Esteatosis hepática

La esteatosis hepática (también conocida como hígado graso) es una enfermedad hepática en la que las células (hepatocitos) están llenas de grasa.
Se trata de una enfermedad hepática reversible, aún no está muy enfermo, pero hay que hacer algo al respecto.

La esteatosis hepática se divide en:

  1. Esteatosis hepática alcohólica.
  2. Esteatosis hepática no alcohólica.


Básicamente, la única diferencia entre los dos es el alcohol.
Un umbral de <20 g de alcohol al día en las mujeres y <30 en los hombres se utiliza generalmente para llegar al diagnóstico de la esteatosis hepática.

Cuando hay inflamación, la enfermedad se convierte en esteatohepatitis no alcohólica, con el tiempo puede progresar a cirrosis y carcinoma hepatocelular.
El hígado graso está ligado a la obesidad, la diabetes y la dislipidemia.
Se ha descrito como la manifestación del síndrome metabólico hepático.

 

Clasificación de la esteatosis hepática

La esteatosis microvesicular se caracteriza por muchas pequeñas vacuolas dentro de las células.
Esta enfermedad no es reversible y puede progresar a esteatohepatitis y cirrosis.
Es una forma grave de hígado graso que suele ocurrir durante el embarazo o es secundaria al síndrome de Reye.

La esteatosis macrovesicular tiene este nombre porque se observa una gran vacuola en la célula. Tiene un pronóstico mejor que la microvesicular y es reversible con el tratamiento.
Generalmente se debe al abuso de alcohol.

 

Las etapas de la esteatosis hepática

La esteatosis hepática es muy similar a la afección hepática alcohólica, pero se debe a factores distintos del alcohol. Las cuatro fases se describen a continuación.

Fase 1: hígado graso simple (esteatosis)
El hígado graso es la etapa 1 de la enfermedad. Esto ocurre cuando el exceso de grasa se acumula en las células del hígado, pero se considera inofensivo.
Generalmente no hay síntomas y la mayoría de las personas no saben que están enfermos hasta que se recibe el resultado de los análisis de la sangre más allá de los valores de referencia.

Fase 2: hígado graso no alcohólico
Sólo unas pocas personas con hígado graso simple continúan desarrollando la fase 2 de la enfermedad, llamada esteatohepatitis no alcohólica.
Esta es una forma más agresiva de la enfermedad en la que el hígado se inflama.
La inflamación es la reacción del cuerpo al daño o lesión, en este caso, es una señal de que hay un daño a las células del hígado.
Una persona con esteatosis hepática puede tener un dolor sordo en su lado derecho en la parte superior (por debajo de la caja torácica).

Fase 3: fibrosis
Algunas personas con esteatosis hepática continúan desarrollando la fibrosis, que es la parte del hígado donde se forma el tejido cicatrizal fibroso alrededor de las células y vaso sanguíneos.
Este tejido fibroso reemplaza una parte del tejido sano del hígado, pero todavía hay suficiente tejido sano para seguir funcionando normalmente.

Fase 4: cirrosis
En esta etapa más severa, se desarrollan bandas de tejido cicatrizal y grumos de células hepáticas. El hígado se contrae y se vuelve grumoso.
Esto se conoce como cirrosis.
La cirrosis se produce después de la edad de 50-60 años, muchos años después de la inflamación del hígado.
Las personas con cirrosis hepática causada por la esteatosis con frecuencia tienen diabetes tipo 2.
Los daños causados por la cirrosis son permanentes y no se pueden reparar.
La cirrosis progresa lentamente, durante muchos años poco a poco provoca el bloque de la función hepática. Esto fenómeno se conoce como insuficiencia hepática.

 

cirrosis-en-el-higado

La esteatosis hepática aguda del embarazo es una complicación poco frecuente y peligrosa del embarazo que suele producirse en el tercer trimestre.
Se cree que la causa es un trastorno metabólico de los ácidos grasos en las mitocondrias de la madre que es causado por la deficiencia de una enzima.
Esta enfermedad antes era fatal, pero hoy en día el pronóstico es mejor si se hace un tratamiento para estabilizar la madre con líquidos intravenosos y hemoderivados, a la espera del nacimiento.

 

Causas de la esteatosis hepática:

El consumo de alcohol provoca trastornos hepáticos.
Dos tercios de los usuarios crónicos de alcohol tienen hígado graso y hepatitis alcohólica.
Los alcohólicos pueden tener enfermedades como la pancreatitis crónica o miocardiopatía dilatada que generan la insuficiencia cardiaca con un pronóstico muy malo.
La ingesta diaria de 60-80 ml de alcohol para los hombres y 40-50 ml para las mujeres se considera una dosis tóxica.
Las mujeres son más sensibles que los hombres.
Los patrones de comportamiento relacionados con el consumo de alcohol parecen ser hereditarios.
La infección con el virus de la hepatitis B o C y una dieta desequilibrada hace más grave la enfermedad.

La quimioterapia puede causar esteatosis hepática o esteatohepatitis en el paciente.
En el caso de metástasis en el hígado esta enfermedad es aún más peligrosa porque puede ocultar algunas pequeñas metástasis hepáticas.

 

Signos y síntomas de la esteatosis hepática

La mayoría de las personas con hígado graso son asintomáticos y la enfermedad hepática a menudo se descubre por casualidad cuando los análisis de sangre muestran niveles elevados de enzimas hepáticas.
Es la causa más común de altos niveles de enzimas hepáticas inexplicables y persistentes después de la hepatitis y otras enfermedades crónicas del hígado.

Los síntomas más comunes causados por el hígado graso son:

  • Malestar,
  • Fatiga y debilidad,
  • Dolor en el costado derecho en la parte superior o sensación generalizada de molestia.
  • La hepatomegalia se observa a menudo durante el examen clínico o a través de la ecografía.

En la fase inicial de la cirrosis, el paciente se enferma y hay otras consecuencias para el hígado, por ejemplo:

  • Angiomas en arañas,
  • Ascitis,
  • Esplenomegalia,
  • Margen del hígado endurecido,
  • Eritema palmar,
  • Temblores

Los pacientes pueden quejarse de la “ictericia” o el prurito o se puede presentar una complicación de la hipertensión portal (por ejemplo, ascitis, varices esofágicas o encefalopatía).
La mayoría de los pacientes tiene también las características del síndrome metabólico: obesidad (47% – 90%), diabetes mellitus (28% – 55%) y en porcentajes muy variables pueden tener hipertensión e hiperlipidemia (4% – 92%).
La esteatosis hepática infantil tiene como complicación una alteración precoz de la función cardíaca.

 

Diagnóstico del hígado graso

Pruebas diagnósticas instrumentales

Hígado graso, esteatosis hepática, lípidos, acumulación, dieta.

Un diagnóstico definitivo sólo se puede hacer con la biopsia del hígado y el análisis histopatológico.
Los investigadores están haciendo esfuerzos para encontrar marcadores no invasivos para la esteatosis hepática.
Sin embargo, no existe un método ampliamente aceptado en este momento, además de la biopsia del hígado.

Análisis de sangre
En un paciente con sospecha de enfermedad del hígado graso, un análisis de sangre útiles deben medir los niveles de AST, ALT, bilirrubina total y directa, glucosa en ayunas, así como de los lípidos.
Un nivel ligeramente elevado de aminotransferasa (ALT o GPT) en la sangre se observa con frecuencia.
En general, la relación de AST a ALT es menor que 1, pero está relación aumenta a medida que avanza la fibrosis.
Los niveles de enzimas hepáticas son normales en la mayoría de los pacientes con esteatosis hepática no alcohólica.
Los niveles de transaminasas (ALT o GPT) normales no excluyen la presencia de la enfermedad en fase avanzada.
La fosfatasa alcalina en la sangre y los niveles de g-glutamil transpeptidasa (GGT) pueden ser ligeramente anormales. Teniendo en cuenta que más del 80% de los pacientes con enfermedad de hígado graso no alcohólico tiene algunos componentes del síndrome metabólico, hay que medir los niveles de colesterol y triglicéridos en ayunas, además de la glucosa.

El nivel de las plaquetas, la bilirrubina y la albúmina son generalmente normal si la enfermedad no ha progresado a cirrosis. Algunos pacientes con enfermedad de hígado graso no alcohólico tienen bajos títulos de anticuerpos autoinmunes (por ejemplo, anticuerpos antinucleares) y valores de ferritina elevados. El papel de estos marcadores es aún desconocido.

Diagnóstico por imágenes
Estas técnicas se pueden utilizar para determinar la extensión y el curso de la enfermedad. La esteatohepatitis generalmente está muy extendidas, en cambio la esteatosis puede ser localizada o extendida.

Ecografía
Esta prueba muestra una imagen clara e hiperecogénica.
La ecografía proporciona un diagnóstico preciso de la esteatosis en fase avanzada, pero no es útil para la esteatosis en fase inicial.
El TAC puede ser útil para controlar la evolución de la enfermedad.
La resonancia magnética se puede utilizar para evaluar la infiltración grasa, el estadio y el grado de enfermedad hepática u otras enfermedades hepáticas (usado con medio de contraste).

 

Tratamiento para la esteatosis hepática

La mayoría de las personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico no desarrollan problemas graves en el hígado y se mantiene en la primera etapa de la enfermedad (hígado graso simple).
La esteatosis hepática simple puede curarse si se elimina la casa.
Por ejemplo, perder el peso en exceso o controlar mejor la diabetes puede tratar el hígado graso.
Es importante hacer cambios en el estilo de vida para prevenir la progresión de la enfermedad a una etapa más severa y reducir el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral.
El tratamiento ideal para el hígado graso:

  1. Renuncia definitiva al alcohol.
  2. La esteatohepatitis no alcohólica puede deberse a distintos factores tales como la diabetes (especialmente de tipo 2), los triglicéridos altos, la obesidad, la exposición a disolventes, el uso de medicamentos como la amiodarona, diltiazem, temoxifeno.

Perder peso y hacer ejercicios
Lo más importante que las personas con enfermedad de hígado graso puede hacer es perder peso de forma gradual y realizar ejercicio físico regular.

 

Dieta para la esteatosis hepática

Grasas
Muchos expertos creen que no más del 20 – 30 % de las calorías totales diarias deben provenir de grasas.
La AHA (American Heart Association) recomienda que:

  1. Menos de un 7 por ciento de las calorías diarias deben provenir de grasas saturadas.
  2. Menos del 1 por ciento de las calorías deben tomarse con las grasas trans,
  3. La ingesta total de colesterol debe estar bajo 300 mg al día.

Para limitar las grasas trans y las grasas saturadas hay que evitar comer o cocinar con grasas que son normalmente sólidas a temperatura ambiente.

Carbohidratos
Los carbohidratos deben representar el 50-60 por ciento de la ingesta calórica diaria. Se recomienda comer por lo menos cinco-siete porciones de frutas y verduras y el resto de las calorías deben ser tomadas en forma de carbohidratos complejos, por ejemplo, los cereales integrales.
La fibra adicional, tales como semillas de linaza, se puede añadir a las comidas en pequeños incrementos.
La fibra se une a los lípidos en el intestino y ralentiza o impide su absorción.

Proteínas
Las proteínas deberían aportar alrededor del 15 por ciento del requerimiento diario de energía.
Evitar fuentes de grasas y proteínas como la carne roja y la leche entera.
Es recomendable comer más pescado, frijoles, soja, leche desnatada, claras de huevo o sustitutos de huevo.

Medicamentos y suplementos
Un estudio del “Departatment of Medicine, University Health Network” de Toronto ha demostrado que la Atorvastatina 20mg en combinación con vitaminas C y E reduce el riesgo de desarrollar la esteatosis hepática moderada-severa del 70% en una muestra de pacientes con hígado graso no alcohólico tras 4 años de tratamiento.

 

Remedios naturales para la esteatosis hepática

Dejar de fumar
Si se fuma, es importante ser capaz de dejar, ya que esto contribuye a reducir el riesgo de ataque cardíaco y derrama cerebral.

Medicamentos
Cuando se sufre de presión arterial alta o colesterol alto puede ser necesario un tratamiento médico.
Si el paciente tiene diabetes de tipo 2, es posible que tenga que tomar medicamentos que reducen los niveles de azúcar en la sangre.
En un primer momento se toman los medicamentos en forma de pastillas, a veces una combinación de varios tipos de pastillas.
En la etapa avanzada de la diabetes pueden ser necesarias inyecciones de insulina.

Alcohol
El hígado graso no alcohólico no es causado por el alcohol, pero las bebidas alcohólicas pueden empeorar la condición. Se recomienda dejar de beber.

Fitoterapia
Entre los remedios a base de hierbas naturales, existen los siguientes elementos: alcachofa, diente de león y cardo de leche que ayudan a la digestión y la función hepática, además son antioxidantes y desintoxicantes.

 

Complicaciones de la esteatosis hepática

La esteatohepatitis puede progresar a cirrosis e insuficiencia hepática al igual que otras enfermedades crónicas del hígado.
La progresión a cirrosis es más rápida cuando hay una enfermedad hepática alcohólica u otra enfermedad hepática concomitante (por ejemplo, hepatitis viral crónica).
El mal control de la hiperlipidemia o diabetes también acelera la progresión de la fibrosis.
El carcinoma hepatocelular puede producirse con la misma probabilidad de otras formas de enfermedad hepática.

Prevención
Es posible prevenir la esteatohepatitis activamente mediante el control de los pacientes con riesgo de esteatosis y educarlos a la dieta, ejercicio físico y alcohol.

 

Prónostico para el paciente con esteatosis hepática

El pronóstico del hígado graso depende de la etapa de la enfermedad. La esteatosis sola por lo general tiene un curso benigno y la progresión a cirrosis es rara.
La esteatosis tiene un buen pronóstico con la abstinencia y la pérdida de peso gradual.
La cirrosis se desarrolla en el 1-2% de los casos en 20 años.
La obesidad central y la resistencia a la insulina son factores de riesgo para la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y renales.
En el caso de la esteatohepatitis, 10-12% de los pacientes progresa a cirrosis dentro de ocho años.
Esto es similar a la tasa de progresión a cirrosis en las enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol.