Escaras en la piel: causas y grados

Las úlceras de decúbito (también conocidas como úlceras por presión o escaras) son lesiones cutáneas y de los tejidos subyacentes provocadas por la presión prolongada sobre la piel.

Cuando una persona está postrada en cama, el peso del cuerpo ejerce presión sobre la piel que se encuentra entre los huesos y el colchón.

Esto puede provocar:

  • Disminución u obstrucción de la circulación sanguínea hacia el tejido cutáneo
  • Falta de aporte de oxígeno hacia la piel

Las zonas de la piel con riesgo de escaras son aquellas que se encuentra en contacto directo con los huesos del cuerpo debido a que no hay músculos ni tendones, por ejemplo en:

  • Talón
  • caderas
  • Epalda (región sacra)

Los ancianos o las personas mayores tienen un mayor riesgo de desarrollar úlceras de decúbito, sobre todo si padecen una enfermedad que:

  • Los obligan a permanecer en cama durante mucho tiempo
  • Limita su capacidad de cambiar de posición

Del mismo modo, los niños o bebés discapacitados también pueden desarrollar úlceras de decúbito debido:

  • Imposibilidad para moverse
  • Posición acostada en la misma posición durante la mayoría del tiempo

En muy raras ocasiones, un paciente puede desarrollar una úlcera por llevar escayola durante mucho tiempo debido a una fractura.
Las escaras pueden desarrollarse rápidamente y suelen ser difíciles de tratar.
Existen diferentes estrategias que pueden ayudar a prevenir las úlceras de decúbito y favorecer su curación.

 

Estadios de las escaras en la piel

Estadio 1. Las lesiones no son heridas abiertas. La piel puede doler, pero no presenta cortes ni roturas.
La piel se muestra roja y no se blanquea (es decir, su color no cambia mucho al ejercer presión sobre ella y al retirar el dedo a continuación).
En las personas de piel oscura, la zona puede mostrarse de un color diferente al de la piel circundante, y no rojo.

La temperatura de la piel suele ser más caliente.
En la primera etapa, las úlceras pueden ser:

  • Dolorosas
  • Más duras que el área circundante

Estadio 2. La piel se rompe, se desgasta o forma una úlcera que suele ser dolorosa.
La llaga se extiende a las capas más profundas de la piel, hasta la dermis.
Su apariencia es similar a a la de:

  • Abrasión
  • Ampolla (vesícula)
  • Agujero superficial (cavidad) en la piel

A veces, el segundo estadio se caracteriza por la formación de una ampolla llena de líquido claro. Algunas partes de la piel circundante pueden estar:

  • Enrojecidas
  • Irritadas

Estadio 3. La llaga empeora y se extiende al tejido bajo la piel, formando un cráter más profundo.
Algunas partes del tejido subcutáneo pueden dañarse de forma irreparable y morir.
La lesión también afecta al tejido muscular.

Estadio 4. La úlcera es muy profunda, llega al músculo y al hueso y provoca la necrosis (muerte celular) de una gran parte de tejido.
Se pueden producir lesiones en los tejidos más profundos, como en:

  • Tendones
  • Articulaciones

Las llagas más graves aparecen en:

  • Hueso sacro
  • Talones

Lesión sospechosa de los tejidos profundos

A veces, las úlceras de decúbito no corresponden a ninguno de estos estadios.
En algunos casos, se sospecha que existe una llaga profunda dolorosa, pero no se puede confirmar.
Cuando no hay una herida abierta y los tejidos bajo la superficie están dañados, la llaga se llama lesión de tejido profundo. La zona de la piel puede ser de color:

  • Violáceo
  • Rojo oscuro
  • Puede formarse una ampolla llena de sangre

Lesiones sin estadificación
También existen úlceras por presión “sin estadio”, es decir que la situación está aún sin definir.
En estos casos, la llaga está cubierta por una capa gruesa de:

  • Otros tejidos
  • Material purulento

Los deshechos forman una escara (tejido necrótico) que puede ser de color:

  • Amarillo
  • Gris
  • Verde
  • Marrón
  • Negro

El médico no puede ver la base de la úlcera para determinar su estadio.

 

Causas de las escaras en la piel

  • Las úlceras de decúbito aparecen si el paciente no puede moverse y, por lo tanto, permanece en la misma posición durante mucho tiempo (lateral, prono o ventral).
  • En general, las personas se mueven constantemente, incluso cuando duermen.
    Esto evita el desarrollo de las llagas.
  • Las personas que no pueden moverse ejercen presión durante mucho tiempo sobre las mismas zonas del cuerpo.
  • Una persona enferma y obligada a estar permanentemente en la cama o en una silla de ruedas puede desarrollar escaras de decúbito

Existen diferentes factores que aumentan el riesgo de desarrollar úlceras por presión, como por ejemplo:

  1. Incapacidad para moverse con facilidad debido a la vejez o a una enfermedad
  2. Pérdida de peso o malnutrición- se reduce la masa grasa que protege las zonas óseas
  3. Deslizarse hacia abajo en una cama o una silla – la presión sobre la piel bloquea el suministro de sangre, ya que la piel tira en direcciones diferentes
  4. Fricción o roce de la piel, por ejemplo contra las sábanas
  5. Un paciente puede desarrollar las llagas en los últimos 2 o 3 días de vida, incluso si la prevención ha sido realizada de manera correcta
  6. Obesidad
  7. ieta no saludable; según la teoría de la medicina natural y de la dieta del grupo sanguíneo, existen alimentos que favorecen la formación de úlceras, mientras que los alimentos naturales ayudan a prevenir este trastorno
  8. Falta de líquidos (deshidratación)
  9. iel húmeda – por ejemplo debido a la sudoración o a la incontinencia;
  10. Otras enfermedades, como:
    • Diabetes mellitus (que reduce la circulación de la sangre y la cicatrización de las heridas)
    • Insuficiencia renal
    • Enfermedades cardíacas o respiratorias (provocan problemas de circulación)

 

Síntomas de las escaras en la piel 

Los síntomas de una úlcera de decúbito son:

  1. Enrojecimiento de la piel que empeora con el tiempo
  2. Formación de una ampolla y luego de una herida abierta en la zona afectada
  3. Fiebre en caso de infección de la herida

 

Consecuencias de las escaras en la piel 

Si no se trata, una úlcera de decúbito puede provocar varias enfermedades secundarias, como por ejemplo:

  1. Sepsis (entrada de bacterias en el flujo sanguíneo)
  2. Celulitis infecciosa (inflamación de los tejidos que provoca hinchazón y enrojecimiento)
  3. Infecciones óseas (osteomielitis) y articulares (sinovitis)
  4. Absceso (acumulación de material purulento)
  5. Carcinoma de células escamosas (úlcera de Marjolin)
  6. Fístula
  7. Clasificación de los tejidos

 

Valoración de las escaras en la piel

Para valorar la úlcera, el médico debe:

  1. Determinar el tamaño y la profundidad de la llaga
  2. Comprobar si hay líquido o residuos en la herida que puedan indicar una infección
  3. Comprobar si hay olores que puedan indicar una infección o tejido muerto
  4. Observar la zona alrededor de la herida para ver si hay algún signo de daño en los tejidos
  5. Buscar úlceras en otras partes del cuerpo