Linfoma de Hodgkin

Foto: linfoma, linfonodo, agrandado

 

El linfoma de Hodgkin, también conocido como enfermedad de Hodgkin, se origina en los glóbulos blancos del sistema linfático y a través de este sistema se difunde a otros grupos de linfonodos. Esta enfermedad puede aparecer en las personas entre 15 y 35 años de edad, pero también en las personas mayores de 55 años.

 

Este es un tipo de linfoma bastante raro y generalmente afecta más a los hombres que a las mujeres.

El otro tipo de linfoma es el linfoma no Hodgkin que se origina en el sistema linfático y destruye el sistema inmunitario del cuerpo. En esta enfermedad los tumores se desarrollan en los linfocitos y aparecen sobre todo en los niños menores de 10 años de edad.

El linfoma no es un tumor benigno, pero 70 % de los casos se pueden curar a través del tratamiento adecuado.

 

Tipos de linfoma de Hodgkin

El comité americano sobre el cáncer ha creado una clasificación de las categorías principales del linfoma de Hodgkin:

El linfoma de Hodgkin clásico (CHL) se diagnostica cuando se detectan linfocitos anormales, conocidos como células de Reed-Sternberg. El CHL puede clasificarse en 4 subcategorías diferentes:

  1. Linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular: es la forma más común que afecta al 80 % de las personas a las que se les ha diagnosticado el CHL. Afecta especialmente a las mujeres adultas. Además de las células de Reed-Sternberg, también presenta bandas de tejido conectivo en el linfonodo. A menudo, este tipo de linfoma afecta los ganglios linfáticos reactivos del mediastino (pecho).
  2. Linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico: en alrededor del 6 % de las pesonas que padecen CHL se trata de esta subcategoría.

Es más común en los hombres y generalmente afecta varias zonas del mediastino. El tejido contiene muchos linfocitos normales, además de las células de Reed-Sternberg.

  1. Linfoma de Hodgkin con celularidad mixta: esta subcategoría de linfoma aparece generalmente en las personas ancianas y a menudo, en el estómago. Transporta varios tipos celulares, entre los cuales se encuentra un gran número de células de Reed-Sternberg.
  2. Linfoma de Hodgkin con depleción linfocítica: es la subcategoría de CHL menos común (representa alrededor del 1 % de los casos).

Afecta especialmente a las personas ancianas, las personas con virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus que causa el síndrome de inmunodeficiencia, o SIDA, y a las personas de los países en vías de desarrollo.

El linfonodo contiene las células de Reed-Sternberg.

 

Existe otro tipo de linfoma de Hodgkin que no pertenece al grupo del CHL.

Es más similar al linfoma no Hodgkin de células B, por lo que se refiere al nivel genético y proteico.

Linfoma de Hodgkin nodular de predominio linfocítico: alrededor del 5 % de las personas que padecen linfoma de Hodgkin presentan esta forma tumoral que a menudo se encuentra en los linfonodos del cuello o en los de la ingle.

Es más común en los jóvenes. En las personas que padecen este tipo de linfoma se presentan células de Reed-Sternberg, pero también se encuentra un marcador conocido como CD20. El CD20 es una proteína que generalmente se encuentra en las personas a las que les ha sido diagnosticado el linfoma de Hodgkin de células B.

 

Las diferencias entre la leucemia y el linfoma son las siguientes:

  1. En la leucemia, las células tumorales se producen en la médula ósea, pero se difunden en la circulación sanguínea. Este tipo de cáncer afecta los glóbulos blancos y rojos.
  2. En el linfoma, el tumor se limita al sistema linfático y en muy pocas ocasiones se presenta en otros órganos. En el linfoma se forma una masa tumoral mientras que en caso de la leucemia no causa la formación de ningún tipo de masa. El linfoma afecta solamente a los linfocitos B y T.

 

Causas del linfoma de Hodgkin

 

Los médicos no han podido determinar cuál es la causa exacta del linfoma.

Sin embargo, algunos de los factores que pueden aumentar la probabilidad de que se desarrolle un linfoma son los siguientes:

  • Infecciones como el VIH que afectan el sistema inmunitario;
  • Vejez: los ancianos están más predispuestos a desarrollar este linfoma respecto a las demás personas;
  • Infecciones causadas por el virus de la hepatitis B;
  • Exposición a sustancias químicas nocivas como los herbicidas o los pesticidas;
  • Enfermedades autoinmunes que debilitan el sistema inmunitario;
  • Historia familiar de cáncer

 

Síntomas del linfoma de Hodgkin

Dolor: los linfomas no son dolorosos, incluso si están agrandados, pero los tejido que rodean los linfomas no tienen la capacidad de soportar la presión excesiva que ejercen las glándulas linfáticas que se han vuelto más grandes de lo normal.

Esto puede causar dolor que puede variar de moderado a grave.

Por ejemplo, el linfoma que afecta el estómago puede provocar dolor de estómago. Si la masa tumoral se desarrolla en la glándula timo, que se encuentra al frente del corazón, esto puede causar dolor en el pecho.

 

Sudoración nocturna: las células tumorales liberan algunas sustancias que permiten que el cuerpo reaccione produciendo sudor en la noche mientras la persona duerme.

El cuerpo intenta eliminar a través de la sudoración las sustancias anormales que las células secretan.

Además, el sistema inmunitario combate las células malignas que pueden aumentar la temperatura corporal. El cuerpo transpira para regular la temperatura.

 

 

Cansancio y pérdida de peso: el cansancio y la pérdida de peso excesiva e involuntaria son características del linfoma de Hodgkin y del linfoma no Hodgkin. Esto ocurre debido a que las células cancerosas utilizan la mayoría de la energía que el cuerpo genera. Debido a la proliferación de estas células se vuelve más difícil satisfacer las necesidades de energía del cuerpo, que aumentan constantemente.

Además, las células tumorales pueden secretar sustancias que interfieren con el proceso de transformación de los alimentos en energía.

Todo esto ayuda a disminuir los niveles de energía y a provoca pérdida de peso.

 

Sensación de prurito: alrededor del 34 % de los pacientes a los que se les ha diagnosticado el linfoma de Hodgkin tienen una sensación de prurito generalmente en las manos, en los pies y en las pantorrillas. El prurito es muy intenso en las noches y esto puede afectar el sueño. En algunos casos, la sensación de prurito afecta todo el cuerpo y es similar a la urticaria.

Los pacientes que padecen linfoma no Hodgkin cutáneo de células T presentan un prurito localizado.

 

Dificultades respiratorias: en la mayoría de los casos, se produce la hinchazón de los linfonodos del tórax.

Esto provoca falta de aire y tos debido a que las masas duras e hinchadas alrededor del tejido pulmonar ejercen demasiada presión.

Por esta razón, esto impide que los pulmones se expandan de manera adecuada y afecta el proceso normal de respiración.

 

Predisposición a las infecciones: las personas que padecen este linfoma se enferman con facilidad. El tumor afecta el sistema inmunitario y por lo tanto, el mecanismo de defensa del cuerpo se vuelve menos eficaz para combatir las infecciones. Por esta razón, el sistema inmunitario debilitado requiere más tiempo para eliminar las infecciones que el cuerpo ha contraído.

 

Disfunciones intestinales: cuando los linfonodos del abdomen se agrandan, puede que el intestino delgado y el intestino grueso no funcionen correctamente. Generalmente, esto ocurre si la persona padece linfoma no Hodgkin que se caracteriza por estreñimiento o diarrea.

 

Diagnóstico del linfoma de Hodgkin

El diagnóstico del linfoma puede realizarse gracias a algunas pruebas y a algunos exámenes físicos.

El médico le realiza un examen físico al paciente analizando la hinchazón de los linfonodos del cuello, de las axilas y de la ingle.

Se realiza un análisis de sangre con hemograma completo para obtener un cuadro hemático y para obtener los niveles de los glóbulos blancos en la sangre.

En caso de la presencia de un linfoma en fase avanzada, la VES puede ser elevada.

Realizar una radiografía del tórax puede ser beneficioso para detectar los signos de esta enfermedad.

Otra prueba muy eficaz para realizar el diagnóstico del linfoma es la biopsia.

La biopsia consiste en remover una parte del linfonodo, o todo el linfonodo, y en enviarle la muestra al patólogo, quien la analiza en el microscopio para detectar la presencia de células tumorales.

 

Foto: exámenes de sangre

 

Estadificación

 

Existen 4 estadios del linfoma, dependiendo de la gravedad de la progresión del tumor. En la primera etapa la neoplasia está situada en una parte de los linfonodos. También puede desarrollarse en otros órganos, además de en el sistema linfático. En la segunda etapa, el linfoma avanza lentamente hasta llegar a otros grupos de linfonodos en el mismo lado del diafragma, debajo de los pulmones.

En la tercera etapa, las células tumorales se multiplican y se difunden a otros órganos que se encuentran a ambos lados del diafragma.

La enfermedad también puede afectar el vaso.

En la cuarta etapa, el cáncer es agresivo y afecta la médula ósea y el hígado alterando su funcionamiento normal. En esta etapa, el linfoma también se difunde a todos los órganos del cuerpo formando metástasis, especialmente en los huesos, en el hígado y en los pulmones.

 

Opciones de tratamiento

 

Existen varias opciones disponibles para el tratamiento del linfoma de Hodgkin.

El tratamiento más adecuado para esta enfermedad, depende del tipo de linfoma, del estadio y de la histología.

Existen cuatro opciones de tratamiento: la radioterapia, la quimioterapia, terapias dirigidas, terapias con vacunas.

 

La radioterapia consiste en utilizar los rayos X de alta energía para destruir las células tumorales. Existen dos tipos de radioterapia: interna y externa. En la radioterapia de haz externo se coloca la máquina fuera del cuerpo del paciente y se concentra el haz de radiación en las células cancerosas.

En la radioterapia interna, las sustancias radioactivas se introducen en catéteres, agujas o tubos que las llevan hasta donde se encuentran las células que han mutado.

Generalmente, en las mujeres embarazadas este tratamiento se pospone debido a que puede afectar al bebé.

 

La quimioterapia es otra de las opciones de tratamiento, consiste en utilizar ciertos medicamentos para evitar el creciemiento de las células cancerosas.

Estos medicamentos destruyen o impiden la división celular.

Se inyecta un medicamento que se difunde en todo el cuerpo.

Llega hasta las células tumorales y las destruye.

 

La terapia dirigida consiste en utilizar ciertos medicamentos para detectar, atacar, y destruir únicamente las células cancerosas, sin necesidad de afectar las demás células del cuerpo. Entre este tipo de tratamiento se encuentra la terapia con anticuerpos monoclonales en la que las proteínas sintetizadas en el laboratorio pueden detectar y destruir las células tumorales.

 

En la terapia con vacuna, las sustancias producidas por el sistema inmunitario del cuerpo se reproducen en un laboratorio y esto ayuda a reforzar la inmunidad de la persona afectada.

 

En caso de recidiva (recaída) puede repetirse el tratamiento para alargar la vida del paciente.

 

Es muy importante respetar la alimentación y la dieta para personas con tumor debido a que esto crea un ambiente adverso para las células tumorales.

 

Intervención quirúrgica para el linfoma no Hodgkin

A menudo, se realiza una intervención quirúrgica para obtener una muestra de la biopsia y por lo tanto, para diagnosticar y clasificar un linfoma, pero rara vez se realiza como tratamiento.

Ocasionalmente, la intervención se realiza para curar un linfoma que se origina en el vaso o en ciertos órganos que no forman parte del sistema linfático, como por ejemplo la tiroides o el estómago, y que no se ha difundido en otros órganos.

 

Tasa de supervivencia del linfoma y pronóstico

 

La tasa de supervivencia del linfoma puede variar considerablemente dependiendo de la edad, del momento en que se realiza el diagnóstico y de la salud del paciente.

 

Existen varios factores que afectan el futuro de la enfermedad, como por ejemplo las mejoras en los tratamientos, especialmente por lo que se refiere a la tecnología de la radioterapia y la combinación eficaz de ciertos medicamentos antitumorales.

Existen 5 factores que afectan el pronóstico de los linfomas.

Los factores son los siguientes:

 

  1. La edad del paciente (mayor o menor de 60 años);
  2. El estadio del linfoma (el pronóstico para el tercer y el cuarto estadio es desfavorable);
  3. Posición del linfoma (si los órganos o los linfonodos están afectados);
  4. La capacidad de la persona para realizar las actividades diarias normales;
  5. El nivel de la lactato dehidrogenasa (LDH) en la sangre (este nivel aumenta dependiendo de la difusión del linfoma en el cuerpo).

 

En caso de ser negativo, a cada uno de estos factores del pronóstico (por ejemplo si la persona es mayor de 60 años) se le atribuye un punto. Los factores de riesgo se determinan según los puntos del pronóstico.

Si hay solamente un factor de pronóstico negativo, el riesgo es bajo, mientras que si 4 o 5 de los factores son negativos, esto aumenta el riesgo de desarrollar el linfoma.

Gracias a la disponibilidad del medicamento más reciente llamado rituximab (Mabthera), se ha realizado una revisión del IPI (índice pronóstico internacional), que también utiliza estos factores pero divide a los pacientes solamente en tres grupos:

 

  • Bajo riesgo (ningún factor pronóstico negativo);
  • Riesgo intermedio (solamente 1 o 2 factores pronósticos negativos);
  • Alto riego (3 o más factores pronósticos negativos).

 

Hoy en día, la tasa de mortalidad de esta enfermedad es muy baja, alrededor de 0,5 cada 100.000 personas

Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.