Fractura del quinto metatarsiano del pie

El quinto metatarso es el hueso largo sobre la parte externa del pie, se conecta al meñique.
Los dos tipos de fracturas más frecuentes del quinto metatarso son:

Fracturas de avulsión. En una fractura de avulsión, una pequeña porción de hueso es arrancada fuera por un tendón o un ligamento. Este tipo de rotura a menudo es la consecuencia de una distorsión del tobillo.

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Foot donde se ve el quinto metatarsiano fuera Sebastian Kaulitzki-Fotolia.com

Las fracturas de avulsión a menudo son descuidadas cuando se averiguan durante una distorsión al tobillo.
Fractura de Jones. Las fracturas de Jones se averiguan en un pequeña área del quinto metatarso que recibe menos sangre y por lo tanto cura más lentamente.
Una fractura de Jones puede ser una fractura de estrés, muchos microfratture repetidos o una rotura aguda, traumática. Estas roturas son causadas por un empleo excesivo, de un estrés repetitivo o de un trauma. Son fracturas frecuentes y más difíciles que tratar con respecto de aquellos de avulsión.

Otros tipos de fracturas pueden averiguarse en el quinto metatarso, como por ejemplo las fracturas “centrales”, que derivan generalmente de traumas o distorsiones y las fracturas en la cabeza y en el cuello del metatarso.

 

Causas

La fractura del quinto metatarso a menudo se averigua junto a una distorsión del tobillo, especialmente cuando el tobillo se ha torcido hacia el interior.
La fractura también puede averiguarse a causa de un torpe aterrizaje de un salto, especialmente sobre superficies irregulares, o bien a causa de una caída o sucesivamente a un golpe directo sobre el pie externamente. Las fracturas del quinto metatarso ocurren frecuentemente cuando se corre o se salta, sobre todo en los deportes que comportan cambios de dirección como la patada, el rugby, el basket y la danza.

 

Síntomas

Los síntomas más comúnes de la fractura del quinto metatarso son el dolor y la rigidez alrededor de la zona de la fractura. Generalmente él svilupparno hematomas e hinchazón, no se logran además apoyar el pie interesado.
También el movimiento del pie puede ser limitado.

Fractura de estrés

La fractura de estrés golpea principalmente a los pacientes jóvenes y los atletas, sobre todo al principio de la estación. Los pacientes lamentan dolor a la base del quinto metatarso y pueden tener equimosis y edema en el sitio de la fractura.
Además, los pacientes refieren de ya haber oído antes molestia y dolor a la base del quinto metatarso.
El período premonitorio puede variar de semanas a meses antes de la presentación de la fractura.

 

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Radiografía de una fractura del quinto metatarsiano

Los rayos XES son importantes en el diagnóstico de las fracturas traumáticas. Una fractura aguda aparece como una línea oscura y una rotura de la superficie cortical. Las fracturas descompuestas por impacto pueden aparecer como una línea opaca; tales fracturas pueden ser confirmáis con una proyección diferente.
Las fracturas pueden interesar cualquier metatarso, pero generalmente ocurren en el quinto. La fractura puede ser transversal, oblicua o comminuta.
Las fracturas lineales longitudinales son extremadamente raras.

Fracturas de estrés

Los resultados nos radiografa de una fractura de estrés dependen del hueso implicado y de la fase del accidente. Las radiografías son normales en las primeras fases del accidente; en efecto las fracturas de estrés aparecen como una línea oscura bien definida después de 7-10 días.

También la cabeza del segundo metatarso y raramente el tercer metatarso padecen una fractura. El primer metatarso se rompe en el 10% de las fracturas de estrés; las fracturas de este tipo tienen un diferente tipo de reacción, él v ede solo una lesión lineal en las losas.

La base del segundo metatarso a menudo se fractura en los bailarines.
La parte más cercana al tobillo del cuarto y quinto metatarso es interesada, se ve una línea oscura en la radiografía y es lenta a curar.
También las fracturas de los huesos sesamoidi son frecuentes en los bailarines.

Falsos positivi/negativi

Las radiografías pueden no enseñar fracturas de estrés en las primeras fases de estos accidentes y en el 50% de los pacientes. Además, las fracturas compuestas pueden ser difíciles que visualizar. Las lesiones legamentose asociados y las modificaciones de los tejidos blandos no se ven sobre las radiografías.

TAC

El TAC no es esencial para el diagnóstico de fracturas metatarsali; si pero es prevista, el TAC tiene que ser ejecutada en al menos 2 planes: sobre el plan le coronas, perpendicular a la planta del pie, y sobre el plan axial, paralelo a la suela.

Resonancia magnética

Aunque la Resonancia magnética es útil para el diagnóstico de fracturas, en este caso no es necesaria porque ya las radiografías son bastante específicas. La Resonancia Magnética sin embargo es útil para la valoración de fracturas y luxaciones, de los tejidos blandos, de la faja plantilla, de las estructuras de la cápsula, del número exacto de los huesos implicados y los fragmentos de pequeñas fracturas.

 

Trato

Puesto que el abastecimiento de sangre en esta región es pobre, a menudo por estas fracturas es difícil curar. Aunque las fracturas metatarsali puede ser tratáis sin el empleo de la cirugía, hay un riesgo significativo de incompleta curación del hueso y de gastar tiempo precioso antes de volver a la normal actividad. El trato no-operatorio es constituido por una prolongada inmovilización de la articulación con una bota sin posibilidad de apoyar el pie. La intervención quirúrgica puede aumentar la “velocidad de formación del callo óseo” y disminuir así el tiempo de curación que permitir una rehabilitación veloz.

Cuatro modelos de fr han sido observados

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Caminar con muletas después de una fractura del quinto metatarsiano

Las fracturas de tipo LOS son tratados con descanso (ausencia de carga), yeso corto por ser-ocho semanas, con progresivo deambulazione después de la eliminación del yeso. También las fracturas de tipo II puede ser tratáis con un yeso en ausencia de carga, pero puede ser necesario un período más largo por la completa curación. En atletas profesionales, generalmente estas fracturas son tratadas por cirugía, con injerto óseo o enclavado con una vid intramidollare. Las fracturas de tipo III debería ser tratáis por cirugía. Las complicaciones asociadas a la idea fija quirúrgica comportan un dolor persistente a la base del quinto metatarso y pueden solicitar la eliminación de la vid y la modificación del zapato. Además, el trato quirúrgico de las fracturas agudas de Jones puede causar un retraso de consolidación, pseudoartrosi y nuevas fracturas.

 

Trato de la fractura de estrés

Las fracturas de estrés son tratadas como las fracturas agudas del metatarso proximal dentro de 1,5 cm de la protuberancia. Es importante notar que pueden ser necesarias inmovilizaciones sin carga hasta 20 semanas y que el magneto terapia puede reducir los tiempos de formación del callo óseo.
Las opciones de trato tal como las potenciales complicaciones de la inmovilización prolongada como la distrofia simpática refleja y la atrofia muscular, deberían ser plenamente controvertidas con el paciente al momento de la presentación. El trato de fracturas de estrés de tipo II y tipo III es el mismo descrito por las fracturas agudas.

La cirugía es la misma por fracturas de estrés y por aquellas agudas de Jones, es constituida por una pequeña incisión a lo largo de la parte externa del pie que permite la inserción de una vid a lo largo del hueso del quinto metatarso.
Muchos estudios científicos sugieren que la vid tiene que ser más largo y ancho posible, con un diámetro mínimo de 4 milímetros.

Después de la intervención el pie se protege con una varilla hasta que la herida no cura. La carga de peso progresivo puede iniciar dos semanas después de la intervención quirúrgica y puede aumentar progresivamente con base en la tolerancia del dolor.
En algunos estudios, el tiempo mediano de curación está entre seis y ocho semanas. Los pacientes a menudo vuelven a jugar dentro de tres meses de la intervención quirúrgica. Después de la curación, si el paciente desarrolla síntomas relativos a la cabeza de la vid, puede ser necesaria la eliminación.

 

Dr. Massimo Defilippo Fisioterapista Tel 0522/260654 Defilippo.massimo@gmail.com
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