede analizar los signos y los síntomas experimentados para realizar un diagnóstico preliminar.
Si el paciente sufre de hepatitis A, los valores de GOT y GTP (transaminasas) en la sangre son altos.

 

Tratamiento para la hepatitis A

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A. Este virus generalmente regresa por sí solo por la acción del sistema inmunológico. La mayoría de las personas afectadas por la hepatitis A no necesitan ser hospitalizados. Sin embargo la hospitalización puede realizarse en caso de vómitos graves o deshidratación.
Un tratamiento posible pude estar destinado al tratamiento de los síntomas.
Durante el período de la enfermedad, es normal que se sienta más cansado, por consiguiente el médico puede prescribir algunos medicamentos contra la fatiga/debilidad.


Para ayudar a aliviar el picor, se recomienda usar ropa suelta y evitar los baños o duchas calientes. Seguir una dieta baja en alimentos ricos en grasas y sin alcohol puede ayudar a disminuir el malestar.
Antes de curar la hepatitis A se recomienda repetir periódicamente los análisis de sangre para controlar la función hepática.
También es importante tener una excelente higiene personal con el fin de reducir el riesgo de contaminación a otras personas. Es una buena práctica lavarse bien las manos después de ir al baño, evitar la manipulación de alimentos y tener relaciones sexuales sin protección. Consulte al médico de cabecera para saber cuándo puede regresar con seguridad a sus actividades cotidianas.

 

Pronóstico para el paciente con hepatitis A ¿Se puede morir?

El virus de la hepatitis A no permanece en el cuerpo después de que se ha recuperado de la enfermedad.
Más del 85% de las personas con hepatitis A se recuperan dentro de 3 meses y casi todos los pacientes han tenido una mejoría de los síntomas dentro de los 6 meses. El riesgo de muerte es muy bajo y por lo general se presenta en personas con enfermedades hepáticas crónicas.

 

Prevención para la hepatitis A

La propagación de la hepatitis A puede reducirse a través de:

  1. Un suministro adecuado de agua potable;
  2. La eliminación adecuada de las aguas residuales en las comunidades;
  3. Prácticas de higiene personal, tales como el lavado regular de manos con agua segura.


Existen varias vacunas disponibles a nivel internacional. Todas las vacunas son similares en términos de protección y efectos secundarios. No existen vacunas que pueden administrarse a niños menores de un año de edad.
Casi el 100% de las personas desarrollan niveles protectores de anticuerpos dentro de un mes después de una sola dosis de la vacuna. Incluso tras la exposición al virus, una sola dosis de la vacuna dentro de las dos semanas después del contacto con el virus tiene efectos protectores.
Los productores recomiendan al menos dos dosis de la vacuna para asegurar una protección a largo plazo (5-8 años).
Las vacunas se han administrado en todo el mundo, sin efectos secundarios graves.
La vacuna se puede administrar como parte de los programas regulares de vacunación de la infancia, y en combinación con otras vacunas para los viajeros.