Clostridium botulinum y botulismo

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El botulismo es una enfermedad que provoca parálisis muscular a través de la toxina de una bacteria llamada Clostridium botulinum.
Esta bacteria produce esporas resistentes al calor.
Las esporas se desarrollan por falta de oxígeno, crecen y después expulsan las toxinas.

Las toxinas botulínicas se ingieren a través de los alimentos procesados de forma incorrecta, en los que las bacterias o esporas sobreviven y producen toxinas.

Existen tres tipos principales de botulismo:

  1. El botulismo de transmisión alimentaria se produce cuando una persona ingiere la toxina preformada, que provoca la enfermedad entre unas horas y varios días después.
    La intoxicación por botulinum por causas alimentarias representa una emergencia de salud pública, ya que el alimento contaminado lo pueden consumir otras personas además del paciente.
  2. El botulismo infantil se presenta en un pequeño número de niños que tienen la bacteria botulinum en el tracto intestinal.
    Generalmente, estas bacterias son inofensivas para adultos y niños mayores, puesto que los sistemas digestivos más maduros eliminan las esporas del cuerpo antes de que provoquen daños.
    Sin embargo, los niños muy pequeños todavía no han desarrollado la capacidad de controlar las esporas, por lo que, al ingerirlas, las bacterias germinan, se multiplican y producen una toxina.
    Ésta interfiere en la interacción normal entre nervios y músculos y puede obstaculizar la capacidad del niño para moverse, comer y respirar.
  3. El botulismo por herida tiene lugar cuando las heridas se infectan con el botulinum secretado por la toxina.
    La causa también puede ser la inyección de droga (heroína) contaminada por las bacterias.

Período de incubación del botulismo

  1. Botulismo por heridas: de 4 a 18 días
  2. Botulismo de transmisión alimentaria en niños y adultos: 12-36 horas, si bien puede producirse desde unas horas hasta después de 8 días.

¿Cómo se propaga el botolinum?

El botulismo tiene su origen en bacterias que producen la toxina en una herida o en los alimentos. No existe la contaminación entre personas.

Síntomas del botulismo en adultos

Los síntomas incluyen:

  • Sequedad de boca
  • Náuseas
  • Vómito
  • Dificultad para tragar
  • Dificultad para hablar
  • Alteraciones visuales, como por ejemplo visión doble
  • Ptosis palpebral (descenso del párpado superior)
  • Debilidad creciente hasta llegar a la parálisis
  • La parálisis en el botulismo se conoce como flácida descendente, porque se origina en los músculos del cuello y se prolonga hacia los faciales, los deglutorios y los respiratorios, y después continúa hasta llegar a los pies
  • Dificultad para respirar

Síntomas del botulismo en bebés

  • Estreñimiento
  • Succión y alimentación deficiente
  • Asfixia y arcadas
  • Llanto débil
  • Movimientos de las extremidades reducidos
  • Incapacidad para controlar los movimientos de la cabeza
  • Debilidad creciente
  • Parálisis
  • Dificultad para respirar

Síntomas del botulismo por herida

La mayoría de personas que desarrolla el botulismo por herida se inyecta medicamentos varias veces al día, por lo que resulta difícil determinar el tiempo necesario para desarrollar los signos y síntomas desde el momento en que la toxina entra en el cuerpo.

Entre los signos y síntomas se encuentran:

  • Dificultad para tragar o hablar
  • Debilitad facial a ambos lados de la cara
  • Visión borrosa o doble
  • Párpados caídos
  • Problemas respiratorios
  • Parálisis

Causas del botulismo alimentario

El botulinum es una bacteria anaeróbica, lo que significa que solo puede desarrollarse sin oxígeno. El botulismo por transmisión alimentaria se produce cuando el clostridium botulinum crece y genera toxinas en los alimentos antes de consumirlos.
El botulinum produce esporas presentes en el medio ambiente, incluyendo agua, tierra, ríos y mares.
El crecimiento de las bacterias y la formación de la toxina tienen lugar en productos con bajo contenido de oxígeno y ciertas combinaciones de temperatura y pH.
Esto ocurre con mayor frecuencia en los alimentos procesados y no tratados adecuadamente, enlatados o envasados en casa.
El botulinum no se desarrolla en ambientes con fuerte acidez (pH inferior a 4,6), por lo que la toxina no se genera en los alimentos ácidos.
No obstante, un pH bajo no degrada las toxinas preformadas.
Para prevenir el crecimiento de las bacterias o la formación de la toxina se utiliza una combinación de:

  • Cocción
  • Baja temperatura
  • Contenido de sal
  • Contenido de azúcar
  • pH

La toxina botulínica se encuentra en varios alimentos, entre los que se encuentran conservas de verduras con bajo grado de acidez, judías verdes, espinacas, setas, remolachas, pescado (como el atún en lata), alimentos fermentados, pescado salado y ahumado, así como productos cárnicos, como el jamón y las salchichas.
Los alimentos implicados cambian de un país a otro y reflejan las costumbres alimentarias locales y los procesos de conservación de alimentos. Es raro que los alimentos preparados de forma industrial se vean afectados.

Las conservas en vinagre son seguras, porque el vinagre reduce el pH y la bacteria no sobrevive en estas condiciones, pero únicamente si el porcentaje de ácido acético es superior al 2 %.

Aunque las esporas no se mueren si se congela la comida recién preparada, ya no son capaces de producir la toxina botulínica, por lo que es posible consumir los alimentos.

Se debe evitar el consumo de alimentos conservados que se encuentren en recipientes con un abultamiento anormal (por ejemplo, la tapa de un bote de mermelada que hace “clic” al presionarlo) o que tengan mal olor.

Diagnóstico de la intoxicación por botulismo

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El botulismo se diagnostica mediante una valoración combinada de los síntomas del paciente, la historia clínica y las pruebas de laboratorio para descartar otras enfermedades similares al botulismo, como por ejemplo el derrame cerebral, la miastenia gravis y el síndrome de Guillain-Barré.
El médico sospecha de botulismo si el paciente presenta la tríada:

  • Parálisis muscular descendente
  • Ausencia de fiebre
  • Estado de conciencia normal

Las pruebas pueden incluir un TAC del cerebro, el examen del líquido cefalorraquídeo y el examen de conducción nerviosa (electromiograma).
La forma más directa para confirmar el diagnóstico es la detección de la toxina botulínica en la sangre o heces del paciente. Las bacterias también se pueden aislar de las heces de personas con botulismo por transmisión alimentaria e infantil.

En caso de botulismo por herida, se debe buscar la toxina en el suero o en una muestra tomada de la lesión cutánea.

Tratamiento para el botulismo y fármacos

En los casos de botulismo por transmisión alimentaria, los médicos a veces tienen que liberar el sistema digestivo, provocando vómitos y recetando fármacos para inducir la evacuación intestinal.

En caso de botulismo por herida, puede que sea necesario extirpar quirúrgicamente el tejido infectado.

Antitoxina
Si se llega a un diagnóstico temprano del botulismo por transmisión alimentaria o del botulismo por herida se puede inyectar una antitoxina para reducir el riesgo de complicaciones.
La antitoxina se une a la toxina que aún está circulando en la sangre e impide el daño a los nervios, pero no puede revertir el daño que ya se ha hecho. Afortunadamente, los nervios pueden regenerarse hasta un cierto punto. Muchas personas se recuperan por completo, pero pueden que se necesiten meses y un largo tratamiento de rehabilitación.
Otro tipo de fármaco, conocido como inmunoglobulina botulínica, se utiliza para el tratamiento de los recién nacidos.

Respiración asistida
En caso de problemas respiratorios debido a la parálisis de los músculos del diafragma lo más probable es que se requiera ventilación mecánica durante varias semanas, hasta que disminuyan los efectos de la toxina botulínica.
El ventilador lleva el aire hacia los pulmones a través de un tubo insertado en las vías aéreas a través de la nariz o la boca.

Rehabilitación
Tras la recuperación, puede que se necesite un tratamiento para mejorar la capacidad de hablar, tragar y otras capacidades reducidas por la enfermedad.

Prevención del botulismo

1. Hay que prestar atención a la higiene en la cocina al preparar y conservar los alimentos.
Para la mayoría de la gente, el botulismo se convierte en un problema al consumir alimentos mal conservados.

Las bacterias pueden estar presentes en alimentos como:

  • Pescado curado en salmuera, sin suficiente sal o acidez para eliminar las bacterias
  • Pescado ahumado y conservado a una temperatura muy elevada
  • Fruta y verdura que no tienen una acidez lo bastante alta para eliminar las bacterias
  • Cualquier comida en lata que no esté envasada adecuadamente: salsas de carne, de tomate, etc
  • Productos con miel para niños menores de un año y para las personas con un sistema inmunitario débil

2. Se debe preparar la comida con atención. He aquí algunos consejos:

– Eliminar la suciedad. El botulinum reside en el suelo, por lo que la comida con restos de tierra puede ser peligrosa, en especial la ensalada.

– Patatas al horno. Lavar bien las patatas antes de ponerlas en el horno.

– Las patatas asadas y envueltas en papel de aluminio se deben mantener calientes hasta consumirlas, o bien ponerlas en la nevera.

– Limpiar las setas antes de consumirlas, retirando la tierra.

– Hervir los alimentos envasados (por ejemplo la mermelada) durante 10 minutos antes de consumirlos.

– Las conservas caseras de tomate y el queso casero se deben mantener en la nevera.

– Cualquier producto a base de leche o productos lácteos debe ponerse inmediatamente en el congelador, congelarse o consumirse recién hecho.

– Descartar los recipientes para alimentos sometidos a tratamientos térmicos cuyo cierre hermético está dañado, por ejemplo las latas de alimentos con orificios o oxidadas.

3. Saber cuándo hay que tirar. Ésta es probablemente una de las habilidades más importantes del cocinero si la comida no se encuentra en buen estado antes de consumirla:

– Si los alimentos en lata producen espuma, presentan burbujas o huelen mal al abrirlos, lo mejor es tirarlos.

– Si la tapa se abre con demasiada facilidad, hay que tirar el recipiente.

– No se pueden comer los alimentos si presentan un aspecto extraño o en caso de moho.

– En caso de duda, se deben tirar siempre los alimentos.

Los CDC (centros para el control y la prevención de enfermedades de Estados Unidos) también recomiendan a los consumidores que comprueben los signos que pueden indicar la contaminación de los alimentos envasados en casa, como por ejemplo:

– El recipiente está hinchado o tiene fugas, el tapón hace “clac” al empujarlo hacia abajo.

– El recipiente parece estar dañado, agrietado o anormal.

– Del recipiente sale líquido o espuma al abrirlo.

– La comida está descolorida, presenta moho o huele mal.

Si se sospecha que una lata puede estar contaminada, no se debe abrir, ya que puede transmitir la bacteria aunque no se pruebe el contenido.
Si alguno de los alimentos potencialmente contaminados se cae y ensucia una superficie, se debe limpiar la zona con una solución de lejía diluida en ¼ de taza de lejía por 2 tazas de agua.

Pronóstico para las personas con botulismo

El botulismo sin tratar tiene una tasa de mortalidad de aproximadamente el 50 %.
En la actualidad, los pacientes que siguen un tratamiento adecuado para el botulismo presentan una tasa de mortalidad de aproximadamente 3-5 %. Algunos pacientes pueden tener diferentes grados de parálisis durante muchos meses.

Por lo general, el diagnóstico y tratamiento precoz permiten un mejor pronóstico.
En caso de pérdida de función de los nervios es posible recuperarla, porque el nervio se regenera.

Clostridium botulinum y botulismo ultima modifica: 2017-01-08T01:11:15+00:00 da Fisioterapia Rubiera