Fractura de la tibia

La fractura de la tibia puede ocurrir durante algunas actividades el aterrizaje como de un salto que provoca una fuerza de impacto sobre la parte anterior interna de la pierna y del tobillo o bien cuando se gira el tobillo el estrés es puesto sobre el hueso de la tibia.
Cuando este trauma va más allá de la capacidad de resistencia del hueso puede averiguarse una rotura de la tibia.
Este accidente es conocido como la fractura de la tibia.

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Tibia y el peroné, modelo anatómico

Para romper el hueso de la tibia es necesaria un impacto muy fuerte, por lo tanto esta fractura a menudo se averigua como en combinación con otras lesiones una distorsión de tobillo u otras fracturas: del pie, del peroné o del tobillo.

Las fracturas de la tibia pueden variar con base en la posición, a la gravedad y al tipo de fractura: de avulsión, de estrés, de Potts, del malleolo medial, fractura meniscale, compuesto, deordenada, incompleta, comminuta etcétera

 

Causas

La rotura de la tibia a menudo se averigua en asociación con un tobillo desencajado, especialmente si las fuerzas de carga son significativas.
Las fracturas pueden ser caudatas de fuerzas directas o indirectas.
El trauma indirecto generalmente solicita menos energía de un golpe directo y provoca proporcionalmente menos desplazamiento de los fragmentos y menos daños a los tejidos blandos. Las fracturas expuestas son el resultado de un trauma directo antes que de fuerzas indirectas.

Las fracturas de la tibia se pueden averiguar en un hueso debilitado por un tumor óseo, a ej. un osteosarcoma, en este caso se trata de fracturas patológicas.
La osteoporosis es el envejecimiento óseo, es un proceso en que el interior del hueso se vuelve menos compacto y más frágil, por lo tanto más sometido a rotura.
Los diferentes modelos de lesión son identificados en las clasificaciones ortopédicas.

La fractura en espiral y a cuña espiral son fracturas causadas por fuerzas en torsión indirecta.
Ésta tienen un gran área de superficie de los fragmentos a contacto y a un daño mínimo de los tejidos blandos.
Generalmente la curación de la fractura en espiral es más rápida, aunque puede ser difícil mantener la reducción sin idea fija.

Las fracturas oblicuas a Cuña son producidas por fuerzas en flexión.
La fuerza sobrepuesta al miembro es considerable y el daño a los tejidos blandos más allá de que al periostio es significativo.
La consolidación puede solicitar mucho tiempo y los aproches quirúrgicos dirigidos al sitio de fractura provocan el devitalizzazione ulterior del hueso.

Las fracturas transversales y aquellas complejas generalmente son causadas por fuerzas directas que son a menudo enormes. Si el hueso tiene una calidad normal y la fractura es descompuesta ampliamente, el grado de da a los tejidos blandos es extendido.

También con ella

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Evaluación de la pierna y la tibia

Los pacientes con la fractura de tibia sienten la aparición repentina de dolor intenso y cortante a la pierna o al tobillo al momento del accidente.
Para proteger el hueso, el paciente cojea.
En los casos más graves, en particular con una fractura deordenada de la tibia, el apoyo del peso a tierra es imposible.
El dolor se les percibe en la parte anterior o interna de la pierna y el tobillo.
Es posible que se solucione rápidamente dejándoles a los pacientes un dolor sobre el sitio de lesión que puede ser muy intenso durante la noche o por la mañana en cuanto nosotros despertador. Raramente los pacientes pueden advertir los síntomas en la pantorrilla.
La fractura delal tibia provoca hinchazón, hematoma y dolor tocando la región del hueso golpeada. La agonía se agrava durante algunos movimientos de pie, tobillo o rodilla, sobre todo de pie o caminando.
En las fracturas graves de tibia, deordenada, se puede ver una evidente deformidad. En ciertos casos los pacientes pueden sentir hormigueo o entumecimiento de pierna, pie o tobillo.

 

Lesionas a adjuntas

Las lesiones de los tejidos blandos siempre influencian la gestión del paciente.
Una fractura cerrada, simple, compuesta y transversa del diáfisis tibial puede ser tratada con un enclavamiento endomidollare, una chapa o la idea fija externa.
Una grave contusión cutánea excluye la inserción de la chapa porque el aproche quirúrgico pudiera comprometer ulteriormente los tejidos blandos.
La herida infecta es una disuasión por la inserción de clavos endomidollari a causa del riesgo de sepsi.
En esta situación el trato preliminar con un fijador externo es el más indicado.
Análogamente, la rotura de una arteria y la síndroma compartimentale necesitan una gestión de emergencia.
En los casos que solicitan reparaciones vasculares o reducción de la presión a nivel muscular, la fractura asociado dev’essere estabilizado al mismo tiempo.

Las lesiones asociadas imponen la urgencia de estabilización y también determinan el tipo de aproche y los tiempos de intervención.
El chapeado de la fractura por la incisión utilizada por la reparación vascular puede ser el trato más apto, también porque podría no sernos tiempo por nient’altro.
La gestión de los daños potencialmente letales siempre tiene la precedencia sobre los de una lesión diafisaria.

Ulteriores fracturas en otros artes como las fracturas del diáfisis humeral bilateral, pueden devolver a un paciente casi inválido. Esta situación puede hacer considerar una estabilización de la fractura que podría ser tratada bien también no operativamente, si aislara.

 

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Dr. Massimo Defilippo Fisioterapista Tel 0522/260654 Defilippo.massimo@gmail.com
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