Piernas hinchadas

Las piernas hinchadas pueden afectar a cualquier parte del miembro inferior, incluyendo los pies, tobillos, pantorrillas o muslos.
La hinchazón de las piernas puede originarse de una acumulación de líquido (retención de líquidos), una inflamación o lesión de tejidos y articulaciones
La acumulación de líquido no suele provocar dolor, excepto si tiene origen en un accidente.

La hinchazón de las piernas suele agudizarse en verano o por la noche, después de un día de trabajo en la oficina o en la fábrica.
Muchas de las causas de las piernas hinchadas son inofensivas (por ejemplo, permanecer de pie por mucho tiempo) y el médico las puede identificar fácilmente.

A veces, sin embargo, la hinchazón de piernas puede ser signo de un trastorno más grave, como por ejemplo un problema cardíaco o un coágulo de sangre.dsc_0344
El médico que trata los problemas de circulación e hinchazón es el angiólogo.

 

¿Cuáles son las causas de la hinchazón de piernas?

Las causas más comunes del edema (hinchazón) son:

Inactividad física – el edema es más frecuente entre las personas que no practican actividad física y caminan poco.

Permanecer sentados por mucho tiempo – permanecer sentados muchas horas en el avión ralentiza el flujo sanguíneo en las venas de las piernas, provocando piernas hinchadas.
Se recomienda levantarse cada hora para ir al baño o dar unos pasos.

Intervención quirúrgica – tras una intervención quirúrgica, como por ejemplo un reemplazo de cadera, la zona afectada puede aparecer hinchada.

Calor – especialmente cuando va acompañado de esfuerzo físico. Cuando la temperatura corporal es alta, el cuerpo lucha para expulsar el líquido de los tejidos, especialmente en los tobillos.
En verano, el problema empeora, provocando piernas pesadas, cansadas y con un ligero hormigueo.

Quemaduras – la piel reacciona a las quemaduras a través de la retención de líquidos e hinchazón localizada.


Embarazo – durante el embarazo, el organismo libera hormonas que ordenan al cuerpo que retenga líquidos. Las mujeres embarazadas tienden a retener más sodio y agua que las mujeres no embarazadas.
Durante el embarazo, la cara, las manos, las piernas y los pies suelen hincharse.
Cuando la mujer está en posición reclinada, el útero agrandado puede comprimir la vena cava inferior, provocando la obstrucción de ambas venas femorales, lo que da lugar a un edema.
La sangre de una mujer embarazada coagula más fácilmente, lo que aumenta el riesgo de trombosis venosa profunda (TVP), una condición que provoca dolor e hinchazón en la pierna, debajo de la rodilla.
La eclampsia, que se origina de la hipertensión inducida por el embarazo (presión alta), puede provocar un edema.

Ciclo menstrual y síndrome premenstrual – los niveles hormonales no son estables durante el ciclo menstrual. En los días previos a la pérdida de sangre, los niveles de progesterona, la hormona que puede provocar la retención de líquidos, disminuyen.

Píldora anticonceptiva – cualquier fármaco que contiene estrógenos puede producir la retención de líquidos. No es raro que las mujeres ganen peso al tomar la píldora anticonceptiva.

Menopausia – durante la menopausia, los cambios hormonales pueden provocar retención de líquidos. Además, la terapia de reemplazo hormonal después de la menopausia también puede originar un edema.

Algunos medicamentos – algunos medicamentos pueden producir un edema, como, por ejemplo: los vasodilatadores (medicamentos que se utilizan para abrir los vasos sanguíneos), bloqueadores de los canales de calcio, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, estrógenos, fármacos de quimioterapia y fármacos para la diabetes, tales como las tiazolidinedionas.

Mala alimentación – los dietistas creen que una deficiencia de tiamina (vitamina B) puede contribuir a la retención de líquidos.
Un bajo nivel de albúmina, originado por enfermedades renales, también puede provocar un edema.

Consumo excesivo de sal – especialmente para las personas que están predispuestas a sufrir hinchazón de piernas.

 

Otras causas más graves de la hinchazón de piernas

El edema también puede tener origen en una enfermedad, especialmente en el caso de personas mayores. Entre las causas principales, se encuentran:

Enfermedades renales – a veces, los pacientes con enfermedades renales no son capaces de eliminar una cantidad suficiente de líquido y sodio de la sangre. Esto provoca una presión mayor sobre los vasos sanguíneos, lo que empuja el líquido hacia fuera.
Los pacientes con un edema debido a una enfermedad renal presentan hinchazón en las piernas y alrededor de los ojos.

Insuficiencia cardíaca – cuando el corazón no es capaz de bombear sangre de manera correcta a todas partes del cuerpo, se habla de insuficiencia cardíaca. Si uno o ambos ventrículos del corazón pierden la capacidad para bombear sangre de manera eficaz, este puede acumularse, provocando hinchazón en las extremidades inferiores.

Enfermedades pulmonares crónicas – existen muchas enfermedades pulmonares que provocan un edema, incluyendo: asma, bronquitis crónica, EPOC, enfisema, fibrosis pulmonar y sarcoidosis. Algunos pacientes pueden experimentar una acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar).

Enfermedades hepáticas – las enfermedades que afectan al funcionamiento del hígado, como por ejemplo la cirrosis, provocan la secreción de hormonas y sustancias químicas que regulan los fluidos.
Las personas con cirrosis hepática también sufren de presión alta en la vena porta, una vena muy grande que transporta sangre del intestino, bazo y páncreas al hígado. Estos problemas pueden provocar la retención de líquidos en las piernas y ascitis.

Diabetes – un paciente con diabetes puede sufrir un edema por varias razones, incluyendo enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal aguda, insuficiencia hepática aguda, enfermedades intestinales que provocan la pérdida de proteínas y ciertos medicamentos.

Alergias – algunos alimentos y picaduras de insectos pueden producir un edema en las personas alérgicas.

Enfermedad de la tiroides – las personas que sufren trastornos de la tiroides pueden presentar hinchazón en las extremidades inferiores.

Linfedema en las piernas – las personas que se sometieron a una intervención quirúrgica en la que se extirparon los ganglios linfáticos inguinales debido a un tumor, pueden desarrollar un linfedema consistente.
La filariasis linfática o elefantiasis es una enfermedad tropical que tiene origen en un gusano que entra en el cuerpo a través de la picadura de un mosquito.
La filariasis puede provocar una fuerte hinchazón en las extremidades, las mamas o los órganos genitales.
Las venas varicosas son dilataciones anormales de las venas que pueden provocar hinchazón de tobillos y piernas.
En casos graves, pueden producir úlceras en las piernas y pies.

 

¿Cuáles son los síntomas de las piernas hinchadas?

La hinchazón de piernas puede provocar dolor, ardor, picazón, sensación de pesadez y cansancio en las piernas.
Con frecuencia, el paciente presenta celulitis y hemorroides.
En los casos más graves, el paciente llega a desarrollar úlceras venosas.

 

Diagnóstico de piernas hinchadas

El diagnóstico no requiere pruebas instrumentales. Sin embargo, si el médico lo considera necesario, puede prescribir un eco-doppler para examinar de manera más detallada las venas de las extremidades inferiores afectadas.

 

¿Cuál es el tratamiento para las piernas hinchadas?

Existen diferentes opciones de tratamiento: medicamentos, fisioterapia, fitoterapia y cambios en el estilo de vida.
Los tratamientos principales son el drenaje linfático manual, la diatermia (o tecarterapia) o la terapia de presión.

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Linfedema en la pierna, aquí vemos al paciente con la media elástica

El drenaje linfático es una terapia mecánica que se realiza “abriendo” los ganglios linfáticos y empujando los líquidos hacia el corazón, “deshinchando” así las piernas. Se pueden utilizar las manos o equipos de electromedicina.

Otro tratamiento eficaz es el recogido Kneipp (o vascular) que consiste en el pasaje de una tina con agua a 22° centígrados a una con agua a 32°centígrados. El cambio repentino de temperatura externa provoca una contracción seguida de una relajación de las arterias, favoreciendo la actividad vascular.
La fitoterapia es de utilidad para su efecto anti-edema con compuestos a base de castaño de indias, espino blanco, centella, cumarina, etc., que se encuentran la herboristería.

Medicamentos para las piernas hinchadas

El médico puede prescribir algunos medicamentos tales como Daflon o Venoruton para el tratamiento de la insuficiencia venosa y fragilidad capilar.

 

10 remedios naturales para las piernas hinchadas 

  1. Suplementos de magnesio
    Una deficiencia de magnesio puede contribuir a la formación de un edema. Un suplemento de magnesio puede proporcionar alivio.
    En la mayoría de los casos se recomiendan 200 mg dos veces al día.
    La dosis diaria recomendada de magnesio es de 350 mg al día.
  1. Yoga
    La actividad física puede contribuir a mejorar la circulación sanguínea, y el yoga es un excelente remedio para practicar ejercicio y concentrarse en el sistema circulatorio.
    Se recomienda consultar con el médico antes de empezar, especialmente si nunca se ha practicado yoga.
    Se recomienda que los principiantes participen a clases guiadas por un instructor, para que les ayude en realizar las posturas de forma correcta.
    Una vez que se aprenden los ejercicios, se pueden realizar en casa.
  1. Agua tónica
    Poner el pie en agua tónica a temperatura ambiente puede ayudar a reducir la hinchazón.
    El agua tónica contiene quinina (un extracto con propiedades antipiréticas y analgésicas) que, junto con las burbujas del agua tónica, reduce la inflamación simplemente manteniendo el pie en el agua.
  1. Aceite esencial de pomelo
    Un baño con agua tibia puede ayudar a reducir la hinchazón, especialmente si se añaden unas gotas de aceite esencial de pomelo. Si no podemos tomar un baño, simplemente remojamos los pies.
    Alternativamente, se pueden mezclar gotas de pomelo con aceite de almendras o de oliva, y masajear el pie o la pierna.
    En este caso, se recomienda practicar un masaje con presión graduada desde el pie hacia arriba.
  1. Baño en agua salada
    Añadir un puñado de sal en la bañera es otro método para aumentar la eficacia del baño.
    Al igual que con el aceite de pomelo, podemos utilizar un recipiente si la hinchazón solo se limita a los pies y tobillos.
    Si las pantorrillas aparecen muy hinchadas, mejor tomar un baño con agua tibia.
    El hielo no está indicado para las piernas hinchadas, ya que solo tiene un efecto de vasoconstricción, lo que no favorece la absorción del líquido.
  1. Masaje de drenaje linfático
    Un masaje de drenaje linfático es sin duda una solución eficaz para reducir el edema.
    En caso de embarazo, se recomienda buscar un terapeuta especializado en masaje prenatal.
  1. Accesorios de compresión graduada
    Utilizar ropa o un vendaje de compresión graduada puede ayudar a prevenir la hinchazón.
    Existen medias de compresión graduada de diferentes longitudes que llegan a la rodilla o cubren toda la pierna.
    Si se nota alguna molestia, se pueden utilizar medias graduadas que no cubran el pie.
    Hoy en día, también se puede utilizar el Kinesio taping, que favorece la circulación y la absorción de la hinchazón.
  1. Elevar los pies
    La gravedad favorece la acumulación de líquidos hacia abajo. Cuando nos acostamos, se recomienda mantener las piernas elevadas colocando unas almohadas debajo de los pies.
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  1. Nadar
    Nadar o flotar en el agua puede ayudar a reducir tobillos y pies hinchados. La presión del agua mejora la circulación de los fluidos en el organismo.
  1. Beber
    La sal en exceso contribuye a agravar el edema. El aumento de la ingesta de líquidos ayuda a diluir la sal en el cuerpo.
    Se recomienda beber al menos 8-10 vasos de agua al día.
    Para aumentar las propiedades drenantes y antiinflamatorias, se aconseja dejar unas rodajas de pepino y limón en el agua.

 

¿Cómo prevenir y mantener los resultados obtenidos?

Es necesario cambiar los hábitos cotidianos para reducir este trastorno. En concreto, se recomienda:

  • Bajar de peso;
  • Seguir una dieta rica en fruta, verdura y cereales;
  • Evitar el consumo de alcohol, café y el humo de cigarrillos;
  • Utilizar zapatos sin tacón, mejor las zapatillas de deporte;
  • No permanecer demasiado tiempo de pie. Si el trabajo lo requiere, mejor dar unos pasos o levantarse en puntas de pie de vez en cuando;
  • Practicar actividad física regular (ciclismo, natación, gimnasia, etc.) y seguir un estilo de vida no sedentario;
  • No usar ropa ajustada;
  • Poner algo bajo la cama para mantener las piernas levantadas durante la noche al fin de favorecer la circulación.