Metatarsalgia o dolor de los metatarsos

La metatarsalgia es un trastorno de la parte delantera y central del pie, provocado por sobrecarga o mal apoyo del pie.
Este término identifica el dolor y la inflamación de la parte delantera de la planta del pie.

Es importante examinar la forma de los pies y cómo se desarrollan en el tiempo, especialmente si existen antecedentes familiares con problemas en los pies.

Algunos ejercicios pueden fortalecer los pies.
Por ejemplo, es de utilidad aprender a recoger pequeños objetos como un lápiz o una canica con los dedos de los pies.

Se deben usar zapatos del tamaño adecuado, que no causan calambres y fastidio en los dedos de los pies. Las mujeres deben evitar los zapatos de tacón alto, ya que obligan a caminar en puntillas provocando una metatarsalgia crónica.
Los atletas que practican deportes de alto impacto en los que corren o saltan, tienen un mayor riesgo de experimentar dolor en el antepié.
Los que practican atletismo están predispuestos a sufrir traumatismos en el antepié, mientras que otros atletas, tales como tenistas, futbolistas y jugadores de béisbol sufren con frecuencia trastornos en el antepié, incluyendo la metatarsalgia mecánica.

 

Neuroma de Morton


No se debe confundir la metatarsalgia con el neuroma de Morton. Este último consiste en la formación de una masa fibrosa benigna en el nervio del dedo. No se trata de un tumor.
Es una patología que provoca dolor en la zona entre el segundo, tercero y cuarto hueso metatarsiano.
El neuroma de Morton provoca un fastidio constante, incluso durante la noche, mientras que la metatarsalgia produce dolor solo al caminar.

 

Causas de la metatarsalgia

Cada pie cuenta con cinco huesos metatarsianos que se extienden desde el arco plantar hasta los dedos.

El primer metatarsiano es el más corto y más ancho. Los demás tienen dimensiones similares.

En la fase de propulsión de la marcha, salto o carrera, el peso corporal se transfiere a los dedos y metatarsianos. Los primeros dos huesos metatarsianos soportan el peso de esta fuerza.
La mayoría de los problemas de los metatarsianos se deben a algún cambio en el funcionamiento normal del pie (componente mecánico), que afecta a la distribución del peso.
Estas alteraciones pueden ejercer una presión excesiva sobre los metatarsianos y provocar la inflamación y dolor en las cabezas de los metatarsianos, es decir, los extremos óseos redondeados que se unen con los dedos del pie.
A veces, un solo factor puede provocar la metatarsalgia.

En la mayoría de los casos, sin embargo, la metatarsalgia depende de varios factores, incluyendo:

    • Entrenamiento o actividad física intensa. Los corredores tienen un mayor riesgo de desarrollar la matatarsalgia, debido a que la parte delantera del pie absorbe mucha fuerza al caminar. Los que practican deportes de alto impacto también están en riesgo, especialmente si utilizan zapatos no adecuados o desgastados.
    • Ciertas deformidades del pie. Un pie cavo puede producir una presión excesiva sobre los metatarsianos. Si el segundo dedo es más largo que el dedo gordo, la segunda cabeza metatarsiana recibe más peso que lo normal al caminar.
    • Dedos en martillo. Este problema del pie puede surgir cuando se utilizan tacones altos o zapatos muy apretados y los dedos de los pies no tienen suficiente espacio. Como resultado, uno de los dedos, normalmente el segundo, se curva hacia abajo, debido a una desviación en la articulación del tercer dedo. Esta contracción deprime las cabezas de los metatarsianos.
    • Hallux valgus. Se trata de una protuberancia dolorosa en la base del dedo gordo. A veces es una malformación hereditaria, aunque también puede deberse al uso de zapatos muy apretados o con tacón alto.
      Es mucho más común en las mujeres que en os hombres. El hallux valgo puede debilitar el dedo gordo, produciendo una mayor tensión sobre la parte delantera del pie.
      La intervención quirúrgica para corregir esta deformidad puede provocar la metatarsalgia, especialmente si no se descansan los pies hasta su completa recuperación.
  • Sobrepeso. La mayoría del peso corporal se transfiere al antepié cuando se camina. El exceso de peso provoca una mayor presión sobre los metatarsianos. La pérdida de peso puede reducir o eliminar los síntomas de la matatarsalgia.
  • Zapatos inadecuados. Los tacones altos transfieren el peso hacia la parte delantera del pie y por esto son una de las causas más frecuentes de metatarsalgia en las mujeres. Los zapatos con punta o los de deporte que no reducen el impacto contribuyen a los problemas metatarsianos.
  • Fracturas por estrés. Pequeñas lesiones en los huesos metatarsianos o en los dedos pueden provocar dolor y cambiar la forma de apoyar el pie.
  • Neuroma de Morton. Por lo general, esta formación de tejido fibroso benigno alrededor del nervio se produce entre la tercera y cuarta cabeza metatarsiana. El neuroma provoca síntomas similares a la metatarsalgia. Se trata de un trastorno provocado por el uso de tacones altos o zapatos muy apretados que producen una presión excesiva sobre los dedos. También se puede desarrollar después de actividades que provocan microtraumatismos continuos, tales como ejercicios de aeróbica e jogging.

 

Síntomas de la metatarsalgia

La metatarsalgia provoca dolor en la parte delantera del pie, que empeora al estar de pie, caminar o correr.
En raras ocasiones esta enfermedad es bilateral. Algunas personas, al describir el dolor, hacen referencia a la sensación de caminar sobre las piedras. Otros describen un dolor generalizado.
Se pueden experimentar dolores agudos en uno o ambos pies. Algunas personas solo sienten dolor bajo una o dos cabezas metatarsianas, mientras que otros lo perciben bajo todas las cabezas.
Por lo general, la metatarsalgia se desarrolla de forma gradual durante algunas semanas, en raras ocasiones aparece de forma repentina. La zona afectada duele al tacto.

Entre los síntomas de la matatarsalgia, se encuentran:

  • Dolor punzante o ardor en la parte delantera del pie, es decir, la zona detrás de los dedos.
  • Dolor en la zona alrededor del segundo, tercer o cuarto dedo, o, en raras ocasiones, cerca del dedo gordo.
  • Los dolores agudos aumentan la estar de pie, caminar o correr y se reducen al sentarse o acostarse, es decir cuando no se apoya peso sobre los pies.
  • Dolor agudo o punzante en los dedos de los pies.
  • Entumecimiento u hormigueo en los dedos de los pies.
  • Dolor que empeora al flexionar los pies.
  • Sensación similar al tener una piedra en el zapato.
  • El dolor aumenta al caminar descalzo, especialmente sobre una superficie dura.

A veces, estos síntomas se desarrollan de forma repentina, especialmente frente al aumento en la intensidad del entrenamiento u otra actividad física que afecta al antepié. Sin embargo, este tipo de trastorno suele desarrollarse con el tiempo.

 

Diagnóstico de la metatarsalgia

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Prueba de marcha en puntillas

Para realizar un diagnóstico correcto de metatarsalgia es necesario que el médico realice un examen físico minucioso. Luego, el mñedico analiza la anamesis, revisa los síntomas del paciente y los posibles signos, en este caso revisa si hay callosidades.
Per arrivare alla corretta diagnosi di metatarsalgia è necessario un attento esame clinico svolto da un medico che dopo aver ragionato sull’anamnesi controlla i sintomi del paziente ed eventuali segni, in questo caso cerca delle callosità.
Se le pide al paciente que camine en punta de pies.
Los exámenes diagnósticos que puede solicitar el médico son:

  1. Si el médico sospecha que se trate de un neuroma de Morton, puede solicitar una ecografía, ya que en las imágenes de la radiografía solo se observan los huesos, mientras que la ecografía permite observar los tejidos blandos.
  2. La baropodometría es un examen que se realiza con el paciente de pie. Consiste en que el paciente camine en una caminadora conectada a un ordenador que mide la distribución del peso en las dos plantas del pie. Estos datos permiten detectar un posible desequilibrio en la distribución del peso corporal.
  3. Radiografía del pie. Muestra la presencia de problemas en las articulaciones o huesos del pie.
  4. Análisis de sangre. Sirven para controlar la diabetes, artritis y gota.
  5. Escintigrafía ósea del pie. El médico puede recomendar esta prueba si cree que uno de los huesos metatarsianos ha sufrido una fractura por estrés.
  6. Otras pruebas. En raras ocasiones, el médico puede recomendar pruebas más específicas, tales como una resonancia magnética del pie.

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