Fractura de rodilla

La fractura de rodilla puede ocurrir en:

  • La rótula;
  • Los cóndilos femorales;
  • La meseta tibial;
  • La eminencia intercóndila tibial;
  • La tuberosidad tibial.

 

La causa de estas lesiones puede ser una fuerza directa o indirecta.

Las fracturas de tibia y rótula representan el 1% de todas las fracturas del esqueleto.

 

Las lesiones de los cóndilos femorales representan el 4% de todas las fracturas del fémur.

Fractura de rodilla, prueba de movimiento

Fractura de rodilla, prueba de movimiento

Causas de la fractura de rodilla

Las fracturas de rodilla pueden deberse a:

  • Un traumatismo (directo o indirecto);
  • Estrés crónico;
  • Otras enfermedades, como por ejemplo un osteosarcoma (cáncer de hueso).

 

Las fracturas de rodilla pueden deberse a un traumatismo directo o indirecto con consiguientes dolor y edema.

 

  • En general, la fractura de la rótula se debe a un traumatismo directo, como por ejemplo una lesión durante un accidente de coche, una caída con la rodilla flexionada o la contracción del cuádriceps cuando la rodilla se encuentra en posición parcialmente flexionada (como por ejemplo un tropiezo o una caída).
  • Las fracturas del cóndilo femoral (en la zona del fémur cerca de la rodilla) se deben al apoyo de la carga en dirección vertical con desviación hacia el interior (genu valgo) o hacia el exterior (genu varo).
  • La fractura de la eminencia intercóndila tibial ocurre con un traumatismo directo en la parte proximal (superior) de la tibia con la rodilla flexionada, como por ejemplo cuando caemos de la bicicleta. También puede deberse a la hiperextensión con la rodilla desviada (genu valgo o genu varo), como por ejemplo en el caso de choque entre coches o de accidentes deportivos (las fracturas por avulsión de la eminencia tibial se aprecian más a menudo en los niños que tienen entre 8 y 14 años, pero también se pueden apreciar en pacientes adultos).
  • La fractura del tubérculo tibial normalmente ocurre cuando se hacen deportes en los que se salta a menudo, como por ejemplo el baloncesto, los saltos a la piscina, la gimnasia y el fútbol. Ocurre con más frecuencia en los hombres que en las mujeres.
  • La fractura de la meseta tibial (en la parte superior de la tibia cerca de la rodilla) se debe a un accidente de coche, una caída de la moto o, en caso de caída hacia abajo, el fémur puede romper la meseta tibial. En las personas mayores o que padecen de osteoporosis la lesión de la meseta tibial también puede ocurrir con traumatismos menores). El paciente suele conseguir cargar el peso del cuerpo.

 

Síntomas de la fractura de rodilla

 

Cuando se analiza el paciente con posible fractura de rodilla es necesario comprobar si hay:

  • Hinchazón,
  • Hematomas,
  • Rigidez (limitación del movimiento).

Se pide al paciente que se tumbe boca arriba y que levante la pierna extendida contra la gravedad para comprobar si consigue realizar este movimiento. En el caso de fractura desplazada de la rótula el paciente no consigue levantar la extremidad inferior.

 

Fracturas de la rótula

 

Los pacientes sienten dolor de rodilla sobre la rótula.

El paciente siente dolor en la extensión de la rodilla o no consigue extenderla.

Levantamiento de la pierna

Levantamiento de la pierna

Fracturas del cóndilo femoral

 

El paciente siente dolor en el fémur a la altura del cóndilo femoral medial o lateral, a menudo se aprecia un hematoma.

El paciente que padece de esta fractura no consigue apoyar la carga del cuerpo en la pierna lesionada.

 

Fracturas de la eminencia intercóndila tibial

 

En los pacientes se puede apreciar un hematoma en la rodilla y dolor punzante.

Puede ocurrir una avulsión (desprendimiento) en la articulación de ligamento cruzado anterior de la tibia.

 

Fracturas del tubérculo tibial

 

Los pacientes sienten dolor en la parte anterior de la tibia, alrededor de 2/3 cm debajo de la superficie articular.

En el caso de fracturas graves el paciente no consigue extender la rodilla.

 

Fractura de la meseta tibial

 

En los pacientes se aprecia hinchazón y dolor de rodilla en su parte medial o lateral.

Hasta el 30% de este tipo de fracturas están relacionadas con lesiones de los ligamentos de la rodilla:

  • Lesiones del ligamento colateral medial o del ligamento cruzado anterior en caso de fractura de la meseta tibial en la parte medial;
  • Lesiones del ligamento colateral lateral o del ligamento cruzado posterior en caso de fractura de la meseta tibial en su parte lateral.

 

Diagnóstico diferencial para la fractura de rodilla

El médico tiene que descartar:

  • Dislocación de rodilla;
  • Contusión
  • Enfermedad de Osgood-Schlatter
  • Lesiones de las arterias periféricas
Fractura de rodilla

Fractura de rodilla

Pruebas diagnósticas para la fractura de rodilla

Radiografías

La radiografía de la rodilla se realiza en proyección:

  • Anteroposterior,
  • Lateral,

Es mejor realizar las cuatro distintas proyecciones para detectar las fracturas de la rodilla.

La radiografía oblicua es particularmente útil para detectar las fracturas de la meseta tibial y las lesiones oblicuas del cóndilo femoral.

Si se cumplen las reglas de Ottawa para realizar las radiografías de la rodilla, se reducen los costes y los tiempos de espera.

 

Según estas reglas, se tienen que realizar las radiografías en caso de:

  • Paciente que tiene por lo menos 55 años;
  • Rigidez de la cabeza del peroné;
  • Rigidez aislada de la rótula;
  • Incapacidad de flexionar la rodilla formando un ángulo recto;
  • Incapacidad de sostener el peso del cuerpo.

 

Foto: Fractura de la meseta tibial tratada con cirugía empleando placa y clavos

 

Tomografía axial computarizada

La TAC puede resultar necesaria para analizar la gravedad de la rotura de la meseta tibial.

La TAC es útil para los pacientes con múltiples traumatismos, sobre todo si es difícil realizar las radiografías en todas las proyecciones.

 

La resonancia magnética tiene la ventaja de mostrar los tejidos blandos, entonces es útil si cabe sospecha de una lesión:

  • De los ligamentos;
  • Del menisco;
  • De la bolsa sinovial.

En caso de lesión osteocondral (es decir que afecta tanto al hueso como al cartílago), esta prueba muestra la extensión de la fractura.

Una fractura pequeña se puede detectar solo a través de la resonancia.

 

¿Qué hacer? El tratamiento para la fractura de rodilla

 

Fractura de la rótula

Las fracturas no desplazadas en las que se consigue extender la rodilla completamente se tratan con:

  • Una escayola o una rodillera;
  • Las muletas;
  • El apoyo parcial del peso corporal durante 6 semanas.

En caso de fractura desplazada o relacionada con problemas de extensión, es mejor elegir la cirugía de reducción y fijación interna con cerclaje.

En caso de grave fractura conminuta puede ser necesaria una patelectomía parcial o total (se extrae la rótula y se reemplaza con el tendón rotuliano cuadricipital).

Los pacientes con fracturas abiertas deberían tomar antibióticos y hace falta atender al ortopedista para eliminar el tejido necrótico y los cuerpos extraños.

Es esencial limpiar cuidadosamente la parte fracturada para evitar infecciones.

 

Fractura del cóndilo femoral

Existen distintos tipos de lesión del cóndilo: supercondílea, intercondílea y condílea.

Si la fractura se encuentra en la parte interna del hueso se define intra-esponjosa porque esta zona se compone de muchas trabéculas, en cambio la parte externa se compone de hueso compacto.

Los nervios y las arterias se encuentran muy cerca de la fractura, entonces es necesario realizar un examen detallado de los nervios y de los vasos sanguíneos.

Se puede evitar la cirugía solo para las fracturas incompletas o no desplazadas, en cambio las fracturas abiertas, las desplazadas y las que están relacionadas con lesiones de los nervios y de los vasos sanguíneos necesitan la fijación quirúrgica.

 

Fractura de la espina tibial

Para una fractura no desplazada (si la articulación de la rodilla resulta estable) es suficiente inmovilizar la rodilla con una escayola o una órtesis.

En caso de rodilla inestable, de avulsión completa de la espina tibial o en caso de fractura desplazada es necesario atender al ortopedista para tomar en consideración una posible fijación quirúrgica.

 

Fractura del tubérculo tibial

Para las fracturas no desplazadas es suficiente inmovilizar la rodilla.

Una fractura desplazada puede necesitar la cirugía de reducción y fijación interna.

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Fractura del plato tibial obrada con clavos y una chapa

Fractura de la meseta tibial

Para las fracturas no desplazadas es necesario inmovilizar la extremidad con una escayola y el paciente no puede apoyar el peso del cuerpo en el suelo.

Es necesario atender al ortopedista para las fracturas desplazadas (con depresiones), que necesitan la reducción y la fijación interna. Si la depresión articular es mayor de 3 mm es necesaria la cirugía.

El objetivo del tratamiento consiste en:

  • Estabilizar,
  • Alinear,
  • Recuperar la flexibilidad,
  • Eliminar el dolor.

De esta manera se puede minimizar el riesgo de artrosis de rodilla después del traumatismo.

 

Fármacos o medicamentos para la fractura de rodilla

 

Analgésicos, opioides y antiinflamatorios no esteroideos son los medicamentos más indicados para el dolor debido a la fractura.

Los antiinflamatorios no esteroideos se emplean cuando el dolor es de leve a moderado.

El ibuprofeno es el medicamento de primera opción para el tratamiento inicial. Las otras opciones so: ketoprofeno y naproxeno.

 

El naproxeno y el ketoprofeno son los medicamentos empleados para el tratamiento de dolor leve, si no hay contraindicaciones. Su efecto es inhibir la reacción de la inflamación y el dolor, y eso se realiza reduciendo la síntesis de las prostaglandinas.

 

Analgésicos

El paracetamol es necesario para aliviar a los que padecieron de una fractura.

El paracetamol es el medicamento de primera opción para el tratamiento del dolor en los pacientes que tienen alergia a la aspirina y a los antiinflamatorios no esteroideos.

 

Opioides

Las combinaciones farmacológicas indicadas para aliviar el dolor más intenso son:

  • Oxicodona y paracetamol
  • Sulfato de morfina.

 

Complicaciones de la fractura de rodilla

Las complicaciones incluyen las lesiones de los nervios y de los vasos sanguíneos:

  • Es posible que ocurra una lesión de una arteria poplítea debido a fracturas desplazadas de la parte inferior del fémur o de la meseta tibial;
  • Puede ocurrir una lesión del nervio peroneo en caso de fractura de la parte superior del peroné;
  • Se puede apreciar el síndrome compartimental de la extremidad inferior.

Los signos del síndrome compartimental son:

  • Dolor durante el movimiento pasivo de los músculos afectados;
  • Parestesia;
  • Palidez;
  • El pulso arterial resulta más débil.

El síndrome compartimental, por definición, causa el aumento de la presión arterial en el compartimento.

Durante la palpación, la zona afectada resulta más dura y esto a menudo favorece el diagnóstico.

Es necesario tener cuidado porque si el músculo resulta blando no se puede descartar el síndrome compartimental.

Si cabe sospecha de esta enfermedad es necesario atender al ortopedista con urgencia y es necesario medir la presión de la parte afectada.

Si no se trata, el síndrome compartimental puede causar discapacidad permanente.

  • Infección de los tejidos blandos;
  • Osteomielitis que se debe a una fractura abierta;
  • Retraso en la consolidación;
  • Embolia grasa;
  • Necrosis avascular;
  • Tromboflebitis;
  • Artrosis después del traumatismo o rigidez de la rodilla;
  • Condromalacia rotuliana.

 

Terapia física y rehabilitación para la fractura de rodilla

 

Después de una fractura de rodilla, los ejercicios de kinesioterapia resultan esenciales para:

  • Doblar y extender la rodilla de manera completa;
  • Recuperar la fuerza;
  • Recuperar el equilibrio.

Al principio el fisioterapeuta realiza movimientos pasivos con la rodilla, luego el paciente tiene que hacer algunos ejercicios activos.

El equilibrio se recupera con ejercicios con tablas propioceptivas o permaneciendo de pie apoyando el peso del cuerpo solo en la pierna lesionada.

 

¿Cuáles son los tiempos de recuperación? El pronóstico para la fractura de rodilla

 

El pronóstico suele ser bueno en caso de fractura de la espina tibial o del tubérculo.

Los tiempos de recuperación son más largos en caso de lesión de la meseta tibial o del cóndilo femoral.

En el 20% de los que padecen de fracturas de la meseta tibial se aprecia una rigidez residual de la rodilla incluso después de un año.