Infiltraciones de Cortisona

Las infiltraciones de cortisona son inyecciones que pueden ayudar a aliviar el dolor y la inflamación en una zona específica del cuerpo.

Las infiltraciones de cortisona se realizan con frecuencia en las articulaciones como el tobillo, el codo, la cadera, la rodilla, el hombro, la mano, la muñeca y la columna vertebral.

Incluso las articulaciones pequeñas de las manos y los pies pueden beneficiar de estas inyecciones, además, también pueden ser beneficiosas para el tratamiento del túnel carpiano.

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Inyección de cortisona en el hombro Gresei/bigstockphoto.com

La eficacia de las infiltraciones de cortisona para el tratamiento de la fascitis plantar es escasa, por lo tanto, en este caso se recomienda someterse a otros tratamientos.

 

Las infiltraciones de cortisona consisten en un medicamento a base de esteroides y un anestésico local.

En muchos casos, las infiltraciones pueden suministrarse en el consultorio del médico.

Sin embargo, el número de inyecciones que el paciente puede recibir en un año es limitado, debido a los potenciales efectos colaterales del medicamento.

 

¿Qué es una inyección de cortisona?

 

Una inyección de cortisona es un tratamiento muy beneficioso para varias enfermedades y trastornos.

La Cortisona es un medicamento a base de esteroides.

Los esteroides tienen efectos antiinflamatorios muy potentes, además, pueden ayudar a regular las actividades del sistema inmunitario.

 

Existe una amplia gama de medicamentos a base de cortisona para las inyecciones.

A menudo, “infiltraciones de cortisona” es un término genérico para referirse a la inyección de cualquiera de estos medicamentos. El objetivo de estas inyecciones es reducir la inflamación. Reduciendo la inflamación también se alivia el dolor.

Las infiltraciones son solo uno de los tratamientos posibles. Los pacientes deben consultar con el médico acerca de los varios tratamientos médicos para determinar cuál es el más adecuado para la enfermedad que se padece.

 

Los tipos de infiltraciones de cortisona son:

 

  • Inyecciones locales que reducen la inflamación en una zona del cuerpo limitada, algunos ejemplos de inyecciones locales son las inyecciones articulares (en las articulaciones) y las infiltraciones epidurales (en la columna vertebral).
  • Inyecciones sistémicas que reducen la inflamación en todo el cuerpo para regular la actividad del sistema inmunitario. Las inyecciones sistémicas curan las enfermedades que afectan varias zonas del cuerpo, como por ejemplo la artritis reumatoide, el cáncer, las enfermedades autoinmunes del colágeno, los problemas de respiración o las reacciones alérgicas.

 

Mecanismo de la inflamación

 

La inflamación es una de las primeras reacciones de cuerpo causadas por una herida o una lesión.

En el momento en que ocurre la lesión, se liberan las células dañadas y el tejido restante.

Estas partículas que se expulsan actúan como antígenos que estimulan una respuesta inmunitaria no específica y provocan la proliferación de leucocitos (glóbulos blancos)

El flujo sanguíneo local aumenta para transportar los leucocitos, los macrófagos y las proteínas del plasma hacia la zona lesionada, como mecanismo de defensa.

 

Se produce una redistribución del flujo arterial y esto produce estasis (obstrucción) e hipoxia (falta de oxígeno) en el lugar de la lesión.

La llegada de los leucocitos, de las proteínas de plasma y del líquido a los tejidos provoca enrojecimiento, hinchazón y dolor, que son las características de una inflamación.

 

Acciones de la cortisona

 

El mecanismo de acción de la cortisona incluye la reducción de la reacción inflamatoria, debido a que limita la dilatación capilar y la permeabilidad de las estructuras vasculares.

Esta sustancia reduce la acumulación de leucocitos y de macrófagos, además, disminuye la liberación de quinina que provoca la vasodilatación.

La cortisona inhibe (bloquea) la liberación de enzimas destructivas que atacan los tejidos lesinados y también destruyen los tejidos sanos.

Además, estudios recientes demuestran que la cortisona puede reducir la formación de prostaglandinas que favorecen el proceso inflamatorio.

 

Las inyecciones de cortisona pueden formar parte de un tratamiento para varias enfermedades y trastornos, entre los cuales:

 

  • Quiste de Baker
  • Bursitis del hombro
  • Síndrome del túnel carpiano
  • Condromalacia
  • Tenosinovitis de Quervain
  • Hombro congelado
  • Gota
  • Artritis reumatoide
  • Lupus
  • Neuroma de Morton
  • Síndrome del dolor miofascial
  • Artrosis
  • Fascitis plantar
  • Metatarsalgia del pie
  • Artritis psoriásica
  • Lesiones del manguito rotador
  • Sarcoidosis
  • Tendinitis (raramente, debido a que existe el riesgo de provocar daños a los tejidos).

 

¿Cómo se realiza la inyección de cortisona?

 

Las infiltraciones de cortisona pueden suministrarse de diferentes maneras:

 

  • Inyecciones epidurales, en las cuales, el médico inyecta un medicamento a base de cortisona cerca del canal vertebral para reducir la inflamación de la columna vertebral. Disminuir la inflamación también alivia el dolor causado por enfermedades en la columna vertebral, como la estenosis espinal, la hernia del disco lumbar y las lesiones en los nervios de la columna vertebral.

Se trata de una forma de inyección local.

Generalmente, el médico cobina los esteroides con un anestésico local (como la lidocaína) para realizar las inyecciones epidurales, en caso de dolor de espalda.

 

  • Inyecciones articulares, en las cuales el médico inyecta la cortisona directamente en la articulación. Esta es una forma de inyección local. La mayoría de estas inyecciones se realizan en el consultorio del médico tratante. Si están afectadas las articulaciones a las cuales es difícil acceder, como por ejemplo la cadera, las infiltraciones pueden realizarse en el hospital o en una clínica, con la ayuda de máquinas de rayos X o de una máquina para la ecografía.

El médico puede combinar el medicamento a base de cortisona con un anestésico local para las inyecciones articulares.

 

Generalmente, los médicos prefieren realizar una infiltración de ácido hialurónico o la fisioterapia (por ejemplo la terapia tecar o la magnetoterapia) debido a que estos no provocan efectos colaterales.

 

  • Inyecciones intralesionales, se realizan directamente en las lesiones de la piel, como por ejemplo el acné o un queloide.

Un queloide se refiere al crecimiento excesivo de colágeno en una cicatriz o en una herida. El médico puede utilizar una ampolla de cortisona junto con un anestésico local para realizar la inyección intralesional. Estas inyecciones son de tipo local.

 

  • Infiltraciones intramusculares, en la cuales el médico inyecta un medicamento a base de cortisona directamente en el músculo.

Estas son inyecciones sistémicas.

Estas inyecciones reducen la inflamación por lo menos en dos partes del cuerpo. Para realizar una inyección intramuscular, el médico puede combinar la cortisona con un anestésico local.

 

  • Inyecciones intravenosas, es decir, que se aplican directamente en la vena. Se trata de una forma de inyección sistémica. Generalmente, las inyecciones de cortisona por vía intravenosa se realizan en el hospital para el tratamiento de enfermedades graves.

 

¿Cuáles son las ventajas de las infiltraciones de cortisona?

 

Cuando una articulación está hinchada, a veces, el médico puede aspirar el líquido articular antes de inyectar la cortisona.

Si el líquido se remueve, puede ser analizado a través de algunos exámenes de laboratorio para determinar la causa de la inflamación articular.

Esto constituye una gran ventaja debido a que se trata de una prueba diagnóstica muy precisa.

Otra de las ventajas de las inyecciones de cortisona es que la acción de reducción de la inflamación en una zona específica del cuerpo es más rápida y potente respecto a la acción de los medicamento antiinflamatorios tradicionales, que se suministran por vía oral, como por ejemplo la aspirina.

 

Aplicarse una sola inyección puede evitar algunos efectos colaterales de muchos de los medicamentos antiinflamatorios orales, especialmente la irritación del estómago y la úlcera gástrica.

Las inyecciones de cortisona pueden suministrarse fácilmente en el consultorio del médico tratante.

Otras ventajas son el rápido efecto del medicamento y el hecho de que los efectos secundarios se concentran solamente en la zona en la que se realiza la infiltración.

 

La infiltración articular de cortisona no engorda y no causa hinchazón general en el cuerpo.

 

Después de una infiltración de cortisona, algunas personas presentan un enrojecimiento y una sensación de calor en el tórax y en el rostro.

Si el paciente padece diabetes, la inyección puede aumentar temporalmente los niveles de azúcar en la sangre.

 

Después de haber inyectado el medicamento, el médico puede pedirle al paciente que siga las siguientes indicaciones:

  • Proteger y reposar la zona en la que se ha realizado la infiltración durante uno o dos días. Por ejemplo, en caso de infiltraciones en el hombro, hay que evitar levantar peso con el brazo.

En caso de inyecciones en la articulación de la rodilla, hay que permanecer de pie lo menos posible.

  • Aplicar hielo en la zona de la inyección para aliviar el dolor, en caso de que sea necesario.
  • Estar pendientes de los signos de infección que pueden durar más de 48 horas, como por ejemplo el dolor, el enrojecimiento y la hinchazón.

 

Efectos colaterales de la cortisona

 

Es probable que el efecto colateral más común de la cortisona sea la inflamación por cortisona, es decir, una enfermedad en la que la cortisona que se inyecta se cristaliza y, por algún tiempo, puede causar un dolor aún más fuerte que el que se padecía antes de la inyección.

Este efecto solamente dura de 24 a 48 horas y es mejor tratarlo aplicando hielo en la zona en la que se ha realizado la infiltración.

 

Generalmente, los médicos prefieren evitar las infiltraciones en el talón, en el tendón de Aquiles y en el codo, en caso de epicondilitis, debido a que pueden favorecer las calcificaciones.

 

Otro efecto colateral bastante frecuente es el blanqueo (manchas blancas en la piel) de la zona en la que se coloca la inyección.

Esto afecta solamente a las personas con la piel oscura y no es peligroso. Sin embargo, los pacientes deben estar al tanto de esta posibilidad.

 

Otros efectos colaterales de las inyecciones de cortisona pueden ser bastante graves.

El efecto colateral grave más importante es, sin duda alguna, la infección, especialmente si la infiltración se realiza en una articulación.

La mejor manera de prevenir este efecto es tomar todas las precauciones posibles, desinfectando la piel con un desinfectante o con alcohol.

Además, en los pacientes que padecen diabetes puede haber un aumento temporal de la glucemia en la sangre y por lo tanto hay que monitorear atentamente esta situación.

Hay que evitar las infiltraciones durante el embarazo y durante la lactancia materna.

Si se realiza una infiltración en un tendón, este puede debilitarse hasta romperse por completo.

La cortisona es una sustancia presente en la naturaleza, por esta razón no se producen respuestas alérgicas a la sustancia inyectada. Sin embargo, las personas pueden ser alérgicas a otras sustancias presentes en la ampolla, especialmente al betadine, que muchos médicos utilizan para desinfectar la piel.

 

Entre las contraindicaciones se encuentran el glaucoma, la hipertensión y la osteoporosis.

 

¿Cuántas infiltraciones de cortisona pueden realizarse?

 

Generalmente, se realiza un ciclo de 3 inyecciones seguidas, dejando pasar una semana entre una y otra inyección.

Si las inyecciones son eficaces, se puede repetir el ciclo por lo menos después de seis meses.

 

¿Las infiltraciones son dolorosas?

 

El dolor es subjetivo, algunas personas solamente sienten un pequeño pellizco, mientras que otras dicen que duele.

Un paciente que se realiza 3 infiltraciones en una articulación, efectuadas por el mismo médico, puede sentir un fastidio leve la primera vez y un dolor fuerte la segunda vez.

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