Fractura de pelvis

Las lesiones de la pelvis son accidentes particularmente graves porque pueden causar la muerte del individuo, en efecto en la mayoría de los casos, el trauma también provoca lesiones en otras estructuras corpóreas, en particular el sistema nervioso y los órganos interiores.
Generalmente las fracturas de la presa ocurren a causa de accidentes de tráfico, en menor medida por caídas de lo alto o por aplastamiento.

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Acerca del 3% de las fracturas corpóreas son localizadas a nivel de la presa, la incidencia aumenta hasta el 25% en los pacientes politraumatizzati.
Este accidente golpea particularmente los jóvenes y los adultos con menos que 50 años, interesan raramente los ancianos, este fecho es importante para entender cual consecuencias de tipo social y económico comportas.
La mortalidad a causa de una fractura de la presa es bastante alta, además los sujetos que sobreviven sólo pueden recobrar parcialmente, en el 20/30% de los casos queda una invalidez restante.
Las consecuencias que puede llevar una lesión a la presa pueden ser: el dolor, la incontinencia urinario, molestias sexuales como la impotencia o déficites neurológicos (parestesia) hormigueo, pérdida de reflejos etcétera) La correcta toma en carga de los pacientes que ha padecido esta lesión preve un trabajo de equipo y una colaboración entre cirujano, radiólogo, ortopédico, urólogo, neurocirujano e internista porque generalmente el trauma interesa más distritos corpóreos.
La muerte a causa de una lesión de la presa puede ocurrir a causa de:

choque hemorrágico, pérdida de sangre);
lesiones del sistema nervioso central;
sepsi (infección sistémica).

La fractura de la presa golpea más los machos de las hembras porque son golpeados más fácilmente por traumas.

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Valoración besen de pie

La presa es una estructura anatómica formada por tres huesos: iliaco, ischio y pubis, que son soldados junto.
El hueso iliaco es lo que se encuentra más para arriba, en efecto la cresta iliaca se puede palpar unos 10 centímetros bajo a las costillas.
El ischio es el más inferior, comprimiendo sobre el glúteo, el único tejido óseo duro que se siente es la tuberosidad ischiatica, mientras el pubis es el más anterior y se puede palpar entre las piernas delante de los órganos sexuales.
La presa reviste una posición crucial porque conecta el fémur a la columna vertebral, en particular se articula con el hueso sagrado.
La forma de estos huesos recuerda para arriba una copa con la abertura hacia el abdomen, visto por lo alto es como un oval.
En el cuerpo humano sirve para contener los órganos sexuales, gastrointestinales y las calles urinario, además de algunas estructuras vasculares y nerviosas de fundamental importancia.
Los tres huesos se encuentran en bajo formando una cavidad llamado acetabolo, dónde se introduce la cabeza del fémur, junto forman la articulación de la cadera o coxofemorale.
Posteriormente los dos huesos de la presa son interconectados por el hueso sagrado formando la articulación sagrado iliaco, mientras que anteriormente se articulan por el sinfisi pubiano.
La estabilidad de los huesos es permitida por articulaciones algo móviles y perfectamente combacianti, además de robustos ligamentos que las conectan con el sagrado, ligamento sacrotuberoso, y con las vértebras lumbares (ligamentos ileo-lumbares).

¿Cómo ocurre la fractura de la presa?

El mecanismo injurioso más frecuente es el accidente en el coche sea para el conductor que para el pasajero sobre el asiento anterior, ésta puede causar la luxación o pérdida de las relaciones articular de la cadera y la fractura del cotile (bordo del acetabolo).
Un choque trasero muy violento, una incidente fachada o una detención del coche muy brusco pueden provocar un golpe muy fuerte contra el salpicadero del vehículo.
El choque sobre la rodilla una obscena violenta causa e indirecta de la epífisis del fémur contra el acetabolo que puede provocar la fractura acetabolare y la luxación de la cadera.
Para provocar daños parecidos necesita que el accidente sea muy grave porque la cabeza del fémur es bien integrada en el cotile y porque la cápsula articular que une los dos huesos es muy espesa y robusta.
Para causar una lesión, la articulación de la cadera dev’essere en flexión. Si La cadera está en adduzione, la fuerza de la masiva causa sólo una fractura posterior del acetabolo, mientras que si la cadera se encuentra en abducción, el choque también puede provocar una luxación o un sublussazione.
Si el accidente empuja la cabeza del fémur contra el fondo del acetabolo con una fuerza tal de desfondarlo puede provocar una lesión interior. En ciertos casos la fractura puede ser descompuesta con el desplazamiento de un muñón del cotile o bien comminuta, es decir con la descomposición en muchos fragmentos óseos.
La luxación de la cadera puede ocurrir a distancia de tiempo del trauma que ha causado la fractura de la presa por falta de sostén óseo.

 

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Presa vista de lado

Los huesos de la presa son muy grandes, por lo tanto hay muchos posible fracturas diferentes, algunos graves y estables, otras peligrosos porque inestables.

Los huesos de la pelvis forman un anillo externo a la presa, si la fractura no interrumpe la continuidad de este anillo, no se modifica la estabilidad a nivel pelviano, hacen parte de ello las lesiones de la cresta iliaca, de las ramas pubianas, de las espinas iliacos antero-superiores e inferiores.
Según el autor “Tile”, las fracturas sólo inestables sobre el plan horizontal causan un slivellamento del hueso pubiano de un lado con respecto del del otro lado. El spopstamento ocurre en sentido vertical o antero-posterior y los ligamentos sagrado-iliacos y sagrados espinales se desperezan o se rasgan.
Las lesiones más graves son inestables sobre el llano sagital y horizontal, un lado de la presa es empujado más para arriba con respecto del otro. Estas lesiones pueden ser acompañadas por la fractura por strappamento de la apófisis transversa de la quinta vértebra lumbar, L5, a obra del ligamento ileo-lumbar o bien la lesión del sagrado y la articulación sagrado-iliaca.
Las lesiones más peligrosas a menudo son asociadas con lesiones neurológicas del plexo lombosacrale, pueden implicar las raíces nerviosas de L4 a S3, en particular:

las que interrumpen la continuidad del acetabolo en sentido horizontal;
una fractura monolaterale de lo iliaco;

Los nervios que originan de estos niveles son el ciático, el pudendo, el nervio cutáneo posterior del muslo etcétera, se ramifican la pierna, los órganos genitales, los esfínteres etcétera

 

¿Cuáles son los síntomas y las señales de las fracturas de la presa?

La sintomatología comprende: dolor en la zona perjudicada y tumefacción por el trauma enseguida, la hinchazón es asociada con el hematoma che,se es situado en profundidad, puede no ser visible.
Enseguida después de la caída o el accidente, en caliente, el paciente puede moverse, caminar o pedalear en bicicleta por el primer cuarto de ahora, pero en cuanto se constipa, el dolor se pone insoportable.
Los síntomas pueden ser localizados a nivel de la ingle, del cóccix o de la cadera.
Hay casos de pacientes caídos en bici a 10 km de casa que logran subir en silla con dificultad y a alcanzar la misma vivienda.
Con base en el tipo de lesión, el paciente puede tener síntomas de tipo neurológico como parestesia, pérdida por fuerza y sensibilidad, dolor y hormigueo. En un caso sobre 5, una fractura del acetabolo causa un daño al nervio ciático que puede provocar el pie cadente por parálisis del músculo tibial anterior.
Si se lesionan como los órganos: el intestino, la vejiga urinario, los órganos genitales o los troncos arteriosos y venosos, el paciente advertirá síntomas viscerales específicos.

 

¿Cómo se diagnostica una fractura de la presa?

Para entender si se presenta un sujeto con una lesión ósea a la presa es importante saber qual’è estado el mecanismo injurioso.

 

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Fratura del acetábulo,tac-3d

 

¿Cuál es el tratamiento para la fractura de la pelvis?

Muchos profesionales tienen que examinar al paciente que acude al hospital con una fractura de la pelvis para comprobar si hay:

  • Pérdida de sangre,
  • Posibles daños a los órganos internos,
  • Posibles lesiones a arterias y venas.

 

Por lo que concierne la parte músculo-esquelética, este traumatismo es competencia del ortopedista.

Hay dos posibilidades: el tratamiento conservador y la cirugía.

 

El tratamiento conservador o no agresivo se elige en el caso de fracturas no desplazadas e inestables, eso depende de:

  • La edad del paciente;
  • La esperanza de vida,
  • El estado de salud del paciente, etc.

En general este tratamiento se elige siempre para las personas mayores.

 

El médico podría pedir que el paciente permanezca en la cama durante por lo menos un mes para favorecer la formación del callo óseo.

 

Medicamentos para la fractura de la pelvis

Mantener bajo control el dolor después de la cirugía es esencial para mejorar la movilidad del paciente.

Los narcóticos que se inyectan en el espacio epidural representan un alivio excelente para el dolor en la fase aguda.

Sin embargo, es necesario ser conscientes de los riesgos potenciales de hemorragia debido al efecto anticoagulante.

Las pastillas de los narcóticos con efecto prolongado pueden resultar útiles para reducir el dolor después de la cirugía.

 

La prevención para la trombosis venosa profunda (TVP) es esencial después de la cirugía.

Los remedios naturales (tales como las medias elásticas) pueden reducir la congestión venosa, reduciendo el riesgo de formación de trombos.

Las máquinas para la compresión de las piernas (terapia de la presión) operan para reducir la estasis venosa, pero pueden favorecer la estimulación del sistema fibrinolítico y la liberación del inhibidor del factor X.

 

El médico tiene que administrar los antibióticos cuando cabe sospecha de un problema:

  • Del intestino,
  • De la vagina,
  • Del tracto urinario.

 

Puesto que la hemorragia es la complicación más peligrosa de las fracturas de la pelvis, es necesario evitar los medicamentos antiinflamatorios en la primera fase del tratamiento.

Se pueden tomar en consideración más adelante si la inflamación provoca mucho dolor.

 

Medicamentos analgésicos

Los narcóticos son los medicamentos más recetados en la fase aguda. Mantener el dolor bajo control es esencial para la calidad de vida del paciente.

Muchos analgésicos también tienen efecto sedante y los pacientes que sufren una fractura de la pelvis suelen sentirse mucho mejor después de tomarlos.

La reducción del dolor ayuda al paciente a permanecer inmóvil para permitir la formación del callo óseo, entonces se tienen que evitar los movimientos de la pelvis.

Este tipo de medicamentos puede tener efectos secundarios, incluso graves, entonces es necesario que el médico los recete y solo se tiene que tomar la dosis recomendada.

 

Sulfato de morfina

Este narcótico es un excelente analgésico para:

  • Sus efectos fiables y previsibles;
  • Su seguridad;
  • Su reversibilidad con la naloxona.

Es particularmente útil para los pacientes que padecieron de traumatismos para evitar la sedación o la hipotensión.

Es necesario administrarlo con cuidado a los pacientes con presión baja, ya que puede empeorar la hipotensión, porque provoca la liberación de histamina.

 

Fentanilo

Excelente medicamento analgésico para pacientes con presión baja o con una situación cardiovascular inestable. No libera histamina. El efecto dura poco, pero se puede prolongar tomando más pastillas durante el día.

 

Acetaminofeno

Es el medicamento de primera opción para:

  • El dolor en los pacientes que no pueden tomar las aspirinas o los antiinflamotorios no esteroideos;
  • Los que corren un alto riesgo de hemorragia;
  • Los que toman anticoagulantes por vía oral.

Sirve para aliviar el dolor pero no tiene efectos para la inflamación.

 

Bitartrato de hidrocodona y paracetamol

Es una combinación de medicamentos indicada para aliviar al paciente en caso de dolor grave.

 

Oxicodona y acetaminofeno

Es una combinación de medicamentos indicada para aliviar a los pacientes hipersensibles a la aspirina en caso de dolor grave.

 

Cirugía para la fractura de la pelvis

 

Si el ortopedista recomienda la cirugía, se realiza una osteosíntesis que fija los fragmentos óseos, si la inestabilidad es grave se realizan una síntesis anterior y una posterior.

La primera fase de la cirugía consiste en la reducción de la fractura, es decir se alinean los fragmentos óseos y luego se realiza la osteosíntesis ejerciendo una tracción en el fémur en dirección longitudinal (a lo largo de su eje).

 

Las fracturas de la articulación sacro-ilíaca y del hueso coxal se fijan con dos tornillos.

En caso de lesión de la rama isquipubiana, es necesario separar los músculos rectos abdominales de la intersección con el pubis, luego se fijan una o dos placas.

Las fracturas del acetábulo se tratan manteniendo la cabeza del fémur lo más lejos posible de la parte baja del acetábulo hasta que la fractura se consolide.

 

Se aplica una escayola que cubre toda la extremidad inferior, de la pelvis al pie, y que se fija a la cabeza del fémur con un alambre de acero.

En caso de cirugía, lo más importante es atender a un ortopedista con una considerable experiencia en este tipo de cirugía, porque no se suele realizar a menudo, entonces los que tienen más experienca suelen conseguir los mejores resultados.

 

¿Cuáles son las posibles complicaciones de la cirugía de osteosíntesis para la fractura de la pelvis?

 

Hay distintas posibles complicaciones de una cirugía, tales como:

  • La lesión del nervio ciático;
  • La formación anormal del callo óseo;
  • Infecciones en o fuera de las articulaciones;
  • La artrosis prematura.

 

¿Cuáles son los tiempos de recuperación después de una fractura de la pelvis?

Para poder volver a las normales actividades diarias sin correr riesgos de pseudoartrosis o de falta de consolidación de la fractura, es necesario un periodo de recuperación que depende de:

  • La zona de la lesión,
  • El tamaño,
  • El tipo de fractura (desplazada, abierta, conminuta),
  • La edad del paciente,
  • Posible osteoporosis.

 

Después de una cirugía sin complicaciones, el paciente tiene que someterse a alrededor de un mes de inmovilización, luego puede volver gradualmente a todas las actividades diarias.

 

En caso de fractura estable tratada sin cirugía, los ortopedistas recomiendan un mes o dos de descanso permaneciendo en la cama para permitir que los fragmentos óseos se consoliden. Posteriormente, el médico recomienda la rehabilitación estándar y acuática para recuperar la fuerza y el movimiento.

 

Los posibles resultados de la fractura de la pelvis (consecuencias de largo plazo) son:

 

  • Lesiones de los órganos abdominales, en particular del intestino y del colon;
  • Perjuicios al sistema circulatorio (ocurren rara vez), que se aprecian junto a hemorragia, sobre todo de la arteria ilíaca;
  • Si la fractura afecta al acetábulo, las consecuencias tardías pueden ser la artrosis de la cadera y la necrosis de la cabeza del fémur debido a la obstrucción de la circulación sanguínea.

 

 

 

 

Rehabilitación pasiva, fractura de la pelvis

Rehabilitación pasiva después de una fractura de la pelvis

¿Qué rehabilitación es necesaria después de una fractura de la pelvis?

 

El único tratamiento que reduce los tiempos de formación del callo óseo es la terapia magnética, una aplicación precoz permite reducir los tiempos de vuelta a las actividades diarias y al deporte.

Es necesario empezar con la rehabilitación lo antes posible para sanar con rapidez, en cuanto el ortopedista recete la terapia física, es necesario empezar a moverse, cargar el peso en las extremidades inferiores y caminar.

En la primera fase pueden ser útiles algunas sesiones de rehabilitación acuática para recuperar la fuerza y la normal amplitud de movimiento, aunque no se consiga cargar todo el peso en las extremidades inferiores.

A menudo las personas mayores no se someten a este tratamiento porque no consiguen nadar.

 

En la segunda fase, se empieza con la rehabilitación estándar, se realiza en un gimnasio a través de bicicleta estática y ejercicios específicos para:

  • La articulación de la cadera,
  • La parte lumbar de la espalda,
  • La región sacra.

Durante la primera parte se realizarán sobre todo ejercicios de movilización pasiva y activa asistida.

Después de un mes de inactividad, se aprecia una pérdida de fuerza y de tamaño de los músculos, sobre todo del músculo cuádriceps.

En el primer periodo de terapia física, se carga el peso solo en una extremidad, entonces es necesario reforzar toda la pierna afectada, de la cadera al pie.

 

Los primeros ejercicios serán de tipo isométrico, es decir con contracciones musculares con la pierna inmóvil, posteriormente se sigue con ejercicios de tipo concéntrico, es decir con contracciones y movimiento.

En caso de dolor es útil someterse a algunas sesiones de terapia física, tales como la terapia láser o la tecarterapia, que reducen la inflamación.

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