Fractura de radio

La fractura distal del radio es una lesión relativamente frecuente que consiste en la rotura de uno de los dos huesos largos del antebrazo a nivel de la muñeca.

 

El antebrazo se compone de dos huesos largos: radio y cúbito, que se encuentran el uno al lado del otro. El radio se encuentra en el lado del pulgar y forma dos articulaciones, una con el cúbito y otra con diferentes huesos pequeños de la muñeca.

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Anatomía de la muñeca

Cuando nos caemos aterrizando con las manos hacia fuera, el golpe se descarga en el radio. Cuando la fuerza es excesiva, puede ocurrir la rotura del hueso.

La fractura distal del radio es frecuente en las personas mayores, pero también puede ocurrir en pacientes más jóvenes. A menudo la fractura del radio se presenta junto a la rotura de otros huesos tales como el cúbito o el escafoides.

Las personas más afectadas son los ancianos con más de 65 años porque tienen los huesos más débiles y es más fácil que sufran traumatismos debidos a una caída.

 

Los recién nacidos y los niños pueden padecen de una fractura en tallo verde del radio que consiste en la lesión del interior del hueso, pero el periostio (membrana externa) permanece intacto.

 

La fractura del radio puede ocurrir tanto en el antebrazo derecho como en el antebrazo izquierdo con la misma probabilidad, rara vez es bilateral.

 

Causas de la fractura de radio

Por lo general, la fractura de radio se debe a un traumatismo de muñeca equivalente al peso del cuerpo, como ocurre cayendo sobre las manos abiertas.

Esto puede ocurrir con cualquier tipo de caída, pero es más frecuente en los deportes que usan el monopatín, la tabla de snowboard (en particular sobre hielo) y similares porque caer sobre superficies duras puede ser muy perjudicial.

 

Signos y síntomas de la fractura de radio

En general, los pacientes con esta lesión padecen de dolor fuerte y repentino en la muñeca o en el antebrazo justo después del accidente. Desde entonces, el paciente tiene el brazo apoyado en el pecho para proteger la muñeca.

 

El dolor se siente en la muñeca y en el antebrazo en el lado del pulgar. Los síntomas se pueden estabilizar de manera rápida y los pacientes sienten molestias en el área de la lesión que son especialmente intensas durante la noche o por la mañana al despertarse.

 

Los pacientes con una fractura de radio también pueden apreciar hinchazón y dolor al tacto en el área lesionada del hueso.

El dolor puede aumentar con algunos movimientos de muñeca, cuando se aprieta el puño o durante las acciones en las que se apoya el peso en la muñeca lesionada, como cuando nos levantamos de la cama.

En las fracturas graves de radio (con desplazamiento de hueso) se puede apreciar una deformidad patente.

 

Complicaciones de la fractura de radio

La fractura distal del radio puede causar las siguientes complicaciones:

  • Lesión o distensión del nervio mediano: esta complicación ocurre cuando la fractura se consolida de manera incorrecta.

El daño puede ocurrir cuando el hueso se lesiona porque el golpe provoca un traumatismo violento en el nervio o cuando el hematoma o la hinchazón comprimen el nervio.

Esto puede dar origen al síndrome del túnel carpiano, con hormigueo, pérdida de fuerza y de sensibilidad en el pulgar, en el índice y en el dedo medio.

  • Artrosis de muñeca entre el radio y el cúbito o entre el radio y los huesos del carpo.
  • Los fragmentos óseos no se unen de forma correcta, por ejemplo un fragmento podría no tener un ángulo natural comparado al de los demás.
  • Pseudoartrosis (los muñones de la fractura no se consolidan).
  • Rigidez de la muñeca y de los dedos.
  • Rotura de un tendón, en particular el extensor largo del pulgar.
  • Enfermedad de Sudeck o distrofia simpático refleja, provoca osteoporosis y dolor persistente en el área lesionada.

 

Diagnóstico de fracturas distales del radio

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Radiografía de una fractura del radio y del estiloides cubital

 

 

 

Un diagnóstico correcto empieza con los exámenes adecuados, como la radiografía inicial, los chequeos y si necesario los exámenes tridimensionales más avanzados.

La tomografía axial computarizada puede realizarse para evaluar la alineación de los fragmentos o las condiciones de la articulación.

 

La resonancia magnética (RMN) se realiza con menos frecuencia y puede ser útil para descartar lesiones de ligamentos o de otros huesos de la muñeca, como por ejemplo el escafoides.

 

En general, el médico recomienda a todas las mujeres con más de 50 años y con una fractura de muñeca que se sometan a una densitometría ósea para medir y evaluar el grado de osteoporosis.

 

La fractura se define no desplazada si está incompleta o si los fragmentos óseos siguen en su posición anatómica.

Si se habla de fractura desplazada, los fragmentos óseos no están bien alineados, el ortopedista tiene que “reducir”, es decir manipular los fragmentos de la fractura para colocarlos de manera correcta.

Si la reducción se considera aceptable, es necesario repetir el exámen diagnóstico (radiografía o tomografía) para comprobar si la posición o la alineación de los fragmentos óseos no se modifica durante la primera fase de la recuperación.

 

En las fracturas que resultan inestables debido a la osteoporosis o a la gran fragmentación puede ocurrir una pérdida de reducción, y puede ser necesario repetir los rayos X hasta cada semana.

Las fracturas más estables necesitan menos radiografías de control, normalmente se realizan cuando el paciente se quita la escayola.

Si no se puede reducir la fractura de manera aceptable o si esa es muy inestable y corre el riesgo de volver a descomponerse incluso durante la inmovilización de la escayola, el médico puede recomendar la cirugía para reducir y estabilizar los fragmentos de la fractura.

Esta cirugía se realiza con anestesia local.

 

Tratamiento de la fractura de radio

Los tratamientos para la fractura distal del radio han cambiado considerablemente en los últimos años.

Los métodos de tratamiento son: ninguna reducción, reducción cerrada con escayola, cirugía percutánea y reducción a cielo abierto.

 

Reducción cerrada

La mayoría de las fracturas desplazadas se trata con reducción cerrada y estabilización con una escayola.

La manipulación cerrada de las fracturas desplazadas se realiza con anestesia para evitar el dolor.

En la mayoría de estas fracturas se aprecia un desplazamiento dorsal y proximal de la epífisis del radio con una deformidad que se extiende a la palma de la mano.

El cirujano realiza una leve manipulación en tracción y flexión de la epífisis distal (la parte más cerca de la muñeca), del carpo y de la mano.

 

Se usa el periostio dorsal intacto como una banda elástica para favorecer la reducción y la estabilización de la fractura.

 

A diferencia de fracturas parecidas, a menudo la tracción de los dedos realizada a través de pequeñas pesas resulta perjudicial.

De todas formas, la tracción de los dedos puede ayudar a estabilizar la mano, la muñeca y el brazo para reducir e inmovilizar el brazo durante la aplicación de la escayola. Para evitar usar pequeñas pesas, un asistente puede sostener la extremidad del miembro del paciente.

 

Reducción cerrada y fijación percutánea

Se debate sobre los tipos más indicados de fracturas distales de radio que se pueden tratar con la fijación percutánea.

El tipo más indicado es la fractura desplazada con una neuropatía del nervio mediano y evidente hinchazón de los tejidos blandos de la palma de la mano.

Con una reducción cerrada y una escayola estos pacientes corren el riesgo de desarrollar el síndrome del túnel carpiano o el síndrome compartimental del antebrazo.

La fractura sangra en la región medial del antebrazo y en el túnel carpiano debido a la lesión en la parte interior del periostio.

Si se aplica una escayola muy apretada a esa región, la presión puede aumentar de manera muy peligrosa.

 

La fijación percutánea de los clavos permite aplicar una escayola ancha sin correr el riesgo de desalineación de los fragmentos.

Se pueden emplear uno o dos clavos. La fluoroscopia se emplea para guiar la reducción de la fractura y colocar el clavo de forma correcta.

 

La anestesia se emplea para aliviar el dolor y disminuir el riesgo de nuevas lesiones óseas.

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Estructura del hueso con periostio, epífisis, diáfisis, metáfisis

El cirujano alinea los fragmentos, posteriormente introduce los clavos a partir de la epífisis distal del estiloides radial, en dirección oblicua, en la región proximal de la metáfisis radial.

Durante la incisión de la piel realizada para introducir el clavo es necesario tener cuidado de no perjudicar al nervio sensitivo radial o a los tendones extensores.

Se tiene que evaluar la estabilidad de la fractura con movimientos de flexión y extensión y de rotación durante la fluoroscopia.

 

A menudo en los niños y en los adolescentes un solo clavo y la reducción del periostio permiten suficiente estabilidad en el antebrazo.

Si un solo clavo no es suficiente para garantizar estabilidad a los fragmentos óseos del radio, es posible colocar otro clavo.

Se puede colocar el segundo clavo de manera paralela al primero o de manera que los dos clavos se crucen.

En este caso también las incisiones de la piel realizadas para colocar los clavos no tienen que perjudicar a los tendones extensores.

 

Los clavos están doblados, están solo parcialmente dentro de la piel y se cubren con una venda esteril. Se inmoviliza el antebrazo con una escayola, pero esta no tiene que estar apretada porque la estabilidad de la fractura depende de los clavos.

 

Se dejan los clavos hasta que la fractura sane (normalmente 4 semanas).

Se puede remover el clavo en el consultorio sin anestesia.

El empleo de los clavos para la fijación puede aumentar el riesgo de causar otras lesiones óseas, aunque este riesgo no ha sido comprobado todavía.

Como precaución, sería necesario emplear un clavo de díametro pequeño e introducirlo de manera tan poco traumática como sea posible.

Se debería extraer el clavo en cuanto la consolidación de la fractura sea lo suficientemente estable para que el paciente siga solo con la escayola.

 

Cirugía de reducción a cielo abierto

Normalmente se elige la reducción a cielo abierto cuando una fractura “no se puede reducir”.

A menudo una fractura “no se puede reducir” debido al desplazamiento del periostio o del músculo pronador cuadrado entre los fragmentos óseos.

Aunque el pronador cuadrado puede deslizarse entre los fragmentos óseos, es un fenómeno que ocurre más a menudo con el periostio.

Es posible inmovilizar el antebrazo con la escayola, pero normalmente se emplea un clavo liso percutáneo para estabilizar la reducción.

El clavo se introduce con el mismo método que se emplea en la reducción cerrada.

 

Las fracturas abiertas de la epífisis no son frecuentes, en estos casos es necesaria la reducción a cielo abierto.

Es necesario tener cuidado de no perjudicar el cartílago de la epífisis para evitar el riesgo de que se pare el desarrollo de los niños y de los adolescentes.

La epifisiólisis de grado III o IV según la clasificación de Salter y Harris o la fractura en tres planos se tienen que reducir con cirugía a cielo abierto.

Se puede analizar la alineación articular con una tomografía axial computarizada, una resonancia magnética o una artroscopia de muñeca.

En este caso no se puede aceptar ni siquiera un desplazamiento mínimo (1 mm).

 

¿Cuánto tarda el paciente en recuperarse? El pronóstico

Los tiempos de recuperación dependen del tipo y de la gravedad de la fractura, además hay otros factores que afectan la recuperación:

  • La edad,
  • La alimentación,
  • Los tratamientos elegidos.

Una fractura no desplazada en una persona joven puede sanar en 2/3 meses, en cambio una fractura conminuta (con dos o más fragmentos) del radio en una mujer mayor que padece de osteoporosis no sana antes de 5/6 meses.

 

La magnetoterapia reduce los tiempos de formación de callo óseo hasta el 50%.

La rehabilitación favorece la circulación y los procesos de reparación celular, además permite recuperar fuerzas, junto a la amplitud del movimiento de la muñeca y de los dedos.

 

La dieta para la osteoporosis es fundamental para favorecer el almacenamiento de calcio en los huesos, se recomienda evitar carne, productos lácteos, huevos y en general proteínas animales porque vuelven la sangre más ácida y sobrecargan los órganos internos.

Para una recuperación más rápida se recomienda comer mucha fruta, hortalizas, legumbres, semillas, nueces y cacahuetes, cereales como arroz y avena.

Deberían evitarse los pasteles.

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