Hemorragia cerebral: causas y diagnóstico

Una hemorragia cerebral es un tipo de ictus.
Está causado por la lesión de una arteria en el cerebro que provoca la formación de un hematoma en los tejidos cercanos.

¿Qué ocurre durante una hemorragia cerebral? 
Cuando la sangre de una hemorragia irrita los tejidos cerebrales, se produce una acumulación de líquido (edema cerebral).
La sangre y el líquido:

  1. Aumentan la presión en los tejido cerebrales cercanos
  2. Reducen la circulación de la sangre
  3. Provocan la muerte de las células cerebrales

El sangrado puede producirse:

  • Dentro del cerebro
  • Entre las membranas que cubren el cerebro (duramadre, aracnoide y piamadre)
  • Ente los huesos de cráneo y las membranas

 

Causas de la hemorragia cerebral

Hipertensión: si la presión alta no se controla adecuadamente durante un largo periodo de tiempo, las paredes del vaso sanguíneo se debilitan y aumenta el riesgo de hemorragia intracraneal.
Dado que el tabaquismo es un factor de riesgo para la presión arterial alta, se aconseja dejar de fumar.

Patogénesis
La hemorragia hipertensiva está causada por microaneurismas en las arterias perforantes (que penetran en las estructuras cerebrales profundas).
Cuando estos aneurismas se rompen provocan hemorragias, por lo tanto, hematomas intraparenquimatosos.
El hematoma libera unas sustancias que atraen los líquidos por osmosis.
Esto provoca la formación de un edema (acumulación de líquido) alrededor del hematoma.

Este edema puede aparecer ya en las primeras horas del día, pero avanza hasta llegar a su punto máximo al cabo de 3 a 5 días.
El edema puede provocar otras complicaciones, como por ejemplo hernias.

Aneurisma: el vaso sanguíneo se hincha y las paredes se debilitan. Las paredes delgadas del aneurisma pueden romperse y provocar sangrado en:

  • Espacio subaracnoideo
  • Cerebro

Malformación arteriovenosa (MAV) 
Se trata de un conjunto de arterias hipertróficas que llegan hasta las venas sin estar obstaculizadas por los capilares.
Son vasos sanguíneos que forman una madeja central muy tupida.
Allí se originan los túbulos colectores (conductos) venosos a los que llega sangre que sale de la porción central.

En caso de MAV, el tejido vascular está muy debilitado por lo que pueden producirse hemorragias con facilidad.
Por lo general, las MAV son congénitas (de nacimiento).
Cuando las personas llegan a los 20-40 años, estas malformaciones pueden romperse.

El cirujano puede extirpar las MAV quirúrgicamente ya que cuando el sistema nervioso central está bien desarrollado encuentra una manera de recibir sangre a pesar de las malformaciones.

Fístulas arteriovenosas
Se trata de malformaciones que se derivan de una inflamación de:

  • Venas grandes del cerebro
  • Senos venosos (conductos venosos en la duramadre)

Son conductos que conectan directamente las arterias con las venas.
La consecuencia de esta inflamación es una hipertensión venosa que en ocasiones afecta a las venas de la piamadre y aumenta el riesgo de hemorragia cerebral.

Cavernoma o angioma cavernoso 
Se trata de un conjunto de vasos sanguíneos contiguos (que pueden tener trombos) con un flujo sanguíneo limitado, por lo que no se observan en la angiografía.
Cuando estos cavernomas sangran una, dos o tres veces se consideran en riesgo.
Someterse a una radiocirugía o a un tratamiento endovascular no tiene ningún tipo de eficacia debido a que la angiografía no permite observar los cavernomas.

Enfermedad de Moyamoya – es una enfermedad hereditaria caracterizada por estenosis y obstrucción de la carótide interna y de sus ramificaciones.
Esto provoca una circulación arterial anormal en la base del encéfalo.
Raramente, también afecta a la circulación posterior.
La enfermedad de Moyamoya puede provocar:

  • AIT (ataque isquémico transitorio) o pequeños ictus, en los niños
  • Hemorragias cerebrales intraparenquimatosas o subaracnoideas, en los adultos

Angiopatía amiloide

Angiopatía amiloide
La acumulación de material amiloide en la túnica íntima de los vasos sanguíneos los vuelve frágiles.
Esto puede provocar hemorragias lobulares reiteradas.
Por lo general, se producen pequeñas hemorragias asintomáticas.
Sin embargo, en algunos casos, la hemorragia puede extenderse provocando otras consecuencias.

Traumatismo: en los niños, y en general en personas menores de 50 años, el traumatismo craneal es la causa principal de hemorragia cerebral. En los ancianos es más común el hematoma subdural tras una lesión menor en la cabeza.

Las mujeres embarazadas que han sufrido de preeclampsia tienen un mayor riesgo de hemorragia cerebral antes y después del parto.

Predisposición genética: la hemorragia cerebral neonatal ocurre principalmente en los bebés prematuros debido a que sus órganos no están completamente desarrollados y los capilares son muy frágiles.

Fármacos y drogas que pueden provocar una hemorragia cerebral:

  • Cocaína
  • Anfetaminas
  • Warfarina
  • Heparina

 

Diagnóstico de la hemorragia cerebral

El diagnóstico se basa en exámenes instrumentales, examen físico y neurológico del paciente.
El médico puede realizar:

angiografía cerebral, aneurisma, arteria

  • Tomografía axial computarizada (TAC), muy eficaz para distinguir entre el accidente cerebrovascular hemorrágico y el isquémico. De hecho, la TAC permite observar la hemorragia de manera más detalladas respecto a la Resonancia magnética (RM)
  • Resonancia magnética nuclear (RMN), permite observar el edema que se produce alrededor de las lesiones
  • Angiografía por resonancia magnética, permite observar y detectar las posibles malformaciones arteriales, se realiza cuando la ubicación de la hemorragia es atípica.
  • Angiografía cerebral con medio de contraste, se realiza para observar posibles malformaciones que pueden repararse por vía endovascular.

A veces, Los resultados de la TAC o de la RMN son normales, incluso si las personas sufren de este problema.
En este caso, la punción lumbar (extracción del líquido cefalorraquídeo a través de una aguja en la región lumbar) es un procedimiento necesario para diagnosticar la enfermedad.
El individuo afectado tiene sangre en el líquido cefalorraquídeo.

Raramente, el resultado del análisis del líquido encefaloraquídeo puede ser negativo en las primeras horas después de que empieza la hemorragia.
En ocasiones, la angiografía de los pacientes con edema cerebral muestran otros aneurismas intactos (no están asociados con la hemorragia).

El médico puede realizar unas pruebas para detectar la presencia de:

  • Signo de Kernig: el paciente no consigue extender completamente las piernas cuando la cadera se flexiona a 90° (ángulo recto)
  • Signo de Brudzinski: mientras el paciente se encuentra en posición decúbito supina, el médico le inclina el cuello hacia adelante y observa que el paciente dobla las rodillas y la cadera.

 

Hemorragia cerebral: tratamiento, cirugía y pronóstico