Hemocromatosis: diagnóstico, tratamiento y remedios

Diagnóstico de hemocromatosis

hemocromatosis-hereditaria-secundariaLo primero que se debe considerar es el nivel de ferritina, una sustancia compuesta de hierro y una cápsula externa de proteína.
La ferritina se encuentra en todos los órganos del cuerpo, principalmente en:

  • Hígado
  • Médula ósea
  • Bazo

Dado que la concentración de ferritina en la sangre es la misma que la de los órganos, los análisis de sangre permiten detectar si el hígado tiene un exceso de hierro.

El otro parámetro fundamental es la saturación de la transferrina, es decir la proteína que transporta el hierro.
El valor del hierro en la sangre se llama hierro sérico. En realidad, este valor no tiene importancia, ya que es muy variable.

Los valores normales para la ferritina son:

  1. De 20 a 120 nanogramos/ml para las mujeres
  2. De 20 a 200 nanogramos/ml para los hombres

Los valores de referencia de la capacidad total de transporte de hierro o TIBC (Total Iron Binding Capacity) son los siguientes: 240-450 μg/dL (43.0-80.6 μmol/L)

Los valores normales de saturación de la transferrina son:

  • Varón: 15-50%
  • Mujer: 12-45%
  • Niños: más de 16%

Si la ferritina es alta o la saturación es superior a los niveles normales, los médicos pueden prescribir una prueba genética para detectar la mutación HFE, que ayudará a confirmar el diagnóstico de la hemocromatosis.

Si no existe mutación, significa que la acumulación de hierro en el cuerpo se debe a otro problema.

Cuando se sospecha de hemocromatosis se puede realizar una biopsia del hígado para verificar los niveles de hierro acumulado.
Asimismo, se suelen realizar otros análisis de sangre, tales como:

  1. Hemograma
  2. Función renal
  3. Enzimas hepáticas
  4. Electrolitos
  5. Glucemia

Los valores de bilirrubina no están relacionados con la hemocromatosis.
En función de la historia del paciente, el médico puede realizar pruebas específicas para monitorear cualquier disfunción de los órganos, como por ejemplo un ecocardiograma para la insuficiencia cardíaca.

 

¿Cuál es el tratamiento para la hemocromatosis?

El tratamiento más eficaz para la hemocromatosis es reducir el hierro en el cuerpo mediante una extracción de sangre en las venas del brazo (flebotomía).
Cada 1-2 semanas, se toma una unidad de sangre (500 ml) que contiene aproximadamente 250 mg de hierro.
La saturación de la ferritina y la transferrina se controlan cada 2-3 meses.
Cuando los niveles de ferritina son inferiores a 50 ng/ml y la saturación de transferrina es inferior al 50%, la frecuencia de las flebotomías se reduce a 2-3 meses, hasta 6 meses si el paciente lleva una dieta especial.
Si la hemocromatosis se diagnostica a tiempo, puede tratarse de forma eficaz, evitando daños graves en:

  • Hígado
  • Corazón
  • Testículos
  • Páncreas
  • Articulaciones

En pacientes con cirrosis, un tratamiento eficaz puede mejorar las funciones cardíacas, el color de la piel y la diabetes.
Sin embargo, la cirrosis es irreversible y el riesgo de desarrollar cáncer de hígado sigue existiendo.

Los beneficios de la flebotomía son:

  • Impide el desarrollo de la cirrosis hepática y del cáncer de hígado si la enfermedad se detecta y se trata a tiempo.
  • Mejora parcialmente la función hepática en pacientes que ya han desarrollado cirrosis avanzada.
  • Mejora y/o hace desaparecer por completo los síntomas de:
  • Mejora la función cardíaca en pacientes con enfermedad leve y prematura.

 

Remedios naturales para la hemocromatosis y consejos para una vida sana

Si se padece hemocromatosis, se pueden seguir varios consejos para mejorar la calidad de la salud:

  • Chequeo completo: controlar periódicamente la cantidad de hierro en la sangre.
  • Extracción de sangre: asegurarse de poder realizar una extracción de sangre siempre que sea necesario.
  • Pastillas de hierro: evitar tomar suplementos que contengan hierro.
  • Vitamina C: la vitamina C aumenta la cantidad de hierro absorbido por el cuerpo. Se debe evitar tomar pastillas con más de 500 mg de vitamina C al día. Se recomienda comer alimentos que contengan vitamina C.
  • Dieta: evitar el consumo de pescado o mariscos crudos. La cocción destruye los gérmenes nocivos para la personas con hemocromatosis.
  • Es necesario comer menos carne roja.
  • Alcohol: evitar el consumo de alcohol.
  • Actividad física: se recomienda realizar una actividad física de intensidad moderada durante al menos 30 minutos al día.

Hemocromatosis hereditaria, hierro

 

Dieta y alimentación para la hemocromatosis

De acuerdo con la medicina natural de Lezaeta y el higienismo de Shelton, los genes y la herencia no bastan para explicar los síntomas.
La medicina convencional admite que solo en un 45-50% de los casos de gen HFE mutado el paciente padece hemocromatosis, por lo que la teoría genética deja muchas dudas.

En EE. UU., el porcentaje de personas con hemocromatosis es más alto que en el resto del mundo debido a una alimentación rica en carne.

  1. Los alimentos de origen animal contienen el hierro hemo que el cuerpo absorbe fácilmente, hasta un 40%.
  2. Los alimentos vegetales contienen el hierro no hemo que se absorbe en menor medida, alrededor del 5%, debido al contenido de taninos y de ácido fítico de los vegetales. Sin embargo, el ácido cítrico (que se encuentran en el limón) y la vitamina C aumentan el porcentaje hasta el 20%.

Para mejorar los niveles de hierro en la sangre se deben evitar:

  • Carne
  • Crustáceos y moluscos
  • Café
  • Alimentos de preparación rápida, procesados que se encuentran en los supermercados
  • Dulces
  • Chocolate
  • Exceso de pescado, huevos y legumbres

Los alimentos recomendados son los que contienen fibras que reducen la absorción de hierro:

  • Alimentos crudos de origen vegetal
  • Verduras
  • Frutas
  • Frutos secos
  • Patatas
  • Tupinambo
  • Quinoa
  • Amaranto
  • Legumbres (sin exagerar)

Los cereales enteros y las legumbres contienen fitatos y fibra, pero no se recomienda consumir cereales que pueden sobrecargar el hígado debido a un contenido excesivo de carbohidratos.

 

Hemocromatosis hereditaria: clasificación, causas y síntomas