Dolor de rodilla y hinchazo

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Dependiendo de la enfermedad, el dolor de rodilla puede ir acompañado de:

 

  • Hinchazón y rigidez,
  • Enrojecimiento y calor al tacto,
  • Debilidad o instabilidad,
  • Crujidos cuando se realizan movimientos,
  • Bloqueo articular, incapacidad de extender la rodilla o de doblarla completamente.

 

Dolor alrededor de la rótula

 

El dolor alrededor de la rótula se produce en la parte anterior de la rodilla.

El dolor detrás de la rótula puede estar causado por el síndrome del dolor femorrotuliano que provoca una sensación de molestia cuando la persona permanece sentada con las piernas dobladas durante 10 minutos o más, debido a que la rodilla se encuentra flexionada (por ejemplo en el cine), después de un esfuerzo o pedaleando en bicicleta.

Las atletas jóvenes pueden padecer de condromalacia que es una de las causas más frecuentes del dolor detrás de la rótula.

Generalmente, el dolor debajo de la rótula se debe a una tendinitis de la rodilla (del ligamento rotuliano).

Puede afectar las dos rodillas, pero generalmente solamente afecta la rodilla izquierda o la rodilla derecha.

Otra de las causas es la inflamación del paquete adiposo de Hoffa que se encuentra detrás del tendón rotuliano y generalmente está causado por un traumatismo.

La mayoría de las demás causas del dolor anterior de la rodilla son lesiones por sobrecarga que comienzan de manera gradual como la tendinitis del cuádriceps, que provoca dolor arriba la rótula, o la inflamación del ligamento rotuliano.

La tendinitis de la rodilla provoca bastante fastidio al correr (especialmente en bajada) y al realizar algunos ejercicios como las sentadillas y las estocadas.

 

Dolor en la parte externa

 

La causa más común del dolor lateral externo de la rodilla es el síndrome de la banda iliotibial, también conocido como “rodilla del corredor” o síndrome de fricción, es una inflamación por sobrecarga que se origina al correr.

El dolor externo de la rodilla puede estar causado por una lesión del menisco lateral o del ligamento lateral externo de la rodilla, en este caso también se percibe hinchazón y limitación de los movimientos de flexión y de extensión de la rodilla.

La inflamación del cartílago de la rodilla puede provocar dolor en la parte lateral de la articulación y esto ocurre de manera gradual.

 

Dolor en parte parte interna

 

La causa más común del dolor en lado interno (o medial) de la rodilla se refiere a una lesión del ligamento lateral medial que también provoca una inflamación y limitación de los movimientos.

Un esguince hacia la parte interna de la rodilla puede ocurrir junto con una lesión del cartílago de la articulación, del menisco medial o del cruzado anterior.

La inflamación del cartílago puede comenzar de manera gradual y puede convertirse en la causa del dolor en la parte interna de la rodilla.

La rotura del menisco medial es una causa bastante común del dolor de rodilla, provoca hinchazón y bloqueo articular.

El engrosamiento de la plica rotuliana puede provocar mucho dolor en la articulación.

 

Edema óseo en la rodilla, se observa la mancha blanca en el fémur y en la tibia

 

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El edema óseo es una inflamación de uno de los huesos de la rodilla (generalmente del fémur) y a menudo, está causado por un traumatismo. En la resonancia magnética se observa una mancha más clara justo en el lugar en el que se encuentra el edema. El líquido infamatorio que se acumula en el hueso provoca un dolor muy fuerte y la limitación de los movimientos. A menudo, los pacientes no logran doblar la rodilla a más de 90 °.

 

 

Dolor anterior interno

 

Si el dolor de rodilla está localizado en la parte anterior interna, la causa puede ser una lesión del menisco medial, una contusión o la inflamación de la grasa de Hoffa.

Pocos centímetros más abajo, puede haber una inflamación de los tendones de la pata de ganso.

Esta molestia puede sentirse al caminar.

 

Dolor anterior externo

 

El dolor de rodilla al lado de la rótula puede estar causado por una lesión del cuerno anterior del menisco lateral o por el síndrome del dolor femorrotuliano, que consiste en que la rótula se desplaza desde su posición natural hacia la parte externa.

 

 

Dolor detrás de la rodilla o dolor posterior

 

Existe una bolsa llena de líquido en la parte posterior de la rodilla llamada quistes de Baker. Si esta bolsa se hincha, debido a una lesión de la rodilla, puede provocar dolor.

La tendinitis de los músculos flexores de la pierna (bíceps femoral, músculo semitendinoso y músculo semimembranoso) puede provocar dolor detrás de la rodilla, en donde se introducen los tendones, pero esto no es muy común.

Generalmente, la tendinitis es una lesión provocada por una sobrecarga y los síntomas aparecen de manera gradual.

Un accidente que puede provocar dolor en la parte posterior de la rodilla es una lesión del ligamento cruzado posterior, que generalmente está causado por una distorsión.

Las personas pueden realizar deportes en los que no se esfuerza demasiado la articulación, pero no hay que nadar en estilo rana debido a que esto empeora la condición del paciente.

 

Existen lesiones de los nervios y de los músculos que pueden provocar un dolor referido en la parte posterior de la rodilla:

 

  • La ciática que puede derivarse de una hernia discal lumbar que irrita el nervio ciático. En este caso el dolor es urente, constante y muy fuerte. Los síntomas también se perciben en la pantorrilla y en el pie.
  • El síndrome del piriforme que puede sentirse en el glúteo y llegar hasta la rodilla. Los síntomas empeoran cuando la persona está sentada y cuando realiza una rotación de la cadera.

 

Rodilla hinchada

 

Tener una rodilla hinchada puede ser la consecuencia de un traumatismo de la articulación o de un esguince que daña los ligamentos u otras estructuras internas, esto puede occurir por ejemplo al esquiar.

La hinchazón (edema o derrame) no siempre indica que hay una lesión en el hueso, en el cartílago, en los ligamentos o en los meniscos, sino que, a veces, es una consecuencia de un esfuerzo excesivo, de un traumatismo o de un esguince que no provocan daños.

La artritis también puede causar un edema de la rodilla en la parte anterior o posterior cerca de los quistes de Baker.

Tras una intervención quirúrgica, por ejemplo una reconstrucción del ligamento cruzado anterior, la hinchazón dura algunos meses.

 

La hinchazón se acumula posteriormente en los quistes de Baker.

 

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La sinovitis es la inflamación de las membranas sinoviales de la articulación de la rodilla. Esto puede ocurrir debido a una operación de la rodilla, el derrame se acumula alrededor de la rótula o en los quistes de Baker.

 

 

Dolor en los niños

 

Los niños pueden sentir una molestia durante la etapa del crecimiento.

La enfermedad de Osgoog-Schlatter es una enfermedad que provoca dolor en la parte anterior de la rodilla en donde el tendón rotuliano (o ligamento rotuliano) se introduce en la parte superior de la tibia. Esta enfermedad afecta a los deportistas y mejora gracias al reposo.

 

 

 

Dolor al correr

 

Si la persona está acostumbrada a correr en la calle con regularidad, con el pasar del tiempo, puede padecer dolor de rodilla.

Las lesiones en la rodilla del corredor ocurren debido a un uso excesivo y también debido a que el pie no se encuentra alineado de manera adecuada (pie cavo, pie plano, pie pronado o pie supinado) o cuando los zapatos de correr no son adecuados.

 

La rodilla del corredor es un término que se utiliza para describir algunas enfermedades como por ejemplo:

 

  • El síndrome del dolor femorotuliano que consiste en que la rótula se encuentra desplazada hacia un lado o roza el fémur provocando fastidio;
  • La tendinitis del ligamento rotuliano, es decir, una enfermedad por sobrecarga en la rodilla en la que el dolor se siente bajo la rótula;
  • El síndrome de la banda iliotibial en la que el tendón roza el hueso que se encuentra debajo y esto provoca dolor en la parte externa de la articulación.

 

Dolor al doblar la rodilla

 

Cuando la articulación duele al doblar la rodilla puede tratarse de artrosis, fracturas o existen lesiones internas en: menisco, ligamentos cruzados o colaterales.

Si hay una limitación del movimiento y se produce hinchazón, es muy probable que se trate de una lesión ya que un traumatismo, como por ejemplo una contusión, no impide los movimientos de flexión y extensión de la rodilla.

Si la persona no logra extender completamente la rodilla puede tratarse de una lesión en el menisco.

 

 

Dolor en reposo

 

El dolor de rodilla en reposo, incluso mientras la persona duerme durante toda la noche, puede estar casado por artrosis en etapa avanzada o por una fractura.

 

Dolor en la mañana

 

Si la rodilla duele en las horas de la mañana y si el dolor desaparece más o menos media hora después, es probable que se trate de artrosis, mientras que si el dolor persiste por lo menos durante una hora, es probable que el dolor esté causado por una artritis reumatoide o psoriásica.

La bursitis provoca un dolor que dura solamente algunos minutos al despertarse.

 

Dolor en la rodilla operada

 

Después de una intervención quirúrgica es normal sentir una molestia durante las primeras semanas.

Depende del tipo de intervención, el dolor de rodilla tras una meniscectomía puede durar alrededor de 10 a 15 días. Sin embargo, si el cirujano ha efectuado otros procedimientos, como por ejemplo la reconstrucción del cruzado anterior, o si hay lesiones en los ligamentos alares o una prótesis de rodilla, el dolor puede llegar a durar hasta 3 o 4 meses.

 

La rigidez ocurre sobre todo “en frío” y al despertarse. En la primera fase de rehabilitación, es normal sentir dolor cuando la pierna se encuentra extendida.

 

 

 

 

 

 

Hay que acudir a un médico en los siguientes casos:

 

  • La rodilla no logra soportar el peso del cuerpo
  • La articulación está hinchada,
  • No puede extender o flexionar completamente la rodilla,
  • Si se observa una deformidad evidente en la pierna,
  • En caso de fiebre acompañada de enrojecimiento, dolor e hinchazón en la articulación,
  • Siente que la rodilla está instable.

 

 

Diagnóstico

 

Durante el examen físico, el médico debe revisar la hinchazón, el dolor, la rigidez, el calor y los hematomas en la rodilla.

Después, debe realizar una valoración de la amplitud del movimiento examinando si la persona logra doblar y extender completamente la rodilla.

Es importante cerciorarse de que los ligamentos y los meniscos estén intactos, para esto se realizan pruebas específicas.

 

Exámenes instrumentales para el diagnóstico

 

Radiografía. El médico puede recomendar una radiografía para detectar las fracturas óseas o la artrosis.

La radiografía también permite observar si la rodilla es vara o valaga, es decir, si no está alineada correctamente.

Tomografía computerizada (TAC). La TAC puede ayudar a la hora de diagnosticar los problemas de los huesos y para detectar la presencia de cuerpos extraños.

Ecografía. Esta tecnología utiliza ondas sonoras para crear imágenes en directo de los tejidos blandos que se encuentran dentro de la rodilla.

El médico puede girar la rodilla en varias posiciones durante el examen para observar las posibles lesiones de manera más clara.

 

Este examen no es el más indicado debido a que permite observar dentro de la articulación, pero no permite realizar una valoración del estado de los meniscos, de los huesos, de los ligamentos y del líquido articular.

La resonancia magnética (RMN) utiliza ondas de radio y un imán muy potente para observar dentro de la rodilla. Este examen es muy útil a la hora de detectar las lesiones en los tejidos blandos como por ejemplo los ligamentos, los tendones, los cartílagos y los músculos.

Exámenes de laboratorio. Si el médico sospecha que hay una infección, la gota o la pseudogota puede ordenar exámenes de sangre y una artrocentesis (un procedimiento que consiste en aspirar una pequeña cantidad del líquido de la articulación a través de una aguja, después, este líquido se envía al laboratorio para que lo analicen).