Prótesis de cadera

La intervención de prótesis de cadera es un procedimiento quirúrgico en el que el cartílago lesionado y los huesos que forman la articulación se reemplazan con material artificial.

La articulación de la cadera está formada por una esfera puesta dentro de una cavidad.
La parte cóncava que contiene el fémur es un hueso de la pelvis denominado acetábulo, cuya forma es similar a una taza, mientras que la esfera es la cabeza del fémur.

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El reemplazo total de cadera consiste en extirpar quirúrgicamente las porciones de hueso que forman la articulación y reemplazarlas con una prótesis de metal o cerámica.
La parte femoral se inserta en el hueso del fémur como si fuera un tallo hasta la mitad de su longitud, mientras que la parte de la pelvis en forma de taza reemplaza el acetábulo.
Tras colocar la prótesis en el núcleo central del fémur, ésta se fija con un cemento óseo denominado metacrilato de metilo.
Una prótesis alternativa “no cementada” presenta poros microscópicos que permiten el nuevo crecimiento óseo del fémur dentro del tallo de la prótesis. La prótesis de cadera cementada tiene una duración más larga y es una buena opción en el caso de pacientes jóvenes.
El reemplazo de cadera es una buena opción cuando el dolor es tan grave que impide el normal funcionamiento de la cadera a pesar del uso de medicamentos antinflamatorios y/o analgésicos.

 

¿Cuándo operar la artrosis de cadera?

El cirujano ortopédico recomienda la intervención quirúrgica cuando la artrosis de cadera es grave y el dolor de cadera impide dormir y realizar las actividades diarias.

 

¿En qué consiste la preparación para la intervención quirúrgica de artrosis de cadera?

Durante las semanas previas a la cirugía, se recomienda seguir un programa de preparación.
Al fin de aumentar las probabilidades de éxito de la intervención, se recomienda llevar a cabo un programa de fisioterapia con ejercicios de fortalecimiento y estiramiento muscular de todo el miembro inferior.
Una mejora de las condiciones cardiovasculares permite una recuperación más rápida.
El cirujano puede recomendar tomar muestras de sangre en caso de que se necesite una transfusión después de la implantación de la prótesis.
Antes de la intervención, un ortopedista examina el paciente. Sin embargo, es importante que el médico de familia realice un examen más exhaustivo antes de una operación delicada como ésta.
Al fin de prevenir infecciones, se recomienda evitar extracciones dentales o intervenciones dentales durante los primeros meses después de la cirugía, por lo que se recomienda realizarlos antes de la operación. El paciente debe informar al ortopedista de los medicamentos que consuma habitualmente, para que el médico pueda evaluar si interrumpir el tratamiento o cambiar las dosis.
En los días previos a la intervención quirúrgica, se realizan los análisis de sangre y de orina y, si necesario, el cirujano también prescribe un electrocardiograma y una radiografía de tórax.
Es importante prepararse para el período post-operatorio, ya que será necesario cambiar los zapatos y modificar algunas partes del mobiliario de la casa, así como comprar muletas canadienses y un andador para los primeros dos meses después de la intervención.

 

¿Cómo se realiza la intervención quirúrgica de prótesis de cadera?

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La implantación de una prótesis de cadera se puede realizar de forma tradicional o mediante una técnica menos invasiva. La diferencia principal entre los dos procedimientos es el tamaño de la incisión.

Durante la intervención quirúrgica estándar de prótesis de cadera, se realiza la anestesia general para relajar los músculos y provocar un profundo sueño temporal.
Esto impide al paciente experimentar dolor durante la intervención quirúrgica y ser consciente durante el procedimiento.
Si la condición del paciente lo permite, la anestesia espinal (parcial o local) puede ser una alternativa a la general.

El médico realiza una incisión en el lado exterior de la cadera y mueve los músculos que se insertan en la parte superior del fémur para exponer la articulación.
A continuación, retira la cabeza femoral cortando el hueso con una sierra y fija una articulación artificial con el fémur usando cemento o un material específico que permite soldar el hueso residuo con la nueva articulación.

Tras reemplazar la parte femoral, el ortopédico prepara la superficie articular de la pelvis (acetábulo) retirando el cartílago dañado y colocando la parte cóncava en la pelvis.
A continuación, la nueva cabeza del fémur se coloca en la cavidad acetabular de la cadera.

El cirujano puede aplicar un drenaje para drenar los líquidos corporales.
Al final, el ortopedista reconecta los músculos y sutura la incisión quirúrgica.

Aunque la mayoría de las cirugías de reemplazo de cadera se realizan mediante la técnica tradicional (incisión de 20 centímetros a lo largo del lado exterior de la cadera), en los últimos años, algunos cirujanos han utilizado una técnica menos invasiva.
Este método permite al cirujano realizar una o dos incisiones de 2 a 5 centímetros de longitud, realizando el mismo procedimiento quirúrgico que se lleva a cabo con el procedimiento tradicional.

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Las incisiones pequeñas permiten reducir la pérdida de sangre, aliviar el dolor tras la operación, acortar la estancia en el hospital, reducir el tamaño de la cicatriz post-quirúrgica y acelerar la recuperación.
Sin embargo, es importante que el cirujano sea especializado en esta técnica. En el caso contrario, algunos estudios científicos han demostrado que los resultados del método menos invasivo pueden ser peores que los obtenidos mediante la intervención quirúrgica estándar.

Durante la intervención quirúrgica de reemplazo de cadera puede producirse la pérdida de sangre. Por lo tanto, se aconseja donar su propia sangre antes de la operación, para facilitar la transfusión.

 

¿Qué hacer tras una intervención quirúrgica de reemplazo de cadera?

El paciente debe permanecer hospitalizado durante unos 10 días, y controlado por el equipo que realizó la cirugía. Además, comienza la rehabilitación con el fisioterapeuta.

En la cama, se recomienda mantener una almohada entre las piernas para mantener la nueva articulación de la cadera en posición correcta y evitar una luxación.

Durante los primeros días tras la intervención, la fisioterapia consiste en realizar movimientos de las extremidades inferiores sin cargo, ejercicios para el tobillo, la rodilla y la cadera.

Es esencial que el paciente aprenda a realizar los movimientos y actividades diarias de manera diferente. Todos cirujanos coinciden en la necesidad de evitar movimientos de aducción y rotación interna de la cadera.
Algunos ortopedistas prohíben la flexión de la articulación más allá de 90° para evitar una luxación de cadera.
En cuanto el ortopédico permita al paciente levantarse de la cama, este debe aprender a caminar correctamente, sentarse y levantarse de la silla, subir y bajar del coche e ir al baño.

El enfermero coloca un catéter en la vejiga para orinar.
La rehabilitación debe empezar el día después de la cirugía y en unos pocos días el paciente debe ser capaz de caminar con un andador, muletas o un bastón.

La fisioterapia debe continuar en casa o en el consultorio durante algunos meses después de la intervención.
Durante los primeros 2 a 3 meses, se debe prestar atención a los movimientos de flexión, aducción y rotación interna de la cadera. Tan pronto como la prótesis se fije permanentemente, el ortopédico permite al paciente realizar todos movimientos sin limitación.
Tras el alta, el paciente no debe dejar de moverse y caminar, ya que esto compromete la recuperación total.
Un buen ejercicio de fisioterapia es la bicicleta estática. Al principio se aconseja correr con el asiento más alto y luego bajarlo a la altura normal.

Teniendo en cuenta la edad del paciente, no siempre es posible la rehabilitación en agua o hidrokinesiterapia.
En la mayoría de los casos, el miembro sano permanece más corto que el otro. Esto se produce cuando ambos miembros sufren artrosis, por lo que el miembro normal tiene menos cartílago que actúa como espesor. Por esto, se recomienda utilizar un zapato con una plantilla de 2 a 3 centímetros más alta que la del miembro afectado.

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