Esófago de Barret: diagnóstico, tratamiento y pronóstico

Pruebas diagnósticas para el esófago de Barret

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Endoscopia

La gastroscopia sirve para controlar el revestimiento del esófago que en el caso de esófago de Barrett tiene una apariencia similar a la del estómago.

Durante la gastroscopia, el médico puede detectar metaplasia intestinal, fúndica y cardial.
En el primer caso, las células tienen las características de las del intestino, en el segundo del fundus del estómago y en el último son similares a las del estómago cerca del cardias (válvula entre el estómago y duodeno).

Para confirmar el diagnóstico es necesario efectuar una biopsia, en la que se extraen algunos segmentos de la mucosa esofágica y se analizan en el laboratorio (histología).

En los casos de esofagitis erosiva, se debe tratar la esofagitis antes de comprobar la presencia de esófago de Barret, cuando desaparece la inflamación.
Si la displasia o el cáncer se detectan mediante la gastroscopia, se recomienda una endoscopia guiada por ultrasonido para evaluar la posibilidad de resección quirúrgica.
Un paciente con un esófago distal arrugado, sin metaplasia intestinal, confirmado por la biopsia, debe someterse a biopsias y endoscopias adicionales para el seguimiento de la enfermedad.

 

¿Se puede curar el esófago de Barrett?

Uno de los objetivos principales del tratamiento es prevenir o retrasar el desarrollo del esófago de Barrett, tratar y controlar el reflujo ácido mediante medicamentos y cambios en el estilo de vida.

Entre los remedios naturales se encuentran cambios en el estilo de vida, como por ejemplo:

  • Modificar la alimentación. Los alimentos que se deben evitar son:
    • Grasas
    • Chocolate
    • Cafeína
    • Comidas picantes
    • Menta
      Estos alimentos deben suprimirse de la dieta, ya que pueden agravar el reflujo.
  • Evitar el alcohol, las bebidas con cafeína y el tabaco.
  • Bajar de peso. Un exceso de peso aumenta el riesgo de reflujo gastroesofágico.
  • Dormir con el cabecero de la cama más alto. Dormir con la cabeza levantada ayuda a prevenir el reflujo del estómago en el esófago.
  • No acostarse hasta que no pasen 3 horas después de comer.
  • Tomar todos los medicamentos con agua abundante.

El médico también puede recetar fármacos para los síntomas.
Entre éstos, se encuentran:

  • Inhibidores de la bomba de protones que reducen la producción de ácido gástrico
  • Antiácidos para neutralizar la acidez de estómago
  • Antagonistas H2 que reducen la liberación de ácido gástrico
  • Agentes promotilidad como la metoclopramida (nombre comercial Primperan), medicamentos que aceleran el desplazamiento de los alimentos del estómago al intestino

Los medicamentos no curan el esófago de Barrett, solo combaten sus síntomas.
Sin embargo, esta enfermedad a veces retrocede de forma espontánea.

 

¿Existen tratamientos que actúan de manera específica sobre el esófago de Barrett?

Existen varios tratamientos, incluyendo la cirugía, que están diseñados específicamente para centrarse en el tejido anormal.
Entre éstos se encuentran:

La resección endoscópica de la mucosa (REM), que eleva la pared interna anormal e incide las paredes del esófago antes de eliminar el tejido anómalo con ayuda del endoscopio.
El objetivo es eliminar las células tumorales precancerosas que se encuentran en la pared interna.
Si hay células tumorales, en primer lugar se realiza una ecografía para asegurarse de que el cáncer no ha penetrado profundamente en las paredes del esófago.

La cirugía para eliminar la mayor parte del esófago es una opción en los casos en los que se ha diagnosticado una displasia grave o cáncer.
Cuanto antes se realice la cirugía, mayor será la posibilidad de resolver el problema.

 

Nuevos tratamientos para el esófagos de Barrett

Recientemente se han desarrollado varias técnicas para eliminar únicamente las células anormales y displásicas del revestimiento interno del esófago (o incluso las células precancerosas que solo se encuentran en las paredes interiores del esófago).
Entre éstas se encuentran:

Terapia fotodinámica (TFD): emplea un láser que se introduce en el esófago con el endoscopio para destruir las células anómalas de las paredes internas sin dañar el tejido normal.
Antes del procedimiento, el paciente ingiere un medicamento conocido como Photofrin, que hace que las células sean sensibles a la luz (fotosensibilización).

Ablación con radiofrecuencia: este tratamiento utiliza un dispositivo que genera energía. De nuevo, se realiza en endoscopia. Durante la endoscopia, se lleva el dispositivo hacia la sección anormal del esófago. Entonces, la bobina emite energía térmica que destruye las células anormales.
Las células normales cercanas se multiplican y reemplazan a las células anormales destruidas.

Control (seguimiento): en caso de esófago de Barrett sin displasia, si la metaplasia es de tipo gástrico cardial o fúndica, se recomienda un control cada 2 años, ya que el riesgo es leve o bajo.

La metaplasia de tipo intestinal es un tipo de alto riesgo, por lo que los controles debe realizarse cada año.
La displasia implica un riesgo mayor; en este caso, los médicos suelen recomendar controles semestrales o anuales.

 

Pronóstico del paciente con esófago de Barrett

El esófago de Barrett es una enfermedad pre-maligna que aumenta el riesgo de adenocarcinoma esofágico de 30-60 veces en comparación con la población general.
La mayoría de los pacientes no desarrollará cáncer de esófago y fallecerá por otras causas.

En un estudio de pacientes con esófago de Barrett no sometidos a controles, solo el 2,5% de los 155 pacientes falleció por cáncer de esófago, con un valor medio de seguimiento de 9 años.

 

Esófago de Barrett: causas y síntomas