Pericarditis: ECG y tratamiento

La pericarditis es una inflamación del pericardio, es decir, la membrana que rodea el corazón.

 

Diagnóstico de pericarditis

El médico tiene que conocer el cuadro clínico del paciente y los síntomas, luego efectúa el examen objetivo.

La pericarditis crónica es una enfermedad recidivante, por lo tanto, es importante que el paciente explique al médico si se trata de una recidiva.

Hoy en día, en la mayoría de los casos se trata de miocarditis – pericarditis, en este caso, una ecografía puede resultar muy útil para realizar el diagnóstico.

En la fase fibrinosa y seca, las características que permiten realizar el diagnóstico de pericarditis son las siguientes:

  1. El dolor aumenta considerablemente al respirar (esto no ocurre en caso de infarto ni en caso de disección aórtica)
  2. Roce o fricción, un sonido similar al que se produce al pisar la nieve fresca. Es un ruido temporal que desaparece cuando se forma el exudado
  3. Elementos característicos en el ECG (explicados a continuación)
  4. Aumento de la VES (velocidad de eritrosedimentación) y de la PCR  (proteína C reactiva)

 

Exámenes diagnósticos para la pericarditis

ECG, onda P, QRS

Ante todo, se efectúa el examen médico general.
El médico ausculta el ritmo cardíaco del paciente con el estetoscopio. Si el corazón está rodeado por líquido se puede escuchar un sonido agudo anómalo.
Sí hay demasiado líquido alrededor del corazón, el sonido parece llegar de cierta distancia.
Después de este control el médico puede prescribir algunos exámenes.

  • Radiografía: la radiografía de tórax es el primer examen que ayuda a identificar este problema. Si el corazón está rodeado de líquido se detecta una estructura alargada. En la proyección lateral de la radiografía puede observarse una calcificación.
  • Electrocardiograma: se utiliza para estudiar la actividad eléctrica del corazón. Los trazados del ECG que se producen por la presión sobre el corazón a causa de la acumulación de líquido ayudan a diagnosticar esta patología.
  • Ecocardiograma: es el examen diagnóstico más utilizado para detectar el derrame pericárdico. Gracias al ecocardiograma, el médico es capaz de estudiar en tiempo real las imágenes del corazón.
  • Análisis de sangre: el médico puede prescribir exámenes de sangre (por ejemplo un hemograma o conteo sanguíneo completo y un PCR, de la proteína C reactiva) para confirmar el diagnóstico y comprender las causas de la pericarditis. Por ejemplo, la presencia elevada de troponina puede indicar la existencia de miocarditis.
  • Otros exámenes diagnósticos: los exámenes instrumentales como la TAC (tomografía computarizada) y la resonancia magnética nuclear pueden detectar la pericarditis, pero no se suelen utilizar para diagnosticar este problema.

En el ECG se observa:

  1. Segmento ST elevado en varias derivaciones, como en caso de miocarditis (en caso de infarto, el segmento ST se muestra elevado solo en las derivaciones que corresponden a la zona en que se ha producido el infarto), pero también puede observarse un segmento ST descendente.
  2. Forma cóncava  de la línea de base del electrocardiograma entre los dos picos del ECG (en caso de infarto no se observa esta forma cóncava)
  3. Segmento PR descendente (entre la despolarización de la aurícula y del ventrículo) en todas las derivaciones.

ecg, pericarditis, pr en descenso

El ECG es eficaz para diagnosticar la pericarditis aguda, las alteraciones se observan en el 90% de los casos.
Estas alteraciones del ECG se dividen en cuatro fases (Dehmer GJ, O’Meara JJ 3d. Update on acute pericarditis. Hosp Med. 1995;31:39–44), aunque solo en el 50% de los pacientes se producen las cuatro fases:

  1. Fase I, suele producirse durante los primeros días de la inflamación
  2. Fase II, puede durar desde unos pocos días hasta varias semanas
  3. Fase III, suele comenzar al finalizar la segunda o tercera semana y puede durar varias semanas
  4. Fase IV puede durar hasta tres meses

FuentePericarditis. In: Friedman HH. Diagnostic electrocardiography and vectorcardiography. 3d ed. New York: McGraw-Hill, 1985:320–7

Fase Segmento PR Segmento ST Onda T
I En descenso
o isoeléctrico
Elevado
(cóncavo)
Positiva
II En descenso
o isoeléctrico
Isoeléctrico Negativa
o positiva
III Isoeléctrico Isoeléctrico Negativa
IV Isoeléctrico Isoeléctrico Positiva

Ecocardiograma– muestra e derrame pericárdico entre las dos capas, el líquido se observa como una mancha negra.
El ecocardiograma puede ser negativo en las primeras fases de la pericarditis, debido a que en la fase aguda solo se produce dolor e inflamación. Sin embargo, cuando el dolor desaparece, se produce el derrame.

ecocardiograma, pericarditis

En el ecocardiograma, el líquido del derrame siempre se muestra de color negro, sin importar su composición (sangre, líquido inflamatorio o trasudado)
Este examen permite medir la cantidad del derrame.

Hoy en día, puede realizarse el diagnóstico de manera rápida por medio de una TAC ya que esta permite descartar:

  1. Embolia pulmonar – la TAC es un examen muy detallado y confiable
  2. Infarto – por medio de angiografía por TAC en la que se inyecta un medio de contraste
  3. Disección aórtica

Exámenes para la pericarditis constrictiva
Alteraciones del ECG

  • Bajo voltaje – debido a que el derrame aumenta la distancia entre el corazón y los electrodos que detectan la actividad eléctrica y además debido a la presencia de calcio
  • Taquicardia sinusal – debido a que el corazón no consigue llenarse correctamente de sangre, en los casos más graves puede haber fibrilación auricular (1 de cada 3 casos aproximadamente)

Para un diagnóstico confiable hay que realizar una RM y sobre todo una TAC ya que esta permite observar mejor el calcio, respecto a la resonancia magnética.

Un ecocardiograma muestra el calcio acumulado en las válvulas, pero no el calcio en el pericardio. Este examen puede ser importante ya que muestra si hay diástole reducida, los ventrículos pueden estar intactos, pero las aurículas están dilatadas.

Con la ecografía doppler permite analizar el flujo derecho e izquierdo en la válvula mitral y en la tricúspide al inspirar y al espirar durante la respiración. Esto permite realizar un diagnóstico certero de trastorno restrictivo o constrictivo.

En el diagnóstico diferencial de la pericarditis hay que distinguir principalmente entre:

  1. Infarto agudo
  2. Disección aórtica – provoca un dolor de pecho muy fuerte, el más fuerte de todos, debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas en la aorta. Sin embargo, el dolor suele ser posterior (en la espalda)
  3. Embolia pulmonar – provoca un dolor muy fuerte y agudo cuando un émbolo bloquea una rama de la arteria pulmonar
  4. Neumonía – aunque por lo general no es muy dolorosa

 

Tratamiento para la pericarditis

El tratamiento para la pericarditis depende de:

  • Causas del derrame pericárdico
  • Grado de acumulación del líquido
  • La gravedad de la enfermedad (puede dañar la funcionalidad del corazón)

Teniendo en cuenta todos estos factores, los médicos eligen el mejor tratamiento para el paciente.

Tratamiento para la pericarditis aguda

  • Analgésicos: codeína  y morfina (debido a que durante la fase aguda el dolor es insoportable)
  • Aspirina, en dosis muy altas (hasta 1000 mg a día, por lo menos según las directrices europeas. En los Estados unidos, por ejemplo, la dosis puede ser mucho más alta) y un fármaco gastroprotector
  • Antibióticos – son muy eficaces en el tratamiento de infecciones bacterianas (por ejemplo por estreptococo, neumococo, escherichia coli, etc.), pero no tienen eficacia para las infecciones virales
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como la idometacina o el ibuprofeno se pueden tomar durante el embarazo.

Corticosteroides: la cortisona debe emplearse con atención ya que es difícil suspenderla y solo debe emplearse en caso de que la pericarditis no responda al tratamiento con medicamentos antiinflamatorios.
Cuando un paciente con pericarditis recurrente suspende el tratamiento con cortisona puede desarrollar un derrame, por lo tanto, la situación puede volverse más complicada.
La pericarditis de tipo crónico se vuelve dependiente de los corticosteroides.
Además, la cortisona es una sustancia inmunomoduladora y no está indicada en caso de infección viral.
El tratamiento con cortisona debe suspenderse de manera gradual, reduciendo poco a poco los miligramos de la dosis inicial.

Tratamiento de la pericarditis crónica o recurrente

La colchicina sirve para reducir la inflamación que ha causado la pericarditis.
Según las directrices, aunque sea un fármaco nefrotóxico, se recomienda para los tipos de pericarditis recurrentes y resistentes a otros tratamientos.

En caso de pericarditis crónica con fibrosis constrictiva, los médicos pueden recomendar una intervención quirúrgica de pericardiectomía.

En la fase aguda es importe descansar, por lo tanto no hay que practicar deporte, pero cuando la fiebre desaparece, se pueden retomar las actividades diarias, con moderación.

Tratamiento para la pericarditis constrictiva

La pericarditis constrictiva puede tratarse mediante una intervención quirúrgica de pericardiectomía.
Esta cirugía no es simple, debido a que puede haber adherencias y un engrosamiento del pericardio, sin embargo, no hay que extirpar las partes sanas.
La pericarditis también se puede recidivar en el tejido residual.
Una pericardiectomía completa es una cirugía delicada por lo que hoy en día se realiza muy raramente.

Hospitalización
Se realiza una valoración del paciente en urgencias.
La hospitalización está indicada solo para los pacientes con un alto riesgo de complicaciones o si la causa de la enfermedad no es idiopática o viral, como en caso de:

  1. Tuberculosis
  2. Tumor
  3. Derrame pleural abundante con tamponamiento cardíaco
  4. Fiebre alta (más de 38°), que no es normal en caso de pericarditis viral
  5. Miocarditis
  6. Traumatismo torácico
  7. Inmunodepresión

 

Intervención quirúrgica para la pericarditis

Las intervenciones quirúrgicas incluyen:

  1. Pericardiocentesis guiada por ecografía: se efectúa a menudo, es un procedimiento médico seguro y eficaz que se utiliza para quitar o drenar el líquido en exceso del pericardio.
  2. Toracoscopia visual asistida: se efectúa bajo anestesia total y sirve para efectuar la evaluación visiva del pericardio. Además, este procedimiento elimina el líquido en exceso.
  3. Esclerosis pericárdica: en este procedimiento se inyecta una solución entre las capas del pericardio para cerrarlas. Se suele utilizar en el caso de derrame pericárdico causado por el cáncer.
  4. Pericardiotomía: esta operación quirúrgica prevé la eliminación completa o parcial del pericardio, sin embargo, se efectúa solo en los casos muy graves.
    Después de la intervención hay que seguir una alimentación ligera con poca sal y poco azúcar para restablecerse más rápido.
    Además, se aconseja dejar de fumar porque el tabaquismo causa muchos daños que pueden alargar el tiempo de recuperación.

 

Dieta y alimentación para la pericarditis

La medicina natural se basa en una alimentación y un estilo de vida saludable.
Muchas personas se han recuperado gracias a que han seguido ciertas dietas, como por ejemplo:

  1. Dieta del grupo sanguíneo
  2. Dieta vegana o crudista, recomendada por el higienismo

La dieta del grupo sanguíneo se basa en alimentos ricos en proteínas (animales y vegetales), verduras, algas y muy poca fruta (jugosa o fruta de cáscara).
Según esta dieta, los alimentos pueden ser:

  1. Neutros
  2. Beneficiosos
  3. Nocivos

Además, los efectos de los alimentos en el organismo, dependen del grupo sanguíneo de cada persona.
Por ejemplo, la carne roja puede ser beneficiosa o neutra para las personas del grupo sanguíneo O, mientras que es nociva para las del grupo sanguíneo A.

Según este tipo de alimentación, la pericarditis puede estar causada sobre todo por el consumo de naranjas y mandarinas, pero también puede estar causada por las frutas en general.

Según la dieta vegana y crudista, recomendada por el higienismo, la alimentación se basa en alimentos de origen vegetal, especialmente los crudos:

  1. Verdura, sobre todo la de hoja verde
  2. Fruta bien madura
  3. Patatas
  4. Fruta de cáscara
  5. Algas

De acuerdo con el higienismo, la salud de las personas depende de si la sangre está “saludable y limpia”. Esto se puede conseguir mediante el consumo de alimentos que se digieren rápidamente y que no causan la producción de toxinas.
Las bacterias y los hongos saprófitos se nutren de los tejidos muertos o en descomposición, por lo tanto, no consiguen multiplicarse en un organismo saludable y sin toxinas.
Para digerir las proteínas se requieren varias horas y los productos de deshecho pueden ser dañinos para el organismo.

Entre los remedios naturales para las infecciones que provocan la pericarditis se encuentra el ajo, debido a que tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.

  • Cortar en rodajas dos gajos de ajo
  • Comerlos junto con verduras o patatas

 

¿Cuánto tiempo dura? Pronóstico del paciente con pericarditis

Si la pericarditis es leve, el tiempo de recuperación es de casi 6 semanas meses, pero en los casos graves puede conducir a la muerte del paciente.
El pronóstico mejora si la causa es una infección viral o idiopática.

La pericarditis puede recidivar (volver a desarrollarse), en este caso se vuelve crónica.
En caso de hemopericardio (acumulación de sangre en el pericardio), la sangre se coagula rápidamente en el espacio cerrado del pericardio y esto puede provocar la muerte del paciente en poco tiempo.
Si el paciente sufre de pericarditis o miocarditis el pronóstico es menos favorable.
Sin tratamiento, la pericarditis puede volverse constrictiva.