¿Tras un golpe o lesión, es mejor aplicar frío o calor?

 

¿Qué pasa con los tejidos después de una lesión?

Cuando un corredor padece un tirón en la ingle o un jugador de tenis se rompe un tendón, los tejidos blandos en la zona dolorida se lesionan.
Inmediatamente después de la lesión, además del desgarro del músculo, del tendón o del ligamento, se rompen también los pequeños vasos sanguíneos (capilares) que normalmente llevan la sangre y el oxígeno a estos tejidos.
Así que los capilares rotos dispersan el suero y la sangre en los tejidos adyacentes.
Por lo tanto, inmediatamente después de una lesión de tejidos blandos, se produce una inflamación y una hinchazón localizada.
Los tejidos lesionados se vuelven dolorosos, directamente a causa del trauma e indirectamente por la inflamación que se produce después.
Esto causa rigidez, dolores musculares y dolorimiento. Estos síntomas a menudo acompañan a la inflamación causada por una tendinitis, bursitis y distorsión. Además, hay que tener en cuenta de que un traumatismo en los huesos (tal como una fractura) puede producirse junto con una lesión en los tejidos blandos cercanos.

 

¿Qué hay que ponerse después de la lesión?

La hinchazón y la inflamación que se producen después de una lesión se deben principalmente a la pérdida de sangre y de líquido inflamatorio de los capilares.
Por lo tanto, utilizar una bolsa de hielo favorece la constricción de los vasos sanguíneos.
El estrechamiento de los vasos sanguíneos reduce aún más el derrame de sangre y de suero y, por consiguiente, disminuye la hinchazón.

 

¿Cómo actúa el hielo después de una lesión?, y ¿por qué el calor es dañino?

Como se ha mencionado anteriormente, el hielo reduce el derrame de sangre y de líquido inflamatorio de los capilares de los tejidos que rodean la lesión.
El hielo se encuentra entre los remedios más eficaces para reducir la formación de la hinchazón.
Por el contrario, el calor en los tejidos provoca la dilatación de los capilares que puede causar un aumento del sangrado de los capilares y, por tanto, mayor inflamación y dolor.
Es importante tener en cuenta de que el sangrado en los tejidos ralentiza el proceso de curación.

 

Recuperación después de una lesión

En los días después de una lesión (cuando los tejidos se están curando) hay que adoptar un enfoque diferente del tratamiento de urgencia.
Por lo general, la pérdida de sangre de los capilares rotos se detiene porque se forman microscópicos coágulos de sangre que cierran la herida de forma natural.
El cuerpo tiene que reabsorber la sangre que se queda en los tejidos. En este momento las aplicaciones de calor pueden ayudar este proceso, especialmente si se realizan antes de los ejercicios de recuperación.
El calor es útil porque relaja los músculos en la zona lesionada, así se pueden realizar los ejercicios de manera más segura.
Después de una sesión de ejercicios, se suele aplicar hielo para minimizar la pérdida de líquido inflamatorio o de sangre de los capilares que se rompen durante los ejercicios.

 

Alternar la terapia de calor con el frío

Después de los primeros 3-5 días de tratamiento de una lesión grave con el frío, los especialistas recomiendan alternar la terapia de calor con la del frío para tener alivio y favorecer la recuperación, por ejemplo después de desgarros musculares, lesiones por sobrecarga y dolores articulares crónicos.

La dilatación de los vasos sanguíneos (con la terapia de calor) y la contracción (con en el frío) actúan como una bomba.
Durante el tratamiento térmico, los vasos sanguíneos se expanden, aumentando la circulación y el flujo de oxígeno y de nutrientes a la zona lesionada.

 

Lee también: