Quistes en el hígado y absceso hepático

 

El quiste en el hígado es una cavidad llena de material líquido o sólido encerrado en una capsula que está rodeada por tejido hepático normal.

Generalmente un quiste hepático   es “no parasitario”, también llamado simple.
Los quistes hepáticos pueden ser:

  1. Quistes simples,
  2. Quistes múltiples que se producen en la enfermedad del hígado poliquístico (Poliquistosis);
  3. Quistes parasitarios;
  4. Quistes hidatídicos (por Echinococcus);
  5. Tumores quísticos;
  6. Abscesos.

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En raras ocasiones, un quiste puede ser un tumor en el hígado que segrega fluido.
En este caso son llamados Cystadenoma (si benigno) o Cystadenocarcinoma (si maligno).
Los quistes hepáticos varían en tamaño desde unos pocos milímetros hasta grandes formaciones que pueden alcanzar los 20 cm.
La mayoría de los quistes que se encuentran son menores de 2 cm de longitud.
Generalmente los quistes hepáticos no causan ningún síntoma y se diagnostican por casualidad al hacer una ecografía o un TAC.

Causas de los quistes hepáticos

La causa exacta de los quistes hepáticos simples se desconoce. Algunos expertos dicen que pueden estar presentes en el nacimiento, mientras que otros creen que son causados por ciertas enfermedades, entre las que se encuentran:

  1. Enfermedad de Caroli- caracterizada por la inflamación bacteriana de los conductos biliares, la formación de los cálculos y la dilatación de los conductos biliares intrahepáticos.
  1. Fibrosis hepática congénita (presente en el nacimiento) – un trastorno hereditario poco común que se caracteriza por una forma irregular de los conductos biliares y la formación de tejido fibroso que contiene quistes múltiples.
    A menudo, la fibrosis hepática congénita se relaciona con el deterioro de las funciones renales.
  1. Quistes del conducto biliar común – anomalías congénitas de los conductos biliares.

En casos raros, los quistes hepáticos pueden indicar una enfermedad grave, como la enfermedad del hígado poliquístico (una enfermedad hereditaria que se caracteriza por quistes múltiples de tamaño variable), la equinococosis (infección por parásito) o cáncer hepático.

 

Quistes simples o serosos

Los quistes simples (benigno) son probablemente congénitos.
Están rodeados por un epitelio biliar, pero no contienen bilis.
Al aspirar el líquido en su interior, se reforma de nuevo porque el cuerpo lo produce constantemente.

Síntomas de los quistes simples
Los quistes hepáticos por lo general son asintomáticos (no hacen daño).
Si son de gran tamaño pueden causar dolor en la cadera derecha y vientre hinchado.
Si los quistes del parénquima hepático (es decir que se encuentran entre las células del hígado) son muy grandes, se puede percibir al palpar el abdomen.
La ruptura del quiste, una torsión y la ictericia causada por la obstrucción del conducto biliar son eventos raros.
Diagnóstico: ecografía y el TAC son las pruebas que se realizan para mostrar el quiste.
Las pruebas de la función hepática pueden ser ligeramente anormales.
Tratamiento: sólo es necesario si se experimentan síntomas. La extirpación quirúrgica del quiste hepático se puede realizar en laparoscopia, es la eliminación de una parte de la pared que se extiende en la superficie del hígado.
De esta manera el líquido quístico puede drenar en la cavidad peritoneal.
Pronóstico: la cirugía tiene una tasa de curación del 90%.

 

Quistes neoplásicos

Los tumores de hígado con necrosis que se visualizan a través de un examen instrumental (por ejemplo, una resonancia magnética) a menudo se diagnostican erróneamente como quistes hepáticos.
Los quistes intrahepáticos neoplásicas reales son raras.
La causa de cistoadenomas y cistoadenocarcinomas es desconocida, pero pueden ser proliferación de tejidos embrionario anormal del epitelio biliar o de la vesícula biliar.

Estos tumores quísticos están cubiertos por células cubicas (o columnares) de tipo biliar y están rodeados por estroma (tejido conectivo de soporte) similar a los ovarios.
El Cistadenoma es una lesión premaligna que puede tener una transformación neoplásica en cystadenocarcinoma.
Diagnóstico: las pruebas de función hepática pueden ser normales.
Se puede ver la formación anormal a través de un TAC o resonancia magnética, también la ecografía puede ser útil.
Tratamiento: consiste en la resección hepática. Incluso si se realiza la resección completa, el Cistoadenocarcinoma puede volver a producirse.

Quistes hidatídico

El quiste hidatídico es causado por la infestación por el parásito Echinococcus granulosus.
Este parásito es una tenia que se encuentra en todo el mundo, especialmente en el ganado ovino y bovino.
La tenia adulta vive en el tracto digestivo de los carnívoros, tales como perros o lobos.
Los huevos se liberan en las heces y son ingeridos accidentalmente por huéspedes intermediarios, tales como ovejas, vacas o seres humanos.
Las larvas del huevo invaden las paredes intestinales y los vasos mesentéricos del huésped intermediario, lo que permite que lleguen en el hígado.
En el hígado, las larvas crecen y se convierten en quistes hidatídicas.
El quiste hidatídico desarrolla una capa externa de tejido inflamatorio y una membrana interior germinal que produce los quistes hijos.
Cuando los carnívoros ingieren el hígado huésped intermediario, los quistes hijos se liberan en el intestino delgado y se convierten en gusanos adultos, completando el ciclo de vida del gusano.

Síntomas: los quistes hidatídicos pueden ser asintomáticos (hasta 10-20 años) o pueden presentar dolor en el costado derecho.
Los quistes grandes pueden romper el árbol biliar (causando ictericia o colangitis), en el pecho o en la cavidad peritoneal (aquí pueden provocar un shock anafiláctico).
Las infecciones secundarias y abscesos hepáticos pueden ser el resultado de la explosión del quiste hidatídico.
Los quistes hidatídicos también pueden formarse en los pulmones y otros órganos.
Diagnóstico: los análisis de sangre pueden mostrar una alta concentración de glóbulos blancos eosinófilos.
Los anticuerpos para el Echinococcus son positivos en el 80% de los pacientes.
El TAC o la resonancia magnética muestran el aspecto clásico con un quiste hijo dentro de la cavidad principal con paredes gruesas.
Tratamiento: hay que evitar las complicaciones causadas por el crecimiento del quiste y la ruptura.

 

Enfermedad del hígado poliquístico

El hígado poliquístico rara vez se produce en la infancia.
Estos quistes se encuentran en adolescentes y adultos.
Se presentan como parte de una enfermedad congénita asociada con la enfermedad renal poliquísitca.
Las mujeres se ven afectadas más con más frecuencia, el tamaño y la cantidad de quistes se correlacionan con el nivel de estrógenos.
En la enfermedad del hígado poliquístico pueden producirse consecuencias como hepatomegalia y fibrosis hepática, insuficiencia hepática e hipertensión portal.

Las complicaciones, como la ruptura, la hemorragia y la infección son raras.
Sin embargo, los pacientes experimentan dolor de estómago cuando los quistes se hacen grandes.

Diagnóstico: sirve para el examen de los riñones y la función renal. Las pruebas de la función hepática pueden ser anormales pero la insuficiencia hepática es rara.
La ecografía y el TAC muestran los quistes hepáticos múltiples.
En la ecografía el material líquido interno se muestra como área anecoica, es decir, negra.
La ecografía también se puede hacer durante el embarazo.

Tratamiento: sólo es necesario cuando se experimentan síntomas.
Las opciones quirúrgicas son la eliminación y la resección hepática.
Sin embargo, la recidiva de los síntomas es tan alta como la formación de nuevos quistes.
En raras ocasiones se realiza un trasplante de hígado.

Pronóstico: algunos pequeños estudios han reportado tasas de éxito sin recurrencia entre el 40 y el 78%.

Contraindicaciones
Las contraindicaciones para el tratamiento de quistes hepáticos sintomáticos son enfermedades asociadas que aumentan los riesgos quirúrgicos, entre ellas se encuentran:

  1. Insuficiencia cardíaca congestiva,
  2. Insuficiencia hepática con hipertensión portal,
  3. Ascitis

 

Tratamiento para los quistes hepáticos

Quistes en el hígado y absceso hepático

Es necesario seguir los principios alimenticios fundamentales para un hígado sano.
Por ejemplo, los que sufren de quistes simples deben tratar de limitar los productos lácteos como mantequilla, quesos, leche y nata.
Evitar todas las margarinas y productos similares.
Evitar alimentos fritos y grasos.
Limitar el pollo y el pavo que contienen las hormonas de crecimiento artificiales, antibióticos y esteroides y pueden sobrecargar el hígado.
Evitar todas las bebidas alcohólicas.
Beber 2 litros de agua al día.
Evitar los edulcorantes artificiales, se pueden utilizar los edulcorantes a base de hierbas naturales para evitar el azúcar.

 

Abscesos hepáticos

Los abscesos hepáticos son causados por bacterias, hongos o parásitos.
La amebiasis provoca la formación de quistes amebianos.
El absceso hepático por piógeno es una colección de pus causada por bacterias (en particular el H.Coli).
En los países desarrollados, los abscesos piógenos son más frecuentes, pero en todo el mundo, las amebas son la causa más importante.
Los abscesos hepáticos con amebiasis se manifiestan por leucocitosis, fiebre y dolor de estómago.
La historia clínica es importante para las enfermedades concomitantes.
Los pacientes con amebiasis pueden tener diarrea y pérdida de peso, aunque en ciertos casos esta enfermedad es asintomática.

Los abscesos piógenos a menudo ocurren junto con la colangitis, sepsis e infecciones abdominales.
En casos raros los abscesos pueden romperse y los pacientes experimentan una peritonitis.

Características de los abscesos piógenos del hígado
Los abscesos pueden ser únicos o múltiples. El lóbulo derecho se ve afectado dos veces más a menudo que el izquierdo; en el 5% de los casos son bilaterales.
En la mayoría de los casos son secundarios a una infección originada en el abdomen (colangitis, diverticulitis, apendicitis, enfermedad de Crohn, úlcera péptica perforada.
La infección puede producirse en el hospital (secundaria a la biopsia hepática o stent biliar obstruido).
La endocarditis bacteriana y la infección dental son otras causas.
En el 15% de los casos no hay causas.
Es más común en pacientes inmunocomprometidos.
El 15% de los adultos con absceso hepático sufre de diabetes.
La cirrosis hepática es un importante factor de riesgo.
El absceso hepático es una complicación de la cateterización de la vena umbilical en los recién nacidos. En los niños y adolescentes puede haber un sistema inmunológico débil o un traumatismo.

Síntomas de absceso hepático

  • Dolor en el pecho (parte inferior derecha);
  • Heces de color arcilla,
  • Orina oscura,
  • Fiebre, escalofríos,
  • Pérdida de apetito,
  • Náuseas, vómitos,
  • Dolor en el lado derecho en la parte superior (más común) o en todo el abdomen (menos común),
  • Pérdida de peso inexplicable,
  • Debilidad,
  • Piel amarilla (ictericia).

Diagnóstico diferencial

  • Metástasis en el hígado;
  • Carcinoma hepatocelular;
  • Enfermedades biliares, incluyendo colecistitis;
  • Neumonía bacteriana,
  • Gastritis.

 

Tratamiento para el absceso hepático

Absceso hepático piógeno
Los antibióticos de amplio espectro deben administrarse antes de la llegada de los resultados de los cultivos.
Utilice la penicilina, un aminoglucósido, y el metronidazol. Una cefalosporina de tercera generación puede ser utilizada en pacientes de edad avanzada o si se deteriora la función renal.

Absceso hepático amebiano
El metronidazol es el tratamiento de elección. El 95% de los pacientes con absceso hepático amebiano recuperar con este simple medicamento.

Drenaje
La mayoría de los pacientes con absceso hepático piógeno y los con los absceso amebianos no pueden curarse con antibióticos. Si los medicamentos no son suficientes se pueden realizar un drenaje guiado por ecografía o el TAC.

 

Pronóstico y tiempo de recuperación

Absceso hepático piógeno: el diagnóstico precoz y el tratamiento con antibióticos mejora el resultado, pero las tasas de mortalidad siguen siendo del 5-30%.
Los factores que afectan el pronóstico son:

  • Choque,
  • Coagulación intravascular diseminada,
  • Inmunodeficiencia,
  • Diabetes,
  • Formaciones cancerosas conectadas,
  • Drenaje quirúrgico ineficaz.

Absceso hepático amebiano: desde la introducción de un diagnóstico precoz y de un tratamiento efectivo, las tasas de mortalidad se han reducido del 1-3%.