Artrosis – síntomas

La artrosis (o osteoartritis) no es una sola enfermedad, sino es el resultado final de un problema de salud que conduce a la degeneración estructural progresiva de al menos una articulación.

La artrosis es la causa más común de dolor crónico en las articulaciones, se estima que afecta a más del 10% de la población.

La artrosis afecta a toda la articulación, incluyendo los músculos que actúan sobre ella, los huesos que la componen, la membrana de revestimiento (sinovial), los discos intervertebrales y también los meniscos en la rodilla.

La primera etapa de la artrosis es la pérdida de cartílago (tejido condral). El cuerpo intenta reparar el cartílago, remodela el hueso para crear una densificación en la parte en contacto con el cartílago (hueso subcondral) y se forman unos quistes óseos (geodas).

Este proceso es generalmente lento y tiene diferentes fases.

rotación interior de la cadera, prueba por la artrosis

Fisioterapia, rehabilitación y reeducación motora

  • En la primera etapa de la progresión de la enfermedad se produce la formación de osteofitos y el estrechamiento del espacio articular (espacio entre los huesos).
  • La artrosis progresa aún más con la disminución del espacio de la articulación.
  • Más adelante vemos la aparición de quistes subcondrales (quistes en el hueso debajo del cartílago).
  • La última etapa de la osteoartritis se caracteriza por la reparación y remodelación ósea.

 

Términos científicos relacionados con la artrosis

El colágeno es la principal proteína que forma los tendones, huesos, cartílago, tejido conectivo y la piel.
La superficie articular es la parte de la articulación en que los extremos de los huesos están en contacto.
El cartílago articular es una capa de tejido gelatinoso y elástico presente en la superficie de la articulación y permite un movimiento fluido y sin dolor porque disminuye la fricción.
La membrana sinovial es un tejido fibroso que rodea las articulaciones y segrega un líquido lubricante para facilitar el movimiento.
Los osteofitos son los espolones óseos que se forman sobre todo en el perímetro exterior de las articulaciones.
Se cree que se desarrollan para aumentar la superficie articular y descargar el peso del cuerpo y de las fuerzas externas en una zona más extendida.
La remodelación ósea es un proceso en el que el hueso dañado intenta repararse a sí mismo modificando la forma y la densidad interna.

 

¿Cuáles son las causas de la artrosis?

artrosis de rodilla

La artrosis primaria es una enfermedad que no resulta de una lesión o una enfermedad anterior, pero es la consecuencia del envejecimiento natural de la articulación.
Con la edad, el contenido de agua en el cartílago disminuye y el colágeno contenido en el cartílago se desgasta.
Con el tiempo, el cartílago adelgaza y se forman unas grietas.
En las etapas avanzadas de la artrosis, no hay una pérdida total del cartílago articular.
Con los años, la carga y el uso de las articulaciones desgastadas pueden causar inflamación de la membrana sinovial, causando dolor e hinchazón. La pérdida de la almohadilla de cartílago provoca la fricción entre los huesos, causando dolor y limitación de la movilidad articular.
La inflamación del cartílago puede también estimular la formación de espolones óseos (osteofitos) alrededor de la articulación.
La artrosis puede desarrollarse en varios miembros de la misma familia, entonces puede ser una enfermedad hereditaria o genética.

 

Los factores que aumentan el riesgo de la artrosis son:

  • La edad, el riesgo de artrosis aumenta con los años.
  • Género, las mujeres están más predispuestas a la artrosis, a pesar de que no se encuentre la causa.
  • Deformidades óseas, algunas personas nacen con junturas mal alineadas o defectos del cartílago, esto puede aumentar el riesgo de artrosis.
  • Las lesiones, fracturas o esguinces, por ejemplo causadas por traumatismos del deporte o accidente de tráfico, aumentan el riesgo de artrosis.
  • La obesidad, un cuerpo muy pesado debido a la fuerte presión sobre las articulaciones que soportan peso, como las rodillas.
  • Estilo de vida sedentario, el cartílago necesita de movimiento para su nutrición.
  • Determinados puestos de trabajo, si el trabajo que se lleva a cabo consiste en movimientos repetitivos que sobrecargan una articulación, es probable el desarrollo de la artrosis en ese punto.
  • Otras enfermedades concomitantes: diabetes, hipotiroidismo, gota o enfermedad de Paget pueden aumentar el riesgo de desarrollar la artrosis.

Por lo general, los síntomas de artrosis se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo.
Los síntomas de la artrosis varían mucho de persona a persona.
Algunos pacientes pueden tener una limitación funcional grave debido a los síntomas.
Otros pueden tener síntomas leves a pesar de una degeneración grave de las articulaciones visibles desde la radiografía.
Los síntomas pueden también ser intermitentes.
Es frecuente que los pacientes con artrosis de las articulaciones de las manos o de las rodillas lleven años sin tener dolor entre una inflamación de las articulaciones y otra.

 

Los signos y síntomas de la artrosis

  • Dolor, rigidez articular o dificultad para moverse se desarrollan en al menos una articulación. El dolor puede empeorar con el esfuerzo y se puede sentir en la noche. Con la progresión de la artrosis, el dolor se puede producir en reposo.
  • Molestia articular cuando se aplica una ligera presión desde el exterior.
  • Rigidez, la limitación del movimiento es más notable al despertar por la mañana o después de un período de inactividad.
  • Pérdida de flexibilidad, se puede tener un bloqueo de la articulación que ha perdido el rango normal de movimiento.
  • Crepitación articular, ruido que se puede sentir durante el movimiento como cuando dos superficies rugosas se arrastran una encima de otra.
  • La artrosis de la columna vertebral (espondilosis) causa dolor en el cuello o la espalda. Los osteofitos o espolones óseos que se forman a lo largo de la espina dorsal pueden irritar los nervios espinales, causando síntomas graves como dolor que se irradia hacia las extremidades, entumecimiento y hormigueo.

La artrosis causa la formación de protuberancias óseas duras en las pequeñas articulaciones de los dedos.
El tipo clásico es el de la articulación entre la falange media y distal, llamado nódulo de Heberden, el nombre de un famoso médico británico.
La deformidad ósea es el resultado de los espolones óseos en la articulación. Otro nódulo óseo que se forma en el nivel de la falange proximal y aquela media en muchos pacientes con artrosis se denomina nódulo de Bouchard.

Es recomendable acudir a un médico si la inflamación o rigidez en las articulaciones dura por lo menos dos semanas.
El médico realiza un examen físico mediante la observación de la articulación afectada para ver si es dolorosa, está hinchada o roja.
Luego evalúa los movimientos de la articulación.

 

Exámenes diagnósticos instrumentales

  • Radiografía, el cartílago no aparece en las hojas, pero aparece un estrechamiento del espacio articular, es decir, el espacio entre los huesos de la articulación.
    Una radiografía puede mostrar también los espolones óseos dentro de la articulación. Muchas personas ya tienen síntomas de la artrosis antes de sentir los síntomas.
  • La resonancia magnética nuclear (RMN) utiliza ondas de radio y un campo magnético para ver imágenes detalladas de los huesos y los tejidos blandos, incluyendo el cartílago. Esta prueba es útil para determinar cual tejido está causando el dolor.

Las pruebas de laboratorio para la artrosis

Los análisis de la sangre pueden ayudar a descartar otras causas de dolor en las articulaciones, como la artritis reumatoide.

La artrocentesis es la aspiración de líquido de la articulación con una jeringa para hacer el análisis. Este examen sirve para descartar una infección y algunas de las causas de la artritis como la gota.