Artrosis vertebral

La artrosis vertebral, también conocida como la espondilosis o espondiloartrosis, es una e enfermedad degenerativa que causa la degeneración y la pérdida de funcionalidad de la columna vertebral.

 

Espondiloartrosis

Aunque el envejecimiento es la causa primaria de la artrosis vertebral, la ubicación y la gravedad pueden variar dependiendo de las personas.

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El proceso degenerativo de la espondilosis puede afectar a la cervical (cuello), la parte superior de la espalda o la región lumbar (espalda baja) de la columna vertebral.

Los términos que se utilizan para identificar la enfermedad varían dependiendo de la localización:

A nivel del cuello se denomina espondilosis cervical.

A nivel de la espalda baja se denomina espondilosis lumbar.

A nivel de la parte superior de la espalda se denomina espondilosis torácica.

El término espondilosis no se utiliza exclusivamente para describir la artrosis de la columna vertebral, sino que también se utiliza generalmente para hacer referencia a cualquier tipo de degeneración espinal.

 

Alteraciones anatómicas

Con la edad se producen cambios bioquímicos en todos los tejidos del cuerpo.

En la columna vertebral, la estructura de los discos intervertebrales (anillo fibroso, lamelas, núcleo pulposo) se deteriora.

El anillo fibroso (la parte exterior) se compone de aproximadamente 60 círculos concéntricos denominados lamelas compuestas por fibras de colágeno.

El núcleo pulposo es una sustancia gelatinosa dentro del disco intervertebral encerrada por el anillo fibroso. El núcleo está compuesto por fibras de colágeno, agua y proteoglicanos.

Los efectos degenerativos del envejecimiento pueden debilitar la estructura del anillo fibroso, causando el desgaste y pequeñas lesiones repetidas.

El contenido de agua del núcleo disminuye con la edad, el resultado es la pérdida gradual de la capacidad de amortizar los traumas y microtraumas diarios (shock absorber). Las alteraciones estructurales por desgaste causan la disminución de la altura del disco y aumentan el riesgo de una hernia de disco.

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Las facetas articulares también son llamadas articulaciones cigapofisarias. Cada cuerpo vertebral tiene cuatro facetas articulares que trabajan como una bisagra o un pivote.

Estas son las articulaciones sobre las cuales se produce el movimiento articular de la columna vertebral y permiten la extensión, flexión y rotación.

Como otras articulaciones, las superficies articulares del hueso están recubiertas de cartílago.

El cartílago es un tipo especial de tejido conectivo que lubrica y reduce la fricción en las superficies de deslizamiento.

La artrosis de las facetas articulares provoca la pérdida del cartílago y la formación de osteofitos (espolones óseos). Estas alteraciones pueden causar hipertrofia de las articulaciones y espondilosis, también conocida como enfermedad degenerativa de las articulaciones.

Los osteofitos (espolones óseos) se pueden formar alrededor del perímetro de la placa vertebral (la parte superior del cuerpo vertebral). Estas exostosis (formaciones óseas) pueden comprometer el suministro de sangre a la vértebra. Además, se produce el fenómeno de la esclerosis ósea, es decir, un engrosamiento o entumecimiento del hueso debajo de la superficie articular.

Los ligamentos son bandas de tejidos fibrosos que conectan las estructuras de la columna vertebral (por ejemplo las vértebras) y protegen contra movimientos excesivos (por ejemplo la hipertensión).

Sin embargo, los cambios degenerativos pueden causar la pérdida de resistencia de los ligamentos.

El ligamento flavo (un ligamento espinal primario) puede engrosarse y ser un obstáculo posteriormente (atrás) hacia la duramadre (una membrana de la médula espinal).

 

Causas y factores de riesgo de la espondilosis

Hay varias razones por las cuales algunas personas tienen una cierta predisposición a la artrosis. Sin embargo, como ocurre con casi todas las enfermedades deformantes que afectan al organismo, es probable que la osteoartritis sea causada por una combinación de factores de riesgo que se producen juntos.

Traumatismos repetidos en la columna vertebral como el estiramiento o compresión causada por accidentes de tráfico, cirugía, lesiones deportivas, mala postura o actividades relacionadas con el trabajo pueden causar artrosis vertebral.

Por lo tanto, los atletas y las personas que llevan a cabo la realización de movimientos repetitivos y especialmente pesados, son las más expuestas a riesgo.

Otros factores de riesgo para el desarrollo de la artritis de la columna son:

El envejecimiento regular y avanzado de las estructuras de la columna vertebral, desde los 45 años, es más común en los hombres.

Exceso de peso: la obesidad causa más estrés en las articulaciones que soportan peso y la columna vertebral, especialmente para las personas de mediana edad.

La genética: las personas con antecedentes familiares de la artrosis, malformaciones congénitas de las articulaciones, mal alineación de la columna vertebral y las extremidades inferiores, desarrollan fácilmente la espondilosis.

Cuando una causa específica de la artrosis es desconocida, como es en la mayoría de los casos, se denomina artrosis primaria, y parece que es causada principalmente por el envejecimiento.

La edad conduce a alteraciones del cartílago y líquido sinovial, aumenta el contenido de agua en los tejidos y disminuye el contenido de proteína.

 

Signos y síntomas de espondilosis

Muchas personas con espondilosis visible en la radiografía no tienen ningún síntoma.

De hecho, la espondilosis lumbar (artritis de la espalda baja) está presente en 27-37% de las personas sin síntomas.

La espondilosis puede causar dolor de espalda y dolor de cuello a algunas personas debido a la compresión de un nervio (irritación radicular).

La compresión de los nervios se debe a protuberancias óseas o espolones óseos en las articulaciones facetarias que causan el estrechamiento de los orificios de los que emergen las raíces nerviosas (estenosis foraminal).

 

 

 

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Bulging discal (Discopatía)

Aunque no es lo suficientemente grande para pellizcar directamente un nervio, el disco herniado puede causar inflamación local e irritación de los nervios de la columna vertebral.

Además, una hernia de disco puede presionar sobre los ligamentos de la columna vertebral causando dolor.

Debido al dolor, la zona de la columna vertebral puede intentar bloquearse sí misma, con la consiguiente rigidez local, espasmo muscular y la activación de los puntos gatillo o trigger.

Sin embargo, hay diferentes puntos de vista respecto a la posibilidad de que la espondilosis leve, los pequeños espolones y las protrusiones discales que no comprimen los nervios pueden causar dolor de espalda. La mayoría de las personas de mediana edad y mayores tienen signos de espondilosis en la radiografía, pero no sienten dolor.

Por lo tanto, hay otros factores que pueden causar dolor de espalda.

Los síntomas de la espondilosis son el dolor localizado en la zona donde hay signos de artrosis, generalmente en la espalda o el cuello.

Si una hernia de disco causa el aplastamiento del nervio el dolor puede irradiarse hasta una extremidad.

Por ejemplo, una hernia de disco grande en la columna lumbar puede causar compresión del nervio ciático y causar un dolor que se origina en la parte inferior de la espalda y luego continúa a lo largo de la pierna hasta los pies. Este trastorno se denomina ciática o ciatalgia. El dolor de espalda causado por una protrusión discal empeora al estar mucho tiempo de pie, sentado o inclinado hacia delante, en cambio mejora cambiando a menudo posición y caminando.

El dolor de espalda causado por la artrosis de las facetas articulares causa dolor al estar de pie y caminar, mientras se alivia al estar sentados, tumbados e inclinados hacia adelante.

Los síntomas de entumecimiento y hormigueo se pueden sentir si se pellizca un nervio. Si el nervio está muy irritado, la extremidad afectada puede llegar a ser más débil y con menos sensibilidad.

Si una hernia de disco presiona la médula espinal puede interferir con el funcionamiento del nervio (mielopatía).

Los síntomas de mielopatía son: entumecimiento, hormigueo y debilidad. Por ejemplo, una gran hernia de disco en la columna vertebral cervical si es lo suficientemente grande para empujar la médula espinal puede causar entumecimiento, hormigueo y debilidad en los brazos e incluso en las piernas.

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