Enfermedad de Parkinson – tratamientos y pronóstico

Foto: Parkinson, enfermedad, mujer

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que causa dificultades de movimiento, problemas de equilibrio y de coordinación.

 

Diagnóstico de la enfermedad de Parkinson

Es difícil diagnosticar la enfermedad de Parkinson, sobre todo en la fase inicial de la enfermedad.

Alrededor del 40 % de las personas que padecen la enfermedad de Parkinson no se les ha diagnosticado esta enfermedad y el 25 % de las personas afectadas no han recibido el diagnóstico adecuado.

Es difícil valorar la progresión de esta enfermedad y los síntomas debido a que puede tratarse de síntomas comunes en otras enfermedades.

Por ejemplo, puede que el temblor no sea demasiado evidente, especialmente cuando la persona se encuentra sentada. Las alteraciones de la postura suelen subestimarse y por lo tanto, muchos piensan que se trata simplemente de una característica normal de la vejez o de la osteoporosis.

Algunos médicos aseguran que el temblor es un requisito fundamental para diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Sin embargo, esta convicción no es correcta y lo demuestra el hecho de que el diagnóstico es aún más complicado ya que alrededor de un tercio de los pacientes que padecen Parkinson no presentan ningún tipo de temblor.

Además, hay que recordar que hoy en día no existen análisis de sangre o de laboratorio para diagnosticar esta enfermedad.

Algunos exámenes como la TAC (tomografía computarizada) o la RM (resonancia magnética) pueden utilizarse para descartar otras enfermedades con una sintomatología similar a la del Parkinson.

 

Por esta razón, el médico puede necesitar visitar al paciente varias veces durante algún tiempo para poder reconocer el temblor y la rigidez. De esta manera, el médico puede relacionarlos con otros síntomas característicos de esta enfermedad.

Además, el médico rellena la historia (anamnesis) completa de los síntomas del paciente, de las actividades que realiza, de los medicamentos que toma, de las otras enfermedades que padece y de la posible exposición a sustancias químicas tóxicas.

Después, el médico realiza un examen físico meticuloso para valorar las funciones del sistema nervioso y las del cerebro.

Se realizan examenes para valorar los reflejos del paciente, la coordinación, la fuerza muscular y la funcionalidad mental.

Es muy importante efectuar un diagnóstico adecuado para poder prescribir el tratamiento correcto.

 

Tratamientos para la enfermedad de Parkinson

 

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudar a mantener bajo control los problemas del movimiento y el temblor debido a que aumentan los niveles de dopamina.

La dopamina no puede suministrarse directamente debido a que no puede llegar hasta el cerebro.

Puede haber una mejoría considerable de los síntomas después de que la persona se somete al tratamiento para la enfermedad de Parkinson.

Después de un tiempo, los beneficios de los medicamentos empiezan a disminuir o se vuelven menos eficaces.

Aunque los efectos de los medicamentos disminuyen, los síntomas se mantienen bajo control.

 

El médico puede prescribir varios medicamentos, entre los cuales se encuentran:

 

Carbidopa y Levodopa

El medicamento que más se prescribe en los países occidentales es la Levodopa y es la más eficaz para la enfermedad de Parkinson.

Esta sustancia química natural pasa a través del cerebro y se convierte en dopamina. Los efectos colaterales incluyen náuseas y disminución de la presión sanguínea cuando la persona está en posición erguida.

Después de tomar este medicamento durante algunos años, el efecto de la levodopa puede disminuir, con una tendencia a desaparecer.

Además, si se toman dosis demasiado altas de levodopa puede provocar movimientos involuntarios (discinesia).

El médico puede reducir la dosis o regular cada cuanto tiempo hay que tomar este medicamento para evitar estos efectos.

 

Los antagonistas de la dopamina

A diferencia de la levodopa, los antagonistas de la dopamina no se transforman en dopamina sino que imitan los efectos de esta sustancia en el cerebro.

Estos medicamentos son tan eficaces como la levodopa por lo que se refiere al tratamiento de los síntomas.

Los antagonistas de la dopamina incluyen Mirapexin® (pramixol) y Requip® (ropinirol).

Los efectos colaterales de los antagonistas de la dopamina son similares a los de la levodopa, como por ejemplo alucinaciones, piernas hinchadas y acumulación de líquidos en otras partes del cuerpo, somnolencia o comportamientos compulsivos como la hipersexualidad y los juegos de azar.

 

Inhibidores de la MAO-B

Estos medicamentos incluyen la selegilina (Plurimen) y la rasagilina (Azilect®) que ayudan a prevenir la degradación de la dopamina cerebral inhibiendo el cerebro a través de una enzima de tipo monoamino-oxidasa B (MAO B).

Esta enzima metaboliza la dopamina cerebral.

Los efectos colaterales son raros, pero puede provocar náuseas o dolor de cabeza.

Si se toma este medicamento junto con la levodopa puede aumentar el riesgo de tener alucinaciones.

Estos medicamentos no pueden utilizarse junto con antidepresivos o con ciertos narcóticos debido a que pueden provocar reacciones graves.

 

Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT)

La entacapona (Comtan) es el medicamento más utilizado entre este tipo de fármacos.

Este medicamento hace que el efecto del tratamiento con levodopa dure un poco más bloqueando una enzima que descompone la levodopa.

Los efectos colaterales son principalmente aquellos relacionados con la levodopa, entre los cuales se encuentra un aumento de los movimientos involuntarios (discinesia).

La tolcapona (Talsmar) es otro medicamento inhibidor de la COMT, pero este se prescribe raramente debido a que aumenta el riesgo de daños graves en el hígado y de insuficiencia hepática.

 

Anticolinérgicos

Durante muchos años, estos medicamentos se utilizaban para mantener bajo control el temblor asociado con la enfermedad de Parkinson.

Existen varios medicamentos anticolinérgicos disponibles, como por ejemplo el mesilato de benzatropina y el trihexifenidilo.

Sin embargo, los beneficios de estos medicamentos son bastante moderados y generalmente causan efectos colaterales como trastornos de la memoria, confusión, alucinaciones y estreñimiento.

 

Amantadina

Los médicos pueden prescribir amantadina solamente para aliviar los síntomas por poco tiempo y en la fase inicial del Parkinson

Puede suministrarse junto con el tratamiento a base de carbidopa – levodopa para las personas que padecen Parkinson en la fase sucesiva de la enfermedad con el objetivo de limitar los movimientos involuntarios (discinesia) causados por la levodopa.

Los efectos colaterales pueden incluir la hinchazón de los tobillos o alucinaciones.

 

Intervenciones quirúrgicas para la enfermedad de Parkinson

Desde hace varios años se han venido desarrollando las técnicas quirúrgicas para ayudar a las personas que padecen la enfermedad de Parkinson. La cirugía no cura a los pacientes con Parkinson, pero puede aliviar los síntomas cuando los medicamentos pierden su eficacia.

Por ejemplo, la estimulación crónica cerebral profunda es una técnica que consiste en introducir un generador de impulsos (similar a un marcapasos) en la pared torácica.

A nivel subcutáneo se introducen algunos tubos delgados que llegan hasta el nivel cerebral, en donde se colocan los electrodos.

Los electrodos estimulan las zonas del cerebro afectadas por el Parkinson y esto puede ayuda a aliviar los síntomas.

No existen predicciones seguras a largo plazo por lo que se refiere a los efectos colaterales de este tipo de tratamiento.

 

Consejos para manejar la enfermedad

 

Actividades diarias

Los ejercicios de rehabilitación son muy importantes para las personas que padecen esta enfermedad. Sin embargo, cuando la enfermedad se encuentra en etapa avanzada, es más difícil realizar estos ejercicios. El paciente debe realizar ejercicios de gimnasia con regularidad, dependiendo de la gravedad de la enfermedad.

Realizar una pequeña caminata todos los días es una excelente opción para realizar ejercicio y ayuda a relajar los músculos rígidos. Las personas que padecen esta enfermedad pueden caminar de manera más lenta que antes. El paciente debe intentar realizar todas las actividades diarias posibles en lugar de dejar que sus familiares y amigos las realicen por ellos solamente por el hecho de que los hacen más rápidamente.

 

Medicamentos

Hay que cerciorarse de tomar los medicamentos.

Es muy importante respetar los horarios y las dosis.

Hay que acudir al médico en caso de eventuales efectos colaterales extraños.

Por ejemplo las alucinaciones (ver o escuchar cosas) y la confusión mental son algunos efectos colaterales que pueden estar causados por ciertos medicamentos utilizados para el tratamiento del Parkinson.

 

Depresión

La depresión es bastante común en las personas que padecen la enfermedad de Parkinson y puede provocar algunos síntomas que el paciente percibe como un empeoramiento de la enfermedad (como por ejemplo la falta de energía y la lentitud).

Si el paciente siente que la enfermedad ha empeorado rápidamente en pocas semanas, esta sensación puede estar causada por la depresión.

En este caso hay que acudir al médico.

La depresión puede curarse.

 

Algunas recomendaciones prácticas

Por ejemplo:

  • ponerse de pie desde una silla alta en lugar que desde un sofá bajo;
  • caminar con un bastón para caminar ya que esto aumenta la confianza en sí mismos y también la estabilidad.

 

¿Cuál es el pronóstico del Parkinson? ¿Cuál es la expectativa de vida?

 

La gravedad de los síntomas de esta enfermedad pueden variar considerablemente dependiendo de la persona y por lo tanto, no se puede prever la progresión de la enfermedad de Parkinson.

El Parkinson en sí no es una enfermedad mortal y no altera el promedio de vida de las personas.

Las complicaciones secundarias son la pulmonía y las lesiones debido a las caídas.

Existen varias opciones terapéuticas que pueden ayudar a reducir algunos síntomas y pueden aumentar la calidad de vida de las personas que padecen la enfermedad de Parkinson.