Ascitis o líquido en el abdomen

 

 

La ascitis es una acumulación de líquido en la cavidad del peritoneo, es decir el espacio entre el peritoneo (la pared del abdomen) y los órganos abdominales.

El peritoneo produce un líquido que actúa como lubricante y permite a los órganos deslizarse entre sí. En algunos casos, se acumula demasiado líquido entre la capa interna y la externa del peritoneo, lo cual se llama ascitis.

La ascitis producida por el cáncer se llama ascitis maligna y afecta al 10% de las personas con ascitis.

La ascitis maligna aparece más a menudo en las personas con cáncer de pecho, colon, parte gastrointestinal (estómago e intestino), ovarios, páncreas y útero.

 

Clasificación

  1. La ascitis biliar está caracterizada por una acumulación de fluido con pigmentos biliares y bilis líquida;
  2. La ascitis quilosa es típica de una acumulación de líquido linfático y lechoso, lo cual está producido por una lesión traumática, inflamatoria o neoplásica de las vías linfáticas;
  3. La ascitis hemorrágica se produce cuando hay sangre dentro de la cavidad del peritoneo.

El líquido ascítico puede ser:

  1. Trasudado, si se origina por el aumento de presión en la vena porta debida a la cirrosis, en este caso, hay pocas proteínas en el fluido.
  2. Exudado, si procede de fenómenos inflamatorios que modifican la permeabilidad de la membrana celular que deja salir una parte del líquido contenido en la sangre. En el exudado, la cantidad de proteínas como la albúmina es parecida a la de la sangre, la diferencias es menor de 1 mg/dl.

 

Causas de ascitis

La ascitis maligna representa casi el 15%.
Las causas más comunes son:

  • Tumores malignos del estroma gastrointestinal (carcinoma del estómago, colon, páncreas; carcinoma hepatocelular primario y cáncer metastático del hígado).
  • Carcinoma del ovario: el síndrome de Meigs es una complicación no muy común del cáncer de los ovarios y produce una ascitis de tamaño diferente que el del cáncer y un derrame pleural, a menudo unilateral.
  • Linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin.
  • Carcinoma metastático del interior de la cavidad abdominal (peritoneo).
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Síndrome nefrítica.
  • Enteropatía pierde-proteínas.
  • Tuberculosis
  • Pancreatitis
  • Otras causas raras, entre las cuales hipotiroidismo.
  • Hiperestimulación yatrogénica, por ejemplo de los ovarios, después de fecundación in vitro.

 

Síntomas de ascitis

Hay una diferencia entre los pacientes que desarrollan la ascitis a raíz de la cirrosis y de las enfermedades hepáticas y los que la desarrollan tras una inflamación del peritoneo producida por el cáncer.
La enfermedad hepática suele ser indolora, mientras que los pacientes con cáncer pueden percibir mucho dolor.
En lo que concierne a los demás factores, los síntomas son parecidos.
Encontramos la barriga hinchada a fin de acoger la acumulación de líquido. Esto puede hacer complicada la actividad del diafragma (músculo plano que separa el tórax del abdomen) que ayuda en la respiración, produciendo falta de aire.
Un abdomen tenso y lleno de líquidos resulta fácil de reconocer. Al contrario, al principio, la cantidad de líquido ascítico puede ser pequeña y difícil de detectar.
Cuando la cantidad de líquido aumenta, el paciente siente el abdomen lleno y pesado.

 

Ascitis o líquido en el abdomenCirrosis hepática

La ascitis es la consecuencia más frecuente en los pacientes con cirrosis y, cuando se produce, la esperanza de vida se reduce.
En casi el 75% de los pacientes con ascitis, el origen está representado por la cirrosis y casi el 50% de los pacientes con cirrosis desarrolla la ascitis durante un periodo igual a 10 años de revisiones.
La retención de líquidos (sobre todo la ascitis pero también el edema periférico y el derrame pleural) es la complicación más frecuente de la enfermedad hepática durante la fase terminal.
La calidad de vida de los pacientes con ascitis y cirrosis ha ido empeorando y está asociada a un pronóstico de mal resultado, las tasas de sobrevivencia a un año son iguales a un 85 % y, a 5 años, a un 56%.
Sin embargo, los pacientes con una historia de cirrosis estable muy larga que, después, produce ascitis, tienen que ser revisados para un posible carcinoma hepatocelular.

 

Complicaciones y consecuencias

En la cirrosis del hígado, no sólo se acumula líquido en la cavidad abdominal, sino que puede producirse hinchazón en las piernas, formación de equimosis, distensión del pecho y confusión a raíz de la encefalopatía (alteración patológica del cerebro).
Si la ascitis está producida por una insuficiencia cardíaca, las consecuencias pueden ser falta de aire e hinchazón de piernas (edema).
Si la falta de aire empeora al hacer actividad física y al estar tumbado (ortopnea).
Los pacientes con ascitis por insuficiencia cardíaca suelen despertarse durante la noche, con la disnea paroxística nocturna.
Los pacientes con cáncer no sólo perciben dolor, pérdida de peso y cansancio, sino también distensión abdominal.
Los que tienen peritonitis bacteriana espontánea (una infección del peritoneo) sufren de fiebre y dolor abdominal.

 

Diagnóstico de ascitis

Para diagnosticar la ascitis, el médico puede analizar la parte abdominal y pedir informaciones sobre posibles síntomas recientes.
Las siguientes pruebas pueden ayudar a diagnosticar la ascitis:

  1. Radiografía;
  2. Ecografía;
  3. Tomografía axial computerizada (TAC) (es una prueba diagnóstica que crea imágenes tridimensionales del interior del cuerpo a través del uso de rayos X)
  4. La paracentesis (el análisis y la extracción del líquido del abdomen con una jeringa) puede realizarse después de descubrir el líquido para saber cuál es la causa (por ejemplo, una infección, el cáncer u otra enfermedad).

 

Tratamientos para la ascitis

Atender al paciente
El tratamiento de la ascitis cambia según su origen. En la mayoría de los pacientes, la causa principal está representada por la cirrosis que lleva a la hipertensión de la vena porta.
Si la hipertensión de la vena porta produce ascitis, normalmente, el tratamiento eficaz prevé fármacos diuréticos y se evita comer sal.
En cambio, la ascitis producida por la inflamación del peritoneo o por el cáncer no responde a los diuréticos y a los remedios como la alimentación sin sal.
El tratamiento puede ser administrado sin ingresar en el hospital. No obstante, ingresar en el hospital puede ser necesario en tres situaciones:

1.Para las investigaciones sobre la causa de la enfermedad hepática;
2.Para enseñarle al paciente de qué manera se prepara una dieta pobre en sodio;
3.Para revisar la concentración de queratina, ácido úrico y electrolitos en la sangre y en la orina.

En el hospital, es importante medir el peso del cuerpo, la entrada y la salida de los fluidos. Limitar los fluidos es necesario sólo si la concentración de sodio en la sangre está debajo de los 120 mmol/l.
Es importante determinar el equilibrio del sodio, que puede ser aproximado si se revisa la administración (dieta, fármacos con sodio y soluciones intravenosas) y la expulsión a través de la orina.
La falta de sodio anticipa una pérdida de peso.

Un objetivo razonable para un paciente sin edema periférico está representado por una falta de sodio con una pérdida de peso igual a 0,5 kg al día.

 

Fármacos para la ascitis

La mayoría de los pacientes con ascitis asociada a la cirrosis responden a los diuréticos y a la reducción de sodio en la dieta.
La combinación de espironolactona más furosemida es la más eficaz para disminuir la ascitis.
La dosis inicial es de 100mg de espironolactona asociada a 40 gr de furosemida por la mañana.
Si, a los dos o tres días, no hay una pérdida de peso o un aumento de expulsión de sodio a través de la orina, se recomienda aumentar la dosis de ambos fármacos.
Las dosis del fármaco pueden subir hasta 400 mg de espironolactona y 160 mg de furosemida al día.
Sólo el 10% de los pacientes no responde a este tratamiento (diuréticos más reducción de sodio en la dieta).
Los pacientes que responden a este tratamiento para la ascitis no necesitan hacer nada más mientras siga siendo eficaz.

Ascitis refractaria (resistente al tratamiento diurético)
Las opciones de tratamiento para la ascitis resistente al tratamiento a través de los fármacos son:

  1. Paracentesis terapéutica
    La paracentesis de hasta 1 litro de líquido puede aliviar la dificultad en la respiración producida por la tensión debida a una ascitis grave.
    La extracción de volúmenes mayores y la paracentesis total (el mayor volumen producido es igual a 22,5 l) son objeto de discusión.
    Algunos autores sostienen que la sustitución de 10g de albúmina- por vía intravenosa- por cada litro de líquido ascítico expulsado es necesaria para evitar una reducción del volumen del plasma, algunos trastornos de electrolitos y de queratina.
  2. Trasplante de hígado
  3. Ultrafiltración extracorpórea del líquido ascítico con perfusión
  4. Derivación portosistémica intrahepática transyugular, es un procedimiento médico que crea una conexión artificial entre la vena porta y la vena hepática.

 

Pronóstico

Los pacientes con cirrosis que desarrollan la ascitis tienen una tasa de mortalidad a 3 años igual al 50%; los con ascitis refractaria tienen una tasa de sobrevivencia a 1 año debajo del 50%.
Para la mayoría de los pacientes con cirrosis, la paracentesis terapéutica y los cambios en la dieta, sin trasplante de hígado, pueden mejorar la calidad de la vida pero no mejoran la sobrevivencia a largo plazo de modo significativo.
La ascitis maligna empeora la enfermedad y produce un pronóstico de mal resultado.