Enfermedad de gota y ataque – síntomas

Los síntomas de la gota son causados por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones, en particular en la base del dedo gordo del pie.

Esta enfermedad se caracteriza por un nivel elevado de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia), es dolorosa, crónica y progresiva.

La gota es hereditaria y no es contagiosa.

Esta enfermedad afecta principalmente a los adultos y a los ancianos, rara vez se diagnostica en los niños.

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Los cristales de ácido úrico se pueden almacenar en pequeñas bolsas llenas de líquido alrededor de las articulaciones.
Estos cristales aumentan la inflamación que causa dolor e hinchazón alrededor de las articulaciones (bursitis). En casos raros, la gota se convierte en un tipo de inflamación crónica de las articulaciones similar a la artritis reumatoide.
En la gota crónica, los cristales de ácido úrico se depositan en las diferentes zonas de los tejidos blandos del cuerpo :alrededor de los dedos, en los codos, en las orejas y alrededor del dedo gordo del pie. Estos nódulos pueden aparecer en cualquier lugar en el cuerpo, de hecho se han observado en zonas inesperadas como las cuerdas vocales o alrededor de la médula espinal.

 


¿Qué es la gota?

La gota es una enfermedad causada por una sobrecarga de ácido úrico en el cuerpo. Esta sobrecarga provoca la formación de pequeños cristales de ácido úrico que se depositan en los tejidos del cuerpo, especialmente en las articulaciones.

Cuando los cristales se acumulan en las articulaciones causan inflamaciones recurrentes de éstas (artritis).
La gota es causada a menudo por una anomalía hereditaria en la capacidad del cuerpo para metabolizar el ácido úrico.
El ácido úrico es un producto de la degradación de las purinas (sustancia que se encuentra en las proteínas y en el ADN) que constituyen muchos alimentos que comemos.
Un exceso de ácido úrico puede causar ataques de artritis dolorosa (ataque de gota) , pero puede afectar también las vísceras, especialmente los riñones.
Las consecuencias pueden ser los cálculos renales y la insuficiencia renal.

Atención, algunas personas pueden tener valores elevados de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia) sin tener los síntomas de la gota, como artritis o insuficiencia renal.
La hiperuricemia asintomática ocurre cuando hay niveles elevados de ácido úrico en la sangre sin síntomas.
El nivel de ácido úrico en la sangre disminuye a menudo durante un ataque agudo de gota.
La hiperuricemia asintomática es considerada un estado precursor para el desarrollo de la gota.
Los ataques de artritis son extremadamente dolorosos y causan una rápida inflamación de las articulaciones.
La inflamación de las articulaciones se debe al depósito de cristales de ácido úrico en el líquido sinovial y en el recubrimiento de la articulación (membrana sinovial).
La inflamación de las articulaciones es la normal reacción del sistema inmune que envía los glóbulos blancos para eliminar el ácido úrico y libera los mediadores químicos de la inflamación que causan dolor, calor y enrojecimiento alrededor de la articulación.
Esta enfermedad evoluciona con ataques dolorosos más frecuentes y se extiende a otras articulaciones.

 

¿Quién se ve afectado por la gota?

Más de 8 millones de personas en los Estados Unidos sufren de gota.
La gota es nueve veces más común en los hombres que en las mujeres.
Afecta principalmente a los hombres después de la pubertad, con un pico alrededor de los 75 años.
En las mujeres, los ataques de gota normalmente ocurren después de la menopausia.
Entre la población masculina en los Estados Unidos, alrededor del 10% tiene la hiperuricemia.
Sin embargo, sólo una pequeña parte de las personas con hiperuricemia desarrolla la gota.

 

Causas de la gota

Además de la anomalía hereditaria debida a la gestión del ácido úrico, otros factores de riesgo son:

  • obesidad,
  • aumento de peso,
  • consumo de alcohol,
  • presión arterial alta,
  • ingesta de fructosa y jarabe de maíz contenido en las bebidas no alcohólicas, así como problemas en los riñones.

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Algunos medicamentos como los diuréticos tiazídicos (hidroclorotiazida), dosis bajas de aspirina, ciclosporina y medicamentos para la tuberculosis pueden causar niveles elevados de ácido úrico en la sangre y conducir a la gota.
Los ataques muy fuertes de la enfermedad son acelerados por:

Incluso algunas enfermedades pueden causar una producción excesiva de ácido úrico en el cuerpo. Algunos ejemplos son: leucemia y linfoma.
Un estudio ha demostrado una disminución de los niveles hormonales de la tiroides (hipotiroidismo) en pacientes con la gota.
Los ataques de gota pueden ser causados por una cirugía reciente, a causa de los sangrados.

 

¿Cómo se manifiesta la gota? Signos y síntomas

El dedo gordo del pie es la parte del cuerpo que sufre un ataque agudo de gota más a menudo, se llama podagra.
Entre las articulaciones afectadas más a menudo hay:

  • Pies,
  • Tobillos,
  • Rodillas,
  • Muñecas,
  • Dedos de las manos,
  • Codos.

Los ataques agudos se caracterizan por un dolor repentino en la articulación afectada junto con hinchazón, calor y enrojecimiento de la piel.
La gota puede ser también poliarticular, es decir, afecta diferentes articulaciones al mismo tiempo.
Los pacientes pueden tener también la fiebre.

Estos ataques dolorosos desaparecen normalmente después de unos días, con o sin medicamentos. En casos raros, un ataque agudo de gota puede durar algunas semanas.
La mayoría de los pacientes con gota ha tenido una recidiva de artritis aguda en la vida.

 

Diagnóstico de la gota

La gota se sospecha cuando un paciente sufre de ataques de artritis, especialmente en la base de los dedos de los pies.
Los tobillos y las rodillas están entre las articulaciones más afectadas.
Por lo general, esta enfermedad se manifiesta en una articulación a la vez, mientras que otros tipos de artritis, como el lupus sistémico y la artritis reumatoide implican más articulaciones al mismo tiempo.

radiografía, pie

Radiografía del pie

La radiografía puede ser útil para mostrar los depósitos de cristales, posibles daños causados como resultado de la inflamación crónica y para evaluar los efectos de la gota crónica en las articulaciones.

La prueba diagnóstica más útil es la artrocentesis, es decir la aspiración del líquido articular para entender si hay cristales en las articulaciones.
La artrocentesis es un procedimiento que se realiza bajo anestesia local.
Usando una jeringa y una aguja estéril, se aspira el líquido de la articulación inflamada. El líquido se analiza para buscar los cristales de ácido úrico y posibles infecciones.
Los cristales de ácido úrico se observan con un microscopio.
El diagnóstico de gota se puede hacer mediante la búsqueda de estos cristales de urato en el material aspirado de los nódulos articulares y del fluido de las bursitis.
Los reumatólogos son los especialistas expertos en esta evaluación.
Los pacientes con una historia clásica y los síntomas de la gota pueden ser correctamente tratados sin tener que realizar la artrocentesis.
Sin embargo, llegar a un diagnóstico correcto es difícil porque otros problemas pueden ser similares a la gota por ejemplo la pseudogota, la artritis psoriásica, la artritis reumatoide, y también las infecciones de la articulación.