Tendinitis aquilea o tendon de aquiles inflamado

La tendinitis del tendón de Aquiles es la inflamación del tendón grueso situado en la parte posterior del tobillo debido a un trauma repentino o una sobrecarga.
La tendinopatía del tendón de Aquiles se caracteriza por micro-lesiones, degeneración y, a veces, hinchazón local del tendón, lo que provoca dolor en la zona posterior del tobillo.


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Prueba para el diagnóstico de la tendinitis de Aquiles

La incidencia de este tipo de lesión aumenta con la edad, debido a que los tendones pierden su flexibilidad. Se produce con frecuencia en los aficionados, ya que practican deportes de vez en cuando.

Su aparición puede ser traumática o lenta y los síntomas pueden aumentar de forma gradual. La tendinitis puede tener origen en un traumatismo en el tendón.

Los movimientos que pueden conducir a la tendinitis del tendón de Aquiles son correr, cambiar de dirección, tirar, hacer regates y rotaciones.

La tendinitis Aquiles puede ser aguda o crónica.

 

Suele afectar a los atletas y adultos con algún problema de tobillo, mientras que es muy poco frecuente en los niños.

En la mayoría de los casos solo un tobillo se ve afectado, en raras ocasiones es bilateral.

Cuando la tendinitis se produce en la zona de unión del tendón con el hueso, se define entesitis o tendinitis de inserción.

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Avance de la tendinitis de Aquiles en tendinosis y ruptura del tendón

Tendinosis de Aquiles

 

Muchos médicos creen que el dolor tiene origen en una inflamación aguda, mientras que en realidad el problema principal es la tendinosis.

Esta condición es el resultado de muchos micro-desgarros del tendón que se han producido durante los años.

La inflamación puede desarrollarse gradualmente y puede caracterizarse por un desequilibrio entre la formación y reparación de las micro-lesiones del tejido.

En este caso el tejido sufre muchos cambios físicos, tales como la degeneración mucoide y la formación de calcificaciones.

Estos cambios se deben a un excesivo estiramiento del tendón.

 

La tendinitis de Aquiles difiere de la tendinosis en que la tendinosis no se caracteriza por una inflamación aguda.

 

 

 

Anatomía

 

El tendón de Aquiles es el tejido fibroso que une el talón con los músculos posteriores de la pierna: el gastrocnemio y el sóleo.

El tendón se origina en la parte central de la superficie posterior del calcáneo y se inserta en los dos músculos gastrocnemio.

Es el más grande y más fuerte tendón en el cuerpo.

El tendón de Aquiles se encuentra en una vaina que lo protege y nutre.

 

 

Causas de la tendinitis del tendón de Aquiles

 

 

Entre las causas más comunes de la tendinitis se encuentran: sobrecarga debida a trabajo, deporte, aficiones o movimiento brusco.

La tendinitis suele afectar a las personas que realizan un trabajo o deporte que requiere movimientos repetitivos o personas que saltan o corren cuesta arriba o abajo.

Llevar zapatos planos y sin tacón y suelas muy rígidas es un factor de riesgo.

 

Los factores de riesgo son:

 

  • Edad (los adultos y las personas mayores tienen tendones menos elásticos);
  • Artritis reumatoide y lupus;
  • Diabetes;
  • Gota (provoca la acumulación de cristales de ácido úrico en la vaina del tendón);
  • Incorrecta ejecución del gesto deportivo;

Deformidad (varo o valgo de rodilla, dismetría de las extremidades inferiores).

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Prueba de los reflejos del tendón de Aquiles

 

Signos y síntomas de la tendinitis de Aquiles

 

La tendinitis provoca dolor e inflamación del tendón afectado.

Los síntomas se agravan al poner en tensión el tendón, es decir cuando se mueve la extremidad o articulación afectada.

El fastidio también puede producirse en reposo y a veces puede ser debilitante.

Los músculos que se insertan en el tendón se vuelven débiles.

En caso de tendinitis grave, se produce limitación de movimiento y empeoramiento del dolor a la palpación..

 

Diagnóstico de la tendinitis del tendón de Aquiles

 

El médico examina el historial clínico del paciente para individuar la presencia de factores de riesgo, tales como actividad deportiva o laboral que requieren movimientos repetitivos.

Se debe comunicar al médico si el dolor tiene origen traumático, cuáles son los síntomas y su duración y el tipo de dolor.

 

 

Examen físico

 

En primer lugar, el médico observa la zona afectada y analiza el tendón para ver si está engrosado. En algunos casos, se forma un “nódulo” de 1 a 2 centímetros.

A continuación, presiona sobre la zona afectada para localizar los síntomas.

La prueba para la tendinitis de Aquiles es la siguiente: con el tobillo en posición de flexión dorsal, el paciente empuja con la punta del pie contra el examinador, colocando el pie en flexión plantar.

La prueba es positiva cuando se experimenta dolor en el tendón de Aquiles.

El médico debe buscar signos de rigidez, ya que los síntomas pueden deberse a una limitación articular.

Al fin de descartar el atrapamiento del nervio, el médico también debe valorar los reflejos tendinosos.

 

Diagnóstico diferencial

 

El médico debe descartar:

  • Artrosis de tobillo
  • Fracturas de tibia
  • Atrapamiento del nervio interóseo posterior
  • Bursitis retrocalcánea
  • Trombosis venosa profunda (TVP)
  • Síndrome compartimental
  • Estiramiento o desgarro de los músculos gastrocnemio y sóleo
  • Deformidad de Haglund
  • Gota
  • Rotura del tendón peroneo
  • Síndrome del cuboides

 

 

Exámenes instrumentales

Por lo general, no se requieren exámenes instrumentales para el diagnóstico de la tendinitis si el origen es una sobrecarga.

El médico puede recomendar una radiografía para descartar otras enfermedades tales como la artritis o la presencia de fracturas, aunque la radiografía no muestra los tendones ni los músculos.

La ecografía musculoesquelética puede ser de utilidad para mostrar la tendinitis, y en este caso muestra un tendón engrosado y lesionado (lesión parcial).

Además, este dispositivo puede mostrar imágenes en tiempo real del tendón durante el movimiento.

Aunque se realiza en raras ocasiones, la resonancia magnética es la prueba más adecuada, ya que muestra la hinchazón del tendón y otros problemas tales como la artritis, calcificación, tumores, etc.

 

 

 

¿Qué hacer? ¿Cuál es el tratamiento para la tendinitis de Aquiles?

 

Fisioterapia para la tendinitis del tendón de Aquiles

 

Los tratamientos más adecuados son las manipulaciones, que contribuyen a desbloquear la articulación del tobillo y favorecer la circulación de la sangre, promoviendo así la recuperación.

El masaje de la pantorrilla es menos eficaz.

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Ondas de choque para la tendinitis de Aquiles con hinchazón

 

Algunos estudios sobre la efectividad del tratamiento mediante ondas de choque en caso de tendinitis de Aquiles muestran buenos resultados. Los estudios muestran que los corredores tienen un porcentaje de recuperación más alto que las personas que no practican deportes. Un instrumento muy eficaz en el tratamiento de la tendinitis de Aquiles es la plantilla ortopédica, que reduce la carga y el estiramiento del tendón favoreciendo el reposo funcional.

Es fundamental el fortalecimiento de los músculos después de una tendinitis de tobillo, ya que los pacientes con una pantorrilla muy fuerte no suelen sufrir este tipo de tendinitis.

El tratamiento mediante ondas de choque es especialmente eficaz en patologías tales como la entesitis, espolón calcáneo y seudoartrosis.

 

Las técnicas de fisioterapia tales como la laserterapia, ultrasonidos y ondas de choque, ayudan a reducir la hinchazón y el dolor, gracias a su efecto antinflamatorio.

La tecarterapia no es eficaz en caso de tendinitis.

Por lo general, estos tratamientos proporcionan efectos a largo plazo.

Al fin de reducir la tensión en el tendón se recomienda el uso de una tobillera o del kinesiotaping (o vendaje neuromuscular).

La terapia manual es muy eficaz en el tratamiento de la tendinitis, especialmente el masaje cyriax y las manipulaciones miofasciales, ya que eliminan las adherencias y las fibrosis del tendón.

Cuando el dolor disminuye, se puede iniciar un programa de ejercicios de fortalecimiento de la unidad músculo-tendinosa.

Se recomienda evitar ejercicios de estiramiento del tendón, ya que agravan el dolor y no mejoran la tendinitis.

 

Fase aguda

En primer lugar, el objetivo del tratamiento es reducir la inflamación.

El tratamiento de la tendinitis aquílea consiste en mantener en reposo el tobillo afectado para favorecer la recuperación de las microlesiones.

Es útil aplicar hielo durante 20 menudos 3 veces al día durante los primeros 2 días.

Para no forzar la zona afectada, se recomienda buscar ayuda o utilizar un soporte para realizar los movimientos que provocan dolor.

Si se sigue practicando la actividad laboral o deportiva que provoca dolor, se pueden agravar las lesiones hasta provocar una tendinitis crónica.

A veces estos tratamientos son suficientes para recuperarse por completo en caso de tendinitis de Aquiles.

 

Medicamentos

 

Existen diferentes tipos de medicamentos para el tratamiento de la tendinitis de Aquiles.

El médico puede recetar fármacos analgésicos tales como el paracetamol o antinflamatorios no esteroideos (AINEs) tales como ibuprofeno (Neobrufen) y diclofenaco (Voltaren), aunque tienen efectos secundarios tales como síntomas abdominales y úlcera de estómago.

Estos fármacos son eficaces para aliviar el dolor y también se pueden usar en forma de crema o gel sobre la zona afectada.

Si los síntomas de la tendinitis persisten durante más de dos meses, el médico puede inyectar cortisona directamente en el tendón, aunque esto puede debilitar el tendón y favorecer su rotura.

Este fármaco es muy eficaz gracias a su efecto antinflamatorio, pero proporciona un alivio temporal si no se descansa en tendón.

Cuidado: la cortisona puede agravar la diabetes ya que inhibe la acción de la insulina.

Su utilizo requiere la prescripción médica.

 

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Kinesiotaping para la tendinitis o tendinosis

Remedios naturales

 

Kinesiotaping para la tendinitis de Aquiles

Acción: drenante. Forma: una línea en forma de “I”. Longitud: 25-30 centímetros. Colocar el pie en posición neutral y fijar la base de la cinta bajo el tendón. Llevar el pie en flexión dorsal y aplicar la cinta sin tensión siguiendo el curso del tendón de Aquiles.

Se puede aplicar una pomada con árnica o una compresa de arcilla para reducir la hinchazón del tendón, pero esto no es suficiente para tratar el trastorno, ya que la inflamación desaparece a medida que las fibras del tendón se recuperan.

 

 

 

Ejercicios excéntricos

Algunos estudios han comparado los resultados obtenidos de diferentes programas de fortalecimiento muscular para tratar la degeneración del tendón. Estos estudios han demostrado que los ejercicios excéntricos son más eficaces que los tratamientos de fisioterapia convencional. Estos ejercicios provocan el estiramiento del músculo durante la aplicación de la carga (el músculo se extiende durante la contracción). Los ejercicios excéntricos tienen el efecto contrario: el músculo se acorta durante la contracción. Este es el método clásico que se utiliza en el gimnasio.

Los ejercicios isométricos son aquellos en que la longitud del músculo se mantiene constante, el cuerpo es inmóvil y debe contrarrestar una fuerza.

Los ejercicios excéntricos son muy eficaces en el tratamiento de la tendinitis de Aquiles. Cuando el paciente no experimenta dolor durante los ejercicios se puede aumentar la carga. Entre los efectos secundarios se encuentran dolor muscular y empeoramiento de la inflamación.

Estos efectos se producen cuando se realizan ejercicios muy rápidamente, de forma incorrecta o con una carga excesiva.

 

Ejecución de los ejercicios

Existen dos tipos de ejercicios: uno realizado con la rodilla extendida (que activa los músculos gastrocnemios) y otro con la rodilla flexionada (que activa el músculo sóleo).

  • Bajada con la rodilla extendida: colocarse con el antepié en el borde de un escalón. Se empieza con el talón levantado y la rodilla completamente extendida. Bajar el talón hasta que el pie quede en paralelo al suelo.
  • Bajada con la rodilla flexionada: se realiza manteniendo la misma posición que el ejercicio anterior, pero con la rodilla flexionada a 45°. Bajar el talón hasta que el pie quede paralelo con el suelo.

 

Cada vez que el talón se baja, se debe utilizar la otra pierna para volver a la posición inicial (con el fin de limitar la contracción concéntrica). Se pueden usar las manos para estabilizar el cuerpo antes o durante el ejercicio.

Se recomienda realizar estos ejercicios 3 series de 15 repeticiones (3×15), 2 veces al día, 7 días a la semana.

Realizar los ejercicios hasta que el dolor desaparezca, usando su propio peso corporal. Una vez que el dolor haya desaparecido, se puede aumentar progresivamente la carga usando pesas.

 

Variantes

  • Ponerse de pie frente a una pared con una pierna delante de la otra. Los dedos de los pies de la pierna anterior deben tocar la pared. Mantener la mayor parte del peso corporal sobre la pierna anterior. Desde esta posición, flexionar la rodilla tratando de tocar la pared. Al tocar la pared, retrasar de algunos centímetros y volver a intentarlo. Mantener una postura erguida durante el ejercicio. Realizar 3 series de 10 repeticiones para cada pierna.
  • Calf Machine (máquina de entrenamiento): con la ayuda de una máquina para pantorrillas, colocar el antepié en el borde de la máquina. Mantener una postura erguida colocando los pies con una anchura igual a la de los hombros. Con la resistencia colocada sobre los hombros, bajar los talones bajo el borde de la plataforma y luego elevarse a nivel de la plataforma para completar la repetición. Realizar 2 series de 10 repeticiones.
  • Banda elástica: ponerse en posición sentada con una pierna doblada y una extendida hacia adelante. Envolver la banda elástica alrededor del antepié de la pierna extendida. Se empieza manteniendo el pie en flexión plantar, con los dedos hacia adelante y lejos del cuerpo. Se realiza el ejercicio tirando la banda elástica hacia el cuerpo e tratando de contrarrestar la fuerza con el pie durante la realización del ejercicio. Realizar 3 serie de 12 repeticiones para cada pierna.

 

Se recomienda evitar correr y practicar deportes con pelota (tenis, fútbol, baloncesto, etc.) hasta que los síntomas desaparezcan por completo.

Se puede practicar ciclismo, aunque se deben evitar los ascensos y aceleraciones, y colocar el pie hacia adelante con respecto al pedal. Si se apoya la punta del pie sobre el pedal, el tendón hace un esfuerzo mayor con respecto al apoyo del talón.

 

Intervención quirúrgica

 

La cirugía no es un tratamiento habitual para la tendinitis, pero en algunos casos puede ser de utilidad para eliminar tenosinovitis y calcificaciones.

Si el cirujano opta por una tenosinovectomía, significa que elimina la membrana sinovial. Esta membrana difunde fluidos sinoviales importantes para la lubrificación de la articulación, aunque un exceso de líquido provoca la hinchazón de la vaina.

Otro tipo de procedimiento quirúrgico es la eliminación de calcificaciones. Este procedimiento se realiza mediante artroscopia y no requiere tiempos de rehabilitación muy largos.

 

¿Cuánto tarda en desaparecer? El pronóstico

 

Una tendinitis traumática desaparece de forma más rápida que una por sobrecarga.

Si se siguen realizando los movimientos repetitivos responsables de la inflamación, la tendinitis no desaparece y se vuelve crónica.

Una inflamación aguda suele desaparecer al cabo de un mes con reposo y fisioterapia.

Los tiempos de recuperación para la tendinitis crónica o recurrente son más largos, pero con los tratamientos adecuados la hinchazón y el dolor suelen desaparecer al cabo de 2-4 meses.

    Este artículo contiene información general que no se sustituye al examen médico, no se puede utilizar para diagnosticar o establecer un tratamiento. Hable con su médico antes de seguir las instrucciones contenidas en el sitio.

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