Metástasis en el hígado

Las metástasis hepáticas son tumores que se han diseminado al hígado, pero que provienen de otros órganos del cuerpo.
Las células cancerosas que se encuentran en un cáncer de hígado metastásico no son auténticas células del hígado, sino que se trata de células de la parte del cuerpo en la que empieza el cáncer primario.
La mayoría de las veces, el cáncer de hígado es secundario.

Por lo general, al mirarlas en el microscopio, las células de cáncer metastásico presentan el mismo aspecto que las células de cáncer original. Además, las células tumorales metastásicas y las células del cáncer original suelen tener ciertas características comunes, tales como la presencia de ciertas proteínas o alteraciones especificas del cromosoma.

 

Estadísticas sobre las metástasis hepáticas

El hígado es el segundo órgano más común con metástasis (propagación del cáncer), después de los ganglios linfáticos. Las metástasis hepáticas se han encontrado en el 30-70% de los pacientes que sufren un cáncer letal.
En el mundo occidental, las metástasis hepáticas son más comunes que el cáncer primario de hígado.
Las metástasis hepáticas son más frecuentes en pacientes de edades comprendidas entre 50 y 70 años en comparación con las personas ancianas.

 

Tumores que se diseminan al hígado

Las metástasis hepáticas solo se desarrollan si una persona ya padece cáncer. Algunos tipos de cáncer, como el cáncer gastrointestinal, tienen más probabilidades que otros de diseminarse al hígado. Los tumores que se pueden diseminar al hígado proceden de:

Los tumores cerebrales son los únicos que no producen metástasis hepáticas.
El cáncer suele diseminarse al hígado porque éste crea un entorno adecuado para el crecimiento de las células cancerosas.
Las aberturas en las paredes de los vasos sanguíneos del hígado permiten que las células cancerosas se acerquen a las células funcionales del hígado (hepatocitos).
El hígado tiene una buena circulación sanguínea y proporciona a las células cancerosas los nutrientes y el oxígeno necesarios para el crecimiento.

Los órganos que desarrollan con mayor frecuencia las metástasis son:

 

Evolución de las metástasis hepáticas

Las metástasis hepáticas son un tejido extraño que crece dentro del hígado.
Estas formaciones pueden aumentar su tamaño o infiltrarse en otros órganos (propagación a través de los tejidos circundantes).
Las metástasis crecen y comprimen el tejido hepático circundante.
Por lo general, alrededor de la metástasis se forma una capa de tejido conectivo y el tejido circundante se degrada.
Las metástasis grandes pueden comprimir las ramas de la vena porta.

Dado que las metástasis hepáticas crecen con mucha rapidez pueden llegar a ser demasiado grandes para los nutrientes transportados por el flujo sanguíneo, lo que provoca la muerte de la parte central del tejido.

Algunas metástasis pueden provocar calcificaciones que pueden detectarse fácilmente mediante rayos X.
Entre las causas de muerte por metástasis se encuentran:

  • La compresión de la vena cava (a través de la obstrucción de la sangre que vuelve al corazón),
  • La obstrucción del drenaje de la sangre.

 

Síntomas de la metástasis hepática

Muchos pacientes con metástasis hepática no presentan síntomas o no son específicos, por lo que pueden atribuirse a diversas enfermedades.
Si se experimentan, entre los síntomas se encuentran:

 

Diagnóstico de metástasis hepática

lesiones-del-higado Las pruebas para diagnosticar las metástasis del hígado son los siguientes:

  • TAC o RMN (Resonancia magnética).
  • Pruebas de función hepática: bilirrubina directa e indirecta, enzimas (alanina aminotransferasa, aspartato aminotransferasa, fosfatasa alcalina, gamma-glutamil transpeptidasa, lactato deshidrogenasa), proteínas plasmáticas (albúmina y globulina).
  • Ecografía de hígado.
  • Biopsia hepática.

 

Tratamiento para la metástasis hepática

Quimioterapia
La quimioterapia es un tratamiento a base de fármacos contra el cáncer que circulan por todo el organismo y destruyen las células cancerosas. La quimioterapia puede ayudar a reducir la metástasis hepática y sus síntomas.
Se trata del tratamiento preferente para el cáncer avanzado.

La quimioterapia se utiliza para las metástasis hepáticas si:

  • El cáncer primario puede responder favorablemente al tratamiento (por ejemplo, cáncer de mama y cáncer colorrectal)
  • No es posible extraer todas las metástasis hepáticas mediante cirugía
  • Hay numerosas metástasis en el hígado
  • La persona no puede someterse a una intervención
  • El cáncer se ha diseminado a otros órganos además del hígado

La quimioterapia tiene varios efectos secundarios, entre los que se incluyen vómitos y caída del cabello.

Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas.
La radioterapia no se emplea con frecuencia para tratar las metástasis hepáticas, porque el tejido sano del hígado no tolera las radiaciones.
El tipo de radiación utilizado para las metástasis hepáticas es de haz externo. La radioterapia se utiliza principalmente para:

  • Controlar el crecimiento de metástasis hepáticas,
  • Aliviar síntomas como el dolor para mejorar la calidad de vida del paciente.

Ablación por radiofrecuencia
La ablación por radiofrecuencia utiliza una corriente eléctrica de alta frecuencia para destruir las células cancerosas. La ablación se puede efectuar para controlar las metástasis hepáticas inoperables.
Por lo general, solo se utiliza para tumores pequeños (menores de 5 cm).
La ablación por radiofrecuencia se efectúa a veces junto con la cirugía.

El procedimiento implica el paso de una corriente eléctrica en la metástasis hepática a través de una fina sonda que se introduce a través de la piel y puede ser guiada por una ecografía o un TAC.
La sonda se inserta en el hígado y varias agujas muy finas penetran en la masa tumoral.
Las agujas están conectadas a dos electrodos que transmiten la corriente eléctrica para calentar el tejido tumoral y destruir las células.
Una célula puede soportar temperaturas superiores a 43-44ºC durante 20-25 minutos. Después de dicho período se produce la necrosis.
La ablación puede llevarse a cabo también mediante ondas láser o microondas.

Criocirugía
La criocirugía destruye las células o el tejido tumoral mediante congelación.
La criocirugía se puede utilizar para controlar:

  • Metástasis hepáticas que no se pueden extirpar quirúrgicamente
  • Metástasis múltiples
  • Metástasis en ambos lóbulos del hígado

La criocirugía aplica gases líquidos o extremadamente fríos en contacto con los tejidos del hígado a través de una sonda metálica especial.

Ablación mediante alcohol etílico
La ablación mediante alcohol etílico es un procedimiento en el que se inyecta el etanol directamente en el tumor hepático a través de la piel (inyección percutánea). metastasi-del-higado

El alcohol mata las células cancerosas y provoca la reducción del tumor.

Quimioembolización
La quimioembolización se realiza mediante la inyección de un fármaco de quimioterapia en una arteria.
A menudo, el fármaco se mezcla con un líquido aceitoso (por ejemplo, lipiodol) o Gelfoam (esponja de gelatina absorbible o polvo empleado para controlar el sangrado).
Se introduce un catéter en una arteria grande en el brazo o la pierna.
El catéter se introduce en la arteria principal que lleva la sangre al hígado (arteria hepática).
La mezcla se inyecta a través del carácter y se detiene la mayor parte del flujo sanguíneo al hígado.
De esta manera, se priva al tumor del oxígeno y los nutrientes necesarios para crecer.

La cirugía para extirpar el tumor se puede efectuar de forma tradicional y abierta o como operación laparoscópica miniinvasiva.

 

Dieta y alimentación para las metástasis hepáticas

Entre los tratamientos alternativos, la alimentación puede ayudar a prevenir el crecimiento y la reaparición del cáncer.
Asimismo, es importante comer bastante, puesto que la enfermedad provoca una pérdida de peso debido al incremento en el consumo de calorías de las células cancerosas.
Las directrices para la dieta contra el cáncer se basan en el consumo de ciertos tipos de alimentos:

  • Frutas y verduras
  • Legumbres
  • Nueces, frutos secos y semillas

Se debe evitar el consumo de carne (especialmente roja), bebidas azucaradas y dulces con alto contenido en azúcar.

Según la experiencia profesional, entre las dietas más eficaces se encuentran la alimentación natural del higienismo de Shelton-Lezaeta y la dieta del grupo sanguíneo del Dr. D’Adamo.
Ambas dietas desaconsejan la leche, los productos lácteos y los cereales, especialmente los que tienen gluten, ya que, según la dieta del grupo sanguíneo, son responsables de muchas enfermedades.

Existen profundas diferencias entre estos dos tipos de alimentación: Shelton y Lezaeta recomiendan una dieta baja en proteínas, pero rica en frutas y verduras de temporada, legumbres y frutos secos.
Asimismo, el ayuno realizado en clínicas especializadas podría curar un cáncer si no se encuentra en una fase muy avanzada.

D’Adamo recomienda una dieta rica en proteínas: pescado, carne, huevos, legumbres. En función del grupo sanguíneo, hay algunos alimentos permitidos y otros que se deben evitar, si bien la causa principal de los problemas del hígado son los cereales, los dulces y los productos lácteos.

 

Pronóstico y esperanza de vida

Las expectativas dependen de la posición original del cáncer y su difusión al hígado u otros órganos.
Rara vez se realiza una cirugía para extirpar el cáncer de hígado.
Generalmente, la operación solo está indicada para pacientes con ciertos tipos de cáncer (por ejemplo, cáncer de intestino grueso y recto) y cuando el número de tumores en el hígado es limitado.
En la mayoría de los casos, el cáncer que se ha diseminado al hígado es incurable, al encontrarse en fase terminal.
Generalmente, los pacientes con metástasis hepáticas mueren de este cáncer.
Sin embargo, el tratamiento puede ayudar a reducir los tumores, mejorar la expectativa de vida y aliviar los síntomas.

 

¿Cuánto se puede vivir con las metástasis hepáticas? Pronóstico

El pronóstico para los pacientes con metástasis hepáticas desde la aparición de los síntomas es de unos 18 meses para una metástasis solitaria y de solo 3 meses si el hígado está muy afectado.
Se han registrados casos de pacientes con metástasis hepáticas histológicamente probadas que viven más de 5 años (el pronóstico de un cáncer puede ser de 10-15 años).

La supervivencia media para las personas que padecen cáncer pulmonar de células no pequeñas en la cuarta etapa (metastásico) es de unos 8 meses, aunque se han señalado algunos casos de supervivencia a largo plazo en pacientes con cáncer de pulmón y metástasis hepáticas.
El tiempo medio de supervivencia para las personas con metástasis del cáncer de pulmón de células pequeñas es de 2-4 meses sin tratamiento y de 6-12 meses con tratamiento.

Existe la posibilidad de que mejore la esperanza de vida con un trasplante de hígado y la supervivencia aumente a 5 años en el 75% de los pacientes.
Sin embargo, el cáncer hepático debe diagnosticarse en una etapa temprana.
El trasplante de hígado también es una opción cuando una persona recibe el diagnostico precoz de cáncer y metástasis de hígado.
Si el cáncer es secundario, antes o después las células cancerosas atacan al nuevo hígado trasplantado.
Las tasas de supervivencia son bajas, incluso con un trasplante. La resección quirúrgica puede mejorar las posibilidades de supervivencia, aunque esta opción solo está indicada cuando los tumores afectan únicamente al foco tumoral o la zona del hígado.

Sin embargo, en casos en los que la intervención es posible, la esperanza de vida aumenta considerablemente.
Existe un 75% de probabilidades de que la persona sobreviva un año más, un 50% de que resista otros 3 años y un 30% al menos 5 años.
Además, con tratamientos tales como la quimioterapia y el trasplante de hígado, se puede conseguir un aumento de la tasa de supervivencia.
Existe un 15% de posibilidades de que gracias a la quimioterapia, la esperanza de vida aumente de un año y el 3% de 3 años.

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