Tratamiento de la artritis Reumatoide

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Para adoptar el tratamiento más adecuado para la artritis reumatoide primero hay que realizar el diagnóstico y una valoración detallada.

Diagnóstico de la artritis reumatoide

Para diagnosticar la artritis reumatoide, el médico debe revisar la historia clínica del paciente y realizar un examen físico en busca de ciertas características de la artritis reumatoide entre las cuales se encuentran la hinchazón, el calor, las limitaciones del movimiento de las articulaciones en todo el cuerpo y los nódulos o grumos debajo de la piel. El médico también puede preguntarle al paciente si siente cansancio o una sensación general de rigidez.

El esquema de las articulaciones afectadas puede ayudar a distinguir la artritis reumatoide de otras enfermedades. El médico recomienda que el paciente se realice exámenes de sangre para identificar los anticuerpos antinucleares (ANA), para detectar los niveles de inflamación y otros indicadores que ayudan a realizar un diagnóstico y una valoración.

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El médico puede pedir una radiografía para saber si ha habido una pérdida ósea en los márgenes de las articulaciones, esto se conoce como erosión, junto con la pérdida del cartílago articular.
La resonancia magnética se utiliza principalmente en los pacientes con alteraciones del raquis cervical.

 

Pruebas de laboratorio

La prueba de detección de rutina de la prueba serológica no ayuda a diagnosticar la AR en los pacientes con artritis reumatoide precoz, además no es eficaz para saber cómo evoluciona la enfermedad.

Si se sospecha que se trata de AR, las pruebas de laboratorio que pueden ser útiles para confirmar el diagnóstico se dividen en 3 categorías: marcadores de inflamación, parámetros hematológicos y parámetros inmunológicos. Se realizan los siguientes exámenes:

  • Velocidad de eritrosedimentación (VES)
  • Niveles de proteína C – reactiva (CRP)
  • Hemograma completo
  • Prueba del factor reumatoide (FR)
  • Prueba de los anticuerpos antinucleares (ANA)

Marcadores de inflamación
La VES y el nivel de CRP están relacionados con la actividad de la enfermedad. El valor de CRP, conforme avanza el tiempo, está relacionado con la progresión radiográfica.


Parámetros hematológicos
El hemograma completo muestra la anemia en las enfermedades crónicas y está relacionada con las fases en las que la enfermedad empeora. La anemia puede indicar la pérdida de sangre que generalmente ocurre en el tracto gastrointestinal y está causada por medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (FANS). La anemia también puede estar causada por medicamentos antirreumáticos.

La trombocitosis se refiere a la presencia de un alto número de plaquetas en la sangre, es bastante frecuente en la artritis reumatoide y está relacionada con la fase en la que la enfermedad vuelve a agudizarse. La trombocitopenia es un término que se refiere a una cantidad baja de plaquetas en la sangre y puede ser una complicación rara del tratamiento. Puede ocurrir en pacientes que padecen el síndrome de Felty.
La leucocitosis es un término para referirse al aumento de los leucocitos en la sangre, generalmente es leve en la AR. La leucopenia se refiere a un déficit de leucocitos y puede ser una consecuencia de un tratamiento o del síndrome de Felty, que por lo tanto, puede responder al tratamiento.

Parámetros inmunológicos
Los parámetros inmunológicos incluyen los anticuerpos, por ejemplo el factor reumatoide y los anticuerpos antinucleares (ANA). El factor reumatoide (FR) está presente en aproximadamente el 60 – 80 % de los pacientes con AR en el trascurso de la enfermedad (pero está presente en menos del 40 % de los pacientes con AR precoz).
Los valores de FR pueden variar a medida que pasa el tiempo, pero generalmente permanecen elevados incluso en las fases de remisión farmacoinducidas.
El factor reumatoide no es específico para la artritis reumatoide, sino que también está presente en otras enfermedades del tejido conector, en las infecciones y en las enfermedades autoinmunes, además, también está presente en el 5 % de las personas sanas.

 

Diagnóstico diferencial de la artritis reumatoide

El médico debe descartar las siguientes enfermedades:

  • Fibromialgia
  • Enfermedad de Lyme
  • Artrosis
  • Síndrome paraneoplásico
  • Policondritis
  • Polimialgia reumática
  • Artritis psoriásica
  • Sarcoidosis
  • Síndrome de Sjogren
  • Lupus

 

Tratamiento de la artritis reumatoide

No existe una cura para la artritis reumatoide.
Hoy en día, el objetivo del tratamiento consiste en reducir el dolor y la inflamación de las articulaciones, mejorar la funcionalidad articular, prevenir las deformaciones y la destrucción de las articulaciones.
La intervención médica precoz es fundamental para mejorar los resultados.
Adoptar un enfoque agresivo hacia la enfermedad puede mejorar la funcionalidad, bloquear los daños en las articulaciones y prevenir la incapacidad de trabajar.

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Ejercicios de refuerzo para la artritis reumatoide. El tratamiento más adecuado para la artritis reumatoide consiste en una combinación de medicamentos, reposo, ejercicios de refuerzo y de protección articular. Además, el médico debe explicarle al paciente y a su familia de qué manera puede evolucionar la enfermedad y de qué manera deben comportarse.
El tratamiento que ha obtenido los mejores resultados requiere la colaboración entre el médico, el paciente y los familiares del paciente.

Existen dos familias de medicamentos que generalmente se utilizan para el tratamiento de la artritis reumatoide: fármacos de acción rápida: “fármacos de primera línea” y fármacos de acción lenta o “fármacos de segunda línea” (también conocidos como medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o DMARDs).
Los fármacos de primera línea, como la aspirina y la cortisona (corticoides), se utilizan para reducir el dolor y la inflamación.
Los fármacos de segunda línea de acción lenta, como por ejemplo el metotrexato (Ebetrexat) y la hidroxicloroquina (Dolquine) favorecen la remisión de la enfermedad y previenen la destrucción articular progresiva.

La agresividad de la AR puede variar dependiendo de la persona afectada. El tratamiento para las personas que padecen formas menos frecuentes y menos destructivas de esta enfermedad o si la enfermedad se calma después de algunos años de actividad, incluye reposo, mantener bajo control el dolor y los medicamentos antiinflamatorios.
Sin embargo, a menudo, se obtiene una mejoría de la funcionalidad y la reducción de la inhabilidad y de la destrucción articular si la artritis reumatoide se trata con fármacos de segunda línea (medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad) incluso durante varios meses después del diagnóstico. La mayoría de las personas deben tomar fármacos de segunda línea más agresivos, como por ejemplo el metotrexato, junto con otros medicamentos antiinflamatorios. En ocasiones, estos fármacos de segunda línea se utilizan juntos. En algunos casos de deformación grave de la articulación, es necesario realizar una intervención quirúrgica.

 

Medicamentos para la artritis reumatoide

Medicamentos de “primera línea” para la artritis reumatoide:
El acetilsalicílico (aspirina), el naproxeno (Naprosyn) y el ibruprofeno (Ibudol) son ejemplos de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (FANS). Los FANS son medicamentos que pueden reducir la hinchazón, el dolor y la inflamación de los tejidos.
La aspirina es un medicamento antiinflamatorio muy eficaz para la artritis reumatoide, si se toma en dosis superiores a las que se utilizan para el tratamiento del dolor de cabeza y la fiebre.
Los FANS más recientes son tan eficaces como la aspirina para reducir la inflamación y el dolor, además, la dosis diaria necesaria es más baja.
Los efectos secundarios más comunes de la aspirina y de los FANS son la irritación estomacal, dolor abdominal, úlceras y sangrado gastrointestinal. Para reducir los efectos secundarios gastrointestinales, generalmente los FANS se ingieren con las comidas.
Existen otros fármacos gastroprotectores que a menudo se recomiendan para proteger al estómago de la formación eventual de una úlcera. Estos medicamentos incluyen los antiácidos, sucralfato (Urbal) y los inhibidores de la bomba de protones (Protoner). Los FANS más recientes incluyen los inhibidores selectivos de la COX – 2, como por ejemplo celecoxib (Celebrex), que tienen efectos antiinflamatorios, pero con un menor riesgo de irritar el estómago y de provocar una hemorragia.

Los medicamentos corticosteroides pueden ser por vía oral o por vía intravenosa que se inyectan directamente en los tejidos o en las articulaciones. Estos medicamentos son más eficaces que los FANS para reducir la inflamación y para restaurar las funciones y la movilidad articular. Los corticosteroides son eficaces si se utilizan por periodos breves cuando la artritis reumatoide se agudiza o si la enfermedad no responde a los antiinflamatorios no esteroideos. Sin embargo, los corticosteroides pueden provocar efectos secundarios graves. Los efectos secundarios son: aumento de peso, hinchazón del rostro, adelgazamiento de la piel, osteoporosis, lívidos, cataratas, riesgos de infección, atrofia muscular y destrucción de las articulaciones grandes, como por ejemplo la cadera.

DMARD
Los medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD) ayudan a frenar o a bloquear la evolución de la artritis reumatoide. El medicamento que más se utiliza para el tratamiento de la AR es el metotrexato. Otros DMARD son la sulfasalazina (Salazopyrina), la leflunomida (Arava).
La función de los DMARD es suprimir el sistema inmunitario.
Sin embargo, estos medicamentos son selectivos en el momento de cumplir su objetivo.
Por esta razón, disminuyen las defensas inmunitarias totales y aumenta la probabilidad de contraer ciertas infecciones.
Los DMARD en general, y el metotrexato en concreto, han demostrado mejorías considerables en lo que se refiere al tratamiento de la artritis reumatoide grave.


Terapia biológica
Los tratamientos más innovadores y más eficaces para la artritis reumatoide son las terapias biológicas que utilizan proteínas modificadas genéticamente. Estos medicamentos han sido desarrollados para inhibir ciertas componentes específicas del sistema inmunitario que desempeñan un papel muy importante en el proceso de inflamación.
Generalmente, los medicamentos biológicos se utilizan cuando los otros medicamentos no han logrado frenar la inflamación causada por la artritis reumatoide. Los medicamentos biológicos pueden frenar o incluso bloquear la evolución de la artritis reumatoide.
Los inhibidores del factor de necrosis tumoral ayudan a reducir el dolor y el daño articular, bloqueando una proteína inflamatoria llamada factor de necrosis tumoral (TNF).
En algunos pacientes, estos medicamentos frenan la evolución de la artritis reumatoide. Estudios recientes demuestran los beneficios de combinar los medicamentos inhibidores del TNF con el metotrexato.
Los inhibidores del TNF incluyen Enbrel, Humira, Cimzia y Simponi.
Otros medicamentos biológicos que suprimen ciertas zonas del sistema inmunitario incluyen Orencia y Rituximab.
Dado que los medicamentos inhibidores suprimen el sistema inmunitario, también aumenta el riesgo de infección.
RoActemra (Tocilizumab) es uno de los medicamentos más eficaces para el tratamiento de la artritis reumatoide. Se trata de un anticuerpo monoclonal que se une con el receptor de la proteína (interleucina-6) de la familia de las citocinas. Esta molécula puede provocar inflamación, pero el Tocilizumab inhibe su acción.

Esteroides
Si la artritis reumatoide es grave o si los síntomas de la AR empeoran, el médico puede recomendar los esteroides o corticoides para aliviar el dolor y la rigidez de las articulaciones afectadas.
En la mayoría de los casos, pueden utilizarse para aliviar un agravamiento repentino de uno de los síntomas. Sin embargo, en algunas personas, los esteroides no son necesarios para aliviar el dolor y la inflamación a largo plazo.
Los esteroides que prescribe el médico pueden ser inyecciones que se colocan directamente en una articulación inflamada o pueden ser en pastillas. Los efectos secundarios potenciales del tratamiento a largo plazo con los esteroides incluyen la hipertensión arterial, la osteoporosis y la diabetes. Sin embargo, si se utilizan de manera adecuada, los corticoides pueden ser muy eficaces para mejorar rápidamente el dolor y la inflamación.

 

Tratamiento de la artritis reumatoide durante el embarazo

El embarazo provoca una alteración del estado inmunitario. Durante años, se han observado los efectos positivos del embarazo en lo que se refiere a la AR.
Los datos disponibles que demuestran que existe un alto riesgo de parto pretérmino, de preeclampsia y de interrupción del crecimiento fetal en las pacientes embarazadas que padecen AR son limitados. Por esta razón no se recomienda ningún examen especial de control obstétrico, además del que se realiza generalmente (por ejemplo para estabilizar la enfermedad, antes de concebir, por medio de medicamentos seguros para el embarazo y la lactancia).
Los medicamentos considerados de bajo riesgo para el embarazo incluyen fármacos inmunomoduladores, dosis bajas de corticosteroides, fármacos antimaláricos y azatioprina. La anakinra y los inhibidores de TNF pueden utilizarse hasta el momento en que se queda embarazada.
Antes de comenzar el tratamiento, los pacientes deben conocer los riesgos relacionados con un desarrollo anormal de algunas partes del feto durante el embarazo y los efectos negativos de los medicamentos utilizados para el tratamiento de la AR.
Las mujeres ebarazadas deben evitar los FANS en el tercer trimestre del embarazo.

 

Ejercicios para la artritis reumatoide

Los ejercicios son una parte fundamental para el tratamiento de la artritis reumatoide.
Cuando las articulaciones se vuelven rígidas y dolorosas, el ejercicio físico puede ser lo último en lo que piensa una persona. Sin embargo, realizar actividades físicas regularmente es uno de los mejores tratamientos para la artritis reumatoide.
Las personas que realizan actividades físicas viven más tiempo, con o sin artritis reumatoide.
Realizar actividades físicas regularmente puede ayudar a reducir el dolor a nivel general causado por la artritis reumatoide.
Los ejercicios ayudan a mantener los huesos fuertes. La osteoporosis puede ser un problema en las personas que padecen artritis reumatoide, especialmente si toman esteroides.
Los ejercicios ayudan a aumentar o a mantener la fuerza muscular.
Realizar ejercicio físico regularmente mejora la funcionalidad y permite que las personas realicen las actividades cotidianas.
Las personas que padecen artritis reumatoide y que van al gimnasio se sienten mucho mejor y pueden afrontar mejor los problemas causados por la enfermedad.

 

Tratamientos naturales para la artritis reumatoide

Existen varios tratamientos alternativos para la artritis reumatoide.
Hay que comunicarle al médico si está considerando comenzar uno de estos tratamientos.
Calor y frío: aplicar calor y frío es uno de los tratamientos naturales para aliviar el dolor articular causado por la artritis reumatoide.
Las compresas frías reducen la inflamación y la hinchazón. El calor relaja los músculos y estimula el flujo sanguíneo.

 

Prevención para la artritis reumatoide

Aunque la artritis reumatoide no puede evitarse, muchas personas pueden prevenir la enfermedad por medio de un tratamiento precoz y de un programa personalizado de ejercicios. No está del todo claro si la artritis reumatoide puede prevenirse dejando de fumar, de todas maneras, el cigarrillo está asociado al desarrollo de la artritis reumatoide.

 

Intervención quirúrgica para la artritis reumatoide

La intervención quirúrgica para los pacientes que padecen AR puede aliviar el dolor, corregir las deformaciones y mejorar la funcionalidad.

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Prótesis de la rodilla
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Existen varias técnicas quirúrgicas para obtener estos objetivos, como por ejemplo la eliminación o la reconstrucción de los tejidos blandos, la fusión articular y las prótesis articulares.
La duración de la intervención quirúrgica es una decisión complicada y depende de varios factores: la edad del paciente, el estadio de la enfermedad, el grado de inhabilidad y la posición de las articulaciones afectadas.
La intervención quirúrgica precoz puede ayudar a que el paciente conserve su independencia.

La deformación de la mano o del pulso pueden llevar a la pérdida de la capacidad de agarre y por lo tanto el paciente no logra realizar varias actividades de la vida cotidiana.
Los tratamientos quirúrgicos para la AR de la mano y del pulso incluyen la sinovectomía, tenosinovectomía, realineación del tendón, cirugía reconstructiva, artoplastia y artrodesis.
Los pacientes que padecen AR pueden presentar inestabilidad del raquis cervical debido a la degeneración de los ligamentos y de los huesos de la columna vertebral.
La degeneración del ligamento cruzado del atlas puede provocar una inestabilidad en C1 – C2. Un traumatismo leve puede causar consecuencias neurológicas debido a esta inestabilidad.
Hay que ser prudentes cuando se realiza la valoración de los pacientes con AR después de que hayan sufrido caídas leves, accidente automovilísticos y otras lesiones.
Las lesiones del raquis cervical pueden ocurrir de manera espontánea.
Los pacientes que padecen un dolor en el raquis cervical que no responde al tratamiento y que presentan daños neurológicos pueden ser candidatos para una intervención quirúrgica.
Algunos casos de artritis reumatoide afectan a las articulaciones de los miembros inferiores: rodillas y cadera.
Si hay daños graves en estas articulaciones pueden corregirse gracias a una intervención quirúrgica para colocar una prótesis de cadera o de rodilla.

Tratamiento de la artritis Reumatoide ultima modifica: 2013-04-25T20:39:58+00:00 da Marina Marina