Ictus cerebral isquémico o hemorrágico: tratamiento y prevención

Tratamiento para el ictus

El tratamiento para ictus depende de si ha habido o menos una isquemia o hemorragia.

Ictus isquémico
Para solucionar el problema, los médicos tienen que hacer que el flujo sanguíneo hacia el cerebro vuelva a la normalidad en poco tiempo.

Medicamentos
El tratamiento a través de los medicamentos trombolíticos tiene que empezar dentro de 4 horas.
Un tratamiento precoz hace que aumenten las posibilidades de sobrevivir y reduce las complicaciones o las consecuencias del ictus.
El médico receta:

Aspirina
La aspirina es un fármaco que se receta pronto, en urgencias. Esa reduce la posibilidad de tener otro ictus. La aspirina hace que desaparezcan los coágulos de sangre y hace que no se formen nuevos trombos.

Sulfato de hidrógeno
Esta sustancia también se desprende de los huevos podridos y es algo nuevo entre los tratamientos para ictus y otras enfermedades.
El sulfato de hidrógeno protege las mitocondrias (centrales eléctricas de las células) que luchan contra la inflamación y hace que no mueran las células.

Inyección intravenosa de activador del plasminógeno tisular (TPA) o trombolíticos.
El TPA se introduce en el cuerpo a través de una inyección por vena en el brazo.
Este fármaco es un trombolítico y tiene que inyectarse en 4 horas y media después de la aparición de los síntomas del ictus.
El TPA hace que el coágulo de sangre desaparezca y hace que el flujo sanguíneo vuelva a la normalidad y, por consiguiente, hay menos daños cerebrales.

Procedimientos de emergencia
Los médicos suelen curar los ictus isquémicos con tratamientos que hay que empezar lo antes posible. Éstos dependen de los rasgos del coágulo:

Medicamentos en el cerebro. Los médicos introducen una sonda (catéter) en el cerebro a través de una arteria en la ingle y, cuando llegan al cerebro, inyectan el TPA en la parte afectada por el ictus.
La duración para poder usar este tratamiento es más larga con respecto a la vía intravenosa.

Eliminación mecánica del coágulo
Los médicos pueden usar un catéter para mover un instrumento quirúrgico en el cerebro y romper o coger el coágulo.
Según los últimos estudios, algunas personas que han usado un fármaco trombolítico o que han eliminado el coágulo a través de la cirugía no han tenido resultados positivos. Los investigadores trabajan para entender quién puede obtener ventajas reales gracias a este procedimiento.


Otras técnicas
Para reducir la posibilidad de que haya otro ictus o AIT, el médico puede realizar una intervención quirúrgica con la cual abre una arteria que resulta ocluida por grasa. Estas intervenciones quirúrgicas se realizan para prevenir el ictus.

Las intervenciones quirúrgicas cambian según el estado de salud y son:

Endarterectomía de la arteria carótida
En la endarterectomía de la arteria carótida, el cirujano elimina la grasa de las arterias del cuello (carótidas). El médico hace una incisión en la parte anterior del cuello y abre la carótida. Después, elimina la grasa que obstruye la arteria.
El cirujano sutura la arteria con puntos o con un injerto arteriovenoso. La intervención reduce el riesgo de ictus isquémico.
La endarterectomía de la arteria carótida conlleva riesgos para las personas afectadas por enfermedades cardíacas.

Angioplastia y estent
Durante una angioplastica, el cirujano introduce un catéter en una arteria de la ingle y hasta el cuello a través de una malla metálica y un globo en la extremidad. El cirujano infla el globo en la arteria e introduce el estent para que la arteria mantenga la justa dilatación después de la intervención.

aneurisma, hemorragia cerebral

Ictus hemorrágico
El tratamiento para el ictus hemorrágico se basa en controlar el sangrado y la reducción de la presión del líquido en el cerebro. La cirugía se puede adoptar para reducir el riesgo de que la enfermedad vuelva.

Si el paciente toma warfarina (Aldocumar) o antiplaquetarios (clopidogrel, plavix) para prevenir los coágulos de sangre, el médico tiene que recetar otros medicamentos para luchar contra los efectos adversos de los “fluidificantes” de la sangre.
Estos principios activos hacen que se reduzca la presión en el cerebro (presión intracraneal), la presión sanguínea, previenen el vasoespasmo y las convulsiones.
Cuando la hemorragia en el cerebro se bloquea, hay que descansar en la cama y realizar tratamientos médicos. La recuperación se parece a la de los moretones. Si ha salido mucha sangre, a través de la cirugía, el médico puede eliminar la sangre y reducir la presión del líquido sobre el cerebro.


Cirugía de los vasos sanguíneos
Una intervención quirúrgica puede realizarse para arreglar los vasos sanguíneos y para bloquear la hemorragia.

El médico puede realizar una de las siguientes intervenciones quirúrgicas si el ictus procede de:

  • Aneurisma,
  • Malformaciones arteriovenosas MAV),
  • Malformaciones vasculares de otro tipo.

Las técnicas de cirugía pueden ser:

Clipaje quirúrgico
El cirujano introduce un pequeño instrumental vascular en la base del aneurisma (bloquea el flujo sanguíneo). El instrumental hace que el flujo sanguíneo no pase por el aneurisma y hace que el sangrado no vuelva a producirse.

intervencion para el aneurisma cerebral

Embolización endovascular
El cirujano introduce un catéter en una arteria en la ingle para llegar al cerebro. El médico inserta pequeñas espirales de metal en el aneurisma. Las espirales llenan el aneurisma: el flujo de sangre en el aneurisma se bloquea.

Cirugía para las MAV
El cirujano elimina las pequeñas malformaciones del sistema nervioso central cuando se encuentran en un área en la cual se puede entrar a través de la cirugía. De esta manera, se elimina el riesgo de que se rompa el vaso y se reduce la posibilidad de un ictus hemorrágico. No siempre es possible eliminar las MAV, si son muy grandes o si se encuentran en áreas muy profundas y poco asequibles del cerebro.

 


Rehabilitación después del ictus

Hay que realizar las pruebas de funciones sensoriales, motoras y cognitivas.
La recuperación es mayor cuando la actividad motora es voluntaria, repetitiva y específica.
La rehabilitación después del ictus incluye las siguientes actividades para la recuperación de la parte del cuerpo paralizada.

Actividad física:

  • Ejercicios para mejorar la fuerza muscular y la coordinación,
  • Aumento del movimiento de las articulaciones,
  • Limitar el uso de la extremidad sana,
  • Ejercicios para aumentar la amplitud de los movimientos.

Tratamiento físico:

  • Estimulación eléctrica para estimular los músculos débiles.
  • Tecnología robotizada para acompañar los movimientos de las extremidades afectadas.
  • Tecnología inalámbrica para la interacción con una pantalla.
  • Estimulación cerebral no invasiva.

Actividad cognitiva y emocional:

  • Tratamiento para los problemas en la comunicación;
  • Evaluación psicológica y tratamiento.

 

¿Cuándo el paciente ya no está en peligro? El pronóstico del paciente con ictus

Durante los primeros días después del ictus, el pronóstico es más reservado porque la posibilidad de que el paciente muera son altas.
La tasa de mortalidad después de un mes es igual al 20/30%. Al contrario, después de un año, está entre el 30 y el 40%.

 

¿Cuándo empieza la rehabilitación después del ictus?

La rehabilitación empieza después de la fase aguda y, si se empieza pronto, aumentan las probabilidades de que el individuo recupere las habilidades que tenía.
Lo primero que los médicos quieren hacer es lo de hacer que las condiciones del paciente se queden estables.
Después, hay que empezar la rehabilitación en neurología.

¿Cuánto dura la rehabilitación?
La duración de la rehabilitación depende de la gravedad del ictus y de las complicaciones. Algunas personas vuelven a la normalidad muy pronto aunque la mayoría siga con la fisioterapia durante meses o años.

 

Prevención del ictus

La mejor manera para prevenir un ictus es una alimentación sana, hacer deporte, no fumar y no beber mucho.

 


Dieta para el ictus

Una mala alimentación puede favorecer el ictus. La comida con mucha grasa produce acumulación de grasa en las arterias. El sobrepeso produce hipertensión arterial.
Es mejor comer alimentos con pocas grasas y muchas fibras, fruta fresca y de temporada, mucha verdura (cinco porciones al día) y cereales integrales.
No habría que comer mucha sal (no más de 6g al día). La sal aumenta la tensión sanguínea. 6 gramos son casi una cucharadita de café.

En una dieta balanceada, hay que comer una pequeña cantidad de grasa insaturada que reduce los niveles de colesterol.

Entre los alimentos ricos de grasas insaturadas, encontramos los siguientes:

  • Pescado azul,
  • Aguacate,
  • Nueces y semillas,
  • Girasol,
  • Colza,
  • Aceitunas,
  • Aceites vegetales.

Deporte y actividad física
Todos tendríamos que realizar 150 minutos (2 horas y 30 minutos) por lo menos de actividad aeróbica de mediana intensidad por semana.
Las actividades mejores son la de ir en bicicleta y andar rápido.
Normalmente, el paciente no puede volver a practicar la actividad agonística. Siempre hay que consultar al médico.