Hielo para la inflamación

Foto: bolsa para el hielo, inflamación

 

Si hay una inflamación, ¿se necesita una bolsa de hielo o el agua caliente?

El hielo es uno de los remedios útiles para las lesiones, mientras que el calor se emplea para las contracturas musculares.
El hielo (o crioterapia) se utiliza para tratar accidentes, tiene un efecto de vasoconstricción en los tejidos dañados que están inflamados, rojos, calientes e hinchados.

El proceso inflamatorio es un proceso saludable, normal y natural, pero puede ser doloroso y persistente.

Se utiliza el frío para reducir el dolor causado por la inflamación sin tomar medicamentos.

Una de las ventajas que tienen las bolsas de hielo es que todos pueden utilizarlas, incluso las mujeres embarazadas y los niños.

En caso de fiebre alta (más de 41°), el médico puede utilizar la crioterapia para bajar la temperatura corporal
En cambio, el calor es útil para los músculos en caso de dolor crónico y de estrés (reduce el dolor en caso de espasmos musculares y en los puntos gatillo) y sirve para relajar el sistema nervioso y la mente (el estrés puede ser un factor importante en muchos problemas de dolor crónico).

 

¿Qué pasa con los tejidos después de una lesión?

 

Cuando un corredor padece un tirón en la ingle o un jugador de tenis se rompe un tendón, los tejidos blandos en la zona dolorida se lesionan.

Inmediatamente después de la lesión, además del desgarro del músculo, del tendón o del ligamento, se rompen también los pequeños vasos sanguíneos (capilares) que normalmente llevan la sangre y el oxígeno a estos tejidos.

Así que los capilares rotos dispersan el suero y la sangre en los tejidos adyacentes.

Por lo tanto, inmediatamente después de una lesión de tejidos blandos, se produce una inflamación y una hinchazón localizada.

Los tejidos lesionados se vuelven dolorosos, directamente a causa del trauma e indirectamente por la inflamación que se produce después. Esto causa rigidez, dolores musculares y dolorimiento. Estos síntomas a menudo acompañan a la inflamación causada por una tendinitis, bursitis y distorsión. Además, hay que tener en cuenta de que un traumatismo en los huesos (tal como una fractura) puede producirse junto con una lesión en los tejidos blandos cercanos.

 

¿Qué hay que ponerse después de la lesión?

 

La hinchazón y la inflamación que se producen después de una lesión se deben principalmente a la pérdida de sangre y de líquido inflamatorio de los capilares.

Por lo tanto, utilizar una bolsa de hielo favorece la constricción de los vasos sanguíneos.

El estrechamiento de los vasos sanguíneos reduce aún más el derrame de sangre y de suero y, por consiguiente, disminuye la hinchazón.

 

¿Cómo actúa el hielo después de una lesión?, y ¿por qué el calor es dañino?

 

Como se ha mencionado anteriormente, el hielo reduce el derrame de sangre y de líquido inflamatorio de los capilares de los tejidos que rodean la lesión.

El hielo se encuentra entre los remedios más eficaces para reducir la formación de la hinchazón.

Por el contrario, el calor en los tejidos provoca la dilatación de los capilares que puede causar un aumento del sangrado de los capilares y, por tanto, mayor inflamación y dolor.
Es importante tener en cuenta de que el sangrado en los tejidos ralentiza el proceso de curación.

 

Recuperación después de una lesión

En los días después de una lesión (cuando los tejidos se están curando) hay que adoptar un enfoque diferente del tratamiento de urgencia.

Por lo general, la pérdida de sangre de los capilares rotos se detiene porque se forman microscópicos coágulos de sangre que cierran la herida de forma natural.

El cuerpo tiene que reabsorber la sangre que se queda en los tejidos. En este momento las aplicaciones de calor pueden ayudar este proceso, especialmente si se realizan antes de los ejercicios de recuperación.

El calor es útil porque relaja los músculos en la zona lesionada, así se pueden realizar los ejercicios de manera más segura.

Después de una sesión de ejercicios, se suele aplicar hielo para minimizar la pérdida de líquido inflamatorio o de sangre de los capilares que se rompen durante los ejercicios.
¿Qué se puede hacer contra la inflamación por artritis?

 

A menudo a los pacientes se aconseja poner bolsas de hielo en la articulación afectada para reducir la inflamación y el dolor, especialmente en el caso de articulaciones que se inflaman de repente.

Esto puede ser útil para muchas formas de artritis, como, por ejemplo:

 

  • Artritis reumatoide
  • Gota
  • Artrosis
  • Condrocalcinosis (pseudogota)
  • Espondilitis anquilosante, y muchas otras.

 

Sin embargo, hay que recordar que, por lo general, el uso de hielo causa rigidez a los tejidos.

Por consiguiente, las aplicaciones de calor pueden ser más indicadas al comienzo del día, ya que relajan los músculos alrededor de las articulaciones, mientras que las aplicaciones de hielo pueden ser más útiles al final del día dado que pueden reducir la inflamación causada por las actividades diarias.

 

Cuando no se debe utilizar el hielo y el calor

 

El calor puede empeorar la inflamación y el hielo puede empeorar los espasmos musculares, por lo que cuando se mezclan pueden causar daños menores.

Ambos son inútiles o perjudiciales cuando no son necesarios: por ejemplo, el hielo es inútil cuando ya se tienen escalofríos y, de la misma manera, el calor es inútil cuando se está sudando.

El cerebro puede interpretar un exceso en el uso de uno de los dos elementos como una amenaza (y por lo tanto puede aumentar el dolor).

 

El calor y la inflamación aguda son una combinación muy negativa.

Cuando se pone calor en una lesión reciente, la situación puede empeorar.
También si se pone hielo en músculos doloridos la situación puede empeorar.

El hielo puede agravar los espasmos musculares y los puntos gatillo, que a menudo se encuentran en el caso de dolor de cuello y de espalda baja (las áreas que las personas a menudo tratan de curar con hielo).

Los puntos gatillo y los espasmos intensos pueden ser muy dolorosos y la gente piensa que se pueden tratar fácilmente con crioterapia.
No se debe usar hielo para el dolor de espalda, dolores de cabeza o dolor de cuello.

Se puede poner hielo alrededor del ojo después de una lesión o en la mejilla después de una cirugía dental (por ejemplo, después de la extracción de una muela del juicio).

Para el dolor menstrual hay que ponerse una bolsa de agua caliente en el vientre, el hielo no alivia los síntomas.

En caso de traumatismo en los testículos, se puede utilizar una compresa fría, pero hay que tener cuidado porque la zona es muy delicada.

 

Tipos de compresas con el hielo

 

Toalla helada. Mojar con agua fría una toalla y estrujarla hasta que apenas se quede húmeda. Doblar y colocar la toalla en una bolsa de plástico y congelarla durante 15 minutos. A continuación, se puede poner en la zona dolorida o lesionada.

Bolsa de hielo. Poner más o menos un kilo de hielo en una bolsa de plástico o en una compresa para el hielo. Sacar el aire y cerrar la bolsa. Envolver la bolsa en una toalla húmeda y aplicar la compresa en la zona afectada.

Sobres de hielo instantáneo. En la farmacia está disponible un sobre de hielo reutilizable que contiene un gel que puede convertirse en hielo dentro de unos segundos, basta con aplastar o golpear el sobre.
Algunos sobres están diseñados para envolver la zona lesionada, como por ejemplo un hombro o la rodilla.

Spray pulverizador de hielo. El spray pulverizador de hielo es muy útil durante los partidos o cuando no se puede mantener el hielo en contacto con el cuerpo durante al menos 10 minutos.

Las bolsas de guisantes o maíz congelados son baratas, duran 10-20 minutos y se modelan bien al cuerpo.

 

¿Cuándo hay que poner el hielo en una articulación (por ejemplo, en la rodilla o en la mano)?

Aplicar una compresa fría o hielo en la zona dolorida o herida por lo menos 3 veces al día hasta que se reduzcan el dolor, la hinchazón y la inflamación.
Durante las primeras 72 horas, poner el hielo durante 10 minutos, una vez por hora.

A continuación, utilizar el hielo durante 15-20 minutos, 3 veces al día: por la mañana, por la tarde después del trabajo o de la escuela, y alrededor de una hora antes de irse a la cama. Además, poner el hielo después de cualquier actividad prolongada o ejercicio físico intenso.
Mantener siempre un trapo entre la piel y la bolsa de hielo y adaptar la compresa a las curvas de la zona afectada.
No aplicar hielo durante más de 15-20 minutos a la vez y no dormir con el hielo en la piel.

 

¿Durante cuánto tiempo hay que aplicar hielo?

 

Idealmente, se debería poner hielo dentro de 5-10 minutos después de la lesión y durante 20-30 minutos. Se puede repetir este proceso cada 2-3 horas mientras uno está despierto y durante las 24-48 horas después del accidente.

Por lo general, después de las primeras 48 horas el sangrado se detiene.
El objetivo del tratamiento es limitar la hemorragia y la inflamación cuando se movilizan los tejidos con el ejercicio y el estiramiento. El hielo ayuda a aliviar el dolor y a relajar el tejido muscular.
Foto: hielo, inflamación, dolor, frío
¿Dónde se pueden comprar los productos con el hielo?

Los sobres de hielo instantáneo se encuentran en la farmacia (como producto sanitario), en las tiendas de artículos deportivos o en internet.

Existen varias medidas que se adaptan a las diferentes partes del cuerpo.

El precio de los sobres de hielo sintético depende de la marca, y varía de menos de un euro a casi 10 €.

Aproximadamente el coste de la bolsa para el hielo es de a partir de 6 hasta 15 euros. (por ejemplo, http://www.mundosilbato.es/bolsa-para-hielo.html)

 

Bolsas de gel frio casero

Si no se puede ir a la farmacia para comprar un producto especial (por ejemplo, Nexcare®), se puede usar una compresa de gel frío casero.

Estas bolsas caseras de gel frío son más cómodas que una bolsa de guisantes congelados, porque se adaptan mejor al cuerpo.
Bolsas de hielo para aliviar el dolor en las articulaciones
Se necesitan:

  • Bolsas de plástico para congelar
  • 1/2 litro de agua
  • 1/4 litro de alcohol.

Instrucciones:

  1. Llenar la bolsa de plástico para congelar con el alcohol y el agua.
  2. Eliminar la mayor cantidad de aire posible de la bolsa antes de cerrarla.
  3. Coloque la bolsa dentro de otra bolsa para congelar para contener posibles pérdidas de agua.
  4. Dejar la bolsa en el congelador durante al menos una hora.
  5. Cuando esté lista, colocar una toalla entre la bolsa de gel frío y la piel para evitar quemaduras.
  6. Asegurar la compresa con una venda alrededor de la zona a tratar (por ejemplo, el codo o el tobillo).

 

 

¿Cómo se utiliza la bolsa para el hielo?

 

Se puede frotar una pequeña cantidad de aceite en el área donde hay que poner la bolsa de hielo (se puede utilizar cualquier tipo de aceite). Si la piel está lacerada o si hay puntos de sutura en la zona, no se debe utilizar aceite, sino que se debe proteger la zona con una bolsa de plástico, esto evita que la herida se moje.

Colocar un trapo húmedo y frío sobre el aceite (en este caso no es necesario utilizar una bolsa de plástico).

Poner la bolsa de hielo sobre el trapo.

Después de 5 minutos, comprobar el color de la piel. Si la piel es de color rosa o rojo brillante, quitar la compresa. Si no es de color rosa, sustituir la bolsa con otra y mantenerla durante otros 5-10 minutos.

Se puede mantener el hielo en la zona durante 20-30 minutos. Cuando se pone hielo en la piel durante más de 20-30 minutos, se corre el riesgo de dañar la piel.

El efecto de la bolsa de hielo mejora si se presiona suavemente sobre la zona lesionada.

 

Algunos prefieren el calor

Los músculos rígidos y doloridos se tratan mejor con un tratamiento térmico porque el calor ayuda a relajar los músculos cansados.

La compresa tiene que estar caliente, pero no demasiado para evitar quemaduras.

También se puede usar el calor antes de hacer ejercicios para mejorar la movilidad, relajar los músculos y aumentar la elasticidad de las articulaciones.
Alternar la terapia de calor con el frío

Después de los primeros 3-5 días de tratamiento de una lesión grave con el frío, los especialistas recomiendan alternar la terapia de calor con la del frío para tener alivio y favorecer la recuperación, por ejemplo después de desgarros musculares, lesiones por sobrecarga y dolores articulares crónicos.
La dilatación de los vasos sanguíneos (con la terapia de calor) y la contracción (con en el frío) actúan como una bomba.
Durante el tratamiento térmico, los vasos sanguíneos se expanden, aumentando la circulación y el flujo de oxígeno y de nutrientes a la zona lesionada.