Fractura de brazo – Rehabilitación

Rehabilitación en el hospital para la fractura del hombro

El paciente puede tener la primera sesión con el fisioterapeuta incluso mientras aún se encuentra en el hospital después de haber sufrido una lesión.

Puede ser necesario llevar un soporte para inmovilizar el brazo y proteger el hombro durante la recuperación.

El fisioterapeuta puede indicarle al paciente cuál es la mejor manera de llevar este soporte.
Además, puede enseñarle al paciente a realizar ejercicios pendulares suaves (ejercicios de Codman) que ayudan a mantener la flexibilidad del hombro durante el proceso de consolidación de la fractura.
El médico decide si el paciente puede o no realizar un programa de ejercicios sin que esto conlleve riesgos.

 

Rehabilitación en consultorio para una fractura de hombro

Pasadas tres o cuatro semana del accidente que provoca la lesión, el paciente puede iniciar la rehabilitación.
Si el paciente no consigue conducir el coche o salir de casa debido a los problemas de salud, un fisioterapeuta puede ir a la casa del paciente para realizar el tratamiento.
En primer lugar, el fisioterapeuta le pregunta al paciente acerca del accidente que ha producido la lesión y luego realiza una valoración del paciente para elegir el tratamiento más adecuado.
En caso de fractura de húmero, el fisioterapeuta mide algunos parámetros para evaluar:

  • Amplitud del movimiento
  • Fuerza
  • Dolor en el hombro
  • Funcionalidad y movilidad
  • Movilidad de la cicatriz (en caso de cirugía de ORIF, es decir cirugía abierta)

Después de realizar una valoración minuciosa de las condiciones del paciente, la movilidad el brazo comienza a mejorar gracias al tratamiento. El fisioterapeuta debe proporcionarle al paciente la información necesaria acerca del programa de rehabilitación y de qué debe hacer el paciente para obtener un resultado satisfactorio.

Por lo general, el paciente y el fisioterapeuta deben realizar ejercicios para mejorar:

  • Amplitud del movimiento: tras una fractura proximal del húmero, puede haber una limitación del rango del movimiento del hombro y del codo.
    Esta pérdida de elasticidad dificulta el movimiento del brazo.
    El fisioterapeuta puede recomendar ejercicios específicos para mejorar la amplitud del movimiento.
  • Fuerza: tras la lesión, el hombro puede permanecer inmovilizado por medio de una ortesis de hombro durante cuatro o seis semanas.
    A menudo, la inmovilización del brazo provoca una pérdida considerable de fuerza y e masa muscular.
    Los ejercicios de fortalecimiento se concentran en los músculos conocidos como el manguito rotador y en los músculos del brazo: bíceps y tríceps.
    Aunque pueden ser más débiles, también es importante fortalecer los músculos que le proporcionan estabilidad al omoplato para recuperar la funcionalidad del hombro.
  • Dolor: una fractura siempre produce un poco de dolor, sin importar el hueso del cuerpo en el que ocurra. El dolor es algo normal en caso de esta lesión y por lo general, la intensidad del dolor disminuye a medida que pasan los días.
    Sin embargo, es posible sentir dolor incluso tras haber iniciado el tratamiento de fisioterapia.
    El fisioterapeuta puede ayudar a manejar el dolor a través de ejercicios físicos o por medio de terapias que incluyen calor, frío (hielo) o magnetoterapia.
    Si el paciente siente demasiado dolor, e fisioterapeuta puede optar por otro tipo de terapia para manejar correctamente el dolor.

 

Movilización de las cicatrices causadas por una cirugía para la fractura del hombro

Tras una cirugía para reducir una fractura del húmero, queda una cicatriz en la parte anterior o lateral del hombro. En ocasiones, algunas adherencias de la cicatriz provocan una sensación de “rigidez” y limitación del movimiento.
El fisioterapeuta puede realizar un masaje de liberación miofascial de la cicatriz y una movilización para mejorar la elasticidad de la cicatriz. El fisioterapeuta puede enseñarle al paciente la manera en que se realiza el masaje para  que este lo pueda realizar en casa.

Funcionalidad. El programa de rehabilitación se concentra en restablecer la funcionalidad normal del brazo y del hombro.
El fisioterapeuta puede indicarle al paciente cuál es la mejor manera de realizar las actividades cotidianas para mejorar el movimiento del brazo sin que la lesión impida la realización de estas actividades de la vida diaria.
Por su parte, el paciente debe decirle al fisioterapeuta cuáles son los movimientos que realiza con mucha dificultad (o que no consigue realizar). De esta manera, e fisioterapeuta puede realizar un programa de recuperación funcional hecho a la medida del paciente.

 

Al cabo de ocho o doce semanas después de la lesión, la fuerza y la movilidad mejoran lo suficiente para garantizar una funcionalidad normal del brazo.
En este caso, el dolor debe ser mínimo.
A partir de este momento, los ejercicios del programa personalizado de rehabilitación pueden reducirse paulatinamente.
Puede ser necesario realizar ejercicios en casa durante dos meses más para mejorar la movilidad tanto como sea posible.

El paciente debe permanecer monitoreado por el médico y el fisioterapeuta para tener bajo control la recuperación.

Una fractura proximal del húmero (cerca del hombro) es una lesión dolorosa que limita el movimiento del brazo y del hombro.
Esto puede provocar dificultades a la hora de trabajar, de realizar los quehaceres domésticos y las actividades recreacionales en el tiempo libre.
En caso de fractura proximal del húmero, un programa de fisioterapia puede ayudar a retomar las actividades diarias de manera rápida y segura.

 

Complicaciones del hombro

La rehabilitación es muy importante. Una fractura de húmero puede requerir la inmovilización del brazo y esto, a su vez, puede provocar una incapacidad de mover el hombro (debido a una capsulitis adhesiva).
Por consiguiente, es necesaria un proceso de rehabilitación prolongado o una cirugía para liberar las adherencias.

El hombro puede permanecer débil, incluso después de la recuperación de la fractura.
Las lesiones del plexo branquial y de los nervios (axilares, sobre la axila, musculocutáneo, radial)se producen en el 50% de los casos de fractura proximal de húmero y en el 8% de los casos se produce una pérdida permanente de la fuerza muscular.

El riesgo de lesiones del nervio aumenta en las personas que sufren una fractura del cuello quirúrgico del húmero, o en caso de fracturas con desplazamiento o en caso de personas ancianas.

La mayoría de las lesiones vasculares ocurren en las personas mayores de 50 años de edad.
Los problemas de circulación sanguínea del húmero proximal (ramificación lateral de la arteria circunfleja anterior del húmero) puede provocar necrosis avascular, que se produce en el 14% de los casos de fractura en tres fragmentos y en el 34% de los casos de fractura en cuatro fragmentos (Frankle).
Esta complicación ocurre con frecuencia en caso de fractura del cuello quirúrgico del húmero y puede ser necesario un remplazo de la articulación (artroplastia).

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