Cáncer de hígado

Los tumores de hígado pueden ser benignos o malignos.
A su vez, los tumores malignos pueden ser primarios o secundarios, es decir una metástasis originada por un tumor en otro órgano (el más frecuente es el del colon, pero también pueden proceder de cáncer de mama, riñón o pulmón).
En Europa y Estados Unidos, lo más probable es que una masa única en el hígado sea un cáncer metastático y no un cáncer primario de hígado.
El cáncer de hígado es la tercera causa de muerte por cáncer.

Entre los principales factores de riesgo para el cáncer de hígado se incluyen:

Tumores de hígado benignos

Hemangioma
El hemangioma o angioma hepático es un tumor de las células endoteliales que forman la pared interna de los vasos sanguíneos.
Se compone de un entramado de pequeños vasos sanguíneos o capilares y, por lo general, no provoca dolor ni otros síntomas. Excepcionalmente puede crecer y presionar contra los órganos cercanos, en cuyo caso puede provocar síntomas y consecuencias.
Los hemangiomas son los tumores benignos más comunes en adultos y niños. Por lo general, se observan con mayor frecuencia en el lóbulo derecho del hígado que el izquierdo.
Los hemangiomas hepáticos pueden manifestarse como parte de un síndrome clínico, como el síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber, la enfermedad de Rendu-Osler-Weber y la enfermedad de Von Hippel-Lindau.
Los hemangiomas cavernosos pueden medir hasta 8-10 cm de diámetro.

Estas masas pueden crecer bajo la influencia de la píldora anticonceptiva y revertir al dejar de tomarla.
Asimismo, estos tumores benignos también pueden crecer durante el embarazo.
Los hemangiomas hepáticos pueden observarse en el 10% de los niños de un año de edad, pero por lo general desaparecen en los primeros dos años de vida.

Síntomas del hemangioma
Suelen ser pequeños y asintomáticos y detectarse accidentalmente al someterse a pruebas diagnósticas instrumentales del hígado o a una laparotomía.
Los síntomas más frecuentes incluyen dolores en el cuadrante superior derecho y distensión abdominal.
El examen físico suele ser normal, si bien se puede manifestar hepatomegalia (agrandamiento del hígado) y/o soplo cardíaco sobre el cuadrante derecho.
Entre los síntomas más raros se encuentran:

  • Presencia de una gran masa abdominal,
  • Pérdida de apetito o inapetencia,
  • Sensación de saciedad, incluso comiendo poco,
  • Los tumores grandes pueden presionar sobre el estómago y provocar náusea y vómito.

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La ruptura es rara, pero puede ocurrir de forma espontánea, al sufrir un traumatismo o en el momento de la biopsia.
Entre las técnicas diagnósticas instrumentales se incluyen la ecografía, el TAC, la resonancia magnética, la arteriografía hepática y la angiografía por sustracción digital.

Tratamiento del hemangioma
Por lo general, no se requiere tratamiento, pero si el hemangioma hepático provoca síntomas, el médico puede proponer distintos tratamientos.
La extirpación quirúrgica del hemangioma o de una parte del hígado es la primera opción de tratamiento.
Otros tratamientos menos invasivos son la embolización arterial, la ablación por radiofrecuencia y la irradiación hepática.
El trasplante de hígado solo es necesario en casos muy excepcionales.

 

Adenoma hepático

Los adenomas hepáticos son tumores benignos raros. Aproximadamente el 90% de los casos se produce en las mujeres, principalmente entre los 15 y los 45 años.
Los adenomas hepáticos son más frecuentes en las mujeres en edad fértil y con frecuencia se deben al uso de la píldora anticonceptiva.
Otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer adenomas hepáticos son el uso de esteroides anabólicos, beta talasemia, tirosinemia, diabetes tipo 1 y enfermedades de almacenamiento de glucógeno.
Se desconoce el riesgo de evolución maligna, pero puede llegar a un 13% de los casos.

Síntomas del adenoma hepático
Los adenomas hepáticos suelen ser asintomáticos y se detectan de forma casual al realizar pruebas diagnósticas por otros motivos.
Si su tamaño aumenta, se puede formar una masa palpable y experimentar dolor en el lado derecho o dolor de estómago en la zona superior (por encima del ombligo).
En caso de ruptura del adenoma, se puede experimentar dolor abdominal agudo con hemorragia abdominal grave que lleva al shock.
Otros síntomas raros también incluyen la ictericia obstructiva.

Diagnóstico del adenoma hepático
cáncer-higadoPor lo general, la función hepática no se ve afectada, pero los niveles de aminotransferasas pueden ser ligeramente más elevados o presentar características indicativas de la ictericia obstructiva.
Entre las pruebas diagnósticas apropiadas se encuentran la ecografía, la tomografía y la resonancia magnética.
Los pacientes con adenomas hepatocelulares que experimentan dolor abdominal intenso o signos de inestabilidad hemodinámica deben someterse inmediatamente a un diagnóstico por imagen abdominal (por ejemplo una TC).

Los exámenes deben determinar si el cáncer se encuentra confinado en el hígado o se ha diseminado a los ganglios linfáticos y a otros órganos para elegir el tratamiento más adecuado.

Tratamiento para el adenoma hepático
Los pacientes deben dejar de utilizar tanto anticonceptivos orales como esteroides anabólicos.
Asimismo, se debe evitar el embarazo hasta la resección del tumor, debido al riesgo de ruptura y crecimiento.
Los tumores asintomáticos deben extirparse quirúrgicamente.
Los adenomas hepáticos asintomáticos de aproximadamente 4 cm de tamaño deben extirparse quirúrgicamente, debido al riesgo de sufrir hemorragias espontáneas y a la posible evolución maligna asociada a tumores de gran tamaño.
Los pacientes que tienen adenomas hepáticos que todavía no han sido extirpados deben llevar a cabo ecografías y análisis de sangre anuales.

 

Hiperplasia nodular focal

La hiperplasia nodular focal es el segundo cáncer de hígado más frecuente.
Se caracteriza por la formación de nódulos dentro del órgano.
La hiperplasia nodular focal es un tumor benigno del hígado que se suele detectar de manera casual mediante exploraciones radiológicas llevadas a cabo por otros motivos.
Este tumor no tiene evolución maligna y es más frecuente en las mujeres.
La hiperplasia nodular focal raramente produce síntomas y generalmente no necesita cirugía.
Sin embargo, a veces se pueden experimentar síntomas y el cáncer puede tener un rápido crecimiento, en cuyo caso se requiere una resección quirúrgica.
Para monitorizar la hiperplasia nodular solo se requiere la realización de una ecografía doppler, aunque el médico también puede solicitar un TAC o resonancia magnética de control.
En algunos casos, se señalan roturas y hemorragias. Debido a estos riesgos, algunos especialistas sostienen que se debe extirpar el tumor, mientras que otros afirman que es posible controlarlo mediante pruebas diagnósticas instrumentales.

 

Otros tumores hepáticos benignos

Existen otros tipos de tumor más raros:

  • Fibroma
  • Lipoma
  • Leiomioma
  • Cistoadenoma

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de hígado?

Puede que un niño con un tumor hepático benigno o maligno no presente síntomas.
En la fase inicial, el cáncer de hígado es asintomático, por lo que los primeros síntomas se producen en una fase bastante avanzada.
Con el crecimiento, tanto del niño como del tumor, se pueden desarrollar diferentes síntomas:

 

Diagnóstico del cáncer de hígado

Si se sospecha la presencia de un tumor, además de la exploración física se realizan pruebas de imágenes instrumentales, tales como la tomografía, la resonancia magnética y la ecografía.

Estas pruebas, no solo son útiles para determinar el tamaño y la localización del cáncer, sino que también ayudan a determinar si el cáncer se ha diseminado (metástasis) a otras partes del cuerpo.laparoscopia-cirugía

  1. La biopsia es la extracción de un trozo de tejido del tumor para su análisis en laboratorio.
    Este análisis ayuda a los médicos a realizar un diagnóstico correcto y elegir el tratamiento adecuado. La biopsia se realiza a menudo mediante laparoscopia, una técnica quirúrgica mínimamente invasiva para el paciente.
  2. Los análisis de sangre revelan el estado de salud del hígado y de otros órganos (cómo y si funcionan bien). Si se sospecha que el tumor está relacionado con una enfermedad genética, el médico puede solicitar algunas pruebas genéticas para hacer un diagnóstico correcto.
    Un nivel elevado de alfa-fetoproteína (AFP) en sangre (superior a 200 ng/ml) puede indicar la presencia de un tumor en el hígado. Este examen no es concluyente, ya que solo el 20% de los pacientes con cáncer de hígado presenta un nivel elevado.
    Los valores de las transaminasas (GOT o GTP) en sangre son más elevados, pero esta prueba es poco específica.

 

Tratamiento del cáncer de hígado

Cuando el hígado deja de funcionar correctamente, no puede realizar sus funciones metabólicas y de desintoxicación para el cuerpo. En algunas situaciones, el tratamiento quirúrgico es la solución más adecuada, pero el tumor puede ser inoperable si es demasiado grande.

Tratamiento para un tumor localizado y operable (si no hay metástasis):

  • Resección hepática: procedimiento quirúrgico mediante el cual se elimina la parte del hígado en la que se encuentra el tumor. El cirujano puede extirpar un lóbulo completo o incluso todo el órgano, en cuyo caso se requiere un trasplante.

Las opciones terapéuticas para un cáncer inoperable son:

  • Quimioembolización: se inyectan pequeñas partículas llamadas microesferas hepáticas para frenar el flujo de sangre al tumor y para atacarlo directamente con fármacos quimioterápicos.
  • Resección hepática: cirugía durante la cual se extirpa una parte del hígado.
  • Trasplante hepático: procedimiento quirúrgico por el cual se extirpa el hígado enfermo y se reemplaza con un hígado entero (de un donante fallecido) o una parte de un hígado sano (de un donante vivo, a menudo un miembro de la familia).
  • Ablación por radiofrecuencia: tratamiento miniinvasivo (percutáneo) que implica el uso de una prueba instrumental (ecografía, TC o MRI) para guiar un electrodo con forma de aguja hacia el tumor. La aguja tiene dimensiones muy pequeñas, entre 1 y 2 milímetros. No se requieren incisiones y se puede utilizar con tumores de un tamaño inferior a 3 cm.
  • Ablación con microondas: tratamiento avanzado para el cáncer de hígado que consiste en introducir una aguja, guiándola con las imágenes proporcionadas por ecografía, en el nódulo hepático. La aguja genera microondas que calientan el tejido tumoral hasta eliminarlo. La duración es de unos 10-15 minutos. El paciente debe permanecer hospitalizado un día o dos.
  • Alcoholización percutánea: tratamiento por el cual se inyecta etanol en el hígado mediante una aguja muy fina para eliminar las células cancerosa. Se emplean las imágenes proporcionadas por ecografía como guía para localizar el área que se debe tratar.
    El coste de esta terapia es muy reducido, pero el tamaño del tumor debe ser pequeño. Puede que la eliminación de células tumorales no sea completa y que el etanol llegue a las células sanas.
  • Radioterapia: forma de tratamiento del cáncer que utiliza ondas de alta energía que dañan o destruyen las células cancerosas.

Los tratamientos médicos incluyen pruebas diagnósticas y el uso de medicamentos, supervisados generalmente por un hepatólogo, es decir un médico especializado en enfermedades del hígado.

 

Dieta y alimentación

De acuerdo con la medicina convencional, entre las causas del cáncer de hígado se encuentran el consumo de alcohol, la comida rica en grasas, la comida basura y excesos de alimentación, que provocan la obesidad.
Hay dos tipos de dieta que han permitido a muchas personas curarse de sus enfermedades sin emplear medicamentos: la dieta del grupo sanguíneo y la medicina natural de Lezaeta o el higienismo Shelton.

De acuerdo con la dieta del grupo sanguíneo del doctor D’Adamo, algunos alimentos provocan enfermedades y síntomas a pacientes de un grupo sanguíneo concreto, pero son inofensivos para los demás y viceversa.
Según este tipo de alimentación, algunos alimentos son perjudiciales para todo el mundo y pueden fomentar la formación del carcinoma hepático: productos lácteos, cereales con gluten, dulces, alimentos fritos y carne de cerdo.

Para la medicina natural y el higienismo natural, el cáncer tiene su origen en un mecanismo de defensa del cuerpo que deposita en este tumor todas las toxinas en lugar de liberarlas en el torrente sanguíneo y en el cuerpo.
De esta manera, se evitan los daños más graves y se retrasa la aparición de los síntomas y de las enfermedades.
Por esta razón, los higienistas recomiendan el ayuno si el paciente no presenta contraindicaciones, tales como embarazo, cáncer, diabetes avanzada, tuberculosis y enfermedades cardíacas.
El paciente solo puede beber agua, como máximo 1,5 litros.
El ayuno puede durar unos días o algunas semanas y es eficaz porque el cuerpo se ve obligado a buscar los nutrientes en el cuerpo.
Los tejidos que se consumen primero son la grasa y el tumor (siempre que el cáncer no se encuentre en un estado demasiado avanzado).
Tras el ayuno, la medicina natural recomienda seguir la dieta para el cáncer con frutas, verduras y legumbres, que crea un ambiente hostil para las células del cáncer al hacer que la sangre sea más fluida. Se recomienda evitar el consumo de carne, leche, productos lácteos y azúcares que fomentan el crecimiento del tumor.

Entre los remedios naturales contra el cáncer de hígado se encuentra la cúrcuma, que tiene propiedades naturales anticancerígenas, antioxidantes y antiinflamatorias.

 

Pronóstico para los pacientes con cáncer de hígado

La esperanza de vida para las personas con cáncer hepático depende de varios factores, tales como el tamaño del tumor, el número de masas, la diseminación más allá del hígado y el estado de salud general del paciente.
En general, la tasa de supervivencia a cinco años para todos los casos de cáncer de hígado es del 15%.
Cabe especificar que este porcentaje también es bajo porque los pacientes con esta enfermedad padecen otras patologías, como por ejemplo cirrosis hepática.

 

¿Cuál es la supervivencia?

Tipo de cáncer Tasa de supervivencia a 5 años
Cáncer de hígado localizado (confinado al hígado) 28%
Cáncer de hígado regional (diseminado a los órganos cercanos) 7%
Cáncer de hígado con metástasis (fase terminal) 2%
Cáncer de hígado en general (se incluyen todos los tipos) 15%
Cáncer de hígado extirpado quirúrgicamente 50%
Cáncer de hígado después del trasplante quirúrgico (tratado en las primeras etapas) 70%

 

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